Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

martes, 30 de agosto de 2011

LO QUE BIEN EMPIEZA MAL ACABA (y viceversa o al revés)

Robin Williams
 (El club de los poetas muertos)

Mi profesor de Filosofía del instituto, aquél al que dediqué un post el invierno pasado porque creí verle en el aeropuerto de Santiago, solía hacernos una pregunta antes de empezar la clase de la que no exigía nunca una respuesta. Simplemente la dejaba en el aire, para que la masticáramos, pero lo hacía solo cuando toda la clase estaba en silencio. Y esto sucedía cinco o seis minutos después de que cruzara el dintel de la puerta.

Él nunca nos mandaba callar, como sí hacían otros profesores (aunque ahora recuerdo que los buenos no necesitaban hacernos callar, uno a uno nos íbamos dando cuenta de la presencia del profesor e íbamos guardando silencio) y solía animarnos a rebajar el bárbaro consumismo que ya nos acechaba por entonces y a desarrollar hábitos ecológicos: “Pensar es gratis” decía “y además no contamina”.

Ahora más que nunca me vienen a la memoria sus palabras. Quizás con menos humor que en la anterior ocasión que escribí sobre él, pero con igual intensidad. Por aquella época e inspirándome en sus preguntas sin respuesta, en su forma de dirigirse a nosotros y en su respeto para con el mundo, escribí un par de artículos en el periódico del instituto. Recuerdo que no pocos de los que se atrevieron a leer aquellas dos hojas de papel mal impreso me calificaron, entre risas, de “catastrofista” “pesimista” y hasta “Mafalda, que eres una Mafalda”. Bonito comienzo para una carrera que nunca empezó y que, para ser sincera, no fue cosa mía, porque yo en realidad entré a formar parte de aquella inexperta plantilla de redactores por amor. También al arte, que ya por entonces algunos escribíamos gratis, pero sobre todo, y que me perdone el periodismo serio, a J: mi segundo amor platónico del instituto. Nunca me entendí en ese punto, me refiero al hecho de buscar un segundo amor platónico cuando el primero había resultado sapo lenguaraz, pero supongo que no me expliqué bien. Como siempre.

La cosa es que me lo monté fatal y pasé de un Moreno Fatal (con novia de toda la vida) a un Rubio Prohibido (con novia de toda la vida) quedándome, de principio a fin, con un palmo de narices. Y qué hice. Pues escribir. Todo el tiempo. Y pensar. Y soñar que algún día sería tan brillante como mi profesor de Filosofía y que esa puerilidad del amor (sobre todo del no correspondido) no haría mella en mi intelecto. Jamás.

Me equivoqué claro y en la Facultad volví a darme con una piedra de igual calibre, o peor, porque esta vez el tipo (tercer amor platónico) tenía unas convicciones religiosas más férreas que la base de la cruz de los caídos (a parte de novia de toda la vida, no faltaba más). Así que no hubo forma. Emmmm, ¿qué? ¿Que tuve miedo? ¿Que las cosas podrían haber sido de otro modo?...pues igual, no digo que no, pero yo no quería hablar de esto, que me liáis. A ver si nos centramos.

Dirigía el periódico el profesor de Inglés, un ex instructor militar que se parecía a Robin Williams (el actor, el cantante es Robie) y del que me acuerdo mucho cuando frío ajos, no sé porqué. No tenía ni idea de dirigir un periódico ni de llevar una reunión a buen puerto, y sin gritar, pero nos lo pasábamos bien, a pesar de que J nunca apareciera por allí. Le eché buena bronca a la mala pécora mentirosa que me aseguró que “mi J” se había apuntado a la sección de Literatura y Poesía. Valiente gallardía mentirme así para convencerme de que podía publicar. Aunque, si lo pienso bien, gracias a la mala pécora comencé a sentir el latido de mis palabras en los demás y me gustó que me leyeran aún para terminar llamándome catastrofista o Mafalda.

Más o menos como ahora, en eso no hemos evolucionado mucho...

La cosa es que echo de menos algunos de aquellos momentos, pero no me gusta ponerme ñoña porque al final siempre acabo riéndome de mi sombra. Como ahora porque, ciertamente, tampoco eran tan buenos tiempos si tenemos en cuenta que no me comía una rosca. Eso sí, luego me desquité cual sirena descarriada, que se jodan tos.

(Joder, con lo bien que había empezado).

14 comentarios:

Norma dijo...

Jajaja, "con lo bien que había empezado"... ¡y lo bien que has terminado!!!
Yo, a veces, echo de menos la intensidad con la que vivíamos los amores platónicos... esos en los que nunca pasaba nada más allá de nuestra propia cabeza... caray cómo daban de sí...
Besos hermosa!

virgi dijo...

Lo bien que empiezas, lo mejor que sigues y lo genial que acabas. Es quien tiene, tiene. Y tú tienes marcha pa' muchas cosas, aparte de sirena en buena forma, pa' escribir del diez.
Besitos, artista.

interpreta-sones dijo...

bueno, si al principio todo eran amores imposibles es lógico que luego hicieras posibles todos los amores que te apetecieron!! se nota que cultivaste el arte de escribir desde muy joven. sólo hay que leerte un rato, vamos!!

mariajesusparadela dijo...

Con los amores platónicos pasa como con la lotería, que se amortizan con creces: `porque gracias a ellos (los amores) y a ella(la lotería) puedes soñar durante muchísimo tiempo; hacerte preguntas, darte mil respuestas diferentes,responder a las respuestas...soñar, en una palabra. Y eso siempre merece la pena.
Empezaste bien. Terminaste genial.
Pero, recuerda que aun estás por el camino.

Elysa dijo...

Empieza bien, sigue mejor y acaba genial sobre todo con el desquite, lo mejor.


Besitos

Dol dijo...

JAJAJAJA

...pues sí que se jodan.
...
No te hagas mala sangre, de haberte dedicado a ello estarías muy loca ahora mismo.
No es una frase hecha, y ya sé que locas lo estamos de todos modos, pero dedicarse en exclusiva a esa disciplina obliga en cierta medida ( o en gran medida ) a alejarse de la realidad .
..
Por cierto ya te he nominado para eso de la encuesta, besitos .
Y ánimo que dice Jodorowsky que lo bueno empieza a los 40 , y yo me lo creo porque tengo pruebas de ello en mi minúscula , sencilla vida .

Sue dijo...

Norma, guapa, ¿ha contestado Rombito? ¿comemos juntos? ...

Ay, esos amorcitos platónicos que tan poquito molestaban,eh, y lo que inspiraban!
Como ya dijo Jeff Bridget en "El amor tiene dos caras" : "El sexo lo estropea todo".

Besos!

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Virgi, alguien frotó la lámpara mágica y salí :) y aquí estoy para conceder todos vuestros deseos.
Poca marcha hoy, entre la montaña de plancha y hacer la comida de la semana (mi semana empieza los miércoles sí) no he tenido tiempo de "marchar" de verdad.
Pero estoy con mis indignados!
Y mañana estaré in situ.

Besos poetisa.

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Uy Raúl, no lo sabes tú bien. Ya sabes eso de que la realidad siempre supera la ficción ¿verdad? :I
Gracias.

Un abrazo.

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Maria Jesús, siempre he sido muy desafortunada en el juego las pocas veces que he jugado (me aburre). Así que prefiero el amor y sucedáneos.
Un beso.

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Elysa, me lo debía/debo.

Besos.

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No me hago mala sangre pero tengo que decirte, aquí en petit comité, que me da mucha envidia cuando leo o escucho el currículum de mujeres jóvenes y sobradamente preparadas como Julia Montejo, que vive de escribir y lo hace bien y lo mismo te cuenta una novela que una película o una serie de TV. Y lo hace bien. Y es su pasión.
Yo nunca me alejaría de la realidad, al contrario, nutriría mis textos de esa realidad (te lo prometo). Mi teatro sería comprometido porque para mi la cultura tiene que inmiscuirse en la sociedad y revelarla.
Joder, y ya me callo que parezco Umbral.

Ese señor tiene razón, no Umbral sino Jodorowsky, la vida a los 40 (aunque yo no los tengo, eh, a mi me queda aún) es estupenda y además las treinteañeras de hoy vivimos un momento histórico, aunque nos lo quieran joder. Eso mola.
Nada, nada, a vivir. Yo sé que tú sabes.

En cuanto cuaje la tortilla me pongo con la encuesta. Qué ilusión!

Mil besos.

Zayi Hernández dijo...

De mi época de universidad atesoro el recuerdo de dos profesores: Italo Tedesco y Germán Flores. Gracias al primero, aprendi a ser más fuerte y creo que fue uno de esos amores platónicos, sólo que nos distanciaban unos 50 años y una época en la que era imposible tan siquiera pensarlo...menos mal, porque en mi vida he conocido a un hombre más culto y espléndido...me hubiese quedado enganchada a él toda la vida.
Germán me enseñó a preguntar y a buscar más allá de dónde hayan ido los otros.
Me he puesto ñoña yo también.

Un besito.

U-topia dijo...

Sue, qué recuerdos tan divertidos, salvo los amores no correspondidos (de eso también sé algo) que me amargaron la adolescencia...

Un abrazo sirena!!

Sue dijo...

Zayi, los recuerdos son el mejor tesoro.
Yo también sufrí en silencio, cual hemorroides, el amor secreto de algún profesor. Y digo en secreto porque solían ser tipos que físicamente no daban "el pego" y comentarlo entre las amigas hubiera provocado tremendo descojone. Pero al igual que a ti, mujer inteligente, pues como que me seducían otras cosas. Que a veces un culo está bien, pero ¿y luego qué?

Recuerdo un sustituto que se lió de mala manera con Kant en una asignatura de Fílosofía de la Naturaleza. Yo adoraba a la profesora que sustituía (era un crack, ¿qué habrá sido de ella? la buscaré en internet) así que cuando me la cambiaron por aquél becario casi me cambio de grupo. Pero ya era tarde. ¡Estábamos a mitad de curso! Así que no me quedó de otra que fliparme por él. Pero solo un poco, eh.
Un día estaba yo con un grupo de chicas en el pasillo de la Facultad y no sé qué me dijo al pasar, pero fue algo que hizo saltar las alarmas de la esperanza (y el descojone de las chicas). Joder, qué pena no acordarme (esta memoria de pez),el caso es que empecé a flirtear con él diciéndole lo muermo que eran sus clases. Pero el tio nunca lo pilló.

Lo tuyo, Zayi, fue mucho más fructífero, sin duda. Lo de ir más allá no tiene precio.

Besos.

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Laura, agua pasada no mueve molino.

Tu último post es chachi (se me acaban los adjetivos). PASAD A LEERLO TODOS!

Besos!

raspa dijo...

Hola chica! gracias por tu visita y por tu comentario XD, me gustó, incluso me hizo hasta pensar y sonreír.
bueno me ha gustado leer alguna entrada tuya XD
y ésta de los amores platónicos jajaja, me mola mucho...ainsss qué sería de nuestra vida sin esos amorcitos....

Sue dijo...

Gracias Libélula, un placer haberte hecho penar y reír :)

O SuSo dijo...

mi reino por uno de esos periódicos de instituto o transcripción, puede ser apoteósico!!!

Pues mira, gracias a lo que sea, sigues dándole a la tecla.

Un abrazo mu fuerte loquita!

Sue dijo...

Aún conservo alguno Suso, si quieres puedo escaneártelo y pasártelo.
T pediré prenda,claro.

:)

Beijos locos.