Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
lunes, 20 de octubre de 2014
LADIES
Hay mujeres que te gustan y otras de las que te enamoras.Recuerdo lo mucho que me gustaba una amiga de la Facultad . Me gustaba todo lo
que decía, cómo caminaba y hasta esa ridiculez de llevar bolso de “señora”
desde tan joven. Siempre estuve de acuerdo en sus afirmaciones, aunque, en un
principio, yo hubiera defendido las contrarias. Me gustaba su forma de tomarse
las cosas, su valentía a la hora de preguntar en clase, su manera de
expresar afecto hacia algunos profesores y grima hacia otros. Todos mis gustos
giraban alrededor de los suyos. No es que yo cambiara los míos para asemejarlos
a los de ella, no, era más bien que yo no los tenía hasta que ella me los revelaba. No
pensaba en ciertas cosas hasta que ella las significaba. Siempre me parecía
inteligente y lo que más temía era no tener nada que ofrecerle y que algún día,
aburrida, desapareciera de mi vida. Cosa que ocurrió. Curiosamente, ella
pensaba algo similar sobre mi. Yo le gustaba. Le gustaba mi físico y también mi forma de razonar. Le hacía
mucha gracia mi descabellada timidez y hasta mi forma de vestir destartalada. Seguía
todas mis especulaciones como si fueran suyas, aceptaba mis conclusiones y, aún
comenzando en posiciones opuestas, siempre llegábamos al consenso. No había quien
pudiera con nosotras. Hubiéramos podido formar, de haber querido, un buen
equipo de debate, de trabajo, de cooperación, hasta, je, un partido político.
Una vez se lo dije, pero por entonces ella estaba obsesionada con eliminar el
vello de sus piernas para siempre, con el láser, y no me prestó atención. Fue
una de las pocas veces que no lo hizo. Una noche, medio borracha, me propuso
que nos largáramos de aquí. “Aquí” era todo: Madrid, los chicos, la noche, los
trabajos basura (ya habíamos terminado la carrera y nos buscábamos la vida como
podíamos, como todo el mundo). Había estado mirando algunos lugares donde
podíamos ir, entre ellos Canadá y Australia. Le tiraba más Australia, por el clima,
y porque su amor-amor era original de allí (aunque en ese momento viviera en Tokio).
Era una gran-gran idea, de las buenas, y si yo no hubiera sido la idiota que
fui, la idiota que andaba colgada de un soplapollas, no se la hubiera quitado de
la cabeza. Aunque, más que quitársela, lo que hice fue no me apuntarme a ella.
Con el tiempo, después de conocer a unos cuantos soplapollas más, me arrepentí
a rabiar de no haber servido de motor a mi amiga, de no haber dejado que ella
fuera mi motor para empezar en otro lugar y vivir aquello otro que olía a diferente. Seguramente hubieramos terminado lejos la una de la otra, como ahora, pero me gusta pensar que nuestras vidas
hubieran sido muy distintas. Y yo hubiera aprendido inglés de una puta vez.
Hay mujeres que te gustan y otras de las que te enamoras. Se trata de algo que, por suerte, trasciende
al sexo. Mujeres como Ellen Page, Frida Kahlo, Robin Wright, Geena Davis, Julia
Otero, Cristina Morató, Ella Fitzgerald, Susan Sontang...a algunas de ellas las
conoces a través de los medios de comunicación o el arte, a otras las tratas
personalmente (esos nombres me los guardo). En ambos casos,
construyen un poco o un mucho lo que eres y sabes que las quieres porque volver a ellas es como volver a
casa. Cuando te marcan para bien, cuando algo de lo que te dijeron te sirvió y
aún te sirve, cuando aún las echas de menos, cuando haces las cosas pensando
qué haría ella en esta situación, cuando das un paso bonito en tu vida y sabes
que si ella te viera se alegraría, porque no conocisteis juntas lo que era la
envidia o la ambición, si hubo planes, entonces hubo amor. No sé (aún) si ocurre también con los hombres,
pero desde luego, si ocurre tiene que ser la leche (por eso de que, además, hay
sexo, je).
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7 comentarios:
Yo también amo a algunas mujeres. No todas se han quedado, porque cuando hubo huídas de por medio yo siempre me eché atrás.
Hay sonrisas, pecas e incluso silencios inolvidables. Mujeres que me han hecho pensar, soñar, pelear e incluso sobrevivir.
Así que estoy totalmente de acuerdo contigo. Pero te diré que cuando eso pasa con un hombre y le sumas el sexo, ya no hay marcha atrás.
Un beso
Nos pasa a los hombres también con otros hombres y trasciende el sexo, pero mucho menos, mucho menos, porque los hombres, presiento, somos un género vulgarizado. Un abrazo.
Da gusto lo claro que lo tienes...esa idea de sentirse y volver a casa es exacta. La comparto.
Pero te diré que desde la experiencia, amplia, de ser objeto de la frase "me gustas pero solo como amigo" en múltiples ocasiones te diré que hay sinceridad en unos (pocos) casos y un vete a paseo otras.
Y cuidadín con lo del sexo. A mi las personas que más daño me han causado en esta vida son las dos o tres (fueron dos, no mientas) que sólo me quisieron para eso....y después de eso, te diré que me sumo a tu texto anterior...en ocasiones, viene bien desayunar solo(a)....un abrazo
Por esos textos te amo.
Tienes que leer Los Hermosos Años del Castigo, de Fleur Jaeggy.
Betina González escribió en su blog:
"Los hermosos años del castigo es una novela sobre un internado de niñas católicas en Suiza en la que no pasa casi nada. El lector no encontrará allí historias rosas, dulces, leves o lésbicas. Encontrará verdadero drama: sólo que bordado en la filigrana de una prosa cruel y aguda que devuelve a esas niñas, a sus rencillas de clases y pasillos, todo el espesor de la pregunta por el absurdo humano que vivimos diariamente y elegimos olvidar."
Estaba recapacitando en mis amores femenimos y me puse a leer lo de NÁN, así que me perdí pero, eso sí, apunté el libro que dice, me da que me gustará. Lo buscaré (gracias, NÁN)
Otro día vuelvo.
Palabricas, con lo que a mi me gusta la marcha atrás :)
Besos.
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Darío, no lo sois. NO es cuestión de género, sino de personas. Los hay vulgares y los hay refinados.
Besos poeta.
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V, entonces olvidemos toda bobada y desayunemos eternamente
Un beso.
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Paradela, lo mismo.
Un beso.
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NáN, con esa manía tuya de escribir tan bien me dejas a los comentaristas anonadados y sin fuelle para comentar.
Te perdono porque siempre recomiendas libros increíbles. NO sé si estoy yo pa dramas, pero apuntado queda.
Un beso.
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Virgi, pues vuelve ya :(
Un beso.
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