Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
martes, 13 de marzo de 2012
A MEDIO CAMINO
¡Brazos en cruz en el pasillo! -gritó la profesora cabeza de huevo. Ella salió sin entender muy bien el corazón de las personas. El por qué de los gritos. Las espinas. Y después de ir al baño apretándose la tripa con las manos se crucificó delante de la puerta del 1º B. Aún hoy cuando acude a votar a su antiguo colegio se acuerda de aquella crucifixión.
Hablamos de una niña de ocho años que bebía vinagre a escondidas y entablillaba las patitas de los saltamontes. A medio camino entre el saber estar y la frescura, tímida a tiempo parcial y con el sentido común limitado al tamaño de sus manoletinas. Siglos después, durante la Gran Depresión, también llamada adolescencia (ese momento histórico sin índice en los libros de texto), se atiborró de palabras y al explotar salió una carta despedida para su familia. Mientras se doraban las rosquillas en la cocina ella pensaba en no estar. Hace bien poco arrojó la carta al contenedor del papel, y, que se sepa, no ha vuelto a escribir ninguna otra ni asusta ya a los desconocidos con amenazas suicidas.
Que se sepa.
Usa lupa para mirar la realidad (aunque a veces la olvida en el cajón de las revistas) y ha dejado de ir a la moda. El otro día no tuvo más remedio que entrar en una de esas tiendas de ropa y se sintió extraña, como buceando en serrín. Llevaba el informe Setem sobre la moda española en Tánger bajo el brazo, sesenta páginas, pero nadie se dio cuenta. La música estaba demasiado alta y los chavales concentraban su atención en sus iphones, sin tiempo ni para besarse de camino a los probadores.
Hace unas semanas discutió con su padre por una tontería y aún hoy se arrepiente y se acuerda del olor de las rosquillas mientras las miraba subir en el horno y quería no estar. Ni ser. Ella no es quien. ¿Quién es ella? No se considera mejor, pero a veces hace esas cosas tremendas que le quitan el azúcar. Cuando niña no era más fácil ni menos agria, pero hubiera preferido estrellarse contra el muro del patio del colegio antes que hacer daño a las amapolas. O comer más tarta. Ahora sabe que siempre habrá muchachas nuevas, tentaciones hermosas que su mutilada existencia no soportará.
Y nadie le enseñó a competir contra sí misma.
A veces se tumba con los brazos en cruz mirando al cielo y aún sueña con ser la abeja Maya.
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19 comentarios:
Si esa niña se ha olvidado de sí misma, vamos mal. Pero intuyo y leo que no es así, lo cual me reconforta. Esa es la actitud. La abeja Maya puede ser todo lo que quiera. Pero, ¿cuál es la esencia de la abeja Maya?
Y, lo más importante, ¿qué culpa tendrían los saltamontes?
¿El Jueves café?
Todas las niñas somos esa niña. Seguimos y seguiremos siendo esa niña
(al menos yo lo soy y sigo salvando saltamontes, mariposas y hasta sapos y doliéndome de los malos momentos), hasta la muerte.
-¿eso quiere decir que no estoy sola, Mª Jesús?
-Sí , eso quiere decir que no estás sola.
Yo no soy niña, obvio, pero he sentido como tu, ya casi que no, los carcamales, ya se sabe...jajaja
Y ya ves, mariajesús te acompaña y el bicho comerá fresas contigo, no, no estás sola.
Nadie nos va a impedir seguir soñando, a que no...
Besos y salud
Larisa, me temo que la niña no ha olvidado y me temo también que por ello aún sobrevive.
La esencia es la miel, siempre. Y Willy, claro.
Pobres saltamontes.
¿Viernes? ...
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Paradela, no estás sola, pero creo que eso ya lo sabes.
:()
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Gení, eso de que no eres una niña me lo demuestras, para mi lo único obvio es que eres un tronco de árbol (avatar dixit).
¿Fresas? ¿dijiste fresas? ...
Besos y salud.
Niña linda de corazón enorme y sensibilidad inmensa, te leí esta mañana y me tocaste profundo.
Siempre estamos a medio camino mirando al cielo, por si vemos alguna señal, allá arriba donde ni las abejas pueden llegar, sólo nosotros, con nuestra mente, nuestra energía, nuestras ilusiones.
Esa niña escribe cosas hermosas que nos hacen ¡TANNNNNN!, como una campana cantarina, consciente, lúcida y luminosa.
Te diré más cosas. Sí!!!
Con besos, of course.
y Willy, y willy...
He esdtado durante un momento intentando pensar como es eso de nadar en serrin. Escoges metáforas preciosas y muy significativas.
Luego he pensado en el cajón de las revistas. ¿Clara? ¿Dunia? ¿claves para el debate? ¿Historia y vida? ¿pelopicopata?.
Lo mejor de la niña es que todavía no ha dejado de serlo del todo. Muy hermoso Sue. Un saludo
ah! esta abeja es una sentimental! precioso texto
Virgi, las abejas mantienen el equilibrio natural. Si desaparecen, desaparecemos. Además fabrican miel :)
Nuestra conciencia ecológica debe estar despierta y protegerlas.
Te llamo, eh, ya me aclaré con las fechas.
Un beso!
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Ruben, qué majo Willy.
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V, nadar o bucear en serrín es no avanzar y sentir una asfixia que te provoca salir cuanto antes del lugar en cuestión. Ya tú sabes.
Las revistas: teatro, viajes y crítica social (no podía ser de otra manera).
Gracias por leer con los ojos de un niño.
Menos mal que hay una niña que viene a pellizcarnos de vez en cuando... ¿no?
Besín
Sonrío porque se me parece un poco, sobretodo en lo de la moda...ayer, sin ir más lejos, entré a una tienda a buscar un traje para la comunión de mi hijo y me probé media docena y no me sentía bien con ninguno...ya cuando iba por el cuarto, miré a mi hermana y le dije: "Se verá mal que vaya en Jeans?" y mi hermana me dijo, que si llevaba buenos tacones y camisa de seda, igual quedaba bien...
Pasé la mitad de mi adolescencia vistiendome como chica pija y tratando de ser lo que no era... ya no pienso hacerlo más... me gusta esta libertad de no querer agradar a nadie porque me sabe a poco lo que se piense de mi...
Un beso.
uuuuuuaaaaaauuuuu se me remueve toooo por dentro.
Siglos después, durante la Gran Depresión, también llamada adolescencia (ese momento histórico sin índice en los libros de texto.
Que inspiración, que descripción desde esa tripa que apretaba...uuuuuaaaaaaauuuuuuuu.
Entre este texto, la abeja Maya y Mafalda arriba en la cabecera me está entrando una nostalgia primaveral que hasta creo sentir mi acné aflorar, buuuuufffffff.
La persona que quiera volver a su adolescencia, simplemento jamás la ha vivido...
Aquel abrazo.
Recuerdo mi colegio muy grande, con largos pasillos, fue un convento antes de la guerra civil y, después de leer tu fantástico relato, he pensado que apenas fui al servicio y cuando lo hacía iba corriendo, no sé si por miedo a encontrar los pasillos solitarios o por la reprimenda de la maestra jaja. También creo que estos recuerdos ayudan a la niña de ocho años a expiar y redimir aquellos temores y sinsabor. Esa lupa hace que tus textos sean pura miel :)
"Muévete y cambiaremos el mundo". Setem.
El persona idealista viven mejor??
un fuerte abrazo
:)
Lo mejor es que esa niña sigue ahí todavía, no ha dejado de serlo por eso tiene ganas de seguir.
Besitos
Lo has contado de puta madre. Muy tierno lo de entablillar las patas a los saltamontes. Como chicazo, yo era más bien de joderlos, pero espero que el resto de mi vida haya sido lo bastante bueno para que no me manden a pasar la vida eterna con Rouco Varela.
Los mayores nos suelen aconsejar que no perdamos el norte. El buen consejo es "no pierdas el niño que fuiste". Y veo que la has conservado.
Abesorros
Esa practica de entablillar las patitas a los saltamontes, se la voy a proponer a los MIR, para que vayan cogiendo experiencia en la inmovilización de miembros.
Norma, lo hago sin querer queriendo... :) pero si sirve para mirar más allá imagínate!
Un beso.
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Zayi, yo creo que unos jeans irías perfecta. Hazlo, haz lo que quieras ¿quién te lo impide? sé libre y pasa de las convenciones.
Un beso.
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Suso, ¿no te sonaron los oídos hoy? le hablé de ti a alguien y de la luz que irradias. Ahora se muere por conocerte :)
Cierto eso que dices que quien quiera vivir una nueva adolescencia es que no la ha vivido.
Un abrazo. Aquel abrazo.
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Esillevillana, así lo recordaba yo antes de volver. Ahora cada vez que voy lo veo taaan chiquito...no debía ser yo chiquita ni ná.
NO sé si se vive mejor, pero yo no sé vivir de otra forma.
Un beso.
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Ely, aquí sigue, sí.
Bsos.
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NáN, gracias. Te diré que lo de entablillar las patitas era porque al cazarlos a veces se les rompían :( yo también fui un poco chicazo, aunque luego lo remediaba (o no, vete a saber).
Rouco no, por dios y los santos apóstoles.
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Dr.Mikel, ehh, vale.
Madre mía, la de hostias que me dieron por ser una rebelde.
Me conocía la pared de memoria.
Y recuerdo el olor de las tortas de pan con azúcar que hacía mi abuela.
Sin esos recuerdos, no podríamos seguir intentando volar como la abeja maya.
Nunca fui a la moda, era más de Jipilandia, con las camisas grandes, los vestidos indios y turbantes en el pelo.
Ves a qué nos llevan tus rosquillas? Parecen la magdalena de Proust.
Bizz, Sue.
No lo dudo Eva, tienes pinta de haber sido fina (y de seguir siéndolo :) cosa que me alegra sobremanera.
Me encantan los turbantes! yo tb tuve muchos problemas con mi forma de vestir... mi madre me cosía los pantalones y me tiraba las camisetas! Uff.
Bizz.
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