Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

martes, 23 de octubre de 2012

MIERDA CON PATATAS



 
Cada vez que preparo macarrones con tomate me siento frente a ellos, salivante, pensando que van a saber como los que hace mi madre. Nada más acercar el tenedor a la boca ya huele distinto, pero aún así mi fe supera mis sentidos y sigo creyendo que van a saber como los de mi madre. En cuantito los pruebo me pregunto si no seré adoptada. No puedo ser hija de mi madre si no consigo que los macarrones (la cosa más sencilla del mundo) me queden como los de ella, así que, vale, debo ser hija de alguna madre, pero no de la mía. Seguramente mi madre real es alguna de esas adolescentes que en la época del LSD y de Franco (que aún vivía, para consuelo de algunos) me abandonaron a mi suerte en un moisés. Alguna libertaria sin cojones para llevarme con ella y con mi padre, “el pelao”, a cruzar la frontera y vivir en una desvencijada bohardilla parisina con otras dos parejas de exiliados oriundos de Chipiona. Una adolescente muy liberal y muy roja que seguramente se acuesta con varios hippies a la vez, fuma porros y grita “libertad, libertad” a la mínima de cambio y sin venir a cuento, pero que no aprendió nunca a preparar unos tristes macarrones con tomate por esa bobada del “ni dios, ni patria, ni amo”. Ni cocina. Esto, aunque suene inverosímil y a mi madre adoptiva le duela, lo explicaría todo. Incluso que se me dé bien el francés y mal los idiomas.

Ser hija de varios padres, y todos perroflautas, explicaría muchas más cosas de mi que no logro entender si las miro con los ojos de la cristianita que me hicieron creer que era. Vale que luego hasta mis padres adoptivos se desviaron, pero en un principio todo fue como la seda y Franco deseaban. Divinamente. Pero claro, la naturaleza a ver quién la entierra. Ni Franco por mucho que tuviera el culo blanco. Al final resurgió la inútil que soy, la aspirante a libertaria subyugada por una multinacional extranjera que, para más inri, no sabe ni coser un botón. Yo, no la multinacional. Alguien a medias entre lo que no pudo ser y lo que soñó que sería. Un esperpento. Claro que a saber cómo terminó mi madre la hippie, enfarlopada fijo, aunque viviendo en París quien sabe… Es fácil soñar. 

El caso es que mis macarrones con tomate son tan insípidos que no los quieren ni los gatos del jardín y juro por el frenillo de Rajoy que hubo un tiempo en que la Sue sabía cocinar. ¡Incluso cociné para un hombre! ¡Yo! La hija de mi madre. Lo juro. Pero todo llega a su fin, incluso las tontás del fin de semana que alargamos durante años para creérnoslas porque de otra forma no hay forma.

20 comentarios:

Larisa dijo...

Todos somos hijos de la Santa Madre Iglesia y eso nos une en alma, espíritu y corazón. Si deseas un mejor tino entre fogones, pídeselo muy fuerte a San Pablo. Él estará complacido, pues sabiamente sabía que no hay mejor lugar para las mujeres que la cocina. Bueno, quizás el río donde lavar las ropas. O la sala de coser. Ánimo, hermana.

Genín dijo...

jajajaja No se como te saldrán los macarrones, en la foto tienen muy buena pinta, el color del tomate no me gusta, pero he disfrutado un montón con tu entrada, para mi el balance es mas rentable porque es harto improbable que algún día coma tus macarrones, sin embargo te leeré mientras el Reader me avise...jajaja
Es muy dificil que lo que cocinamos sepa como lo de mamá, en este caso concreto, es casi seguro de que ella preparaba el tomate friendo tomates maduros con sus ajitos y tal y lo hiciera puré, y el tuyo sea de lata cochina, y luego está el tipo de queso, y por último, cuando comías aquellos macarrones preparados con amor por tu mami, en tu cabecita tenias otras cosas y mucha hambre.
Yo tengo mis trucos, cuando me hago espaguetis, los rehogo con ajitos fritos con aceite de oliva, los dejo cocer el doble de tiempo de lo que dicen en las instrucciones, los odio al dente, luego cuando los enrollo en el tenedor para engullirlos, en ese mismo momento y tenedor a tenedor, les echo un puñado de queso para pasta del Mercamona encima(literal) y están cojonudos, oiga, si no les echo el puñado, o no los rehogo, ya no saben igual y si están al dente, asquerosos que saben, aunque no a mierda con patas....jajaja
Besos y salud

mariajesusparadela dijo...

Hay un ingrediente en los macarrones que no sale del bote y las madres se olvidan de decirnos.
Da igual como sean los macarrones, el agua, , la sal y el tiempo de cocción (que es lo único que llevan los macarrones en principio (y toda la pasta)(luego hay otras versiones de hacerlos con carne desde el principio, con salsas añadidas o sin ellas, con queso o sin él).
Ese ingrediente es la entrega: haz los macarrones dedicada a ellos como si fuesen un libro, una tesis, una reunión del 15...Y comerás la gloria bendita.

Sandra Sedano dijo...

Hasta que no tengas sal normal, la de toda la vida: sal marina, fina, gruesa, seca, mojada... como te salga del ..., pero sal en condiciones, (nada de Maldon ni sin sodio ni rosa del Himalaya ni su p... madre), olvídate de saborear la comida.
Tú eliges.
Y la iglesia que se autofinancie y pague el IBI, que ya le toca.

Sandra Sedano dijo...

(También puedes fumar lo que tu madre la imaginaria y ya verás qué risa los macarrones con sabor a tiza).

V dijo...

Mira Sue, yo sobre este tema, una vez ha sentado catedra mariajesusparadela,experta en estas y otras cuestiones y ha puesto el dedo en la llaga...lo que yo pueda añadir...
Bueno, te puedo consolar diciendo que cuando he visto la foto he pensado que los míos en ocasiones tienen peor pinta.
De todas formas,unas veces salen mejor que otras ¿no? A mi al menos y muy de vez en cuando me salen resultones.
Aunque lo jugoso de esta entrada no son los fideos, sino tu maravillosa capacidad para extrapolar. Un abrazo.

Sue dijo...

Me dejas más tranquila, hermana.

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Genín, tengo la esperanza de parecerme a ella, que nunca le gustó la cocina y aprendió tarde. El queso prefiero rayarlo yo, si no te importa, y si es del pueblo de mis abuelitos mejor :)
Gracias por tu expo, ahora me ha entrado hambre.

Besos.

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Paredela, "el secreto es hacerlos con mucho amor". I know. Me lo apunto.

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Blanche, te tomo la palabra, pero la sal sin sodio también sabe a sal, no sé qué tiene de malo. Je.
Ays, de todas formas me lo apunto también, que tú eres una sabia de los fogones.

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V, la foto es de internet...

Sergio DS dijo...

Joder, cada vez que leo u oigo el nombre de Franco se me ponen los pelos como escarpias ¿ese "señor" no palmó hace mucho tiempo ya?.

virgi dijo...

Anda, anda, que seguro no es pa' tanto...¿no serás un poco exagerá?
Besitos

O SuSo dijo...

Pues puede que gracias a los padres (adoptivos o no), la educación, Iglesia, multinacional, parejas, viviencias, conciencias y cocinitas, puede que gracias a todo eso y algo más seas el ser maravilloso que eres.
Capaz de sacarnos una sonrisa con las palabras, la imaginación, hilando fino, pero muy fino, mucho más que para un botón.

Muchas gracias por este plato de macarrones, que se me atoja sabroso, con historia ficcionada y reflexión para la sobremesa.

Abrazos

fiorella dijo...

Lo de rayar el queso quiere decir que están muy bien encaminada y si encima le hacés caso María Jesús...listo. Me encantan tus posts.Un beso

Sue dijo...

Sergio, en realidad sí, palmó. O eso me dijeron.

Un saludo.

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Virgi, vale,alguna vez me han salido ricos, pero NUNCA como los de mi mami. Y del cocido ni hablamos!

Besos.

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Suso, el plato de la foto parece sabroso ¿verdad? lástima que no sean mis macarrones. Gracias por tus palabras, exageraó.

Beijos.

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Fiorella, ummm, rico el queso rayado.
Haré caso a Paradela y ya os contaré.

Un beso.

Sandra Sedano dijo...

Si haces rayas en el queso no te va a servir de mucho. Yo lo ra-ll-aría. Ya verás que es mucho mejor.

bixen dijo...

Te juro que la mejor (que yo crea) pasta, la hace o hacía mi amigo Isidro. Él cenaba eso casi todos los días. Daba igual que hiciese para uno, dos, cinco o diez, que llegase/mos "tocados" y no cronometrase el tiempo... que la sacaba en su punto y además la aderezaba con lo justo para poder añadirle distintas opciones al gusto.
Nunca presumió de ello, porque quizás nunca se dio cuenta, que en lo simple está lo bello. La experiencia no se mide en segundos, sino en lapsos de tiempo.

NáN dijo...

Hija, el color y textura del tomate tira patrás. Debes usar de lata, pelados y enteros, triturándolos poco a poco con cuchara de madera. En el aceitito, un par de dientes de ajo, dorados antes de echar el tomate. Y además de la sal, no olvides poner azúcar, para ocultar el ácido.

Verás como sí puedes.

Sue dijo...

Gracias Blanche, también estoy aprendiendo a escribir.

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Bixen, y la mejor pizza en Brooklyn. Te lo digo yo.

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Nano, que la foto es de internet!

NáN dijo...

joé, pues vaya pifia.

Se quedaría contento y descansado quien la subió.

bixen dijo...

Jejé NáN!
Por mi trabajo, he visto sesiones fotográficas de suculentos platos elaborados. Esta joya de imagen, te digo yo que ha tardado más de media hora en presentarse (aparte de su cocción y preparación). Los macarrones están alineados en espiral, formando un círculo casi perfecto. El sucedáneo de queso está muy bien centrado y los macarrones adyacentes, tienen gránulos en tiras transversales alineadas.
La nueva escuela de "psicomercadotecnia", propone que siempre ha de aparecer un detalle de color verde (natural mejor). Estoy seguro que de haberlo visto, te habría parecido apetitoso!

Ana dijo...

Es que los macarrones de las madres seguramente los aprendieron en aquello de la sección femenina que era para mujeres de su casa, ya sabes. Pero como tú no eres nada sumisa no te salen igual, jajajaja, la solución es que cuando quieras mierda con patatas o macarrones con lo que sea, te dejes caer por casa de la santa de tu mami.

BESICOS Y PACIENCIA.

Sue dijo...

Ana, mi madre nunca estuvo en esa sección, aprendió a fuerza de hábito pues nunca le gustó la cocina. Ahora,mi padre también cocina de vicio, eh. Pero esa es otra historia.

Besos.