Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

martes, 4 de septiembre de 2012

VIDA DE UNA CHINCHETA




Cuando buscaba un lugar para vivir en Madrid, huyendo de las malas experiencias con compañeras de piso aviesas y novios con derecho a no limpiar el baño, temí no encontrar nada que pudiera pagar. Tras una larga y tortuosa búsqueda lo que empecé a temer era no encontrar nada donde cupieran mis piernas y mis dos clones. Y esto no es una exageración de las mías. Para muestra una anécdota. A medio camino del tortuoso ídem encontré una buhardilla en la zona de Noviciado cuya propietaria no pedía aval ni fianza. Tras celebrarlo con mis dos clones y tres copas de vino quedé con el chico de la inmobiliaria y este, nada más verme llegar ("¿eres Sue?" "si"), me dijo "eres demasiado alta". Y así era. Al menos para aquella buhardilla a cuyo comedor podías acceder más o menos erguida, no así al dormitorio al que solo podías entrar a cuatro patas. Del piano de cola ni hablamos. Como podéis imaginar quedé desolada. Aquello me había pasado con los chicos, pero jamás con una buhardilla. Para que luego digan que el tamaño no importa. 
 
El de la inmobiliaria lo sintió mucho por mi, pero más lo sentí yo que tuve que seguir con la búsqueda entre avales y ademases: "tres meses por adelantado", "un mes para gastos de agencia", "certificado de penales"... ¿certificado de penales? A veces me daba la sensación de que en lugar de un sitio para vivir estaba pidiendo plaza en el Apolo 13.

Por entonces ya era una chincheta, pero la mentira disfrazada de beneplácito de mis superiores me llenó la cabeza de pájaros. Menos mal que tenía a los clips para devolverme a la realidad: "¿Grapadora? ¿Tú? Pero si solo eres una chincheta, por el amor de Dios, a todo lo más que puedes aspirar es a chinchar". Y así era. Me pasaba el día chinchando con todo el amor de mi corazón, pero sin fruto. La verdad es que no fue una época feliz, pero tengo que reconocer que los clips eran muy graciosos. Me denegaban mi derecho a evolucionar de forma natural, rumiaban sobre lo mal que estaba todo rubricando sus frases lapidarias con los ojos inyectados en sangre, pero ante la autoridad agachaban el pescuezo. En realidad no eran tan graciosos.

"Lavapiés no, hija, que allí hay gente muy rara". 

No sé muy bien cómo, acuérdate ahora, pero tras el incidente de la buhardilla me hice con el teléfono de un tipo que alquilaba varios inmuebles por el centro. Varios muchos y casi todos por Lavapiés. A mi madre no le hacía ninguna gracia la zona pero las madres son así, no les hace gracia nada. A mi el barrio me parecía la pera y además el tipo no pedía avales ni gaitas, ni siquiera tenía un precio fijo de alquiler, básicamente lo que me dijo por teléfono fue “Tú lo que puedas pagar. Llegaremos a un acuerdo”. Al final no hubo acuerdo porque no había luz en los inmuebles y porque a algunos había que acceder con material de escalada, pero por lo demás era perfecto. Snif. Jamás volví a escuchar esas palabras en mi oído “Tú lo que puedas pagar. Llegaremos a un acuerdo”. Creo que un hombre nunca me había hecho tan feliz. Vale que mi casero es un primor porque no da la lata y está cuando lo necesitas (excepto aquella vez que le llamé desde la Agencia Tributaria para pedirle su DNI y no estaba en línea el muy…), pero no hay color con el de Lavapiés.

Nunca quise ser una chincheta, pero supongo que las circunstancias me llevaron a ello. A lo mejor vi un anuncio y por eso de sentirme útil y ganar dinero para la sociedad me presenté en el lugar de la entrevista. Entrevista para chinchetas. Resultaría cómico si no fuera porque empezaron por no prometerme nada “no te prometo nada”, siguieron prometiéndomelo todo “te prometo que aquí puedes conseguirlo todo” y al final optaron por la promesa del silencio.

(¿continuará?)

13 comentarios:

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Pues, la verdad, no sé cuál es el inconveniente de que el dormitorio fuese de techo bajo, al fin es una estancia para estar en posición horizontal, ¿no?... si hubiese sido al revés: el comedor bajo y el dormitorio alto...

Besos.

mariajesusparadela dijo...

Sí, por favor, que continúe.

V dijo...

Me sumo a lo de mariajesusparadela. Y ya somos dos.
Lo del certificado de penales debiera ser en ambos sentidos. Nunca se sabe si un asesino en serie que descuartiza a sus víctimas ha planeado alquilar su piso para experimentar con sus inquilinos y dar rienda suelta a su "afición". Claro que no cuenta con que va a dar con una chincheta que pincha donde más duele. Saludos.

Dr.Mikel dijo...

Vaya, Lavapies es mi barrio favorito, cuando vaya por allí te invito a un Indio de esos que estan alineados en la cuesta que tienen una Raita buenisisma.
Que disfrutes del barrio, de sus gentes y del ambiente.

Genín dijo...

jajaja Me lo ha quitado de la boca Mariajesús...
Es una de las cosas que no echo nada de menos, la búsqueda de casa asequible, pero claro, es que las circunstancias son tan distintas...
Besos y salud

raúl dijo...

que continúe, sí, porque no me he enterado de nada! ¿el trabajo de chincheta es necesario para permitirte el piso en lavapiés? ¿cómo, siendo chincheta, puedes ser demasiado alta para una buhardilla? aquí hay mucha tela que cortar todavía...

Tempus fugit dijo...

Es que euros a cincuenta céntimos nadie los da :)
Yo conozco pocas chinchetas...¡pero taladradoras...!

Espero la continuación :)

besos

Sue dijo...

Juan, supongo que tienes razón, pero has pasado por alto algo importante: las posturas verticales del kamasutra.

Besos.

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Paredela, sea.

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Victor, también sea.
Cierto lo del asesino en serie con apariencia de apacible casero. Yo tuve uno que era el demonio, pero por lo sudoroso y feo.
Arght.

Un beso.

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Mikel, al final no fue ese el barrio elegido (tú no has leído el post hasta el final, eh).
Pues anda que no queda para que plante yo el huevo.

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Genín, sea también para ti.

Buscar casa no se puede echar de menos, sino de más.

Besos.

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Raúl, ¿nunca viste una chincheta de piernas largas? pues que poco mundo tienes. Sea tambien la continuación para ti, ea.

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Cenizas, pues ya conoces una.

Besos.

Caminante dijo...

Texto simpático y bien elaborado, diciendo verdades conprobables/actuales.
Te felicito ¡y te lo copio! Para republica-rlo en mi blo, en un periodo no inferior a un mes... para marcar distancia.
Un abrazo

PAQUITA

Norma Desmond dijo...

Pero qué chincheta más adorable!! que siga, que siga!!!
Un beso, hermosa!

Sue dijo...

Caminante, si te place, es un placer.

Un abrazo.

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Norma, las cositas de una.

Besos.


ESPERO QUE ESTÉIS TODOS DANDO LA BIENVENIDA A MERKEL EN CASTELLANA 46 O FÍSICA O VIRTUALMENTE, PORQUE SINO ME ENFADARÉ EN SERIO (A MI ME DUELEN LOS OVARIOS CON MUCHAS GANAS Y NO HE PODIDO ASISTIR, PERO MI ALMA Y MIS MENSAJES DE APOYO ESTÁN CON MIS CHICOS DEL 15M).

virgi dijo...

Cualquier tema que pilles, me engancha, así que sigue éste u otro cualesquiera (¡jo, qué bien me expreso).
La próxima vez me invito a un té con chinchetas de colores en tu sofá.

virgi dijo...

me quedaba lejos, pero estoy con un trocito...