Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

jueves, 31 de mayo de 2012

MATERIAL SENSIBLE

foto Google
¿No os encanta Tina Turner? ¿Y no os viene a la mente Hugh Grant cuando la escucháis? ... A mi sí, pero esa es otra historia. En realidad es otro asunto del que quiero hablar hoy. Algo delicado como suflé de limón, aunque yo lo trate con algo chufla.
 
La cosa es que la calidad de mis post ha disminuido considerablemente desde que no me tomo un respiro en el cadalso para escribirlos. Vosotros, obnubilados por ese ferviente fanatismo que os nubla la razón seguramente no os habéis dado cuenta, pero yo, que guardo un poco de cordura en el bote del café, soy aún capaz de analizar la cadencia del presente y despertaros de vuestro letargo platónico. Os entiendo, yo también tuve ídolos y sé lo duro que es, por eso precisamente quiero ayudaros. Fui una experta mitómana así que creedme: los ídolos somos un coñazo. Nunca es oro todo lo que reluce. Bueno, excepto en Zürich, allí sí. Pero esa también es otra historia.

A ver, al grano, la causa de que haya bajado la calidad de mis escritos es muy simple, a la par que tremendamente trágica: la estulticia me inspira, de hecho es mi única musa entera y verdadera (precisamente el otro día le compré un vestido verde para su cita de verano con Federico García Lorca) y en la soledad de mi estudio no me rodea la cantidad suficiente de idiotas. De hecho, yo soy la única idiota reconocida allí, pero es obvio que no es suficiente. Sin embargo, en el cadalso la inspiración es tan abrumadora que en ocasiones tengo que ir al baño a llorar de la emoción. Tantos idiotas pululando por allí son el caldo de cultivo perfecto para magnas obras. Se me ocurren decenas de palabras, veintenas, incluso una vez llegué a juntar más de cincuenta. Las ideas se agolpan en mi cabeza sin orden y truenan en mis oídos queriendo salir en forma de letra impresa. Me gritan “¡escribe, escribe!” Docenas de "negros" a mi servicio inconscientes totalmente del auxilio que prestan. En realidad es el paraíso para una aspirante a nada sin talento, o sin talento para nada, y conste que lo digo con todo el cariño y el respeto que merecen. Podría ser peor, pero es que no me sale.

Hace dos madrugadas, al pasar por la calle de mis desvelos y ser barrida por la escoba del portero del número 10 (otra vez), justo después de que el chico del "La farola" me regalara su sonrisa, me dio por pensar en esta tragedia de mi vida. No en otra sino en esta. Y si pensar en ella no sirve para llevarla a escena y llenar el patio de butacas, cuanto menos es útil para hacer balance e inventar preguntas:
¿Por qué será, alma mía, que solo me inspiro aquí? (aquí donde estoy ahora, en este lugar donde me vigilan y me quitan el aliento primigenio de la vida) ¿será por eso que estoy encadenada a este lugar? ¿O será cobardía del simple mortal? Creo que ha llegado el momento de reconocerlo. Total, si ya acepté que soy idiota sin ayuda de Reverte, reconocer la cobardía que me domina no debe ser tan difícil ¿no?

Cobarde porque sigo aquí después de más años de los que nunca imaginé que aguantaría en un lugar así. Cobarde por resistirme a cambiar el aburrimiento por la alegría de vivir. Cobarde por no arriesgarme a tirar de la cadena después de las diez de la noche. Cobarde por haberme amoldado a mi jaula y tener la desvergüenza de decir que es porque esta gente me inspira. Me parto.
A ver si va a resultar que soy suiza...

Ayúdame espejito mágico, dime ¿Por qué sigo aquí? ¿Por qué no rompo mis candados? ¿Miedo? ¿Cobardía? ¿Estulticia? ¿Soy yo la más idiota de todas las princesas? Dímelo, coño, que te estoy preguntando.

-¿Otra vez? Que sí, que eres la más idiota de todas. ¿Alguna pregunta más?
-Muchas, pero necesito una solución.
-Ya sabes que está en tu mano, yo no puedo hacer nada ¿cómo te gustan los hombres?
-Descalzos, ya lo sabes.
-Jajajaja
-He vuelto a picar, maldito espejo.
-Descalzos ¡Jajajaja!
-Con todo lo que está cayendo, con toda esta tragedia que me invade y tú, espejo del demonio, con la guasa. Anda y que te den.

Mientras busco una piedra para romper el espejo os dejo la canción que últimamente me ayuda a saltar de la cama por las mañanas. Traducida al castellano suena bastante trivial y además no tiene mucho que ver con mi confesión de hoy (ni siquiera salen chicos descalzos en el vídeo), así que mejor la dejo así. Lo que me gusta realmente es la música. Material sensible.
                               

14 comentarios:

NáN dijo...

Esta agüela me encanta. Estupenda canción. Y los chicos, aunque no vayan descalzos, tienen un trabajo de lengua en áreas pezonales al tiempo que se les clava las uñas en esa espalda que paqué.

Pero el motivo de la presente es tranquilizarte: nunca jamás te van a faltar idiotas. Si te fueras a vivir a los barrios populares de Jamaica, con todos los morenitos y morenitas escuchando reggae, bebiendo cerveza y fumando petas del tamaño de un puro mediano, quizás: un cielo hecho a la medida del hombe. Pero en Europa y España, ¡nunca!

Lo que pasa es que hay que salir a buscarlos. Si te quedas encerrada en tu jaulita y luego sales a tomar un vino con gente inteligente y guapa, ¡estás perdida! El contacto con los idiotas es necesario, para poder comparar. Y los bares de desayuno de café con leche y churros están llenos.

Precisamente se lo decía la otra tarde a mi segundo nieto: si solo lees obras maestras, nunca jamás, en toda tu puta vida, sabrás una mierda de literatura.

Genín dijo...

NaM, me pilló, así que solo me queda decirte:
Tu misma, corazón!
Besos y salud

Genín dijo...

Bueno, ya sabemos que el chico es NáN...

Sue dijo...

NáN, los chicos no están mal, pero hoy me pillas en otra cosa.
Por cierto, ese paraíso que dibujas ¿existe o lo has imaginado? porque he oído mucho hablar de él, pero empiezo a pensar que es leyenda urbana.
Je, como mola que separes España e Europa. Como te oiga Rajoy te raja.

Sin duda, estoy perdida hace tiempo.

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Genín, soy todo corazón.

Un beso.

bixen dijo...

Shrek o Mad Max!?

NáN dijo...

Solo tengo una imagen real para basarme en lo que dije. Ardilla andaba por ahí, sola, y prefirió irse a pasear por esas calles que quedarse en la jaula de oro occidental. Llovía, llevaba un paraguas y se embarraba los zapatos. Cada varias casas, había un colmadillo del que salía un reggae atronador. Fuera, bajo el alero, los habitantes, con un sombrero calado hasta las cejas, sostenían una cerveza en la mano, se mecían con la música y miraban soñadoramente.

Para ella fue una experiencia brutal. Y a partir de ahí, he construido mi "mitología".

NáN dijo...

Se me olvidó: como no fuma, la contaminación de humos en el aire pudo "reforzar" la amabilidad de la experiencia.

O SuSo dijo...

Lo que tenga que ser será, es así de sencillo, no le des más vueltas, sigues en el cadalso porque sigues en el cadalso, y haces lo que haces porque así te sale, como escribir, como sonreir, echar espumas por la boca al ver alguna de las invecilidades que te rodea...

A mi últimamente me cuesta escribir, en la época en que andaba a la busqueda de wi-fi por las bibliotecas públicas, o en cafeterías, era mucho más creativo que ahora que la tengo 24horas, tal vez la presión, tal vez la emoción, tal vez el no pensar y hacer.

Si lo que quieres es escribir, dale.

Abrazos

Sue dijo...

NáN, lo más patético de todo es que lo mio no es una jaula de oro, je.

Yo también preferiría pasear por esas calles...
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Suso, hay momentos para todo y a saber por qué unas veces te apetece una cosa y luego otra.

Escribir, eso debería, tengo cosas pendientes, pero en el cadalso ya me resulta imposible y me inspiraba un montón, como digo. Qué cosas.

Un abrazo.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Pues a mí, cada vez que veo a Tina Turner, a quien me hace recordar es al guardaespaldas de dientes tan aparentones como sus biceps, pero al otro...a Hugh Grant... ... ...

En fin, que ya te has desquitado en lo de la calidad de tus post. Ea.

Besos.

bixen dijo...

"We don't need another hero"
Es una pista (sin malicia).

virgi dijo...

Me chifla la Tina. ¿No habrás visto el vídeo donde saca a bailar a un espectador y resulta que es uno de sus seguidores más fieles y le sigue la coreografía del diez?
Bueno...snif...tal vez es un montaje. De todos modos lo buscaré y te lo envío, porque es una monería.

Besos, Sue, besos

Anónimo dijo...

Haz una cena de idiotas y saca conclusiones.
Regálate un rolex aunque sea de pega y ya no te molestarán en los aeropuertos. Podías haber aprovechado en Zürich.
Sigues y no rompes porque en el fondo tienes esperanzas.
Crisis de ideas hay por toda la blogosfera y en todo el mundo.
Buena la canción.

Saludos de un idiota más.

Camilo

Sue dijo...

Gracias Juan.

Un beso.

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Bixen, no lo pillo...

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Virgi, espero ese video.

Un beso.

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Saludos, anónimo idiota. Y gracias por la visita.