Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

lunes, 27 de febrero de 2012

CADA UNO CON SUS COSAS

Fotograma de Ficció

No me gustan los test de inteligencia. Recuerdo que en una ocasión una amiga de mi madre, que había empezado a estudiar Psicología en la Universidad, vino a casa a hacernos un test que medía el coeficiente intelectual. Era una de las tareas que debía completar para aprobar no sé qué asignatura. Yo me negué en redondo. Me encerré en el cuarto y no quise salir. A mi nadie me hace un test de esos, le  dije a mi madre con doce años, como si en lugar de un test fueran a meterme un puño de hierro candente por el culo. En realidad no me negué por hacerme la interesante o porque me pinchara ya, a tan tierna edad,  la sensación de sentirme una cobaya de laboratorio, sino porque me aterraba descubrir que no era inteligente, sobre todo después de comprobar que mis hermanos estaban por encima de la media. Era estadísticamente poco probable que los tres estuviéramos por encima de la media, uno de los tres tenía que ser tonto, al menos uno, ocurre en las mejores familias y aunque por eliminación era yo, no dejé ocasión de comprobarlo “científicamente”.
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Estaríamos buenos.
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Podéis pensar que todo este tiempo guardando el secreto ha podido perturbarme, pero ni modo, en realidad me gusta saber que mis hermanos están por encima de la media, que son listos e inteligentes (ambas dos) y me gusta pensar, además, que yo también puedo serlo, aunque solo sea porque llevamos la misma sangre. De hecho fantaseo con esa posibilidad desde los doce años y me regodeo en esa deliciosa incertidumbre como no os podéis imaginar. ¿Y si resultara que mi inteligencia está por encima de la media? La verdad, sería estupendo para fardar en la teoría, pero no sabría muy bien qué hacer con ello en la práctica. Es como lo que le ocurre a Miguel Ríos con su edad, que biológicamente tiene 68, pero se siente como un muchacho de 20 y no sabe qué hacer. No me extraña porque me ocurre igual. Cada vez soy más vieja pero siento más joven, si  además descubriera que soy inteligente tendría que empezar a visitar al psiquiatra. O peor, dejar los gintónic.
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Y eso sí que no, porque además de ponerme contenta, el gintónic es el único baremo que certifica mi edad “real”, sea la que sea, y mi madurez “real” (ídem).  Y en el hipotético caso de tener una inteligencia por encima de la media (qué nervios ¿la tendré?) este brebaje serviría para soportarme. Lo comprobé el pasado verano cuando empecé a pirrarme por los gin después de pasarme toda la vida haciendo una mueca de asco cuando alguien lo pedía. “Ginebra con tónica, puaj”. La prueba definitiva, sin embargo, fue hace un par de semanas, cuando volví a ver la peli “Ficción” de Cesç Gay,  más concretamente la escena en que Javier Cámara prepara un par de gintonic. Uno para él y otro para Eduard Fernández. No solo no hice puaj (como las otras veces que vi la peli) sino que le di al pause y me levanté a preparar uno. Entonces pensé “sí que soy mayor, ya bebo lo mismo que los cuarentones en crisis de mis pelis”. Y de repente esta peli, que tiene muchos momentos que me gustan, miradas y silencios que me han seducido desde la primera vez que la vi, que está rodada en el Pirineo catalán y en catalán (al menos en un 50%), me dio el reflejo.  Quizás porque me identifico un poco con cada uno de los personajes, o quizás porque muestra esa otra parte de las historias y las personas que no siempre vemos en la vida real. Y pocas veces en el cine. Igual da, la cuestión es que siempre es un goce volver a ella, sobre todo si se acerca tu cumpleaños y te sientes como una adolescente de casi cuarenta que bebe gintónic para no olvidar.

(Y para que no digáis que nunca os regalo nada, os dejo un vídeo con unos segundos de la escena del gintónic y algunos más de Ficció.  Algunos dicen que en esta peli no ocurre nada, pero están equivocados. Ocurre, pero hay que saber verlo)

                       

21 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Yo, que nunca hice un test de inteligencia, pero a quien muchos (quizá un poco menos inteligentes) juzgan muy inteligentes (hay quien dice que brillante) (ya ves cómo siempre depende no de la imagen, sino de los ojos que miran), creo que eres una mujer muy inteligente, pero nada lista... (entiendo por inteligencia la capacidad para entender la abstracción y por listeza la capacidad de adaptación práctica. Pero no encontrarás ningún libro que defina así ninguna de las dos cosas...jejeje: inteligencia creativa o fantasía...)

Dr.Mikel dijo...

Ya, pero la edad biológica, la edad con la que uno se identifica, o el C.I creo que aunque tengan rasgos coincidentes van por derroteros distintos.

Ana dijo...

Eso de los test no me molan nada, puedes saber mucho de algo y poco de otras cosas, lo importante es sentirte bien viendo esa peli con tu vaso en la mano o con palomitas. Y la edad...eres una cría que escribe genial. Pues ya está.

Elysa dijo...

No me reconozco en esa señora que me mira desde el espejo, no sé y sé la edad que tengo no la escondo, igual que no me asusta nadie con CI alto, eso no me dice nada de la persona que es con quien realmente deseo hablar. Y esa pelí no la he visto, a ver si puedo y te cuento.

Besitos

Ruben dijo...

Pues a mi con 40, lo que me pasa es lo mismo que a un coche viejo, que el motor ha perdido potencia, pues yo era un niño muy listo, y ahora estoy cada vez más tonto, siguiendo esta progresión en breve llegaré a la ignorancia total, y alcanzaré la paz y la felicidad de los que no se enteran de nada.

V dijo...

A mi me trucaron el test. Estoy convencido. Y luego se equivocaron al sumar. Yo pedí que sumaran de nuevo. Dio el mismo resultado. Pues entonces pensé, repito el test y seguro que sale otra cosa. Tuve razón,salió otra cosa.Volvi a preguntar ¿Seguro que esta vez han sumado bien?. Quemás da si está todo amañado y trucado. Y me fui tan feliz.
Gran película la de Cesc Gay. Tienes razón, pasan muchísimas cosas,además de las ovejas. Una mirada muy particular. Tienes razón,para saborear y paladear lentamente con un gintonic. No se me había ocurrido, pero tomo nota. Muy recomendable en todo caso.Saludos.

Genín dijo...

jajajaja Ahora entiendo que te lleves tan bien con Larisa, estáis las dos como unas cabras! jajaja
Me ha encantado tu entrada, y la referencia a Miguel Rios es como si estuvieras hablando de mi...jajaja
Besos y salud

virgi dijo...

Pues sí, me gustó el trailer. Esos leves juegos de miradas que no se encuentran...o sí...Y el Cámara, ¡que es un actorazo!
A mí me hicieron un test en el Instituto, tenía como 13 años, y como salieron dos súper genias, a los demás ni nos pusieron asunto...total, que me quedó para siempre la idea de jamás iba a ser una superdotada...una pena, pero me dije (pa' compensar): "Cuando me haga mayor tendré un blog"...y ya ves, aquí estoy interactuando (¡toma ya!) contigo, tesoro de SOL que eres. TÚ SÍ!!!

Sue dijo...

Paradela, eres grande, pero no porque me llames inteligente, sino porque has dado en el clavo: carezco de capacidad de adaptación práctica.
Algún día te contaré la historia de mi vida para que sepas cuánto has acertado en este punto.
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Supongo que sí Mikel, pero tampoco sabría decirte.

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Ana, gracias por lo de "cría". La verdad es que ver esta peli me hace sentir bien (y acorde con mi edad), aunque en el fondo sea una peli algo triste.
Un beso.

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Elysa, espero que me cuentes.

Un beso.

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Rubén, creo que todos llegaremos a esa paz algún día, esa en la que ya no nos enteraremos de nada. Es cuestión de tiempo

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V, anda, no seas modesto, seguro que tu test salió por encima de la media. Confiesa. Si se te ve el plumero :)
Es una gran película, pero demasiado íntima y con un ritmo muy particular (muy lento) para que sea gusto de todos. En cualquier caso, a mi me encanta disfrutar de ella de vez en cuando.

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Genín, ¡compararme a mi con Yola! eso no te lo consiento, hombre ya. Retíralo.
Bueno, te perdono porque te ha encantado mi entrada. Aunque eso solo refleja que eres un pelota.
PELOTA!

Venga anda, un beso y a dormir, que ya es hora Miguel Ríos.

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Virgi, ay el Cámara. Qué bueno es y qué papel tan tierno hace en esta peli. Y tan divertido. Es el que levanta un poco la tristeza del ambiente creado por Cesç.
Y tú no necesitas test que te digan lo inteligente que eres, ya te lo digo yo: MUCHO. Y dibujas mapas preciosos :)

Un beso.

volboretinha dijo...

A mi me hicieron uno de esos de pequeña, y acabé en el psicólogo dos años, cuando acabé el cole, a mi madre le dijeron textualmente que no se esforzara en obligarme a estudiar B.U.P, que sólo serviría para fregar escaleras (ni que tuviera nada de malo por otra parte). Lo único que hacen esos tests, es etiquetarte y estigmatizarte!! A mi me han hecho mal, mucho mal!! Pero bueno, el tiempo pone a cada uno en su sitio!! Lo importante no es el cociente intelectual sino, lo que puedes hacer con ese cociente intelectual!! Me encanta esa peli, bueno es que me encanta Eduard Fernández...es un crak y hace pelis impresionantes!! Besicos

Norma dijo...

Estoy completamente de acuerdo contigo Sue, en todo. Pero sobre todo con tu teoría del gintónic.
Hace aproximadamente un año y medio que me hice fan incondicional. Tuve un previo, en el que pedía la ginebra con limón. Hoy lo pienso y... puaj!
Viva el gintónic, viva.

LA ZARZAMORA dijo...

No vi la peli.
Pero no tengo que morirme sin tomarme ese gintónic contigo.
Bizz, mi chica lista :)

Dol dijo...

Nunca he vuelto a probar los gin tonic desde que cumplí 19 y mi fiesta de cumpleaños desembocó en una resaca atroz de ginebra.
Tendré que replanteármelo.
Besos.

O SuSo dijo...

Pues no hace falta text ninguno, eres inteligente, pero sobre todo inteligente emocional, una persona creativa, comunicas las cosas de una manera propia, escuchas y sonries de una manera que indica que siempre serás joven.

Tuve mi época gin tónic, me gustaba el amargo flotar en una especie de sueño lúcido, y luebo el bum bim bam seguido de un clunchs, clinchs y clanchs...que noches!!!
además de ser producente por de prevenir la malaria.

Te deseo que lo pases genial el día de tu cumple, así como me lo pasé yo.
Aquel abraço.

Sue dijo...

Volboretinha, claro que sí. Y Eduard Fernández es magnífico! Ahora hace teatro. Me muero por verle!

Besos.

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Norma, yo ya bebía ginebra para apaciguar a los ovarios en esos días que ya tú sabes, así que solo fue cosa de añadir un pelin de ginebra. No más ;)

Besos.

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Eva, ni yo.

Bizz.

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Reyes, es que los gin no son para emborracharse sino para refrescarse (en verano son ideales frente al mar). Más de dos y medio no se recomiendan.

Un beso.

(te escribo)

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Suso, otro que se emborrachaba con los gin, ayssss, pero qué tiempos aquellos eh.
Ya sabes lo que me regalo en mi cumple, así que sin duda lo pasaré genial.

Aquél abrazo!

José Luis dijo...

varias cosas. Lo primero, una gozada leerte. Es como una sobredosis de sinceridad y frescura que da ganas de escribir. Se agradece.
Lo demás: dudo mucho de la inteligencia de quien cree en los test de inteligencia. supongo (porque no soy quien para confirmarlo) que la inteligencia la da la vida, las situaciones. Empiezo a adentrarme en el agrio mundo del gintónic. Malas compañías, buena conversación. Lo saboreo más que el ron, pero de momento... el ron es el ron.
Tomo nota de la peli, y si hay algo por ahí de Valle de Arán, más motivos para verla.

Sue dijo...

Gracias Jose Luis. Yo también fui de ron, pero ya no.
Ay, las malas compañias qué buenas son...

Esilleviana dijo...

Creo que puedo ponerme en tu lugar, -de acuerdo, a eso se le llamaba empatizar-, pero en lugar de iniciar una nueva etapa con gintonic, mis treinta y todos me han acarreado cambiar las gafas por las lentillas y te aseguro que mis inocentes ojos me imploran todos los días que piense en otra posibilidad... ahora entiendes que nunca me sometí a un test de inteligencia y aún menos después de descubrir en el 97 la Inteligencia Emocional de D. Golleman. Hay muchas clases de inteligencia y la más importante no es solamente aquella que resuelve problemas y obtiene grandes beneficios, la crisis la han provocado los tipos más listo del planeta.

Me ha gustado mucho esta lectura.

un abrazo

Isabel Martínez Barquero dijo...

Haces bien en huir de esos tests. Me hicieron dos: en uno di superdotada y en el otro, muy por debajo de lo normal, rayando imbecilidad, así que ya me dirás a qué atenerme. Lo mejor, pasar de ellos y ser como se es, ya que la inteligencia es una característica más de la persona, junto con la sensibilidad, el sentido práctico, la empatía y muchas más.
Y que conste que siempre he preferido a los inteligentes. Suelen hacer menos daño que los tontos.

Un abrazo y no te pases con la ginebra con tónica, jajaja. Que aproveche.

Sue dijo...

Esilleviana, usa lo que le venga mejor a tus ojos. Solo tenemos dos.
En efecto, la crisis la han provocado los listos, a ver ahora cómo somos más listos que ellos (lo conseguiremos).

Un abrazo.

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Isabel, me has convencido, pasaré de los test, aunque no del gintónic :)

Un abrazo.

Zayi Hernández dijo...

Me he reído leyéndote porque me he acordado de una amiga que estudiaba psicología y me tomó de cobaya para enseñarme esos cartones con manchas mientras preguntaba: ¿Qué ves? y no veas la de cosas que veía yo e intentaba explicar cada cosa que veía... no supe jamás el resultado... pero a todas las manchas les encontré formas...supongo que suspendí.

En cuanto a Miguel Ríos, no creo que se sienta de 20, lo que pasa es que cuando pisamos cierta edad y tomamos las riendas de nuestra vida, queremos vivir de golpe lo que no vivimos...yo ando en ello y no veas la libertad que tengo...antes me ataba a boberías, hoy no me ata absolutamente nada, vivo a plenitud y quien no camine a mi ritmo, pues que se quede en el camino.

Un beso.