Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

sábado, 29 de marzo de 2014

AMORES DE MARCA BLANCA


Tú agárrate fuerte a mi que ya me encargaré yo de dejarte caer.

Después de un concierto de Luis Ramiro no quedan fuerzas más que para cortarse las venas, je, pero como es viernes compensa. Compensan también las margaritas de mi balcón y el café del fin de semana, las canciones tristes salpimentadas de gozo y los paseos sobre las aguas. Compensa que a veces ocurre que te dicen cosas horribles y empiezas a verte maravillosa.

En todo este tiempo sin pasar por Cartografía (confieso que quien publicaba no era yo, sino un administrador adorable que lee poesía y merienda bolitas de nata sentado en el suelo) han ocurrido cosas formidables que no contaría aquí ni por todas las fresas del mundo. Aunque quizás por una bien grande y roja sí.

Ahora (en este momento) vivo de cara a la vida porque todo está saliendo bien. ¿O todo está saliendo bien porque vivo de cara a la vida? Vale, confesaré que Luis Ramiro no es para cortarse las venas, es un tipo divertido que no se droga en sus conciertos y que regala bonitas frases para cuando estás triste. Además, es un chico que lee y hay que ver lo que mejora un hombre con un libro entre las manos. ¿Verdad?

Quería volver con algo pequeño, punzante pero fácil de asimilar, no sé, vestida de flamenca como la Amaia de “Ocho apellidos vascos”, con un cuenco de uvas rojas en la cabeza para compartir, con mis lunares de siempre y una sonrisa nueva.  Espléndida. Como esas viudas que se liberan de su maltratador y florecen. Como esas viudas, pero sin disimular la carcajada. Sin embargo es tarde y me vence el sueño como a la sirena que se secó en la orilla porque no sabía nadar. Pero os adelanto que no hay mucha muda, aunque hubo quema. Soy la de siempre. Sigo disculpándome por cosas tontas como que siempre escucho la misma música o no entiendo de pintura del Renacimiento, pero ahora sé que el mundo no se acaba mañana, así que a los muy románticos les invito a que dosifiquen su alegría. Y su pasión.

-¡Ah, no, la pasión es indosificable!
- Y yo la teoría me la paso por el forrito del tanga. Porque quiero cometas, besos, flores y amaneceres. Caballitos de mar.

Vamos, como siempre, aunque sigo viendo mucho amor de marca blanca.

No sé.

Lo único que sé, y esto tampoco es nuevo, es que lo mejor que te puede pasar en la vida es que no haya ruidos cerca de donde duermes.

Buenas noches a todos. Besos. Ahora sí que Volví.
    

12 comentarios:

virgi dijo...

¡Y bien que has vuelto! me alegras sobremanera en esta madrugada de lluvia. Mientras tú estabas con Luis Ramiro, nos estábamos con la Séptima de Dvorak, una maravilla.
Vuelve, que haremos cometas y volaremos por el Renacimiento.
¡Ah, voy a desayunar feliz de leerte!
Mucho más que besos, Sue querida.

Sue dijo...

Mil besos Virgi!


(hablamos pronto)

Isabel dijo...

Pues si vuelves así de bien y arrancándonos la sonrisa, no te vayas más, cariño.

Me alegra leerte.

Besos

NáN dijo...

Las flores en un balcón alivian el aire que entra. Y que no haya ruidos es estupendo.

Solo con eso, ya tienes razones suficientes para sentirte renovada.

De lo demás, no entro.

Besos

V dijo...

Que conste que estaba pensando que no se me tenía que olvidar cuando fuese a hacer la compra semanal en comprarme un libro...y no te había leido todavía...
Me gustan las cosas que sueñas, las mudanzas que vives y los conciertos a los que acudes. Ayyy ese renacimiento...a por él que tampoco se dosifica.Un fuerte abrazo.

Genín dijo...

¡Niña, que bien te ecuentro!
No conocía al Ramiro, me ha gustado.
Si, sin ruidos, se duerme y se vive mejor, por eso vivo yo en el medio de la nada... :)
Cuando tengas un ratito pásate por mi blog, aunque no comentes, que hay un enlace que quisiera que cliquearas, creo que te gustará, incluso creo que la leías antes pero no estoy seguro, Larisa lo hacia.
Besos y salud

mariajesusparadela dijo...

He de confesar que no era yo quien comentaba...
Bien vuelta.
Quédate, porfa.

Sue dijo...

Isabel, mejor que la sonrisa salga sola :)

Un beso.

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NáN, Besos.

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V, y yo lo sabía, porque se te nota y eso te hace aún más bello.

Un abrazo.

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Genín, ya pasé y me gustó el enlace que te marcas. Muy salada la argentina.
Me gusta tu sitio en medio de la nada.

Un beso.

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Paradela, aquí me quedo.

Un beso.

palabricas dijo...

Coño ¿pero te has ido? ¿entonces que he estado leyendo yo?
Bueno, pues de regreso, con fresas o sin ellas (no soy muy de frutas, tengan el color que tengan)me parece una buena decisión. Dormir como un tronco me parece un lujo, como muchos otros, bastanta asequible. Vamos, una siesta de marca blanca...
Muaks

raúl dijo...

me alegra que te vaya bien, te sienta estupendamente estar feliz! rebienvenida

Sue dijo...

Palabricas, fatal eso de que ni te des cuenta de que me fui. Voy a pensarme si te sigo ajuntando o no...

venga sí.

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Raúl, ¿y a quién no le sienta bien la felicidad?

Dol dijo...

Bienvenida al sitio del que nunca te vas,porque nosotros segumos aquí,esperádote en la esquina,aunque llueva o depreseen los vientos...besos,me alegra leerte.