Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
viernes, 2 de marzo de 2012
LA ERA DE LAS LAGARTIJAS
Calle Camino del Castillo
Foto Google
Cuando escucho hablar de armarios y alicatados de baño a mis compañeras de cadalso, o por ahí, en el bus, a la gente, una especie de hueco se abre en mi interior, porque una vez fui dueña y señora de armarios y baños, e incluso seguramente los consideré importantes en mi vida, pero ahora se me representan como un abismo indiferente y desconocido. Por esa razón, y otras que no vienen al caso, no sé qué decir cuando la gente intercambia impresiones sobre sus obras domésticas. Todo lo más puedo comentar mi molestia periódica con las tuberías y aconsejar la pepsi para avivar la circulación del agua, aunque reconozco que los atascos son un mal menor, como Federico Jiménez Losantos, y que comparados con un alicatado resultan poco atractivos.
Recuerdo, no obstante, haber sufrido las obras de los dos baños de la casa mis padres, el que fuera mi castillo, y lo divertido que no fue pasar dos semanas lavándose como los gatos y meando en un agujero. Claro que eso ya lo hacíamos en casa de mis abuelos en la era de las lagartijas, cuando el baño moderno era aún el boceto de un sueño y mi tío G se duchaba bajo el canalón de don José, el maestro. El resto lo hacíamos en un barreño en la cocina, bajo la ventana coronada de vides, y aunque no dejaba de ser una aventura, sobre todo para los niños, la visión de mi tío bajo el chorro del canalón nos producía una envidia fascinante. Mi abuela reía, el agua espumosa navegaba calle abajo y el aroma del jabón (lagarto, por supuesto) se colaba por los balcones abiertos al atrevido fresco de la tarde.
Don José era un tipo fino que usaba tirantes y reloj de bolsillo. Su elegancia contrastaba con la rudeza del pueblo y de la señora Pilar, su mujer. Chiquita como un jarrón y eterna Julieta en la ventana, no recuerdo haberla visto nunca caminar por la calle, o fuera de aquél marco por el que nos mostraba su sonrisa. Desde allí conversaba con mi abuela, tendía la ropa y hasta nos tiraba castañas asadas y moras cuando nos veía demasiado quietos. Don José y la señora Pilar no tenían hijos y se notaba que no eran tan pobres como mis abuelos, que con seis bocas por delante no tuvieron más remedio que olvidar la elegancia en el cajón y vender el reloj de cadena para pagar las patatas. Pero eso fue antes de que yo naciera, en mi estación los niños ya éramos dueños de los dos callejones. En uno de ellos se secaban las escobas y en el otro descansaban los frijoles y los gatos. Bueno, cuando les dejábamos.
Cuando escucho hablar de armarios y alicatados de baño no sé qué decir, pero me acuerdo de los colchones de lana y las gemelas de Barcelona, rubias y altas como torres. Yo las veía hermosas, como veía a todas las mujeres en aquellos tiempos, sin imaginar que yo también llegaría a ser una mujer como ya lo eran ellas en la era de las lagartijas.
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32 comentarios:
Cuentan que vieron a un diestro famoso con muy mala cara en la Maestranza de Sevilla. Alguien próximo le dijo: "¡Qué mala cara tiene usté, maestro, ¿no le gusta el bicho?". A lo cual el torero respondió: "No, es que tengo arbañiles por dentro de la casa".
Se le puede temer más a una obra que a una camada de vitorinos.
Besos sin cemento de por medio.
Me encanta cómo lo cuentas y las descripciones que haces son geniales.
He disfrutado con tu texto, por cierto, yo sigo teniendo lagartijas en el pueblo y menos mal, nos libran de otros insectos en verano.
Besos.
Cada vez que te leo una entrada, me vuelvo menos carcamal...jajaja
¡Me encantan las lagartijas!
Tengo muchas, y lagartos también, que son de un verde precioso...
Besos y salud
Mis recuerdos son similares... Me acuerdo de cuando bajábamos al portal de casa a varear la lana de los colchones de lana.... ayyyy xd... dejemos los recuerdos, las lagartijas y las obras........... Por cierto ?en qué era estamos ahora???
Besos!
Genial cuando un texto, además de gustarte, te genera tantas dudas... ¿Qué habrías hecho tú para que los alicatados y los baños te generen tanta inquietud? Porque no será sólo por lo que cuentas... Y otra duda, ¿dónde estaba ese paraíso lagarteril que tanto se parece al mío propio? Porque sí, sé lo que es el cubo con el agua, un "cubell d'aigua" decíamos nosotros... ¿Y las gemelas, por cierto?
Ahora las certezas, aunque no coincida en todas. Por un lado, qué delicia la señora de la ventana. Hay gente así, que como monjas de clausuras, vieron la vida a través de una ventana. A su modo fueron felices, supongo. Y otra certeza aún mayor, que además no merece discusión posible: Federico Jiménez Losantos no es un mal menor: es un mal espantosamente mayor por lo que representa, jeje.
Espero respuesta a las preguntas, aquí mismo a la hora que gustes, que me iré pasando... (Nombrar al Losantos y que salga mi parte facha es todo uno, què hi farem...). Saludos
Me ha encantado perderme en la casa de tus abuelos y pasear entre las lagartijas, el aroma del jabón calle abajo y esos dos callejones de tu infancia.
Un beso, Sue
Al referirme al Jiménez Losantos, me has dado pié a manifestar que nos va a alicatar todo lo ocurrido en el 11M, parece que su diario, "libertad digital" ha publicado que se ha encontrado una parte del tren sobre el que se atentó; ya tenemos para elucubrar de nuevo si fue ETA o Al qaeda, ya tenemos desviación hacia otro tema que no sea la economía y todos estos que aún siguen hablando de la teoría de la conspiración llevada a cabo por los sociatas, de nuevo la pondrán en el candalabro.
Saludos
Dime dónde están tus libros a la venta.
Dímelo, por favor.
Anecdota real.Auténtica. Mi pareja en la peluquería. Está la peluquera y dos chicas que lavan cabezas y hacen uñas,o algo así. La peluquera se pasa media hora contando a un par de clientas que deben ser amigas el nuevo alicatado del baño y el marmol o granito que ha escogido para que combine con no se que historia.Y la bañera de "hidro" que debe ser de hidromasaje.
Después llama a las dos chicas a un aparte por que dice que se tiene que marchar a no se que.
Se va.Una de las chicas vuelve llorando y la otra casi. Por fin alguien les pregunta que les pasa.Pues que acaban de recibir una bronca. La dueña acaba de comunicarles que este mes no cobran, y como a una se le ha escapado algo así como ¿que morro,no?. Se han llevado la branca padre.A punto ha estado de irse a la calle.
Por cierto, la que se sienta conmigo en el cine ya anda buscando peluquería nueva por el norte del norte.Se aceptan sugerencias. También va a hacer algo más pero eso prefiero no ponerlo aquí.Bueno si.Digamos que dada su profesión igual sale el tema a la luz pública regional. Ya ha quedado con las dos chicas, no quiere perjudicarlas. Un saludo.
Yo de las lagartijas sólo recuerdo cuando bajábamos al río a cazarlas y cortarles la cola...
Salvajes que éramos XD!!!
Bizz, Sue.
Nómada, como te digo me siento muy alejada de esos pesares. Es lo que tiene no tener casa propia y no ser torera. Todo son ventajas.
Un beso.
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Isabel, para mi fueron grandes amigas las lagartijas, ahora tengo que lidiar con bichos mucho peores. La ciudad es lo que tiene.
Un beso.
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Genín, me alegro que te sientas joven, en realidad es mi objetivo con todas estas entradas :)
Qué bonitos son alguos los lagartos, cierto. Además, creo que les encantan las cucarachas ¿no? esas no me gustan nada.
Besos.
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Laura, sí, se sacudían con aquellas raquetas de mimbre, lo recuerdo de verlo hacer en el pueblo.
Ahora yo creo que estamos en la era de los chorizos envenenados (porque si al menos se pudieran comer...)
Un beso.
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Eastriver, en un momento dado me preocuparon esas cosillas, pero ya no, ahora estoy en otra onda. Es solo eso. En cuanto a la ubicación del paraíso te diré que está hacia el noreste, muy cerquita de Portugal. Las gemelas eran alemanas, vivían en Barcelona y solían pasar unos días de verano en el pueblo. Para mi siempre fueron el símbolo de la belleza y la modernidad.
Je, olvida a Federico, representa el chaqueterismo y la barbarie retórica, sí, pero es un enano sin poder.
Espero haber contestado bien a todas las preguntas...
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Carmela, vuelve cuando quieras.
Un abrazo.
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Emilio, estoy por borrar a Losantos del post. No tiene la mayor importancia como le he dicho a Eastriver. Hoy está con los pperos y mañana estará con los sociatas. Bah, a Parla.
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Paradela, está todo en Cartografía y gratis!
:)
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V, espero que me sigas informando de cómo van el caso de las peluqueras. Me parece que tu chica hace bien pringarse. Eso es lo que debemos hacer todos. Ignorando las injusticias no evitaremos que ocurran.
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Eva, yo solo las cazaba para mirarlas, la cola se la cortaba mi primo cuando yo no le veía. Y también les daba tabaco. El animal se ponía sobre las patas de atrás y caminaba durante unos centímetros. Parecía que bailaba. Luego, por lo general, caía muerto. No lo hagáis niños. Mi primo era muy cabrón.
Bizz Eva.
Yo no hablo de alicatados porque no tengo ni idea, y no hago obra en casa si no es estrictamente necesario.
La era de las lagartijas, sin embargo si que tiene pinta de ser fascinante, y no da tanto miedo como los dinosaurios.
Yo, de pensar que tengo un mapa en un baño, ya me olvido de los alicatados.
¡Toma ya!
Besos, tesoro
Ruben, sí que lo era, sí.
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Virgi, :) ahí sigue el mapa y lo miro cada dia.
Un beso.
Qué gusto leerte :)
El cuarto de baño de mis recuerdos de niña estaba alicatado a 1,60 de altura, no llegaba al techo. No suelo escribir sobre mis recuerdos de la infancia y no es porque los considere íntimos, personales y muy particulares, es porque no me gusta pensar sobre ello, prefiero imaginar algo que desconozco, creando una imagen nueva que mi memoria ignora. Y no es porque mi pasado sea lamentable y triste, creo que fui una niña normal, con una familia donde mi padre y mi madre trabajaban mucho, ambos autónomos con su propia empresa... será por eso que nunca quise tener mi propio trabajo? ser una trabajadora por cuenta ajena :)
gracias por hacerme pensar.
un abrazo
ps: me encantó.
Me ha gustado pasearme contigo por esa era de las lagartijas. También corrí con ellas y cuando me cansaba jugaba a carreras con los caracoles.
Besitos
Esilleviana, a mi, por el contrario, me cuesta inventar y siempre hurgo en la realidad para enlazar palabras.
Me alegra que te haya gustado. Placer para mi.
Un abrazo.
Elysa, te espero para mi próxima aventura :)
Un beso.
las lagartijas son muy bonitas y se comen las mosquitas.
Las hemos arrojado de nuestro reino, y así nos va.
En el pueblo de mis padres, ese refugio al que siempre vuelvo, también hay lagartijas, y sol, y todo resulta mucho mas fácil...
Un beso
Yo tambien recuerdo de muy niño, la casa de campo de mis abuelos, sin calefacción, una gran cocina con un hogar donde a la luz de la lumbre se asaban las patatas para el dia después, y se contaban historias.
Unas habitaciones heladas, cuando te metias en la cama parecian humedas por el frío, y los kilos de mantas casi te impedian poder respirar por lo que pesaban....
NáN, sí que son bonitas, sí.
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Norma, algo tienen estos paraísos que se quedan en nuestra memoria, eh?
Un beso.
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Mikel, todo eso que cuentas me resulta muy familiar. Mucho.
¿Qué te voy a decir, SUE?... un relato precioso y evocador.
Besos.
Juan, di algo, lo que sea... Ah, que ya lo has dicho "precioso" y "evocador".
Gracias.
Besos.
qué opinas sobre este artículo?
http://cultura.elpais.com/cultura/2012/03/02/actualidad/1330717685_771121.html
creo que con el tiempo estoy perdiendo mi radicalidad y las ganas de cambiar algo tan básico y esencial como es el lenguaje que nos configura, nos estructura y nos dispone ante nosotros y los demás...
si te apetece me comentas;
un saludo cordial
El artículo ha sido contestado por una chica en un blog, punto por punto. http://gentedigital.es/comunidad/june/2012/03/04/sexismo-linguistico/
Lo leeré y te comentaré mi parecer, pero de entrada te diré que la RAE me parece un nido de machistas y que estoy bastante de acuerdo con lo que dice esta chica.
Me gusta.
Pero, qué más quieres que diga, cuando las cosas me gustan me quedo sin palabras; es que soy más de malas críticas, ¿sabes?, ahí sí me salen las palabras; pero no es el caso.
Besos
Bonito viaje en la memoria, mucho más productivo que una charla sobre alicatados...
Algunos seres humanos tenemos una aversión terrible a esas conversaciones comodín, del tipo obra en casa, el tiempo, futbol o cualquier otra chorrada que más allá de ser una conversación es un monólogo de dos egos.
Me ha gustado el paseo por la era de las lagartijas, me ha parecido entrañable y cercano.
Un abrazo
Miedoslibres, gracias.
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Juan, todo lo que has dicho está bien.
Un beso.
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Suso, pues así toda la mañana se pueden pasar algunas... en fin, me callo.
La era de las lagartijas fue de las mejores, sin duda.
Beijos!
Excelente relato!! recomiedo leer uno parecido aunque escrito en otro registro que se llama algo parecido al "negro Jósé" de Ramón Pérez en http://todaslasartes-argentina.blogspot.com
Me acabo de dar cuenta de que metí la pata con las coordenadas del paraíso. A mi, que tanto me gustan los mapas, se me fue la aguja de la brújula al punto cardinal contrario.
Mi dislexia geográfica va a más, en fin...
Gracias Eva y Carlos, leeré ese relato con mucho gusto.
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