Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

sábado, 9 de febrero de 2013

A LOS QUE FINGEN




Siempre que hablan/escriben de “Cuando Harry encontró a Sally”, hablan, escriben o muestran esta escena de la película. Para mi no es la mejor escena, aunque tenga su punto divertido, menos aún cuando la sacan de contexto, pero ha quedado claro que para el resto de la humanidad sí lo es, incluidos críticos de lo más distinguidos. De otra forma no entiendo que sea la única escena completa de esta película que se puede encontrar en Internet (además de la escena final que no voy a colgar para no joder la trama). Es una verdadera pena porque hay escenas mucho más divertidas, a la par que inteligentes, donde no se muestra empíricamente que las mujeres saben fingir. El principio de la película, sin ir más lejos, supera a esta escena con creces. Los personajes se muestran tal y como son, con la ilusión, la voluntad y la impertinencia propias de la juventud. O de ciertos recién graduados norteamericanos. Según pasan los minutos y los años, las circunstancias y los madrugones erosionan una parte importante de esta voluntad, ilusión e impertinencia. Algo que, por desgracia, nos pasa a casi todos. Graduados o no. Supongo que es entonces cuando aprendemos a fingir. Y no digo que a veces no pueda ser divertido, es solo que ayer saliendo del metro me topé con la verdad de bruces y aún me duele. Me gustaría tener capacidad para que estas verdades que se refugian del frío de Madrid en las estaciones de metro no me afectaran. No tener ojos para verlas y poder seguir con mi vida divertida y feliz sin tener que sentirme culpable por saber cómo afrontar la realidad con una sonrisa. O una fiesta. Pero por alguna razón que aún no he llegado a comprender, no puedo fingir. No en este caso. Yo soy de las que me quedé estancada en la impertinencia de Harry, en su pesimismo de libro, ese que cae por su propio peso y que cualquier ser feliz te puede desmontar con el argumento más idiota. Como eso de pintarse los labios para ver-se más guapa. En realidad la belleza no tiene nada que ver con pintarse los labios y una persona no es más bella maquillada, pero pueden hacerte creer que sí y no tienes cojones para mencionar la realidad del metro cuando alguien te sonríe diciéndote eso. Te tacharían de amargada. Además, no tendría sentido y estaría fuera de contexto y de lugar. Con el tiempo descubres que en realidad eres tú quien estás fuera de contexto y de lugar, siempre, por eso hace tiempo que decidiste mantener la boca cerrada, aunque, por supuesto, eso no alivia a nadie. 
Ni siquiera en carnavales.

5 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Esa escena es la más famosa no porque demuestre que las mujeres sabemos fingir, que es cierto en caso de necesidad, yo creo que es famosa porque pone en evidencia que no hay mejor tonto que el que quiere serlo y todos estamos dispuestos a creer que somos los mejores (sobre todo en el sexo, los hombres). Necesitamos oir que somos geniales, guapísimos, inteligentes, creativos...Y, si alguien nos lo dice, nos lo creemos.

Genín dijo...

jajajaja A mi de esta escena lo que mas me gustó en su día, fue la señora al final, pidiendo lo mismo de ella...jajaja
Y estoy de acuerdo con lo que comenta mariajesús, solo agregando una pequeña cosita dentro del paréntesis: "y mujeres"...jajaja
Por lo demás, todos fingimos en una u otra ocasión,incluso los hay que fingen siempre, de tal manera que nunca se llegan a conocer verdaderamente a si mismos, o nos hacemos los tontos, o los buenos o miramos para otro lado para fingir que no vemos lo que citas del metro, lo que haga falta, y si observas a los políticos, para que te cuento...jajaja
Besos salud

Elysa dijo...

No sé, no serías la persona que eres si pudieras fingir y cerrar los ojos a esas verdades que se refugian del frío de Madrid en el metro.

Besitos

raúl dijo...

contigo no van las máscaras, no? tampoco en carnaval. fingir que todo va bien no significa que todo va bien, está claro.

V dijo...

Suele estar ahí, a la salida del sitio más inesperado,y la realidad golpea y deshace todos los maquillajes, de dentro y de fuera.
Tienes razón, la peli tiene conversaciones mejores. Pero, si la cuestión va sobre la eterna guerra de sexos, la señora que pide lo mismo, ¿debería saberlo no?. Saludos