Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

domingo, 12 de agosto de 2012

ANCHA ES CASTILLA


 água não potável

No viviría en San Chinarro ni por todo el oro del mundo. Claro que tampoco quiero todo el oro del mundo. En realidad me conformo con cambiarlo. El mundo. Sin embargo, en este último viaje he comprobado que muchas personas (más) no quieren lo mismo que yo, incluso personas que tienen mi misma sangre, y hasta es posible que mi mismo grupo sanguíneo. Los vínculos familiares, por mucho que nos enternezcan y nos ofrezcan cierto tipo de protección, no garantizan un deseo común y el hecho de criarte con unos primos encantadores en uno de los patrimonios naturales más bonitos de España no significa que pasados unos años no vayan a soltarte: “Este país lo que necesita es una derecha fuerte y enérgica. Mano dura” o “lo que no se puede hacer es robar dos carros de comida en un supermercado para dárselo a los pobres”.
Pues a lo mejor sí se puede, e incluso se debe, vete tú a saber, pero hoy no vamos a averiguarlo. Hoy no me meto en política porque no me da la gana y porque un viaje de cuatro días por tierras de Castilla y Portugal para ver a la familia bien vale un post y un trago de vino (como el que me estoy tomando ahora). Aunque una averigüe cosas que no le gusten y descubra otras que le sobran. Además, mañana toca cadalso y no veo otra forma de soportar esa losa.

Pero hagámoslo bien para no aburrir a nadie, que no está el horno para bollos, aunque puedo asegurar y aseguro que ha sido uno de los viajes familiares más cargados de aventuras de los últimos ¿veinte años? Aún así, un reportaje fotográfico siempre resulta más ameno y enternecedor, sobre todo si aparecen niños que no conoces. Qué ricos cuando no molestan ¿verdad?
 
Primera parada: un pequeño pueblo sembrado de bodegas que al perder las viñas se transformaron en restaurantes. La mejor cueva es la de la foto y no solo por la relación calidad-precio de sus carnes, sino porque es en la única que hablan francés. Muy útil en la Castilla más profunda y agreste donde solo arriban paisanos de la zona y algún bilbaíno despistao. Os avisaré cuando me haga vegetariana, pero de momento no ha podido ser. Me puse morada de carne muerta y dormí como un bebé con manta y todo al ladito de un pajar (creo que aquí en Madrid andaban por los 40 graditos de nada).

 
Segunda parada: Zamora, esa ciudad chiquita con tintes medievales que huele a leña y a fresca revolución a pesar de su casposa y siniestra semana santa. 


Lo de "fresca revolución" viene por esta pintada que nos encontramos de camino a la catedral (no recuerdo el nombre del santo, es que se me va al cielo), aunque en honor a la verdad debo decir que la única que se dio cuenta de su existencia fui yo (de la pintada, me refiero, la catedral llega hasta la estratosfera y más allá y se da cuenta de ella todo el mundo).


Tercera parada: En tierras portuguesas. En este pueblo fronterizo fue donde el calor casi nos mata. De nada nos sirvió mojarnos en las frías aguas del Douro. Gracias a la amabilidad portuguesa lo llevamos un poco mejor, pero ni modo se nos olvida la carrera hasta el barco que nos dejó sin el poco aire que guardamos en los pulmones después de entrar en la catedral, donde se estaba la mar de fresquito. Como prueba de que estuve dentro del templo y para que veáis que no soy una atea asquerosa hice esta foto con flash a pesar de la prohibición portuguesa. Lo que no hice fue meter la mano en la cajita, no fuera a ser.

 
Cuarta parada: El molino. En plenos Arribes hay un pueblo que sigue resistiendo los embistes de la contaminación acústico-lumínica. Da igual la publicidad que se gasten en promocionar la zona y las casas rurales que empiezan a despuntar (de momento solo dos), este lugar sigue siendo un rincón donde el tiempo parece haberse detenido.

 
No solo el pueblo, sino el molino sigue año tras año tal y como se quedó en mis recuerdos. Ni siquiera han acondicionado los corrales en los que nunca hubo cerdos.

Y desayunar en el patio sigue siendo el mejor regalo del día.

O tomarse un cola cao caliente bajo los kiwis del vecino pasada la media noche.

O madrugar y pasear por las callejuelas hasta la tienda de los quesos,


haciendo una parada en la plaza vieja donde ya lucen las talanqueras,


para volver al molino por la Ronda desde donde se divisa el río con dos nombres. Duero y Douro.

 
Hubo una quinta parada, pero esa ya os la cuento otro día que ahora estoy llorando. Os dejo una última foto con los productos de la tierra que no iba a evitar traerme. Todo hecho a mano, sin colorantes ni conservantes. 
 
Si después de este viaje y de zamparme estos manjares no se me quita la depresión que arrastro es que soy un poquito gilipollas. 

15 comentarios:

Genín dijo...

Tengo que ir a mirar que es eso de "talanqueras," por lo demás, todo entendido y compartido, incluso tu estado de animo que es parecido al mio de hoy...
Besos y salud

O SuSo dijo...

Pues que disfrutes de esos productos naturales con una sonrisa...

El viaje me ha parecido "placentero"? lleno de momentos especiales.Aaaaaiiiii ese Douro, de fados y vinos.
El molino le veo muchas posibilidades, no hay como haberse quedado colgado en el tiempo para que no afecten tanto los tiempos que corren.

Respírate y mímate Sue, sino lo haces tú nadie lo hará.

Beijinhos

mariajesusparadela dijo...

Por el Duero arriba, polo Douro abaixo.

V dijo...

Parada y fonda. Me gusta eso de que te salga una Dulcinea castellana y te hable en castellano ¡o en francés!.
Por Zamora pasé hace unos años. Me gustó, pero claro venía de Salamanca, igual por eso me supo a poco...
Los productos tienen excelente pinta, que los disfrutes. Y espero que la familia bien, gracias. Saludos.

Carmela dijo...

Ese lugar parado en el tiempo, parece ser un hermoso lugar para dejarse estar.... y ese desayuno en el patio, de lo mejor.
Besazo

virgi dijo...

¿Ves? Tenías que haber insistido con lo de Fermoselle, jo.
Bueno, como pienso volver.
Estuvimos a punto de embarcar por el Douro, pero una vez llegamos tarde y la otra no había viajes...¡vaya!
Besitos, Sue, linda.

NáN dijo...

¡Qué disgustos nos da la familia!

En mi relectura veraniega del Ulises de Joyce (cuya lectura no recomiendo a nadie que no tenga gusto por ella), me encuentro una frase que describe a la perfección la posición sobre los carritos de supermercados de tantos zotes, familiares e infamiliares, que nos rodean. Capítulo 16, líneas 2186-88:

"La gente aguanta que les muerda un lobo, pero lo que realmente les saca de quicio es que les muerda una oveja".

Situación, amiga, que es la que tenemos que cambiar desde nuestras parecidas pero aparentemente enfrentadas posiciones.

(y un poquito gilipollas sí que somos todos).

Ánimo.

Sue dijo...

Genín, pues habrá que animarse.

Bsos.

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Suso, ay que lo sé. Nadie lo hará.

Beijos.

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Paradela, igual da.

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V, Salamanca son palabras mayores y después de ella casi todo sabe a poco.

Besos.
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Carmela, como te lo cuento.

Besos.

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Virgi, a la próxima. Aún te quedan muchos viajes por la mesesta,que yo lo sé.

Un beso.

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NáN, ese Joyce tiene salidas para todo, eh.

LA ZARZAMORA dijo...

Como dice Nano, todos somos un poquito gilipollas, y espero que tras el paseillo tan sano que te mandaste esa depre vaya diluyéndose con un buen gin tónic en los fin des calurosos.

Bizz, Sue.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Pues mira, yo estoy de acuerdo con esos que dicen: “Este país lo que necesita es una derecha fuerte y enérgica. Mano dura”... pero para meterle mano a la derecha que ya tenemos.

Bersos, mientras seguimos andando el camino.

Sue dijo...

Eva, y reconocerlo es el primer paso.
Ay, sí, esos gin tónic que alivian las calores.

Bizz.

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Juan, izquierda y derecha, la Yenca ya tiene unos años y algunos estamos hartos de bailarla.

Bsos.

Elysa dijo...

¿Sabes qué? ese desayuno en el patio me ha hecho sentir nostalgía, sí, desde luego lo mejor.
Me ha gustado acompañarte por este recorrido.

Besitos


PD: espero que te encuentres mejor del pinzamiento.

Ana dijo...

Parece que has disfrutado como una enana, la comida es uno de los grandes placeres de la vida, y los que no tienen nada que llevarse a la boca, habrán agradecido y mucho el robo en los supermercados. Lo que piensen alguno, familiares incluídos, como que me da igual.

BESITOS.

Sue dijo...

Elysa, de momento el pinzamiento ha remitido. Gracias.

Un beso.

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Ana, parece que solo pueden robar y legalizar el robo los de arriba. Así estamos, ya sabes.

Un beso.

Econ Publicite dijo...

hola, me gusto mucho tu web, ya tienes un nuevo seguidor y deseo exitos.
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