Cuando digo que me gusta el cine francés lo digo porque es verdad, igual que cuando digo que no sé abrir un bote de salsa de soja, pelar un aguacate o poner una lavativa, digo lavadora. No es por hacerme la interesante, a ver qué tiene de interesante no saber hacer un millón de cosas y que te gusten otras tantas que no valen para mucho. Pero lo del cine francés solo lo revelo si me preguntan directamente, de esta forma me ahorro un montón de pensamientos y comentarios mal intencionados: “es que te crees muy moderna”, “mira la moderna”, “pero si no sabes francés”, “los franceses son gilipollas”, “vaya humor de mierda que tienen”, “viva Torrente” etc.
Pero todo empezó, también lo del cine francés, hace ya unos cuantos años, el doble de los que tenía hace veinte más uno, cuando mi madre, que no quería volver a parir, se puso de parto y nací yo. Nada que ver con lo que me habían contado mis amigos del otro lado. Aquí se está bastante peor y hace bastante más frío. Supongo que por eso me puse morada al salir y no tuve fuerzas ni para llorar y ahora mis análisis grafológicos revelan a una mujer inestable. Quizás de ahí viene mi apatía-odio hacia el fútbol, algo que traté con mi psicóloga ayer y que aún me ronda en la cabeza. Algo tan inexplicable en un país como éste como el hecho de no sentirme de un país como éste. Porque, sinceramente, a veces me echaría al bolso un rifle de repetición (sea lo que sea, pero repite) y no pararía hasta que los perros policía me disparasen a mi. Otras veces, sin embargo, tomaría la mano de un leproso y le conduciría al país de Nunca Jamás. Del Nunca Jamás te abandonaré, del Nunca Jamás te mentiré, del Nunca Jamás dejaré de amarte... Pobre leproso, mejor le llevo al acantilado más próximo para que vomite y muera en paz.
Guillaume y los chicos ¡a la mesa! es un homenaje a la mujer, o al menos yo lo quiero ver así. Un tipo que educa su femineidad gracias a su familia y que termina conociendo como nadie a las mujeres. Vale que, además del cine francés, hay otras muchas más cosas en la vida que no hace falta echar de menos porque están aquí, pero no voy a enumerarlas porque no habría espacio suficiente. Quizás otro día.


12 comentarios:
Que quieres que te diga, los gabachos tienen cosas buenas, regulares, malas , malisisisimas y pésimas, como todo el mundo, igual que su cine, a mi el bueno también me gusta, en realidad como el bueno de cualquier sitio... ya, bueno, vale, es que estoy un poco mustio y como que no me salen ideas brillantes que decirte, niña... :(
Besos y salud
A mi también me gusta mucho el cine francés, aunque mi chica me diga que sus temas son repetidos y sus formas de tratarlos, sobre todo el amor. Pero me gusta...
Alguien le preguntó con ironía, a Valle Inclán creo, ¿qué tal le parecen los franceses?. A lo que el aludido contestó:
No lo sé, no los conozco a todos.
El idioma suena mucho más suave desde luego y más lleno de cortesía. Gente hay de todo tipo.
Besos.
El bloguero de "Mi mesa cojea" sacó el otro día una entrada llamada "Espagne" que no tiene desperdicio. Te copio algunos párrafos:
En mi caso, hace ya varios años que decidí reivindicar las virtudes sin parangón de la república francesa, haciendo caso omiso a sus numerosos defectos. Todo en Francia me enamora: su cinema, su chanson, su cuisine, su himno nacional, cantado como se canta en Casablanca, y esa mirada de profundo asco con que miran los parisinos. Me gusta hasta lo bien que les arden los coches en los suburbios. Son muchas las ocasiones en que, mirando la última noticia de tal o cual corrupto, me digo en alto: "esto en Francia no nos pasa". Aunque pase y aunque yo no sea francés; eso es lo de menos. Lo importante, como el lector sin duda habrá entendido, es el chauvinismo.
España se fue por el barranco el día en que Napoleón soltó aquello de: "pues nada, oye, que os den por el culo". Aquel día perdimos lo que un político contemporáneo, tirando de lugar común, llamaría Una Oportunidad Histórica. Me cago en el puñado de catetos que venció a las tropas napoleónicas.
A veces, cuando veo que el Telediario cierra con un mono en patinete para no hablar de las manifestaciones, me imagino cómo sería esa Espagne que casi fue. Me imagino a mujeres con cuellos larguísimos diciendo bonjour y merci y vendiendo el New York Herald Tribune por las calles. Me imagino a señoras de setenta años que saben quién es Camus llamando Cagfug al Carrefour y a políticos con trajes que les quedan bien de manga.
Habrá quien me diga que Francia no es así. Y no lo es, claro. Pero España, mucho menos.
¿Ves? Y nunca hemos hablado del cine francés!
Es de mis preferidos, saben tratar lo cotidiano sin dramas, con un punto de elegancia y simpatía difícil de encontrar.
Veré si la pillo (me reí con 8 apellidos, sí, mucho)
Besitos besitos
(el comentario de NáN, delicioso)
jajjajaja viva Torrente,dice...eres tremenda...
(De los franceses no diré nada porque estuve en París y no me gustó nada la comida de las brasseries...tanto rollo para eso...bueno,la ciudad me encantó pero yo si no como bien en un sitio pierde muchos puntos..)
besos.
El comentario de Nán,sí que mola jaja...
yo es que soy cateta pero a veces pillo las cosas finas,así como de buen gusto o machetito punzón.
Mola,mola.
Genín, ¿y qué es cine bueno y malo? no sé, creo que eso depende mucho de los ojos de quien mira, pero, desde luego, yo me siento más de allá que de acá sin hablar una palabra de francés.
Así están las cosas.
Alasanfrang!
Besos.
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Precisamente el cine francés creo que es uno de los que menos se repite. Cruza el charco y lo verás (los yanquis sí pueden llegar a ser cansinos en eso).
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Nómada, buena respuesta, pero yo hablo desde la generalidad. A mi, que no me gusta generalizar, ya ves.
Besos.
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Nano, leeré el artículo de José Pérez, la verdad es que cuando tengo un mal día me voy a su blog y paso un buen rato. Además de que siempre estoy de acuerdo con él y, no nos engañemos, aparte de las risas eso de encontrar letras afines es lo más parecido al equilibrio y la paz.
Ay, si nos hubieran conquistado nuestros vecinos, todo hubiera sido diferente y creo que incluso hasta mejor.
Mejor, sin duda.
Alasanfrang Nano.
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Virgi, ya habrá tiempo. Y también podemos hablar del cine alemán, que tiene su aquél.
Besos!
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Reyes, en París te pasaría lo que a mi el primer día, que pedí sin juicio y sin entender el idioma en un bar chiquito y perdido cerca de Gare du Nord y me trajeron un aguacate y una hamburguesa. NO se puede ir sin saber francés a París porque te pasan cosas raras (y divertidas!).
Hay buena comida, aunque tu experiencia haya sido mala. Yo de hecho comí mejor que me entendí y los parisinos me parecieron bastante gilipollas. Pero fue visitar la casa de Victor Hugo y el barrio de Picasso y se me pasó, oye. Qué cosas. Habrá parisinos majos además, vamos, seguro.
En cualquier caso, yo quiero ser francesa.
Besos.
Buena entrada aunque en gustos cinematográficos soy más simple o complejo. Cómo lo quieras ver.Hay dos tipos de cine; el malo o el buen cine. Ya sea afgano, francés o Uruguayo. Cine bueno es el que te llena, que te dice algo, que te remueve por dentro. Y en Francia como en otros paises hay ejemplos en ambos sentidos. Desde "Cyrano" a la infumable "Los Visitantes" desde Patrice Leconte hasta las chorradas de acción producidas por Luc Bessón como por ej. "Doberman"
Me encantó lo del pais de nuca jamás....muy hermoso...
No te preocupes por los rifles de repetición...y respecto de las películas que se hacen en francia...pues como te podrás imaginar hay de todo...ya me pasé de listo...tomo nota de la que recomiendas, aunque por aquí no la han estrenado. un abrazo
Jaime, yo es que soy un poco chauvinista, ya lo sabes :) y lo bueno de no entender de cine es que ves poco y te quedas con lo bueno jiji. Aunque yo veo mucho... emmm, sí, es verdad que hay de todo y que nadie es perfecto, pero supongo que hay ciertos tipos de cine que, por alguna razón, a uno pueden atraerle más. Por otro lado, reconozco que ciertas comedias americanas me encantan! (y hasta ahí puedo leer) y hace poco vi "La bicicleta verde" (Arabia Saudí) y me encantó.
Por cierto, justo el que está "debajo" de ti es el chico que te dije que tiene un blog de cine ESPECTACULAR. V. Visítalo. NO te arrepentirás.
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Victor, me afectó que Wendy a los 30 quisiera comprarse una casa y tener hijos... snif. Dónde quedaron sus sueños y los de Peter Pan
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