Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

domingo, 1 de diciembre de 2013

EL GUANCHE



Creo que lo que me cautivó fue su mirada. Llegó tarde y a penas saludó a los excursionistas, parecía nervioso, pero se notaba que estaba en su habitat natural. Después de su mirada, lo que terminó de enamorarme fue su hija María. De hecho, fue conocerla y saber que nunca podría olvidarla. Su manera de observarme cuando creía que yo no miraba y sus incisivas observaciones sobre su padre, la excursión o cualquier pequeño contratiempo que encontrábamos a nuestro paso, la hacían diferente al resto de chicas de su edad. Cuando descansamos para tomar un poco de vino de las bodegas del guanche tuvimos nuestra primera conversación y reconozco que me avergonzó un poco verme empequeñecida ante su lucidez. Yo no podía decirle que su padre, ese hombre rudo y avejentado por el trabajo de campo, me había cautivado, pero a través de ella pude trazar un puente, siquiera espiritual, hacia lo que yo creía que era una hermosa gruta llena de secretos. 


Estaba tomando un trozo del delicioso pastelito de gofio que me ofrecieron junto con el vino, cuando ella, sentándose a mi lado, me preguntó a bocajarro:


-¿Alguna vez te han dicho “eres la mujer de mi vida”?

-Vaya – le dije en tono jocoso- ni siquiera nos han presentado.

Ella rió mostrando su colmillo montado del que después supe que estaba orgullosa. No quería quitárselo, decía que le gustaba su colmillo y que a quien no le gustase no tenía por qué mirar. Como seguía esperando una respuesta, respondí.

-Bueno, sí, alguna vez me lo han dicho ¿por qué?

-¿Y qué se siente?

-Bueno, pues, a ver... es difícil de explicar.

-¿Una gran responsabilidad?

-Sí, en parte es un poco algo así.

-Lo sabía. A mi es que me parece que sentiría eso, porque hay que estar muy seguro para decir algo así ¿no crees? Y si alguien está muy seguro de decirlo y te lo dice, tú tienes una gran responsabilidad porque estamos hablando de la vida entera de una persona. Pasado, presente y futuro. Porque la frase no es “en este momento eres la mujer de mi vida, mañana Dios dirá”, la frase es “eres la mujer de mi vida”. Es muy heavy.

-Sí, la verdad es que visto así... lo es.

-¿Y tú se lo has dicho a alguien alguna vez?

-No.

-Yo tampoco, y no lo diría a no ser que estuviera segura o fuera una tarada. Pero no soy una tarada.

-No, no tienes pinta de ser una tarada.

-¿Y quién te lo dijo?

- Bueno, distintas personas.

-Pero eso es mucha responsabilidad.

-Sí, lo es, sí, bueno, lo fue, porque eso es el pasado. Ahora no soy la mujer de la vida de nadie.

-Claro que lo eres. O lo eres o te mintieron.

-Vaya, no sé qué es peor, je.

-Sin duda que te mientan. Pero ¿qué ha pasao con quienes te dijeron eso?

-Pues, vamos a ver, emmm, el último me dejó.

-¿Dejaste de ser la mujer de su vida?

-Supongo que sí.

-¿Estuvisteis juntos mucho tiempo?

-No, no mucho.

-Entonces te mintió.

-Bueno, digamos que cuando lo dijo lo pensaba.

-No, no, no, está claro que no lo pensaba y disfrazó tu realidad. Te mintió y lo siento porque me caes bien.

-Gracias, tú también me caes bien.

Tras esta primera charla nos hicimos compañeras de excursión y escarpamos la Sabina Alta entre reflexiones e ironías. Su mirada crítica resultaba aplastante, pero nada impulsiva, con lo que le vaticiné algo de sufrimiento en su vida. Me dijo que estaba leyendo El Quijote y le estaba fascinando. Cómo no enamorarse de alguien así. El guanche nos abría camino a cierta distancia, con sus tijeras de podar por si nos salía al paso alguna chumbera maliciosa. Observaba nuestra incipiente amistad con una sonrisa complaciente y serena, pero su mirada seguía siendo furtiva. 


El sur de Tenerife ofrece un paisaje algo árido con cierto toque mediterráneo, pero se caracteria por una flora autóctona muy variada. Los habitantes de la zona conservan algunas tierras donde aún plantan papas y plátanos, también quedan viñas. Hasta donde alcanza la vista pueden verse las terrazas de siembra y las galerías por donde discurre el agua que sale directamente del fondo de la tierra. Caliente. María me contó todo esto y también cómo se construyeron las galerías y la dificultad que entrañaba para los campesinos con los pocos medios que tenían. Me confesó que su destreza le resultaba casi milagrosa aunque no creía en los  milagros.


Al final del día le prometí volver para seguir conociendo los secretos, los de su isla y los de su padre (pero esto era un secreto). El guanche no se despidió de mi, pero recordé haberle visto atusarse el pelo antes de servirme vino en la bodega, así que despedí a María con una sonrisa y ella hizo lo propio mostrándome con orgullo su colmillo montado.

14 comentarios:

Genín dijo...

Que suerte encontrarte gente así, yo podría pasar horas charlando con ellos, de hecho lo hago con frecuencia con gente parecida, en realidad en el pasado lo hice mucho, fue cuando conocí allá por Gredos a la persona mas inteligente, me hizo su amigo, era un pastor de cabras, un filosofo, un poeta, un gran intelectual, conocedor de los efectos de las plantas, de las almas, de los animales, no sabia leer ni escribir, nunca se me olvidará...
Besos y salud

mariajesusparadela dijo...

La gente interesante siempre es afín
Me alegro por los tres.

Darío dijo...

Mire usted que ayer leía algo de Tenerife en Houellebecq, un lugar i-rrechazable... Un abrazo.

Larisa dijo...

Por fin he salido de la cárcel. Atiendo a estas simpáticas reporteras de Ana Rosa y enseguida estoy contigo.

Dol dijo...

Mira, escudriña, observa, échale otro vistazo a tu vida.

Nadie más va a ayudarte.

Has dependido de los demás durante muchísimo tiempo,

por eso te has vuelto estúpido; ahora ten cuidado.

Es tu propia responsabilidad.




Te debes a ti mismo observar profunda y penetrantemente

lo que estás haciendo con tu vida.

¿Hay poesía en tu corazón?

Si no la hay, entonces no pierdas el tiempo:

ayúdale a tu corazón a hilar y tejer poesía.

¿Hay romance en tu vida o no?

Si no lo hay, entonces estás muerto, entonces ya estás en la tumba.

¡Sal de ella! Deja que la vida tenga algo romántico, algo de aventura.

¡Explora!De modo que te digo: la verdadera inteligencia es del corazón.

No es intelectual, es emocional.

No es como pensar, es como sentir.

No es lógica, es amor.




OSHO.


Dol dijo...

Como puedes ver,estoy demasiado cansada para escribirte aquí algo propio...pero sirva para ilustrar esta cita larga(perdón) tu amor latente por la aventura.
Yo creo que te enredas,y que te enredas bien.
Abrazos de viernes.

Miss Lund dijo...

Creo que me acabo de enamorar... :)
Un beso Sue!

V dijo...

Algunos también nos sentimos empequeñecidos ante tu lucidez...

virgi dijo...

¡Jo, y yo sin enterarme, tía, eso no se hace!
Pues mira, sabes lo que te digo? Que podría contarte muchas cosas del guanche & family, pero ahora no pienso hacerlo, vaya...

virgi dijo...

(cautivada y emocionada me has dejado, que sí, que sí)

Sue dijo...

Mientras escucho al doctor Jose Antonio López Rodríguez, que en este momento habla sobre la solidaridad en Radio Castilla la Mancha (una pena no os pueda pasar lo que dice por aquí) os contesto con el corazón en la mano.

Genín, suerte que exista y que, tarde o temprano, uno tropiece con ellos. Tu filósofo de Gredos me da mucha envidia.
Besos.

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Paradela, yo también me alegro.

Un beso.

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Darío, justo ayer, mira tú por donde! En efecto, Tenerife es un lugar i-rrechazable e i-rresistible.

Un abrazo.

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Larisa, aquí estoy, pero no vengas con Ana Rosa, please.

Besos.

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Reyes, eso que me escribes lo he leído yo antes y a ello te digo: sí, sí y sí. Tres afirmaciones como tres soles. ¿Qué otra cosa puedo decir?

Besos y flores (y pronto cervecita).

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Ms Lund, ya sabía yo que tú caerías en las redes del guanche y de María.

Un beso.

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V, ni modo. Yo solo observo y cuento :)

Un beso.

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Virgi, ya me conoces, yo, no, eh, bueno, llámalo discreción o timidez...ya me conoces y espero que me cuentes.

Un beso.




Isabel dijo...

¡Qué hermoso, Sue!
Como todas las niñas de la isla sean así, apañados van.

Me he quedado con ganas de que sigas contando.

Abrazos.

Anónimo dijo...

La hija del guanche tiene mi bendición y aquí se la dejo aunque no la necesite.

Irresponsabilidad, más que responsabilidad, soltarle a alguien “eres la mujer o el hombre de mi vida”… además de mentira. No creo que nadie pueda ser eternamente de otro en el medio de la VIDA. Si acaso al final de ella. Pero no antes.

No logro recordar mi última vez entre personajes de cuento ni al último furtivo que quiso servirme vino después de atusarse el pelo. Afortunada vos. Me conformaré con volver a leerte e imaginar que no eras tú, sino yo, quien cruzó ese puente, entró en esa gruta y quedó prendada de una mirada y de su hija que de tarada no tiene nada.

Pandereta

Sue dijo...

Isabel, gracias!
No sé si todas las niñas de allí son así, pero sí, apañados van :)

Un beso.

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Pandereta, ya sabes que las telenovelas han hecho mucho daño a las mentes, vamos, que están ahí, ahí con Torrente. De todas formas creo que la "responsabilidad" recae en quien recibe la buena nueva (por llamarlo de alguna manera) más que en quien la da, aunque tampoco estoy segura, habría que preguntarle a María que es la sabia.
En cualquier caso, estoy de acuerdo contigo y con ella.

Nos vemos en mi próximo cuento real.
Beso.