|
Recuerdo un compañero de facultad que iba al cine una media
de tres veces por semana. Lo que se sabía de él era que había estudiado guión
de cine en Nueva York (nada menos) y que había empezado varias carreras
universitarias en España sin demasiado tino. Nadie sabe si fue la edad, el
cansancio o la inercia lo que le hizo terminar la carrera de Filosofía, en
cualquier caso eso es lo de menos porque ya sabemos todos (gracias, sobre todo,
al PP) que las Humanidades no sirven para nada. Por eso desde el principio de
los tiempos unos y otros han intentado defenestrar las letras, acusándolas de
inútiles para la sociedad. Ya lo dijo aquél profesor de primero de carrera
(ojos como platos y sonrisa valiente): "aquí no producimos riqueza
material, así que los que no estéis por vocación podéis cambiar de carrera
ahora que aún estáis a tiempo. Y los que estéis por vocación también". Y
algunos lo hicieron, of course. Los más listos fueron desapareciendo de la
facultad como burbujitas que estallan al contacto con el aire seco del agosto
madrileño. Los menos prácticos, algún que otro romántico, los niños de papá
menos avispados y una servidora seguimos allí, como si la facultad fuera la
Venecia que se hunde y emuláramos a la Chiara de La Tempestad (para entender esto
convendría leer la maravillosa novela de Juan M. de Prada, referencia
importante para este post y otros venideros). Creíamos, pues, en la filosofía y
su capacidad para hacer del mundo un lugar habitable para todos, o, en su
defecto, nos gustaba lo que nos contaban. Así que al menos durante cinco años,
y mientras otros jóvenes estudiaban carreras con salida, hacían contactos y
dinero a espuertas en la construcción o vendiendo enciclopedias, nosotros nos
mantuvimos al abrigo del espíritu crítico y erre que erre con la bobada esa de cambiar
el mundo. Una cabezonería como otra cualquiera que a duras penas mantenemos hoy
día. Pero, ejem, no quería ponerme sentimental, sino escribir sobre cine
(siempre con la venia de Víctor que ya lo hace de maravilla en su blog Viajes por la sala oscura), porque son muchos los cinéfilos que me leen, muchos más
los que no me leen y porque el cine, aunque no lo creamos, es parte importante
de nuestras vidas. Crucial diría yo. Ya sé que algunos prefieren el patinaje
urbano o la pesca deportiva, pero son los menos y no nos interesan demasiado en
este momento.
El cine, veamos, ¿a quién no le gusta? Es muy difícil
encontrar a una persona que no le guste el cine, o que
reconozca que no le gusta (sin contar a mi madre), del mismo modo que es difícil encontrarse con alguien
que diga abiertamente que alguna vez en su vida ha votado al PP (sin contar a mi
padre). Y qué es lo qué tiene el cine para que
enganche a gente de tan distinta raza y condición. Tenemos claro que no solo es
un lugar físico en el que se proyectan películas, en realidad al soporte físico
se le conoce por "sala de proyecciones" o "sala de cine" (un
poco de perogrullo esto, pero siempre conviene aclarar), tampoco es solo una forma
de ganar dinero fácil, aunque muchos se hayan enriquecido con ella (y estén en
ello en estos momentos), ni solo un entretenimiento, es, ante todo, una
manifestación artística, un arte vaya, el séptimo, los otros seis son: pintura,
escultura, arquitectura, música, danza y poesía. Estas seis también tienen
adeptos, pero muchos menos porque son consideradas artes elevadas en las que
uno no siempre se reconoce como lo haría, por ejemplo, en una película de Almodóvar.
Porque quién no se ha reconocido alguna vez en una peli de Almodóvar o de Bigas
Luna, ¿eh? Algunos incluso en alguna de Wood Allen, los más snobs, pero en
cualquier caso la identificación está a la vuelta de la esquina.
A mí el veneno del cine me lo inoculó mi padre,
aunque suene feo, y con el tiempo y una caña me convertí en una especie de
cinéfila en el sentido etimológico del término, ya sabéis: "amante del
cine", pero no tanto por la imagen como por la palabra. Y quizás debido a
esto último no he llegado nunca a ser una cinéfila de verdad, de esas que
disertan durante otras sobre un plano secuencia o la luz que incide en los ojos
del héroe mientras le cortan los genitales. Y lo mismo es por eso que mis
desvelos son para el teatro, porque en éste la imagen pasa a ser un elemento
secundario, mientras que la palabra, ay, sin la palabra no existiría (si nadie
ha tenido el honor de ver “La fiebre” de Wallace Shawn interpretada por Pilar Massa
en el Teatro de las aguas no sabrá de qué hablo). Aún así hay pelis que me han
dejado huella, como a todos, y debo reconocer que soy de las que sobrevaloro a
muchos directores y actores del montón, defiendo el cine patrio y galo sin
demasiados argumentos y me enfado mucho con los que no se interesan por el cine
denuncia o no son capaces de ver la belleza en películas algo más prosaicas. En
cualquier caso, todos tenemos una película (o dos) preferidas y algún momento
que recordar cuando nos acercamos a una sala de proyecciones. Ahora la cosa se
ha puesto complicada con la subida de precios y cuesta más ir al cine que
viajar a Roma, pero aún así sigue siendo un arte de lo más socorrido.
|
Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
martes, 16 de abril de 2013
¿CON O SIN PALOMITAS?
Fotograma de
All about Eve
(perdón por este final tan atropellado, pero es que tengo hambre, y por lo tanto, prisa).
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


11 comentarios:
Vale, pero después de llenarte la barriga... ¿vas a continuar o te comento ya?..:-))
Besitos y salud
¡Ah, el cine, el cine!
Fue indispensable en una época de mi vida, iba dos o tres veces a la semana,incluso a dos pelis seguidas.
Y ya ves, ahora lo tengo crudo, pero no veas todo lo que he aprendido con él.
Besos (creo que volveré)
cine, cine, cine, más cine por favor! yo disfruto mucho con las películas, ahora ya más desde casa, eso sí, consumo mucho cine. y también soy uno de esos ingenuos que hizo una carrera inútil, filología hispánica. que vivan las letras!!
No es necesario pedir permiso. Estaría bueno. Gracias por tus palabras.
Y dicho esto al grano. Contestando a la pregunta yo siempre digo que hay momentos en los que simplemente apetece un refresco bien frio (una pepsi por ejemplo) pàra quitar la sed y hay otros en los que el cuerpo pide un whisky de esos añejos para paladear.
Con el cine pasa lo mismo. Te lo dice un simple aficionado, lo cual demuestra en parte que (tal y como sucede con los deportes) de cine entiende todo el mundo. Joder, si hasta yo me permito el lujo de largar jaja...
Welles afirmaba que la medida de una buena o mala película la marca el grado de aburrimiento.
Luego hay paisanos, como yo mismo, que odian profundamente el reduccionismo cultural que impone que hoy en día todo se resuma a las 4 estrellas de las revistas o lo de es espectacular, fascinante o "no te la puedes perder". O es un bodrio.
Como a eso me niego, y creo que nada en la vida es tan simple, pues yo mismo largo, explico y razono. En ocasiones en exceso y seguramente errando el tiro, lo cual en el fondo importa poco.
Curiosidad: mis amigos más cercanos e incluso yo mismo estamos agradablemente asombrados de la respuesta y de la implicación en los comentarios. No tengo muchos seguidores, pero realmente nunca pensé pasar de 10. Pero los que leeis (tu misma) se nota que os zambullís y eso ya es una gozada.
Confesión uno: En más de una ocasión ciuando termino una critica y la cuelgo me digo bufff, este mamotreto interminable no lo va a leer nadie. Y sin embargo...Muchas gracias. Y ahora sigo
Muy bueno el fotograma elegido. Con Marilyn de testigo de excepción. Y George Sanders un poco más atrás relamiendose. Un abrazo
El cine me recuerda a mi primer novio,quiero decir,hablar de cine y apasionarse por el cine,tiene ese punto amargo de quien no me hizo muy feliz;la de tardes que he podido pasar en un cine club mezclando todo en la cabeza ,y pensando que la vida es por cojones un enigma oscuro y desastroso;creo que es por eso por lo que no desmenuzo películas,sólo sé si me gustan o no me gustan.Y es que para ser feliz hay que ser un poco cateta.Y encantada,oye,que el sol es lo que permite que se abran las flores.
...
Me gusta Billy Wilder,mucho.
Ahora escribiendo este comment me doy cuenta de que me gusta más lo fílmico americano,aunque la tristeza europea sea más culta,rotunda,orgásmica. Qué paranoias más interesantes tiene el cine hecho a este lado del mar.
...
Te dejo que después de meses,me está esperando un libro.
Abrazos desde el sur.
Lo del precio lo he comprobado después de mucho tiempo sin ir y no vuelvo. Y sin palomitas que es maiz trangénico.
Aunque sea me pongo cada noche Eva... que es una gozada verla de nuevo.
Besos
Coincido contigo en que V es un fenómeno.
Coincido con tu padre en que una vez voté al PP.
Nunca he votado, ni votaré al PP. Soy una chica lista, de la que hizo una carrera de ciencias con mucha salida, salida que , por cierto, no encontré yo ni ninguno de mis compañeros de promoción. Una pena!
me gustaban esas noches frías de invierno camino al cine, sin haber mirado la cartelera, sin saber qué iba a ver. Me importaba más la compañía.
Aunque no lo creas hay muchísima gente a la que no le gusta, igual que hay personas a las que no les gusta viajar. Yo no lo puedo entender, pero C'est la vie!
Genín, dispara y comenta hombre.
Un beso.
---
Virgi, sesión contínua se llamaba eso, al menos en mi barrio :) y entre peli y peli la tómbola que regalaba chocolate dulcinea (o algo así).
Besos.
Y sí, vuelve.
(al cine también, ok)
---
Raúl, a ti te han servido las letras, eres músico!
Besos.
---
V, maestro, serás un aficionado pero tu blog es una maravilla y no pecas de prepotencia como le ocurre a muchas personas que hablan de cine. Para eso que cuentas del reduccionismo cultural te diré que no suelo leer opiniones/críticas de pelis que vaya a ver (ni siquiera las tuyas, las leo después). Tampoco suelo hacer caso de lo que me cuentan otros de pelis que hayan visto, o mejor dicho, hago caso depende quién me lo cuente. Normalmente me guío por mi instinto (y a veces por los premios de ciertos festivales).
Y tus "mamotretos" son una maravilla, aunque sean largos.
El fotograma lo elegí por Marilyn precisamente.
Un beso.
----
Reyes, no quería yo sacar recuerdos amargos, así que olvidemos el cine un rato y salgamos al sol de la primavera (creo que por ahí abajo el sol ya ha llegado para quedarse).
:)
Un beso.
---
Isabel, vas a tener razón...
Un beso.
---
Paradela, dos coincidencias en un post no está nada mal.
Un beso.
---
Silencio, hay de todo en la viña del señor ¿qué señor? el de los anillos supongo. Y a veces lo que mola del cine es la compañía, sí. Igual pasa con el vino.
Besos.
El cine siempre va a estar ahí, no? para prestarnos voces, miradas, canciones, lugares.
Yo misma me "creo" una y otra vez. He sido Norma (Desmond), ahora Ilsa Lund y varias veces a la semana Deanie Loomis.
Bendito cine.
Beso Sue
Publicar un comentario