Era su primera charleta en público y nos confesó, en petit comité, antes de sentarse frente al micro, que estaba nerviosa. No quería que lo que iba a decir, y que llevaba anotado en un par de hojas de cuaderno cuadriculado, con restos de apuntes de la Facultad, con sus dibujitos y esquemas, sonara a doctrina porque “yo soy muy de andar por casa” repetía, “cago, meo, follo y lo que me vale a mi, en fin…”. Nos habló también de los dos motivos principales que la habían llevado a acceder a dar aquella charla, mientras repetía que era “muy tímida” y que no iba a poder, pero que estaba muy feliz de ver tanta mujer allí.
Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
sábado, 25 de julio de 2015
NO ESTÁ SUPERADO, NO (por eso hay charletas y manifestaciones)
El jueves por la tarde, en un Madrid despejado, POR FIN, de
su bola de fuego, fui a escuchar una charla de Cristina A. en Aleatorio bar
(doy tantas señas, porque anoche escuché decir a Luis Piedrahita que hay que
ser generoso y justo con el tiempo y los detalles. Y creo que tiene razón. El
jueves es el jueves, si digo “el otro día” podría ser hace quince años y,
ciertamente, yo hace quince años no habría podido escuchar a Cristina A. porque
ni siquiera sabía que existía. Además, hace quince años, a saber dónde andaba
yo, y, sobre todo, dónde andaba Cristina A.)
Era su primera charleta en público y nos confesó, en petit comité, antes de sentarse frente al micro, que estaba nerviosa. No quería que lo que iba a decir, y que llevaba anotado en un par de hojas de cuaderno cuadriculado, con restos de apuntes de la Facultad, con sus dibujitos y esquemas, sonara a doctrina porque “yo soy muy de andar por casa” repetía, “cago, meo, follo y lo que me vale a mi, en fin…”. Nos habló también de los dos motivos principales que la habían llevado a acceder a dar aquella charla, mientras repetía que era “muy tímida” y que no iba a poder, pero que estaba muy feliz de ver tanta mujer allí.
Era su primera charleta en público y nos confesó, en petit comité, antes de sentarse frente al micro, que estaba nerviosa. No quería que lo que iba a decir, y que llevaba anotado en un par de hojas de cuaderno cuadriculado, con restos de apuntes de la Facultad, con sus dibujitos y esquemas, sonara a doctrina porque “yo soy muy de andar por casa” repetía, “cago, meo, follo y lo que me vale a mi, en fin…”. Nos habló también de los dos motivos principales que la habían llevado a acceder a dar aquella charla, mientras repetía que era “muy tímida” y que no iba a poder, pero que estaba muy feliz de ver tanta mujer allí.
Entre tanta mujer estaba yo, la madre de todas, única
superviviente de la década de los setenta que se resiste a dejar de ser joven.
O no, y por eso estaba allí, la cuestión es que fui y conocí a muchas mujeres
muy jóvenes y muy feministas, o al menos, con la energía puesta en su dignidad
como mujer, como persona, que es lo importante. Hasta ese momento, o casi, yo
tenía mis dudas sobre las nuevas generaciones de mujeres. Mujeres adaptadas a
un mundo que las dirige y limita. Que las clasifica. Y fue bonito ver que, a
pesar de la confusión que unas y otras podamos tener en relación a lo que
significa ser feminista (como se notó en el debate final) estamos en el mismo
barco y coincidimos en que no se trata de atacar a los hombres ni de envidia de
pene, sino de algo tan sencillo como jodido: SENTIDO COMÚN.
También había hombres, claro, jóvenes y muy jóvenes en su
mayoría, uno de ellos, bastante guapo, incluso se atrevió a salir al ruedo y
micro en mano, preguntarle a Cristina:
- “¿Qué es para ti un hombre feminista?”
-“Pues lo mismo que una mujer feminista, una persona normal” -contestó ella.
“Y muy sexy”, gritó alguien, creo que fue aquella publicista
llegada de Valladolid expresamente para escuchar a Cristina. Bueno, sí, estoy
al 100% de acuerdo, lo malo es que no hay muchos hombres feministas y no
tocamos ni a uno por cabeza, así que, por el momento tendremos que compartirlos
como buenas hermanas. Siempre con el permiso del amor, claro.
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6 comentarios:
Vaya, hay gente por ahí contando como nos sentimos.
Seguro que nos hubiéramos caido bien... :)
Besos y salud
Un buen jueves...
Beso.
jajajaja qué envidia me das...no siempre te hablan a las claras de lo que somos y sentimos.
En un relato de "Mujeres en el espejo" escribí que quien pasa por el coño se nos queda en el corazón,si no estás borracha,con voluntad anulada,o eres demasiado joven o superficial,quiero decir,una mujer que ama normal y corriente si le gusta alguien lo bastante.
No veo tanta diferencia,me gusta haber escrito eso y parecerme a una parte de su discurso.
Abrazos,cuídate.
Jo, qué pena habérmelo perdido. Trabajo el feminismo desde el ámbito académico y la militancia y adoro la frescura de Cristina. Trata los temas de una forma tan natural y lógica que es imposible que no nos sintamos todas identificada. Espero que haya otra oportunidad de escucharla, guiño, guiño ;)
Jopeta,falta la anécdota de los pelos del chichi durante el parto.
Carlota.
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