Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
jueves, 14 de julio de 2011
PAGANDO FACTURAS (sin que se note)
“De todo se aprende” he escuchado que le decía una amiga a otra mientras tomaban un helado donde yo estaba comiendo. Lo he decidido un par de horas antes de salir del cadalso: “hoy como fuera, para celebrar la peor semana que recuerdo en mi vida laboral”. He salido ilesa y triunfante y aunque me haya costado un par de noches de insomnio y la vuelta al ruedo de mis problemas de estómago, ha merecido la pena comprobar, una vez más, que soy capaz de casi todo. Sobre todo de aquello de lo que, en ciertos momentos, creo que no soy capaz. Y todo sin que se note. Otra lección aprendida: “no hundirse antes de saber si flotarás”.
Y en este caso me vale la frase “de todo se aprende”, pero no en otros y no está bien que nos engañemos con tanta frase hecha. Si aprendiéramos de todo no tropezaríamos con la misma piedra una y otra vez en cuestiones sentimentales, por ejemplo. En ese terreno nadie aprende nada nunca y todo tiende siempre al barullo y la incomprensión. Por no hablar de las incoherencias y contradicciones en las que siempre caemos y nunca reconocemos. Y da igual la experiencia, los años, el sexo, el color y la condición social (y no digamos el credo): estamos abocados a seguir en la ignorancia en cuestiones de amor (o como queráis llamarlo).
Porque incluso aquel que cree estar segurísimo de lo que quiere y no tiene, o de lo que no quiere y tiene o de lo que quieren los demás, esta equivocado. Es posible que no lo reconozca nunca porque el ego a veces se cree más fuerte que la conciencia y la razón. Incluso que el corazón, aunque sea más torpe, pero eso no significa que el que cree estar seguro de todo no esté metiendo la pata hasta la rodilla en cada movimiento vital. Desde que nace hasta que muere. Pasando por Santander.
Yo ya reconocí hace unos post que estoy en pañales en esto del amor (parafraseando a Manolo García), destapando ante vosotros mi torpeza a este nivel y perdiendo el pudor de una vez y para siempre, así que no me cuesta nada volver sobre el tema. Algún día, de hecho, me atreveré a contar alguna de esas historias en las que fui más burra que un arao a pesar de la edad y la experiencia. Lo haré con el nombre de otra, un nombre bonito y con garbo y os sorprenderá mi capacidad de síntesis. Pero hoy no. Hoy estoy celebrando mi pequeño logro y como regalo he tenido a mi lado, mientras comía sola, a una pareja de viejitos que me ha devuelto la juventud. Hasta me ha parecido ver al amor revolotear entre sus cubiertos. La forma amable de cruzar sus miradas, de ofrecerse la comida uno a otro (“toma, prueba la ensalada”, “¿qué tal el filete? Dame un poco”), de conversar amigablemente, de entrelazar sus pies por debajo de la mesa. La forma de prestarse los silencios indispensables para la necesaria fluidez de la conversación...Todo ha sido un regalo.
Seguramente han tenido muchas dudas a lo largo de su vida juntos, desazón, discusiones, separaciones, malos entendidos, o quizás recién se conocen y se van a ahorrar todo eso. Quizás se conocieron en el club social, o en la última Asamblea de Barrio, o en el parque, o resulta que son vecinos y se quieren. Al menos tanto como para comer juntos en un café modesto de a 10 euros el menú. Que ya son euros, sí, pero es modesto.
El filete estaba muy cuerdo, pero el gazpacho resultó la locura. Y estas son las menudencias, éstas y no otras, las que le dan a la vida la esencia de la que, en líneas generales, carece. En realidad yo solo trabajo para pagar facturas, mi pasión la pongo en otros lugares y momentos, pero hoy me he demostrado a mi misma que si quiero puedo poner algo de ese entusiasmo en lo que me la sopla, porque yo no me la soplo. En definitiva, que aún cargada de metralla, puedo flotar.
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16 comentarios:
"Mitad persona mitad animal, quizás un pez (por lo de piscis) pero no sirena (muy aburrido). Experta en perder el tiempo. Lo que más me pone: los atlas de geografía. Lo que menos: las injusticias. Me fastidian las gotitas líquidas de colores que chorrean cuando comes fruta, pero me encantan las fresas".
Jajaja, Sue: me gusta como te presentas en el perfil. Admiro tu sinceridad.
Abrazos fraternos en amistas y Poesía verdaderas,
Frank Ruffino.
P.D. Vengo a través de mi amigo poeta Toro Salvaje, donde quedamos juntos en los comentarios.
...y he disfrutado mucho tu escrito "Pagando facturas". De hoy, muy auténtico, y escribes muy bien.
Yo por un buen gazpacho me pierdo...
pero en estas cuestiones del amor ya no me vuelve a pillar ni Dios...
Sí vaya que sí, de todo se aprende.
Bizzz, Sue.
(Sue querida, volveré lo antes que pueda. No hay nada malo... Nos vemos pronto. Un beso.)
Que hermoso post.
Lograste, casi y por un momento, devolverme ese sabor de esperanza humana que he dejado atrás pues la mía la consigo en la tierra y en el cielo y en medio pero no entre las personas
que bien ir por la vida poniendo atención y atestiguando los imperceptibles milagros de la calle y los días.
Besos
Ves?
Algunas que te leemos y seguimos jamás dudamos de que la metralla nunca te impedirá flotar.
Y de aquí a unos añitos la metralla será un recuerdo de cuando tenías que ganarte el pan con mucha fatiga.
Tengo la sensación de que encontrarás ese camino que me falta a mí , pero tú tienes más valores y con ese gusto por el teatro por fuerza que saldrás por lo artístico.
No sé cómo pero lo harás, porque ahora estás haciendo cosas increíbles también, menos mal que te das cuenta.
Un abrazo.
Viejitos entrelezando los pies bajo la mesa?
Eso debe ser parkinson.
Besos.
Gracias Frank, un honor que un poeta como tú diga esas cosas de un pececito pagador de facturas como yo.
Paseé por tu casa pero Blogger no me dejó comentar ni como Anónimo con firma :( No sé qué pasa.
Mi presentación, sí, bueno, es lo que más se parece a mi misma que conozco.
Un abrazo y gracias por venir desde Toro, que es otro gran poeta.
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Eva, yo también. En cuanto a lo otro...no sé, yo no diriá "nunca jamás". Eso sí lo he aprendido.
Bizz.
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Rombo, I waiting for U. Si no es nada malo me dejas más tranquila.
Un beso.
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Mau, siempre hay alguien que te devuelve la esperanza en algo, aunque sea por un instante. Eso es lo que nos motoriza, sino qué.
Gracias por volver otra vez y además leerme y además decir que es bonito.
Un beso.
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Reyes, hace tres días me tiraba de los pelos y quería cualquier cosa menos seguir adelante. Seguir para qué, me preguntaba, si todo es indecencia y abuso. Y como ya unos años pues duele, que aunque soy pez las cosas no me resbalan.
Pero ayer conseguí darme en los morros a mi misma "ves como puedes?" me dije. Dentro de unos días pensaré "ves como puedes conseguir que te sigan explotando?", pero de momento estoy plena y los viejitos de ayer me hicieron llorar.
Supongo que la tensión acumulada.
Voy a hacer algo de Teatro, sí, lo tengo decidido. Algo más quiero decir. Puede suceder que descubra que en realidad no me gusta tanto o que me large de gira con una compañía bielorrusa.
Un beso y gracias por tus palabritas que siempre animan (es verdad, se te da bien animar a la gente).
¡Ay, este pececito que sabe nadar más de lo que cree! Tienes una energía que te llevará a otros mares ( no sé si de gira teatral, periodística o ...)
Pero serán mares que te gusten, buscados y nadados por ti misma.
Lo sé, Sue, no puedo decirte cómo, pero lo sé, será la edad, las contradicciones que me he comido, las piedras en las que he tropezado o las alegrías del camino.
Te gustan los mapas, no? Pues una red de senderos te espera.
Te abrazo, tesoro.
¡Muchacha! Y no te dije nada del banner...ja ja...mira que ponerlo de cabecera...ahora estás más obligada a venir.
Me veo/nos veo en la callita aquella, hablando y hablando sin parar, a pesar de mi afonía. Y yo haciendo de guía a 1500 kms de distancia (o así).
Linda sorpresa, besos, pescadito de colores.
Es cierto que no se aprende y que áunque creamos que esa "es la última vez que caigo", volveremos a caer.
Con relación a lo que somos capaces, solo pido que no me vengan todas las cosas que puedo soportar...
Precioso post, como es habitual.
Has tocado un sinfín de teclitas que me remueven por dentro. Lo primero, que leo esto comiéndome un Gazpacho, que me acabo de hacer ahora mismo.
Sobre lo laboral, bufff, es tan fácil entrar en el juego de esta sociedad, que te arrastren a decir a hacer cosas que no se sienten, y si, por eso se cobra.
Realmente aprendemos algo en las experiencias que vivimos? ya bien sea amor, amistad, trabajo, estudio, vecindad, pasatiempos, aprendemos realmente algo? Creo que pocas veces, por no decir ninguna, llegamos al "meollo" a la Santa Barbara de nuestros sentimientos interiores, porque nos quedamos en la reflexión superficial: Me dijo, le dije, me sentí, soy así, la otra persona es asao...pero realmente no estamos representado un papel? ese papel para el que hemos sido, y somos condicionados por todo lo que nos rodea desde que somos bebes (si creemos en la genética desde antes incluso) Y entonces? Entonces creo que sólo nos queda un camino: La observación. Fuera de cualquier juicio, valoración, aprender algo de esto, quitar conclusiones, no volver a caer, fuera de todo eso, observarnos desde la calma, conocernos en ese acto que queremos comprender y aceptarnos.
Si soy egoista para con el otro, o crítico, posesivo, condescendiente, dominador, inquisidor, Aí pobre de mi, reservado simplemente es que lo soy, y viéndolo y viendo como actúo, de dónde viene eso, como mi educación, mi familia, los modelos observados, mis gustos, mis miedos más internos, mis filias y fobias me han llevado a ser así, y así soy.
Sólo así creo que se puede intentar dejar de actuar, dejar la imagen que nos creamos de nosotros mismo y relacionarnos realmente con otro ser humano, que ha sido igualmente programado, y que está en el mismo mar de confusiones, con otro vagaje, distinto, pero igual....
Muchas gracias, por hacerme sentir parte de esta tu cartografía y dejarme soltar esto que llevo dentro, y que en ocasiones me quema, porque la teoría me la sé, ahora que la práctica....
Un beijo y voy a darle al gazpacho.
has demostrado ser buena nadadora, así que por mucho que la mierda te llegue al cuello siempre podrás alejarte hacia aguas limpias, sin necesitar un salva-vidas, ni nada. AVANTI!
Un beso Toro.
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Virgi, ¿se llama "banner" eso de ahí arriba? recién me entero. ¿Como Banner y Flapy? jaja. Es un lindo regalo que tenía que compartir. Y sí, claro que iré, en cuanto encuentre un huequito. Ya sabes.
Espero que mi energía me lleve hasta tu mar, por lo menos, y de ahí ya se verá.
Espero que entonces ninguna esté afónica:) aunque tampoco importa, nos quedará el mar.
Un beso grande.
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Sí Maria Jesús, pasa continuamente porque somos tozudos y ególatras. Unos más que otros pero lo somos.
Un beso.
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Ay Suso, qué forma de expresarte y cómo me gusta que lo hagas aquí. Si es como si te conociera de siempre. ¿Seguro que no nos conocemos de algo? jaja.
Tienes razón en eso de que para tratar al otro hay que dejar de mirarlo con el prisma de un rol para encasillarlo en otro. Porque de esa forma nos mantenemos siempre en el juego de los roles y olvidamos que somos personas. Y que todo lo que nos adorna (incluso los pensamientos) a veces no hace más que perjudicar.
Gracias mil por tu reflexión tan bien traída.
Beijos.
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Raúl, a veces necesito flotador, de verdad de la buena, pero se hace lo que se puede.
Avancemos!
De todo se aprende, es verdad, pero también dice el refrán que es mejor aprender, bueno, escarmentar en cabeza ajena.
Yo, si te sirve de algo, he llegado a la conclusión de que, sea como sea, uno siempre está equivocado.
Baquero, no sé si siempre, pero al menos hay que otorgarse la libertad de la duda. A parte de que debemos poner en tela de juicio constantemente aquello que pensamos, porque eso renueva el aire.
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