Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

miércoles, 2 de noviembre de 2011

CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD...

Que somos todos animales está claro, en lo de racionales permitidme que elabore mis conjeturas.

Esto podría ser verídico o estar basado en hechos reales, en cualquier caso, y de ser real, podría recordar unas vacaciones con una amiga y su hijo de doce años. Esa edad. 
Mi amiga, liberada de las obligaciones cotidianas y tumbada cual lagartija al sol, me abrió su corazón y confesó, con cierta congoja, que empezaban ya a crisparle las tonterías de su chaval. Y es que el retoño, por lo general inteligente a rabiar, se volvía pelín mostrenco tras visionar ciertos programas de TV.
Todo esto al parecer.
Pensando yo que era cosa temporal, de la edad (yo que voy a saber de críos si no soy madre y mi edad del pavo se la tragó la menstruación) la consolé con un socorrido "tranquila, es una etapa, se le pasará". Pero ella, nada convencida, alegó: "pero es que me han dicho que esto dura hasta los veintitrés, por lo menos".

-Vaya, eso sí que es una putada porque tú para entonces tendrás....

-Gracias por el apoyo, eh
.
-No, a ver, lo que quiero decir es que, bah, no hagas caso a esos pseudopsicólogos del instituto, aunque te digo una cosa, creo que ayudaría bastante que dejara de ver esos programas de TV. Me da en la nariz que no están pensados para intelectos imberbes cuya naturaleza es aún moldeable... bueno, en realidad sí, pero precisamente por eso.

-Niña, es que es lo único que le entretiene después de hacer los deberes. Se parte de la risa.

-No lo dudo, pero si sigue por ese camino se convertirá en un empleado de seguros que se limitará  a votar cada cuatro años y a llevar a su hijo al fútbol los domingos, o en algo peor, y no creo que quieras eso para tu hijo ¿a qué no?

-¿Qué tiene de malo un empleado de seguros?

-Nada, yo me entiendo.

-Oye ¿por qué no ves hoy con nosotros la TV y me dices qué te parece?

-Te puedo decir lo que me parece ahora.

-No, que te veo venir, quiero que veas lo que él ve y me digas.

-De acuerdo... ¿tenemos ginebra?


Si esto fuera verdad o estuviera basado en hechos reales, yo podría decir que llegada la noche me senté frente al televisor con un gintónic y minutos después empezó la algarabía: gritos, chistes sexistas, insultos, escatología del peor gusto, escupitajos, gruñidos, un señor mayor en paños menores… Hice la prueba del algodón: cerrar los ojos y escuchar durante cinco minutos. Sin imagen era aún peor, así que los abrí y bebí un trago. Largo. Miré al retoño que no despegaba los ojos de la pantalla y reía exaltado como un Adventista del Séptimo día.


-Bueno ¿qué? -me exhortó mi amiga.

-Lo raro es que tu niño aún camine sobre dos patas.

-Venga, no exageres ¿tú qué harías?

-Tirar la TV por la ventana y apuntarle a baloncesto o a punto de cruz, para empezar.

-No puedo dejarle sin TV, eso es muy nazi.

-No, querida, lo nazi es dejarle ver esta basura e impedirle que se desarrolle. ¡Es como extirparle el cerebro!

-Pero es que él se divierte.

-También se divierten los talibanes lapidando adúlteras... a ver, yo solo te digo que no le pongas trabas para que él mismo decida quién quiere ser en la vida y eso significa también no obligarle, viendo esto, a que se convierta en un gilipollas integral, en un zombi, en alguien incapaz de mantener la atención sobre otros fenómenos, o sobre otras personas y carente de cualquier atisbo de sensibilidad. Dejándole ver esto, a esta edad, le estás condicionando a que sea como el tipo ese, ese de ahí...

-Sí, Floren...

-Como se llame, ese seguro que gana una pasta haciendo esas gansadas sin puta gracia en televisión y aunque da bastante pena, ¿crees que le importa? o mejor, ¿crees que sabe lo que está haciendo? ¿que conoce las consecuencias de sus actos? Porque yo no creo que le dé el cerebro para tanto.
-La verdad es que el programa es bastante malo.

-Pues hala, punto de cruz.

-Pero es que me parece un poco drástico quitarle la TV.

-No digo que se la quites, pero al menos controla lo que ve.
-No sé…yo tampoco puedo estar controlándole todo el día.
-Pues nena, haber usado preservativo, qué quieres que te diga.
-Sí, claro, las que no tenéis hijos lo veis todo tan fácil que hala, en seguida salís con la gracieta del condón. Si es que… no sé para qué te pregunto.

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PD:  Al clickar "televisión basura fotos" en google me han aparecido fotos de Ana Rosa Quintana, Belén Esteban, un edil socialista, la portada de un disco de Camela y una pelirroja cuya identidad desconozco. Es por eso que he ilustrado el post con la Torre de la Pólvora de Praga.

23 comentarios:

Dol dijo...

Bueno, de adolescentes todos hemos hecho cosas chungas.
Sobrevivirá.
Pero también podría simular un accidente y quemar la tele.

NáN dijo...

Las madres plenipotenciarias me sacuden el lagrimal. Se necesitan dos para controlar las diversas edades.

Cuando el heredero de todas mis deudas llegó al Instituto. como si fuera la bella durmiente y le hubiera besado un sapo se convirtió de un petit prince con guedejas en un punkorro. Así, en dos días. Y L me dijo no lo soporto: encárgate de él los prósximos años. Y así fue y así sucedió. Pasó de los amorosos brazos maternos a saludarme estrechándome la mano, y yo me partía el culo con él. Y L no intervino en esos años de zafiedad. Y fuimos felices, pero no comimos perdices porque a L no le gustan (boba que es).

Ese punto de poder pasarlo al otro (lo siento, Reyes), que lo recibe con tranquilidad y solo le dice "como me vomites antes de llegar al wáter te doy hasta en el carné de identidad", es muy descansado.

Porque los hijos pasan por una etapa de monstruosidad. Si hubiera tenido una hija que se pusiera a probarse ropa, la habría estrangulado. O le habría dicho a L: encárgate de ella que no quiero ni verla.

Pero si tu amiga se enfrentaba sola al monstruo, tenías que haber intervenido tú, en plan: "tu madre te va a controlar y yo te daré una bofetada por cada media hora que veas de esa basura".

Fallaste como amiga, querida, perdona que te lo diga.

Sue dijo...

Reyes, supongo que sí, pero a veces me pregunto si hay que hacer algo más que sobrevivir... tener criterio, por ejemplo.

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NáN, menos mal que todo esto es mentira, sino me habrías hundido para siempre con eso de que falle como amiga. Pero, ¡qué digo! ¿Pegar yo al hijo de una amiga? tú no conoces a mis amigas! jaja Eso no se hace.
MAL.
A lo más que llego es a prohibir que enciendan la tele si es mi casa, pero como no tengo tele no vienen a mi casa. Fin del problema.
¿Y no te aburres? NO.

Leo que fuiste lo que se dice un padre "moderno". El mío las pasó canutas por ser un antiguo, si ya se lo digo yo. Pero, y lo que mola engañarse a sí mismo en plan "si mi hija no bebe, ha debido sentarle mal algo que ha comido".
"Te has quedado en casa de una amiga, verdad, claro"

El mismo ponía mis excusas, cómo molaba! Pasé de inventar a sonreír y asentir.

Qué tiempos.

El cuaderno de la mesa camilla dijo...

Hay padres altos y guapos y padres más feos que un demonio. Hay padres que leen y padres que son astronautas o albañiles. Hay hijos vagos e hijos que estudian, hijos que sólo beben agua e hijos que se tiran al botellón como si fuera una piscina. Los hijos serán padres y los padres fueron hijos. Si todos fuéramos capaces de escapar al storytelling, no haría falta 15M. Por cierto, hay padres e hijos que, mientras sale a la calle el 15M están en casa o en la terraza tomando una cerveza (o viendo T5). Sólo hay un problema común, incluso en el hijo que se parte el pecho riendo ante esos programas nefandos, y la madre que se "preocupa": pensar. Pensar es un ejercicio aburrido y pesado, consume energía. Y es que ni padre ni hijos pensamos. Ay, si pensáramos. En lugar de pensar, tomamos Prozac o vemos T5.

Genín dijo...

No se, yo no le daría tanta importancia al tema, pero desde luego, está claro, que al menos mientras se pueda, los padres deberían decidir que programas de tv ven los hijos y cuanto tiempo le dedican, creo que es una buena oportunidad de que aprendan cierta disciplina y hacer de la tele un aliado para educarles...
Besitos y salud

virgi dijo...

Este caso que relatas, si te digo la verdad, no me parece muy preocupante. Mucho más son los que, a esas edad, son los dueños de la tele, de la moda, de la comida, de las opiniones, de la llave, de la casa.
Y de esos hay miles y remiles y van ya por la vida adueñándose de las de los demás.
Y no escribo más que es muy pronto pa' subirme por las paredes.
Muak muak

mariajesusparadela dijo...

¡Quien me diera volver a tener entre doce y 23 para hacer todas esas tonterías.!

NáN dijo...

¿Y quién te asegura que lo que cuento en el comentario es "real"?

Por otro lado, más que "moderno", a diferencia de L tenía cercana y presente las historias, emociones y vivencias de mi asquerosa e irrealista juventud. Y sin embargo, estaba hecho un padrazo, un maridazo, y casi siempre ma acordaba de pagar los impuestos a tiempo, sin el 20% de recargo. Cuando te pasa eso, ¿por qué vas a desconfiar de quienes hacen lo mismo que hiciste tú?

Pero "moderno", nasti de plasti. Aporto conversación. Nos encontramos en un bar, ya él con 18 añitos, un amigo suyo y yo. El amigo le dice que qué chulo tener un padre colega; y mi retoño suelta una blasfemia y dice que es chulo que podamos compartir cosas, pero que soy su padre y cuando levanto la voz para abroncarle se caga en los pantalones.

Como ves, en cuanto a enseñarle "finura del lenguaje", fui un completo fracaso.

En cuanto a lo que dije de Reyes y las madres plenipotencias (porque padres plenipoitenciarios hay pocos, escurrimos el bulto de maravailla). El poblemo es cuando son de distinto sexo. Seguro que llegado el momento, la acompañarás encantada a recorrer tiendas dos horas para comprarse una camiseta que al final no se compra.

Anónimo dijo...

Qué hagan como yo que nunca veo la TV. Reconozco que soy extremo en esas cosas, y que al principio la echaba un poco de menos. Ahora ya no. Se puede vivir sin TV. Bueno, la tengo, pero apagada, adornando el hueco ese del salón.
Beso.

Norma dijo...

Yo de hijos no entiendo ni papa... me parece una responsabilidad tan, tan grande...
A veces observo y escucho cosas alrededor y flipo... pero a la vez pienso: y yo qué sé... a lo mejor metida en ese fregao también yo hacía lo mismo...
Beso Sue

Sue dijo...

Juan, conozco personas humanas a las que les da miedo llevar a sus hijos a las manifestaciones de libertad del 15M. Supongo que están en su derecho de temer, pero ¿de temer qué?
Por otro lado, y para compensar (aunque no sea suficiente) en las manifestaciones, concentraciones y Asambleas también veo muchos niños, bebes y adolescentes (esto menos) cuyos padres no temen, y esto es porque en efecto hay hijos y padres para todo y pensar aún se lleva. Igualmente educar lleva tiempo y hay que implicarse de una u otra forma.
En cualquier caso yo, que no soy madre, prefiero no llamar la atención demasiado en estos temas porque luego me dicen eso de "tú qué sabrás" y pienso (pa mi, pa dentro) que quizás tengan razón.

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Genín, si uno no está "al loro" en ciertas edades creo que sí puede haber un problema, aunque en este caso no llegue la sangre al río. Y como dices, mejor tener la tele como aliada que como enemiga.

Besos.
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Virgi, en realidad el expuesto aquí no es un caso extremo, tampoco quería yo amargaros el día :)
Venga, no te subas por las paredes que ya estamos a jueves y cae agua rica del cielo.
Un beso.

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Paradela, bueno, a veces sí y a veces no. No sé qué decirte. Yo no recuerdo la niñez como una etapa especialmente divertida o bella.

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NáN, supongo que uno por un hijo hace ciertas cosas que no haría, siquiera, por el amor de su vida, como esa de acompañarle a ir de compras o al fútbol (o algo peor). Yo creo que sí fuiste moderno (eres), otra cosa es que no olvidaras echarle las broncas justas y necesarias a tu retoño. Vamos, que una cosa no quita la otra. Digo. Pienso.

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Rombo, siempre la puedes usar de minibar (si es una tv de tubo de las antiguas, claro) je,je.

Un beso.

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Norma, suscribo tus palabras.

Un beso.

NáN dijo...

A L le gusta ver TV, pero ya le he prometido que cuando se muera regalaré la tele y pondré sobre esa mesa su urna cineraria.

¿A que molo como pareja entregada?

Sue dijo...

Molas mazo, NáN.

Elysa dijo...

¡Que estoy aquí! y sin operar, es muy largo de contar.
Y sabes lo que me ha llamado más la atención eso de cerrar los ojos y oír lo que dice la cajatonta, es que el día que hice eso dejé de verla y por fortuna mi niña (tiene 18) pasa mucho del aparato. La verdad es que es un privilegio la niña que me ha tocado, no sé yo si ella ha tenido suerte con la madre que le cayó...
Qué sí que ya me voy, que me he extendido demasíado.

Besitos

U-topia dijo...

Entiendo a tu amiga, tengo dos hijos... uno de ellos adolescente. En realidad están más enganchados al ordenador que a la TV... pero bueno, el tema es bastante aterrador, sí.

besitos!!

Sue dijo...

Elysa, pero qué pasó? No habrá sido la generala, eh, que voy, que sé donde vive.
Espero que todo bien, en cualquier caso.
Tu hija mola y tú también.
Mazo.
Como NÁN.

Un beso.

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Laura, todo depende de lo que miren en el pc, en cualquier caso la red es interactiva, uno interviene y no se queda ahí mirando como bobo durante horas.
No creo que sea malo.

Un beso.

NáN dijo...

Me parece a mí, que sí, Elyssa.

Pero si vives por "aquí", como me temo por el "la operamos, no la operamos, la operamos, no l operamos", en lo que no has tenido suerte es en el estado actual de la medicina que llevamos ¡¡años!! pagando.

Yo es que alucnino cuando mencionan el "copago". ¡Pero si ya copagamos todo nosotros! Primero en las deducciones para las SS y segundo en los impuestos. Sería un tripago.

Otra cosa es que se monte un copago para los muy ricos, porque como tienen abogados y evaden los impuestos, están pagando la mitad que el personal laboral.

NáN dijo...

Señora mía, en la librería La Independiente, tiene una bolsa de color negro con su nombre de guerra (nick de blogger) que contiene un libro, ya pagado, que documenta la historia de la lucha por la vivienda, con texto sobre la historia de esa lucha y fotos de mi amigo Álvaro Minguito. El escasísimo valor dinerario del libro está destinado en su mayor parte al pago de los abogados que defienden a los 9 detenidos en señalada fecha. Ese movimiento se ha dejado “comer” por el 15-M, lo que me parece más que correcto, pero dio la cara antes de que las masas salieran a la calle, con el eslogan (y título del libro, “¡Qué pasa, si no tenemos casa!”.

Estoy informado, precisamente por su excelencia, de que de los 9, 5 han salido absueltos, y 4 con una condena de cárcel de 2 años, por lo que no tienen que entrar en la cárcel, pero aún así sigue siendo una VERGÜENZA, porque esas 4 personas ya tienen ficha carcelaria y a la mínima serán reincidentes.

Todos sabemos cómo detiene la policía después de una mani. Todos deberíamos acumular 825 años de cárcel simplemente por pensar y actuar recto y claro. Yo, por edad, no bajaría de los 3.453 años y un día.

En el juicio, no hubo más pruebas que las palabras de antidisturbios. Exacto, esos que, cumplidores de la ley, ocultan su número de identificación y si se lo pides te detienen por atentado a la autoridad y te caen entre 2 años de cárcel (que de momento no cumples) a 5 años de cárcel, que te comes junto con las uñas de las manos y de los pies.

Ya estamos en la época de aportar dinero para que buenos abogados vayan sacando indemnes a los compañeros. Desde el 20-N, será mucho peor. Pero habrá que apechugar y tomar menos cervezas.

Para los demás, este libro solo se puede comprar, por 5 euros, en Lavapiés (La Aurora y Traficantes de Suelos) y en Malasaña (La Independiente).

Es un excelente documento (escrito y fotografiado).

Joderrrr!!!!!, ya tenía yo ganas de hacer publicidad de algo honroso.

En una de las fotos aparece mi hijo, por lo que me pregunto por la angustia de los padres de los 9 acusados; y más todavía por la de los padres, amigos y cercanos a esos que de momento no pisan la cárcel (nadie va, en su primera condena, cuando le han caído menos de dos años y un día), pero podrían ir a ella por saltarse un semáforo. Y por ellos mismos, que van a ver dificultada su búsqueda de trabajo porque ya tienen ficha carcelaria.

Sue dijo...

NÁN, esto hay que publicitarlo más. Lo haré cuando tenga el libro en mis manos.

Muchas gracias!

No quepo en mi de emoción.

Ahora sí que no tengo excusa para no llamarte cuando vaya a recogerlo...

NáN dijo...

Pero muhé, si es un na-de-ná, una minuncia, un destellito.

Además de un regalo venenáo, porque sé que lo vas a proclamar a los 4 vientos, que es de lo que se trata.

Sue dijo...

Pues me hace más ilusión que una joya, asi que tú verás.

LA ZARZAMORA dijo...

Por suerte a mi hijo no le gusta la tele... pero el pobre no tuvo suerte porque cuando era pequeño en casa no había. Y se acostumbró a pasar de ella.
Sólo vemos series como a La Maison Blanche, Bing Bang... Los viernes hacemos cinemateca, una vez él elige una peli que alquila con sus amigos, la presentan, la comentamos y la semana siguiente me toca a mí. Eso sí, las palomitas que no falten.
Bizz, Sue.

Sue dijo...

Yo creo que tuvo mucha suerte Eva.
Cuando era chica, en casa solo se veía la tele un rato por la tarde (jamás por la mañana, excepto los sábados que había que ver "La bola de cristal" of course), pero luego llegó la adolescencia y juventud y tragué mucha tv. Debe ser por eso que ahora paso de ella.

Mi padre y yo hacemos intercambio de pelis y cuando voy a verle, y mi madre nos deja, vemos alguna.
Lo malo es que mi padre no es de los que permanece callado todo el tiempo, necesita comentarla también durante, pero bueno, mola igualmente.

Bizz.