Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

jueves, 15 de agosto de 2013

HOY TAMPOCO HARÉ LITERATURA





Aunque volver al barrio donde te criaste tiene sus inconvenientes, sobre todo cuando sufres desarraigo crónico, también tiene alguna ventaja, y no me refiero solo al hecho de darte cuenta de que aquellas niñas con las que jugabas parecen mayores que tú (el extrarradio envejece y engorda mucho), que también, sino a la realidad de que puedes reencontrarte con personas a las que admiraste en tu más tierna infancia y descubrir que tus recuerdos no te han engañado. Como por ejemplo Candela, la primera gran dama que me mostró que la mujer es un ser de primera categoría, esto es, un ser en sí mismo y no en relación a otros (hija, esposa, madre...) y esto, aunque parece de perogrullo y superado con creces, conviene recordar que ni una cosa ni otra. Ha habido unas pocas mujeres que a lo largo de mi vida me han inspirado en este sentido, también las hay en el presente, y eso significa no solo que las tengo en gran estima, sino que soy lo que soy un poco gracias a ellas (sobre todo para bien), y no podía dejar de comentarlo aquí.


Candela se casó por consejo y casi obligación de su familia (bueno, y porque de otra forma no podía acceder a muchos derechos, vetados, en aquella España negra, para las "solteronas") y tras un matrimonio algo tortuoso y tres hijos, decidió divorciarse en una época en la que nadie osaba mentar a la bicha. Con veintiocho años voló sola a Londres a ligarse las trompas, porque no quería tener más hijos ni tomar potingues cada vez que quisiera pasarlo bien con un hombre, y solo por eso y porque era guapa, la criticaban en el barrio. Es curioso que contrapuesta a esa imagen de loca divorciada sedienta de sangre o de sémen, está mi recuerdo, el de una mujer elegante, mentalmente sana, inteligente, alegre y jovial. El recuerdo, sobre todo, de una persona sin prejuicios y sin mala baba hacia los demás. Una adelantada a su época, una de esas pioneras que abren el camino hacia la libertad, tan difícil en algunos momentos de la historia (también de cada uno). Confieso que envidiaba a mi amiga por tener aquella madre tan moderna y que me aspen si entendía el por qué de las críticas. Ni las entendía antes ni las entiendo ahora, pero si cabe ahora las soporto menos. A lo peor madurar es no soportar las críticas. 


Candela, por su parte, se ha reído siempre de todas las lenguas viperinas y las historias que las aburridas de portal inventaban para ella. Jamás la han afectado ni un tanto así en su vida diaria y ahora, con un poquito más de experiencia y entereza, mucho menos. Sigue viviendo en el barrio, sigue siendo la mujer alegre y con ganas de vivir que siempre fue, ahora con sus perros, visitando a sus hijos y guardando para sí el secreto de que no pocos maridos, los mismos que en el bar y con sus mujeres la ponían de puta para arriba, intentaron seducirla. Pero si entonces, cuando eran jóvenes y lozanos, no quiso nada con ellos, como ella dice riendo para tranquilizar a sus amigas casadas, mucho menos lo querría ahora que están viejos y tienen la picha flácida.


La verdad es que, en un momento histórico en el que vamos hacia atrás en cuestiones básicas sobre igualdad de género, cuando las nuevas generaciones de mujeres consideran “normal” su papel secundario en la sociedad, cuando mujeres que se auto proclaman “liberales” juzgan el comportamiento de otras escrutando su aspecto exterior y en base a una escala de ideas ultra conservadoras que no tenían ni sus abuelas, es muy bueno encontrarse mujeres como Candela. Mujeres que los años vuelven, si cabe, más jóvenes y necesarias en este mundo lleno de arcaicos mentales.

17 comentarios:

Genín dijo...

De Candela me gusta hasta el nombre... :)
No todos los carcamales tenemos la picha flácida niña, eso son asunciones gratuitas que muchas veces son verdad, si, pero muchas otras otras no, te lo garantizo jajaja
Besos y salud

mariajesusparadela dijo...

Genín tiene razón. No todos.
Viva Candela.

Anónimo dijo...

Arcaicos mentales. Una vez, hace ya mucho, hablando con una chica, por aquel entonces yo era estudiante de letras en la Facultad, pronuncié esa palabra para referirme a una actitud. Arcaicas, así como has hecho tú. Ella, con mucha sorna me dijo "y esta, pues no se le está subiendo la carrera a la cabeza". No soy una mujer versada en exceso, ni mi oratoria es elocuente, si bien, hay cosas, como la lectura o el estudio que dejan huellas. No las ves, pero están ahí, y a veces salen. Estas mismas personas, me criticaron mucho, de una manera despiadada, por vivir, por querer vivir de cierto modo. A mí sí que me hicieron daño, sí que lograron dejar marcas trazadas a hierro candente. Ha pasado tiempo, me he recuperado y ahora voy como una guerrillera kamikaze que no pasa ni una. Tal vez excesiva. Pero es que se, lo he comprobado en carne propia, que la mujer es la peor enemiga de la propia mujer. No saldremos adelante mientras que no nos demos cuenta de esto. Y a mí me parece que todavía queda mucho. Un saludo Sue.

Carmela dijo...

Es hermoso comprobar que un buen recuerdo sigue intacto al volver a él. Y es difícil que cosas asi no la macara, eso dice mucho de Candela.
Un beso, Sue

Sue dijo...

Genín, siempre te quedas con lo mejor de los post, eh! Pero tranquilo, que yo con las pichas flácidas no me meto, je.

Un beso.

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Paradela, que Viva!
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Anónima, claro que queda mucho, y lo peor no es lo que queda sino que estamos ante un estancamiento, en ciertos aspectos ante una involución difícil de dar la vuelta. Y una de las razones es que mujeres y hombres pasamos cosas por alto que perjudican no solo a las mujeres, sino a toda la sociedad. Lo veo cada día, lo sufro cada día, pero mejor no te aburro, porque imagino que sabes de lo que hablo.
En la Facultad también tuve mis encontronazos con esas mentes arcaicas, hasta el punto que un buen amigo (o eso creía yo) me retiró el saludo después de gritarme: "pero tú quién te crees que eres,¿a caso te crees especial?" solo porque le dije que eso del casorio y los hijos no era una meta en mi vida que me hubiera planteado. Solo por decir que me gustaría hacer otras cosas y que eso que se supone que debemos hacer todos a cierta edad, solo sería una consecuencia o una elección, pero nunca una meta. Al final de su discurso sentenció "pues no te hagas ilusiones, vas a terminar como todos".
Ilustrativo ¿verdad? él mismo me condenaba a algo que no se había planteado aceptar como opción, sino como obligación y que, por tanto, despreciaba.

Un saludo.

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Carmela, a veces la vida sí es como la recordamos.

Un beso.

virgi dijo...

Mujeres cotidianas que dejan una huella y nos ayudan a pisarla para imbuirnos de algo de su aroma.
Esas Candelas conservan su atractivo hasta la muerte, sí.


Más que besos, abrazos.

Sue dijo...

Virgi, eso es exactamente.

Un fuerte abrazo.

Nómada planetario dijo...

Me recuerdan tus reflexiones al libro "La morena de la copla". Autor: Andrés Sopeña. Si lo lees, pasarás un rato divertido.
La derechización debe ser un virus sin remedio, muchos sectores de la sociedad se zambullen sin miramiento.
Besos sin recato.

Sue dijo...

Querido Nómada, gran texto.

Un bso sin recato.

Anónimo dijo...

Te has referido a las mujeres del extrarradio como más envejecidas y gordas. Eso deja en muy mal lugar la esencia del texto. Qué será lo siguiente.. ¿Decirle a una joven en su propia casa que si va a salir así a la calle, que ese vestido que lleva parece de andar por casa? En fin, Sue.

Por otro lado agradecerte lo de esas mujeres a las que estimas en tu presente. Sé que intrínsecamente una de ellas soy yo y me siento muy halagada. Qué maravillosa eres, amiga.

Mañana te doy un beso, que seguro que te lo mereces.

Carlota.

Sue dijo...

Anónima Carlota, si no salieras a la calle enseñando las tetas o con la bata de estar en casa, me inspirarías más, pero de donde no hay...Ays... a ver dónde encuentro yo ahora una compañera para ver las pelis austriacas en versión original de la Filmoteca.


palabricas dijo...

Me han estremecido un montón de mujeres, mujeres de fuego, mujeres de nieve (...)
Como sé que si te pongo algo de Silvio me perdonarás que a mi vuelta bloguera cuelgue la nueva de Iván Ferreiro, ahí lo tienes!
La gente sigue sin entender que tiene tantas oportunidades como opciones. Yo nunca he soñado ser una princesa, ni me caen bien, ni he querido coche, casa y niños. A mis 35 siguen preguntándome cuándo los tendré, como si no tenerlos fuera una muestra de inmadurez. Como mujer me siento absolutamente libre y con derecho al si, al no y al "tal vez" .
Besos, Sue!

Miss Lund dijo...

Y menos mal que sigue habiendo Candelas!! reecontrarse con ellas es tener la certeza de que no todo está perdido.
Muchos besos Sue

Sue dijo...

Palabricas, mientras no me cantes por Carlos Baute vamos bien, aunque el Ferreiro sigue sin gustarme un pelo.
Tranquila, cuando llegues a los 40 esa pregunta pasará a la historia.

Un beso.

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Miss Lund, hope is the last to die.

Un beso.

raúl dijo...

ahora las nuevas juventudes políticas, los cachorros, cuelgan fotos con sus banderas fascistas en las redes sociales, y sonríen, ufanos, orgullosos. da casi miedo, la verdad. necesitamos más candela. y más candelas. olé sus coños, siempre.

Sue dijo...

Bueno, Raúl, ocurre siempre en las mejores familias, quien impone una actitud hasta el sofoco es que practica la contraria, es lo que se conoce con el nombre de "hipocresía de seminarista". Ya sabes: aborto, no,malo, kaka, pero yo puedo porque soy mejor que tú. Sueldo digno: imposible, no hay dinero, vago, que lo quieres todo, pero para mi sí porque soy mejor que tú. Reforma laboral: tú te jodes y acatas la ley, pero yo sigo con mi puesto a dedo porque soy mejor que tú. Sanidad Pública: kaka, no rentable, perdemos dinero, vagos, maniqueos, pero Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes se han salvado gracias a esos mierda de médicos terroristas que no paran de hacer huelga, a la calle todos, asco, rojos. Y así hasta el infinito y más allá. Te diré, sin embargo, que en el caso de Candela, no eran de derechas los que la ponían a parir, hablamos de un extrarradio obrero en el que sus habitantes se jactan, ufanos, de votar a la izquierda más radical (lo que viene siendo IU, je), esa que huele a naftalina y no despierta de su sueño de la hoz y el martillo. Porque la izquierda también ha hecho mucho daño, aunque en teoría sus preceptos sean más justos y humanos que los de la derecha. Y estos cachorros del PP, son solo una panda de retrasados a los que nadie debería dar cobertura.

En cualquier caso, ese es otro post, querido músico.

LA ZARZAMORA dijo...

Por suerte siempre ha habido y seguirá habiendo Candelas para seguir pegándole fuego al sistema.
Bizz, Sue.