Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
martes, 6 de agosto de 2013
LA MEMORIA
Hay novelas que al volver a ellas, tras un período de reposo en el que buscas algo interesante que hacer, parecen esperarte con palabras nuevas. Brotan y te sorprenden como si fuera la primera vez que las lees, no allí, sino en tu vida, cuando en realidad son singularidades por las que ya pasaste.
Esto es algo que me ocurre con Pedro Páramo. Cada vez que abro una de sus páginas, releída hasta el deleite, es como si todo volviera a empezar, como si mi memoria, y la memoria de mi memoria, se extinguieran. Cuando navego por este irrepetible texto, cargado de imágenes subyugantes, me entrego a la más pronfunda de las amnesias.
Ignoro el secreto de esta prosa en la que siempre encuentro referencias tan personales, que parece escrita en sueños por mi otro yo, o por este mismo que no es capaz de escribir hoy más nada.
"Hay pueblos que saben a desdicha. Se les conoce con sorber un poco de aire viejo y entumido, pobre y flaco como todo lo viejo. Éste es uno de esos pueblos, Susana".
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6 comentarios:
Puedes repetir la lectura las veces que quieras que siempre encontrarás algo nuevo...
Besos y salud
Grande, Rulfo.
Ha hecho más literatura él con sus dos libros , que tantos con muchísimos...
Hay tres libros que llenan una biblioteca: El llano en llamas, Pedro Páramo y El guardián entre el centeno.
Les sumas el Quijote y Cien años de soledad (y algo de Saramago) y puedes pasar una vida entera repasando.
Debe ser porque la literatura quiere adaptarse a cada tiempo, o al revés. Rulfo es un caso maravilloso. Un abrazo.
Lo explica muy bien, casi tan bien como tu, Italo Calvino cuando se pregunta sobre las razones de la pervivencias de los clásicos. Vamos, por qué un clasico es un clásico. Y tus razones están ahí. Es un misterio la magia que desprende ese libro.
Lo mejor de todo es que volverás (o volveremos) sobre él dentro de un tres años y nos volverá a cautivar igual.
Me gusta la canción, muy apropiada. Un abrazo
Impresionante ese libro.
México en estado puro.
Por cierto, ¿no has leído Baqjo el volcán? otra gloria.
Besitos esperándote
(jajaja)
Un pequeño libro cuyo fantasma sigue poblando a la humanidad...
Bizz, Sue.
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