Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

martes, 28 de julio de 2015

DIGNIDADE



De hace un tiempo a esta parte, más o menos desde que tengo conciencia, me ha dado por defender, de una forma u otra, la dignidad del ser humano. Dignidad entendida como el aspecto inherente a la persona que tiene que ver con sus derechos y responsabilidades. Es algo que siempre me ha preocupado, de una forma u otra, aunque no siempre se ha entendido tal defensa, quizás por no saber cómo abordar la defensa de la defensa. No sé si me explico. Creo que la cuestión más importante es saber que en la defensa de la dignidad no vale todo, como no vale todo en la vida. No todo es digno, aunque se vista de oropeles y creo que es bastante fácil cribar el grano de la paja. No se trata de considerar digno lo que te guste e indigno lo que no, digno lo que practicas e indigno lo que no, etc. Pero vamos, esto creo que no hace falta ni mencionarlo. Y si hace falta, mal vamos también.

La cuestión de la dignidad va ligada al respeto, pero eso no significa que todo sea respetable. Un humano que tortura a un animal, a un perro por ejemplo, que le da patadas en plena calle, le quema vivo y luego le mete un palo por el culo, o lo abre en canal y le llena las entrañas de cola blanca, no es respetable y si consideramos que esta “persona” es libre de hacer lo que quiera mientras no lo haga en nuestra casa, el problema no solo lo tiene él, también lo tenemos nosotros. Incluso teniendo en cuenta de que hay miles de culturas en las que maltratar un animal (o a una mujer, o a un niño, o a un homosexual) es legal, está bien visto o, incluso, es un espectáculo, el hecho de hacerlo ya nos quita dignidad. Es decir, que la tradición no nos exime.
Lo mismo ocurre cuando somos nosotros los receptores de algún tipo de violencia física o verbal o cuando nos niegan derechos fundamentales, o cuando se nos miente en reiteradas ocasiones, o se nos manipula, por supuesto que podemos no darnos cuenta de ello, porque, al igual que muchas personas tienen la conciencia social absolutamente enterrada en lo más profundo de su alma, pueden tener la dignidad oculta en el mismo lugar. ¿Pueden vivir con ello? Por supuesto, lo mismo que un psicópata puede vivir con su psicopatía tan ricamente.

La cuestión es que, en ocasiones, y a pesar de ser consciente de todo lo escrito en el párrafo anterior, me he visto envuelta en situaciones muy poco dignas para mi y, sabiendo que lo eran (en la mayor parte de los casos), no he tenido el empuje ni la valentía de terminar con ellas. Cierto es que, con esa clarividencia que nos otorga la distancia temporal, he tenido ocasión de volver sobre mis pasos y ser consciente de la dignidad perdida. No sé si para siempre, no sé si la dignidad es como blandiblú que se rompe y se pega con la facilidad con que se sorbe gazpacho fresquito frente al mar, no sé si el trocito de dignidad que se pierde ya no se recupera y hay que seguir con la que queda, no sé si, con el tiempo vuelve a desarrollarse como la cola de un caballito de mar, no sé si es cuestión de aprender a escapar de situaciones insostenibles, de darse golpes o de que te los den, o, simplemente, la vida se improvisa. No tengo ni puta idea, lo que sí sé es que viene muy bien arrepentirse de no haber escapado antes de situaciones/ personas dañinas en ciertos momentos de nuestra vida, no a la manera judeocristiana, sino de una forma mucho más sana. Menos psicopática. Y viene bien hacer balance y ubicar los momentos y a las personas dentro de nuestros recuerdos, sin mercantilismos, pero con la dosis de dignidad que nos faltó entonces. Porque, está muy bien defender la dignidad del ser humano en general, pero si descuidamos la propia no vale pa ná.

5 comentarios:

V dijo...

en "el tren del infierno" Jon Voight y Eric (hermano de Julia) Roberts se escapan de la carcel. El primero es un veterano con muchas escamas...el segundo un chavalito con ínfulas del este tipo...pienso ir a la Vegas, hacer saltar la banca, invitar a todas las chicas a champagne y follar como loco...y cuando se me acabe el dinero robaré un banco y me pegaré la gran vida viajando como un marqués....
Y el otro le contesta...eres un desgraciado...no has aprendido nada...yo te diré lo que harás...buscarás un burguer barato, un sitio apartado y pedirás empleo para limpiar el local...madrugarás y dirás todos los días si señor...te tocará un jefe amargado que te dirá, imbecil te has dejado una motita de mancha aqui...y tu dirás si señor ahora mismo la quito....y así día tras día hasta que consigas reunir el dinero suficiente para tener un techo y un trabajo decente...mira chaval....si eres capaz de hacer eso día tras día...serás el tio más grande del mundo....
Eric le contesta...vaya mierda...vas a hacer tu eso?
y el otro responde....yo no lo hice y ahora ya es demasiado tarde...pero aaayyy si pudiera...si tuviera tu edad...
Un abrazo

Genín dijo...

Claro la dignidad por delante, sin dignidad no somos mas que una mierda pinchada en un palo, aunque hay quién confunde el orgullo con la dignidad, aunque un orgullo bien entendido es imprescindible para andar por la vida...
Pero coño, si al final nos vamos a morir, pues vivamos y muramos con dignidad, nosotros y quienes sean quienes lo tienen que permitir cuando casquemos, si no lo hicieran, yo, desde ya mismo, y por adelantado, me cago en todos sus muertos, que probablente sea a quien menos telediarios le queden...
Besos y salud

Isabel dijo...

Pues sí, de lo dañino hay que escapar, de lo contrario te destruye, y, a ser posible, darle la vuelta para que no siga destruyendo.
Abrazos

Darío dijo...

La experiencia también nos da el coraje. Seguramente sos muy joven, y por todo lo que decís, vas a ser una bestia de lucha. Un abrazo.

Sue dijo...

V, creo que tendré que recurrir a un segundo gintónic para leer tu comentario. Creo que lo he entendido, pero...
no sé, de repente me he acordado de "El pez gordo".

https://www.youtube.com/watch?v=3eDCL5FNoIw

Voy a por el gin :)

Un abrazo

---
Genín, cada uno que haga lo que considere según sus valores y capacidad de aguante ¿no? es un poco eso.
¿Un trago?

Un beso y salute.

---

Isabel, bien, bien LEJOS.

Un beso.


--

Darío, gracias por lo de "joven".

Un abrazo.