Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

jueves, 17 de enero de 2013

APUNTES PARA UNA VIDA MEJOR (2ª PARTE)



He leído en un decálogo para detectar enfermedades mentales que planchar la ropa interior es un síntoma claro de dislexia, aunque la actividad planteada no tenga que ver con las palabras ni la dislexia sea considerada científicamente  una enfermedad mental. Según el decálogo, muy instructivo por otra parte, lo de planchar la ropa interior está al mismo nivel que regalar los regalos. Re-regalar o algo así.  Algo que, en tiempos de crisis, nadie debería tomarse como una afrenta personal, sino más bien como una alternativa práctica tan bienvenida como las nubes en el agosto sevillano.  De todas formas, esto ya lo escribí cuando estuve convaleciente y encerrada en casa con gripe A, unos minutos después de que mi médico de toda la vida, el doctor Muñoz, me atendiera con mascarilla y guantes como si fuese una apestada. La realidad me dice que fue muy divertido, pero cuando relato los hechos hay gente que me mira con cierta lástima y por encima del hombro, por eso decidí no volver a contarlo. Hasta hoy, que leí un decálogo para detectar enfermedades mentales. 
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No sé si tiene que ver con el hecho de que yo también soy de las que pienso a veces que somos gilipollas, todos en general y yo en particular, los españoles, el mundo, incluso los habitantes de esa pedanía de Cáceres donde la mesera me hizo ir a por los churros del desayuno sin conocerme de nada “mira a ver hija, total está al ladito”. El tenderete de los churros lo encontrabas a dos minutos callejeando bajo un ardiente sol de mediodía y lo presidía con orgullo una vecina muy bajita con el mandil lleno de grasa que para compensar te atendía con una sonrisa y la historia del único hijo que le quedaba soltero. Para cuando la paisana te entregaba los churros ya estaban fríos, pero mientras se enfriaban en la bolsa de papel disfrutabas con la historia. A poco que te descuidabas te regalaba otro pedazo de vida en forma de tarjeta de visita de su casa de huéspedes por si querías una habitación en otro momento “o algún amigo de Madrid quiera visitarnos, mira que aquí somos gente sencilla” y te ibas algo así como feliz por el camino encalado con tus churros fríos abrasados por el sol. Era entonces, cuando tomabas por fin el café bajo los arcos de la plaza, en la terraza desierta del bar, frente a la iglesia, sin un susurro que trabara tus reflexiones, cuando pensabas que somos todos una panda de gilipollas, todos en general, los españoles, el mundo, incluso los habitantes de ese pueblito de Cáceres donde la mesera te hizo ir a por los churros del desayuno. 

Aún así, no está todo perdido. Se lo dije al chico de El Duende y no me llamó loca. Aunque los niños del musical Sonrisas y Lágrimas hablen de dinero casi todo el tiempo (como si fueran adultos grises esperando un nicho de lujo), aunque aquél (el dinero) y no éste (el tiempo) sea para la mayoría la solución a todos los problemas humanos, aunque los libros en el cadalso sean cromos que se intercambian de e-book a e-book, sin siquiera pasar por el ojo de un lector amable que los quiera, libros mal queridos, literatura corrompida, letras hermosas en un mercado hostil. A pesar de las piedras y los palos, de los hijos de puta en cada esquina, de la guerra en la que nos han metido, aún quedan huecos por los que colarse y hacer crecer las azucenas de Lorca. Se lo dije al chico de El Duende y no, no, no, no me llamó loca.

15 comentarios:

Genín dijo...

Niña, de loca tienes lo que yo de arzobispo...
Aunque yo no se a cual de las dos mandaría antes a tomar por culo, si a la mesera o a la churrera, aunque pensándolo bien, seguramente a la mesera no, me encanta ese desparpajo y su cara dura, aunque a la churrera tampoco, porque la culpa de que los churros se quedaran fríos seria mía por consentirlo, pero es que no lo puedo evitar, odio los churros fríos...
Definitivamente niña, tienes razón, el mundo está lleno de gilipollas...
Besos y salud

V dijo...

Si los churros se quedan fríos, igual hay que pasarlos por la plancha...A ver, esto era la segunda parte de...si ya veo.
Cuidadín con algunas tesis que las carga el diablo. El otro día, es auténtico, alguien me dijo que como el mundo esta lleno de gilipollas, por eso necesitamos alguien a quien le llene de orgullo y satisfacción llevarnos de la manita...Excelente texto Sue. Un abrazo

Sandra Sedano dijo...

La gripe A nunca existió. Algún loco la inventó y el resto de los locos nos lo tragamos. Como tantas otras cosas.

raúl dijo...

siempre hay un duende para un descosido! :)

Sue dijo...

Genín, tampoco es para tanto. Mejor fue la historia que los churros, te lo aseguro.

Un beso.

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V, aún hay esperanza (que no Esperanza).

Un abrazo.

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Sandra, a mi me sirvió para darme de baja por primera y última vez en mi vida. Practicamente me obligaron a no ir a trabajar. Je. VIVA LA GRIPE A QUE NUNCA EXISTIÓ!

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Raúl, siempre.

O SuSo dijo...

A veces regalo mis cosas, cuando lo siento, no en plan San Francisco de Asis que tiró todo por la ventana para vivir en pobreza, entiendeme, y me da igual que lo haya comprado yo o me lo hayan regalado (de hecho regalé un diccionario español-rumano en rumanía a una mujer que había estado aquí, y me lo habían prestado)

El caso es que nunca me he visto dixlesico, sea lo que fuera eso, y eso que si me voy a poner pantalones ceñidos plancho mis calzoncillos (pero eso será otro tema)
Gilipillas me he visto, pero por nada que haya sido, sino por todo lo contrario, cuando pienso que no soy, pero que locura es esa, si soy, sólo soy!

Te veo como en época de lluvia, abrazos calidos

mariajesusparadela dijo...

El chico de "el Duende" está loco.

Sue dijo...

Suso, a mi también me da igual, ya conté lo de la cama de clavos y el quinqué no? pues eso.
Gracias por las iniciativas que me envías. Las estudio todas, pero empiezo a necesitar una agenda.
Llueve en Madrid, sí. Y eres. Somos. Sí.

Beijos.

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Paradela, quizás.

Dol dijo...

Quiero más locas como tú por aquí abajo.
Besis.

Ana dijo...

¿y quién mide la locura? ¿acaso no estamos todos un poco locos o un poco cuerdos? a veces estar loco es lo sensato, la cordura es muy aburrida.

Besicos.

virgi dijo...

Tu locura es sugestiva y potente. Así fuéramos todos.
Genial el sitio/tiempo.
Besitos.

Àngel dijo...

Sublime Firmín! Desde la computadora no me actualiza tu blog, no le gustarás... ;-)

Sue dijo...

Reyes, no tientes a la loca.

Un beso.

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Ana, el locómetro?

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Virgi, :)

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Ángel, sabía que te gustaría. Vívelo. La primera vez es la mejor.
;)

Àngel dijo...

Sue, hace tiempo que le estoy dándo vueltas y si no lo digo por aquí reviento:
Tu blog y eso "De Ley
Todo el contenido de este Blog queda amparado por la Ley de Propiedad Intelectual (Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual), quedando prohibida su difusión y/o explotación sin permiso de su autora." no me cuadran.

Te invito a tu y a todos los blogueros a pasarse a esta licencia:
http://es.creativecommons.org/

Creo que ya te lo comenté algún día, pero si lo dejo por escrito mi palabras se eternizarán ;-)

Sue dijo...

Claro Á, lo miraré ;)