
Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
miércoles, 30 de enero de 2013
Un día de repente va y ZÁS la vida te sorprende
Elena Benarroch (creo)

Voy a contar una historia
que nunca he contado a nadie. Una vez me caí de un caballo blanco. O unicornio creo. No me hice
daño pero morí. El rocín flaco y galgo corredor con un cuerno del tamaño de una
cometa, me arreó una coz bastante fuerte en ese lugar en el que si te dan una coz
mueres al instante. Al instante
significa que nadie puede hacer nada para evitarlo y que todo sucede tan raudo
que no te da tiempo a hacer liquidación de tus bienes emocionales o recuerdos,
ni balance alguno de tus fracasos, ni por supuesto ves el famoso túnel con
Caroline al final (porque Caroline iba al revés o la madre la guiaba mal
apropósito, pero esa es otra historia). Todo este instante acontece, además, en un tiempo que no es el de los relojes de
las tiendas que solías mirar cuando aún comprabas globos de colores, es decir,
en un tiempo a-global y seguramente pre -homínido que ni el DRAE podría definir,
así que abstengo. Podría ser bello intentar definirlo, al igual que recordar
porqué mirabas esos escaparates de relojes y lo loca que te volvías al ver tantas
horas distintas dentro del mismo cubículo. ¡Dentro del mismo país! Siempre te
venía a los labios una sonrisa recordando aquella cita que leíste en la fachada
del colegio “un hombre con un reloj sabe la hora que es, uno con dos no está
tan seguro”. El que pensó esa frase no podía conocer de
ningún modo esas tiendas de relojes porque de ser así hubiera escrito algo
mucho más feo y menos sugerente que jamás habría pasado a la historia de las
fachadas de los colegios ni a ti te hubiera hecho sonreír. Pero todo esto no lo
recordé porque, como digo, morí de una coz instantánea y ZÁS, la vida dejó de
sorprenderme.
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*nota: buscando una foto de un unicornio en Google me salió esta señora. Quien tenga paciencia que me lo explique porque yo no...
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13 comentarios:
Si te pasearas un poco por el barrio de tu cadalso y hicieras un hermoso paseo hasta el Museo Sorolla, descubrirías que aparte de la sede del Infierno de la calle Génova, en la calle Zurbarán hay una tienda de esa hermosa mujer sefardita (eufemismo para no decir que es mora o marroquí con dinero), diseñadora de... -entra en su tienda, si eres curiosa, no creo que les guste a tus amigos veganos.
Resulta que pese a tu indiferencia por Tintín, ella tuvo una infancia como la mía y, aprovechando que debe ser famosa en la parte oeste del Ebro, fue invitada al estreno de la película Tintín: El secreto
del Unicornio.
En el buscador de Google hay un apartado que se llama Ayuda y te explica como hacer búsquedas, sinó también puedes poner directamente en cualquier buscador "como hacer búsquedas con google" con el entrecomillado y clicar sobre
la pestañita VOY A TENER SUERTE.
Sue: dedícate a escribir porque para que te salga esa foto poniendo 'unicornio' has tenido que hacer sudar a los ingenieros del buscador.
Que suertuda eres tía, menuda explicación mas acojonante que te da Angel...
Salud y besitos
Ángel, muchas gracias por el apaño, para la próxima lo pruebo, aunque casi prefiero seguir haciendo sudar a los ingenieros de google.
Un beso.
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Sí, Genín, tengo mucha suerte.
Besos y salud.
¿Y no es mejor no llevar reloj y al carajo el tiempo? Después de todo, una vez que uno ha muerto, éso carece de importancia.
En realidad no tiene importancia ni siquiera cuando crees que estás vivo.
Te cambio el caballo/unicornio blanco por un perro de 40 kilos que alucina cada vez que ve a una señora gorda porque por alguna extraña razón ha aprendido que siempre llevan galletas... y se las dan. Así que ya me ves a mi rodando por el suelo, cual canto rodado, con los pantalones rotos y las rodillas sangrando, hasta acabar tirada en medio de la carretera. No morí, pero podía haber pasado.
No llevo reloj porque al final me importa una mierda la hora que es. Aunque siempre suelo acertar. Una vez me dijeron que los tontos siempre saben la hora que es. En resumen: soy tonta.
Y los escaparates ante los que me paro suelen ser los de las pastelerías. Donde esté una buena palmera de chocolate que se quite un vestido de la Benarroch.
Cada vez me caen mejor los muertos.
Besos.
Tienes razón. A mi el reloj me marca una hora y el movil otra. Seguro que las dos están mal.
Excelente texto Sue,pura gelatina en el paladar...Es verdad, en tantas novelas y películas, al protagonista sdiempre le dan tiempo de decir sus últimas palabras. Un abrazo
hay resultados de imágenes en google que no hay dadaísmo que lo explique. me encanta la frase de los relojes. me la apunto.
Una maravilla, Angel. Y, la verdad , si lo que encuentras en google te hace escribir maravillas, consulta todos los días.
(Y yo creí que sefardita era judía de la epoca de los menos católicos de todos los reyes.
A ti sí te veo volando en un incornio, pero a esta señora no, y tampoco sé qué pinta aquí.
Besos.
Sandra, es mejor sin duda. Ya lo dijo el beduino "vosotros tenéis los relojes, yo tengo el tiempo".
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Silencio, ¿un perro de 40 kilos? a ver si no era un perro. Mandame una foto y te lo miro que ya me has dejado preocupada.
Elena empezó de peletera, es decir, fabricando ropa con piel de animal, creo que alguna foca cayó. No la juzgo, pero también prefiero una palmera de chocolate. Bueno, quizás sí la juzgo un poco.
La insultaré para mis adentros.
Besos.
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V, gelatina en el paladar. Qué gráfico! Pues gracias. Creo.
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Raúl, toda tuya.
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Paradela, buscar en Google es todo un deporte, aunque no adelgace (ni falta que me hace).
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Isabel, pues yo tampoco lo sé...
Besos.
¿Será por las pieles? ah, no! los unicornios tienen cuernos...¡uf, qué lío! mejor lo dejo...
Virgi, creo que uno, en efecto.
Gracias.
Un beso!
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