Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

viernes, 4 de abril de 2014

PERFECTA



Los viernes ya no son como antes. Mi recorrido por la ciudad es distinto. También el mental. Ya no espero nada ni a nadie. Ni siquiera al gato que al final no quise adoptar. Por los pelos que se quedarían en el sofá y las cortinas, sobre todo. Creo que la vejez me está volviendo (más) neurasténica. Lo que pensé fue que quizás me vendría bien tener un gato para prescindir de ciertas manías, como aquél filósofo del Blablacar maniático de la limpieza que dejó de serlo cuando adoptó un perrillo vagabundo, (esto me lo contó Carlota mucho después de pensar yo en adoptar un gato), pero al final elegí manías. Manías ganan a gato. Siempre. Aún así, el otro día y sin gato, desperté sonriendo, era sábado creo, y sonreía porque me sentía algo así como libre. Reconozco que era una sensación extraña para mi, por eso me costó un poco dibujar un nombre para ella, pero ya creo que tengo la certeza de que la sensación era esa. Sí. A pesar de que el concepto de libertad como realidad se filtra entre los dedos y siempre hay algún listo que nos jode la definición, por la incomodidad que crea supongo (esto lo escuché en la radio hoy, no sabía nada de ello el sábado que desperté sonriendo), sin duda mi sensación era esa. Me sabe mal si fastidia, pero es que era esa.

Lo de no esperar a nadie tiene sus ventajas y la mejor de todas es que nadie te espera a ti, ni a ti, ni a las otras (la que creen que eres, la que quisieran que fueras...). 


Gracias a esta libertad adquirida (o encontrada, o pintada, o regalada, o robada, o...) puedo, entre otras cosas, pasear mucho y hoy, en mi paseo de los viernes, he visto una fila de personas muuuy laaarga a las puertas de una iglesia. Supongo que esperaban algo, o a alguien, y debía ser algo muy grande a juzgar por la cantidad de feligreses que permanecían allí de pie, a la intemperie, sin un libro siquiera que amenizara su aguardo. No sé si es blasfemia leer a las puertas de una iglesia, es posible, pero no hacerlo tiene que ser un rato aburrido. Las personas tampoco conversaban entre ellas, a pesar de su notable fe común, así que me cansé de mirarlas y entré en la panadería. 

Me encanta mi nuevo barrio, sobre todo su gente, y sé que lo echaré de menos cuando vuele a Roma. Primero Bruselas, claro, que debo arreglar el mundo en tres días y no puedo sola. Qué necedad eso de arreglar el mundo, me dicen, ¿acaso te crees tan importante para saber lo que la gente quiere? Vive y deja vivir. Pues en ello estoy, si me dejas.

11 comentarios:

Genín dijo...

Que casualidad, así me desperté yo hoy, con una sonrisa de oreja a oreja, y mientras me estiraba en la cama perezosamente, sonreía mas aún por ese pensamiento que transmitía un mensaje mas o menos como este " Os jodéis, no pudisteis evitarlo, soy feliz hijos de puta"...
Me ha gustado la canción, pobrecito, perfecta, ya, ya, si me contara dentro de unos años jajaja
Besos y salud

mariajesusparadela dijo...

Perfecta es la felicidad de cada momento. Perfecto es ser capaces de percibirla y vivirla en ese momento justo, en vez de echarla de menos pasado el tiempo.
Y, sí, cambiarás, cambiaremos el mundo en lo pequeño, que es lo que cuenta.

(Yo soy de las que creen que vale más estar sucio y tener perros)

virgi dijo...

Wau, que´canción tan preciosa, Sue! Me la llevo a favoritos.
Así que tienes planes, eh? Bruselas, Roma...bien, bien, me gusta. Y lo de Lavapiés ídem, tengo que ir, tengo que ir.

NáN dijo...

un barrio con corazón es un corazón.

V dijo...

Puesssssss hummmm hoy discrepo un poco. No sólo tengo gato sino que te esperaba. Esperaba tu escrito como bálsamo para aliviar el lunes. De modo que...Eso sí disfruta de tu libertad y de tu barrio.Un abrazo

Darío dijo...

En las puertas de la iglesia, seguro esperan a Godot...Mesías ya pasó...

Sue dijo...

Genín, ¿a quién le hablas? ¿oyes voces? ¿escribes frases inconexas en las paredes con tu propia sangre? ...eso es de vivir solo, me pasa igual. No bebas tequila que es peor.

Un beso.

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Paradela, tú vives en un paraíso, juegas con ventaja. Snif. Eso no vale!
snif.

Un beso.

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Virgi, a Bruselas voy de paso con dos locas que me quieren emborrachar de camino a Brujas. Lo de Roma es más serio y, como tal, solemne. Pienso llevarme mi mejor escoba (me han dicho que está muy sucia) y una vez quede limpita me pondré manos a la obra con lo importante.
Te espero guanchita.

Un beso.

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NáN, lindo verso amarrado a ti.

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V, caricias para tu gato, seguro que es hermoso y suelta un montón de pelo. Quizás hay que hacer un poco como cuando haces brócoli al vapor, que huele que apesta pero te aguantas porque está rico. ¿No? El gato suelta pelo pero te aguantas porque es suave y hace compañía.

Mis escritos son un bálsamo. Yo no.

Un beso.

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Darío, pues pregunté lo de la larga cola en la Iglesia y me dijeron que esperaban para besarle los pies al cristo de Medinacelli. Ahí es nada. Y yo viviendo tan tranquila, oye.
El próximo viernes voy.

Besos poeta.

palabricas dijo...

Yo mi libertad se la regalé a un perro. Y dejé que me llenara la cama, el sofá, las cortinas (y las alfombras que algún día tendré) de pelos. Pero paseo mucho con él por la ciudad. Me ayuda a ahorrar, porque el aburrimiento me empujaba a comprar camisetas. Ahora llevo las mismas desde hace cuatro años.
También vi una cola, pero no en la iglesia; en el cine. Me resultó igual de extraño. Pero resulta que la gente se quiere reir, y me uní a ellos.
En mi barrio se me van muriendo los vecinos. Cualquier día quedamos mi perro y yo solos. Si quieres te puedes venir.
Un beso

Sergio DS dijo...

Vive, deja vivir, y arregla una mínima porción de mundo si es posible.

No es mala opción, la mejor sin duda.

Anónimo dijo...

Pues espero que a mi sí me esperes...
:(
;)

Sue dijo...

Palabricas, te vendo una camiseta barata, o mejor, te la regalo. Te paso foto al mail.
Para tu perro no tengo, pero seguro que tiene buen pelo y no le hace falta. Iré a conocer tu barrio y abrazaré a tu chucho. Me sentiré como en casa.

Besos.

(lo de la camiseta va en serio)

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Sergio, como leí en un tuit hace poco: "todos los mandamientos se podrían resumir en uno : no molestar"

Un saludo.

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Anónimo, sí, claro.