Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

miércoles, 23 de enero de 2013

FRÍO



Camino del cadalso, poniendo las calles bajo una desagradable meada de aguanieve que ya viene siendo habitual estas semanas, me situé en las verdes montañas asturianas. Con un sol radiante, por supuesto. Tanto me situé que no se me ocurrió ni escuchar a una compañera del cadalso que, tras de mi, me gritaba como si yo estuviera allí y ella poseída. ¡Sue, Sue! Imagino que gritaba, porque no la escuché. Cuando me dio el alto vi que jadeaba, ahogada, pues había tenido que correr para alcanzarme. “Joder, te estoy llamado desde hace dos calles”. “Ah, ¿si? Vaya, es que no… no estaba aquí, perdona. Hace frío eh.” “Sí, pero, dónde estabas”. “En Asturias, con un sol de mil demonios, desayunando en aquella casa rural cerca de Cudillero con el sonido de los pasitos de las vacas a mi alrededor. El crujidito ese que hacen al pisar la hierba, que aunque esté verde es como un crujidito... luego pensaba bajar a la playa un rato ¿y tú?”. “Yo vengo de la Renfe”.
Si ya lo decía mi abuela, a veces es mejor no preguntar y seguir soñando. Lo malo es que cuando llegas al cadalso soñar es como limpiarse salva sea la parte con una piedra: hay que hacerlo a escondidas y entonces deja de ser sugerente. Así que dejas el desayuno a medias, te despides de las vacas y cualquier parecido con una playa se torna enfermedad mental. No hay nada que hacer.

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Nota: Para los que se preguntan si lo que cuento es verdadero, aclaro que todo lo narrado aquí es falso como billete de madera. Los que me conocen saben que adoro mi trabajo, que jamás lo llamaría "cadalso" y que en Asturias no hay vacas. Y así ocurre en todo Cartografía. Todo falso y sin vacas.
 

11 comentarios:

lunáticasuicida dijo...

Me has enamorao con la introducción de Clarice, una maravilla de mujer.

Genín dijo...

¿Te gusta mi tierrina eh?...jajaja
Como es eso de que no hay vacas en Asturias, bueno, tienes razón, lo que hay son vaques...jajajaja
Cuantos quisieran disponer de tu cadalso, pero eso no hace falta que yo te lo diga, ya lo sabes tu de sobra, estoy en estos momentos los datos del paro en Andalucia y dan ganas de llorar...
Besos y salud

raúl dijo...

no sé si la canción sirve para ilustrar esa sensación cadalsística de arder y sentir frío al mismo tiempo, pero me encanta la elección!

mariajesusparadela dijo...

Cuando libres unos días del cadalso y solamente tengas que bailar con el duende, vente a los bosques ourensanos: hay vacas, caballos, meigas e incluso la santa compaña (que es más poética que una viajera de renfe).

José Luis dijo...

Para oír el crujidito de las vacas tienes que estar muy metida en el papel. No me extraña. Asturias se puede ver, oír y oler desde cualquier parte. Jamás me fiaría de alguien a quien no le guste Asturias. bonito desayuno.

V dijo...

Ya sabes lo que dicen, cuando el grajo vuela bajo...
De todas formas, esa nota final...Mira que una ha pisado esa hierba y admirado esas vacas.No me digas que fue un sueño, por favor...aunque el pueblo sea de ensueño.

Norma dijo...

Viva Asturies! me encanta que te vengas mentalmente de vez en cuando para desconectar :)
Besos!!

virgi dijo...

No creas, Sue, entre sueño y realidad cada día la distancia es más corta.
Y a falsedades muchos, muchísimos ya nos llevan la delantera.
Besitos, mi duende prefe.

Nómada planetario dijo...

Asturias es mi paraíso para la bici. Una vez de vuelta del Angliru, con sirimiri y excrementos de vaca hasta Riosa-La Vega terminamos la burra y yo de pena, tuvimos que pegarnos un buen manguerazo en la gasolinera antes de entrar en el hostal. Aún así mereció la pena subir el mítico puerto.
Besos lejos del Cantábrico.

Sue dijo...

Sí lunática, una maravilla de mujer.

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Genín, no sabía que era tuya, pero sí, me gusta, aunque la tierra ya no me la como (de pequeña sí y bien rica que estaba).
Sé que mi cadalso es solo una forma de verlo, en realidad debería agradecerle a alguien tener trabajo. Quizás a mi.

Un beso

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Raúl, algo así es sí.
Un poco como una peli de Chaplin.
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Paradela, ya me gustaría ya. Me lo apunto.

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Jose Luis, muy metida sí, aunque hay gustos para todo (aunque todos no sean respetables).

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V, no fue un sueño, estuve allí.

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Norma, :)

Un beso.

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Virgi, a veces es difícil distinguir la realidad de la realidad, así que mejor el sueño.

Un beso.



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Sue dijo...

Nómada, donde no hayas estado tú...

Besos.