Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
domingo, 23 de febrero de 2014
TIEMPO DE REBAJAS
Seguramente tengo falta de riego, porque sigo sin entender muy bien la obsesión generalizada por establecer fronteras entre las personas. Y ojo que no hablo de la “necesidad”, sino de la obsesión, que llega, incluso, a querer establecerlas dentro de cada país. No hace falta poner ejemplos. No sé, lo mismo es que están en rebajas.
Desde luego, cuantas más aplicaciones tienen nuestros móviles más gilipollas nos volvemos y menos humanos. Los humanos. Globalizamos la estupidez y ponemos límites a la inteligencia y al diálogo. Hay fronteras de todo tipo: de hormigón armado y cuchillas, culturales, lingüísticas, sexuales, étnicas, religiosas. Y si no las hay nos las inventamos. Me da por pensar que unas llevan a las otras y que solo es cuestión de tiempo y de miedo, pero aún así, vaya, que sigo sin entenderlo. Y no porque no me haya criado con referentes familiares capaces de defender el suelo patrio con argumentos más o menos trillados o tirando de escopeta y sable. Para nada. Tengo primos que podrían convertirse en pelota de goma si así se lo exigiera Interior. Sin embargo, provenir de esa rabiosa estirpe tampoco me hace asimilar, como si fuera un tumor, la salvaguardia de la patria.
Es que a mí lo de “defender el territorio nacional” me recuerda mucho a las películas de Pajares y Esteso, aquellas en las que se elogiaba al macho español y se criticaba lo de fuera, excepto si era para aprovecharse de ello. Normalmente el exterior llegaba en forma de suecas desnudas y dispuestas, a pesar de su exultante belleza, a dejarse sobar por estos señores bajitos y babosos sin pizca de gracia. Y bastante feos. Desde luego, los subsaharianos lo tienen muy crudo si quieren entrar aquí con esa piel tan negra y sin unas buenas tetas. Si fueran suecas muchos les pondrían hasta un piso y si fueran africanos con dinero, como el rey de Marruecos, el Gobierno Central llenaría Madrid de banderitas y lanzarían pétalos de rosa al paso de la comitiva real.
A la conclusión que llego con mi falta de riego ya llegó Quevedo hace cinco siglos: “Poderoso caballero es don dinero”.
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11 comentarios:
Hola, SUE.
Las buenas obras sentimiento.
Gracias por su visita siempre te.
Le deseo todo lo mejor.
Un abrazo.
De Japón, ruma ❃
Pues a mi el poderoso caballero ese me la suda :)
Besos y salud
"es cuestión de tiempo y de miedo". Tienes razón, pero eso me da miedo a mí.
Como decía la voz en off del principio de "El Crack", la única peli de Garci que me ha gustado: "ando mucho, miro mucho y lo que veo no me gusta nada".
nada extiende más alfombras rojas que el dinero, desde luego, en suiza, tan europea, tan moderna, tan civilizada, ya solo puedes entrar con un maletín bajo el brazo.
Pero el dinero se va a Suiza...
Lo que a mí me parece más grave,querida Sue,es que no es un tema de racismo ni sexo;
en efecto es un tema de pobreza.
Y en lo que afecta al ciudadano medio,de falta de compasión.
Si tenemos en cuenta las opiniones y el tono del discurso social,esta especie de pensamiento único con que se nos droga,la inmensa mayoría no mereceríamos el nombre de seres humanos.
Besos.
Paradojas...esto de negar a los africanos la vida que se protege a ultranza para los concebidos y no nacidos me da que pensar...
No te metas con las suecas de Pajares y Esteso. Nunca lo digo, pero mi afición viene de ahí...
Por cierto, que suerte tiene la opinión de contar con tu opinión. Un abrazo
Para toda es quincalla que nos dirige solo somos números.
Me imagino nadando para llegar a la orilla, y que me estén empujando con un palo para hundirme, y tirándome cosas, es una pesadilla, parece un altercado de invasión bélica...
Ruma, ¿te visité? ... pues de nada.
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Genín, pero eso es porque eres un tronco de árbol :)
Besos.
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NáN, hay muchos frentes abiertos, así que a ver cómo termina esto.
Besos.
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Raúl, y salen corriendo si les preguntas por una calle! al menos en Zurich.
El dinero conlleva desconfianza. Es curioso que los políticos suizos sean un ejemplo a seguir (van en metro y tal) y luego el país sea un paraíso para los corruptos del resto del mundo.
Un beso.
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Paradela, ahí le has dao.
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Reyes, yo creo que hay mucha gente que se sale de ese pensamiento único y ya no se deja manipular, por mucho "oro" que le prometan. No es suficiente, pero se puede decir que son muchos. Y sí, el racismo es una cuestión económica.
Un beso.
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V, pues nada, que tu próximo análisis sea de alguna de esas incunables. Je.
Un abrazo.
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Rubén, es realmente aterrador. Supongo que hay muchas pelis que hablan de esto, pero yo te recomiendo una: "14KM" de Gerardo Olivares. Es una muestra bastante fiel de lo que ocurre hasta que un africano llega a la frontera.
Un saludo.
El dinero , por desgracia es el que manda,,queramos o no queramos...ya qeu mientras unos lo chupan..otros no los recortan..etc...un abrazo desde Murcia....y seguimos disfrutando...
El sueño europeo les empuja a esos miles de personas sin nada que perder, porque la vida en África es algo mucho más frágil que aquí.
El dinero es la mejor llave para abrir las más difíciles puertas.
Besos de puertas abiertas.
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