Parece un anuncio de Nescafé, pero es real. Cada mañana, si tomo el bus al cadalso en el mismo tramo de horas (que no debe exceder de ocho minutos), encuentro la misma escena: al abrigo de la marquesina (atestada de gente), apoyado siempre él contra el cristal exterior (ese que protege el traje de luces del hijo mas guapo de Paquirri o la perfecta anatomía de Rafa Nadal) y reclinada siempre ella contra su pecho, una pareja de adolescentes posterga el mundo y se entrega al amor.
Seguramente hubo un tiempo en el que buscaron un rincón secreto, quizás de manera inconsciente, para, serena y apasionadamente, dar rienda suelta a esa pasión adolescente que, por suerte, no atiende a razones. Sin embargo, no debieron hallarlo y, de camino al instituto, sus manos (y quizás sus pieles) decidieron que no hay lugar para esconderse en hora punta en la ciudad, y que, además, tampoco hay nada que ocultar. Y ahí se quedaron. Como para siempre.
A mi, su entrega, me sirve de reloj. Hasta tal punto que el día que levanto los ojos de mi libro y no les veo en la marquesina sé que voy con retraso. Entonces me apeno. No por llegar tarde, obviamente, sino porque me gusta observarlos, sobre todo cuando bromean y sonríen (cogidas las manos, pegados sus cuerpos). Ellos consiguen lo que no consigue mi despertador: que no llegue demasiado tarde al trabajo. A veces, incluso, logran que empiece el día sonriendo. Y eso, para quien me conoce, sabe que no es moco de pavo.
Cuando mi reloj se para, como ahora, construyo mi propia marquesina. Y me quedo ahí, como para siempre. Después pienso en esas parejas que discuten y se recriminan cosas constantemente, haciendo de su vida un infierno, en esas otras que buscan otros ojos en la mirada que creen amar, en las que vigilan como sabuesos, temerosas de ser engañadas, en las que no son capaces de comunicarse con un beso, en las que creen ser mentoras del otro por encima de cualquier gesto noble, original o especial, en las que han llegado al fin de su camino y prefieren morir a reconocerlo... en fin, en todas las parejas, e imagino una marquesina para ellos.
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Bueno, quizás penséis que es una motivación rara para salir de la cama y tomar el bus en horas bajas, pero los hay que se motivan haciendo quinielas sobre a quién van a joder ese día en la oficina y yo no digo nada. A mi lo que me preocupa realmente es qué haré cuando termine el instituto.
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PD: La foto del post la he tomado de una Web-Blog llamada “La cigueña del bebé” y de un post titulado: “El reloj biológico” (no escucho ningún tic-tac en mi cabeza, es solo que me gustaba el reloj). Si los dueños de la misma desean que la retire solo tienen que decirlo.
PD: Beyoncé ha conseguido 50 comentarios en el post anterior, algo que nunca antes había sucedido en Cartografía. Para que luego digáis que la chica no tiene mérito, eh. Si es que donde pongo el ojo.
17 comentarios:
Yo coincido a diario con otra pareja de adolescentes que no paran de hacerse arrumacos.
Están en flor y no tienen ojos más que para ellos mismos.
Los demás los miramos desde nuestros nichos.
Besos.
Yo no suelo coincidir más que con unas doscientas personas en el metro y estamos todos tan apretaítos y juntitos que se desprende un calor humano impresionante. Y hay de todo desde besos, hasta caras largas, bellos rostros, canciones y ventas ambulantes.
Buen post Sue.
Y sí, algo de voyeur tenemos todos.
Bizz.
Por partes: Enhorabuena por el 50 Beyoncé. (Iba a verlo de nuevo, pero con lo de la "compañera-hombre" casi que no.. Fuiste cruel, pero te perdono)jaja.
En cuanto a tu nueva historia...Has logrado (según mi opinión) volverte a superar, y es hasta ahora tu mejor texto. Me has hecho sentir, pensar, mirar, conocer...Me has hecho todo eso y más, y por lo tanto tengo que decirte que he leído a la mejor Sue hasta ahora.
Un beso.
Has dado el primer paso importante en la dirección correcta. Descubrir las marquesinas de los otros, trazar puentes. Se trata de hacer lo mismo con la vieja que todavía va a trabajar, cansada; el gordo sudoroso; los inmigrantes, de uno en uno. La humanidad en canal, de donde los vas separando de uno en uno para levantarles su marquesina e inmediatamebnte trazar puentes y caminos entre la marquesina y tú.
El vagón del metro es el lugar adecuado para esta acción mañanera.
Besus
Pues no sé lo que harás... Vete pensando (si quieres te ayudo a encontrar otra razón. Ya me pongo a pensar, ya...), pero, por favor, ¡¡¡el instituto tiene que acabar!!! ;-)
Sue, yo no lo hubiera escrito mejor. Tengo una parejita así, en mi parada, góticos muy tiernos. Los voy a echar de menos cuando terminen sus clases, pronto. Aunque he deducido que ya no coincidiremos más porque ayer hablaban de la facultad donde iban a ir cada uno.
Me enrollo, sólo decirte que lo has contado genial.
Besos
Toro, aunque tu comentario me enfade mucho, es cierto. Con los años perdemos frescura y nos grabamos a fuego expresiones del tipo "no, aquí no", "no, eso no", "no, no, no...". Y es todo mucho más aburrido y gris. Exactamente como un nicho.
Un beso.
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Eva, dicen que vivir en las ciudades te hace más solitario, egoísta, distante. Yo creo que es exactamente por eso: porque al final nos cogemos grima de ir tan pegaítos cada día, oliéndonos como perros en celo.
Bizz.
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Rombo, eres un sol, qué te voy a decir.
Si en algún momento fui cruel no fue a propósito, ya lo sabes, es que estoy con la regla :)
-que este comentario machista no conste en acta sr. Juez-
Me halagas. Gracias mil.
Besos.
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NáN, pasito a pasito vamos abriendo puertas y curando heridas, como decía Gloria Estefan.
Mejor tratar a las personas de una a una, sí.
Besos.
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Cid, pues nada, ves pensando y me vas contando porque no veo salida.
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Elysa, seguro que sí lo hubieras escrito mejor, claro, cómo no. Y sí, los echaremos de menos.
Besos.
Pues a mi esta entrada me gusta más que la de Beyoncé.
Todos tenemos en mente una pareja semejante que vemos a diario. En mi caso, son de más edad, de origen marroquí, y dada su cultura más discreta o más severa (según se mire), van caminando por la acera donde recojo el bus, no se dan la mano, pero disimuladamente, se van tocando nudillo con nudillo, dedo con dedo, y llevan una sonrisa de oreja a oreja...y yo... yo también sonrío.
escenas así son las que te congratulan con el mundo, no? la evidencia del amor iniciático, espontáneo, real, no contaminado debe ser un buen arranca sonrisas mañanero, sí.
jajajajaja
espero que nunca tengas que verlos malcarados y distanciados , en silencio sentados en una cafeteria mientras a su alrededor corretean niños gritones.
El amor suele empezar así pero nunca se sabe cómo acaba.
Un beso Beyonce de las blogosfera.
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Me harás caso ?
Fijarás la vista en algo más aparte del cadalso ?
(me refiero a trabajo; por cómo escribes ya se ve que te fijas en todo lo que vale la pena).
Pues gracias Rubén, se agradece, sobre todo porque en esta entrada no aparecen piernas de infarto y eso baja mucho la audiencia. Pero,como dice la chirigota, hay sitio pa tó.
Como bien ha apuntado NáN, observar a los demás con una mirada límpia es como trazar puentes. Es bonito.
Eso que has contado de la pareja marroquí es un puente que te hace sonreír. Y solo por eso es bonito.
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Raúl, muy bien descrito: amor no contaminado. Aunque te digo una cosa: no tiene por qué contaminarse nunca (yo en eso, fíjate, sí tengo fe. Será la que me falta en los capirotes).
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Reyes, antes prefiero tirarme desde la azotea. Además, no tienen por qué seguir juntos el resto de sus vidas. Yo prefiero imaginar que cambian de pareja, de acera, de sexo, de barrio o de país y no llegan nunca a esos extremos. Quizás porque soy un poco Antoñita la fantástica.
Que sí, reina. Me levanto cada mañana pensando" haz caso a Reyes" y no me doblega el gris que me rodea. Lo sabes. Es solo que no debe ser tan fácil. Pero sí, lo pienso constantemente. Incluso hago cosas (que no son suficientes). Sé que mi lugar está en otro lugar (valga la redundancia) o mejor dicho: en otros lugares.
¿Me aceptarán en el Cirque Du Soleil como saltimbanqui? No salto mucho, pero será cuestión de ponerse unos muelles en las zapatillas ¿no?
Besos.
PD: Envíamé un rato de brisa de allá donde vas. Anda.
Pues como mis horarios cambian un montón,no tengo ese tipo de cosas jope...
Besicos
Pues pon el ojo por aquí, ya sabes de lo que hablo. Besitos.
(lo de los nichos de Toro, genial)
¡Qué guapo ye querese!. Sue, precioso post.
Besinos
Belén, así no te aburres.
Un beso.
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Virgi, sigo pensándolo y mirando.
Un beso :)
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Norma, Gracias, sí, qué bonito es el amor.
Un beso.
Es muy lindo tu voayeurismo, nada insano, aquellas primeras sensaciones, mezcla de hormona adolescente y tremendo descubrimiento de todo, aquel palpitar en el pecho, y en lo que no es pecho, aquello todo no volverá jamás.
Me parece una forma de motivarse y emocionarse mucho más sana que un sinfin de ahí fuera.
En mi paseo matutino, bajando de Teis por la fresca hacia el centro observo a la gente, sonrio y me sonrien, o no, pero me da igual. Lo que más me llama la atención son dos niñeras, una que parece senegalesa por el porte y las trenzas y otra que parece cubana, por el blanco mulata, y una sonrisa guasona, ambas acompañan a los niños bien a sus colegios de pago y yo sonrío, y pienso "genial, estos niños será difícil que caigan en el racismo facilón".
Que pesado el despertador cuando se empeña!!
Un beso
Ay Suso, sí, qué pesado el despertador. Somos esclavos del tiempo (o al menos yo me siento así muchas veces).
Espero, de todo corazón, que esos niños de los que hablas no caigan en el racismo "facilón", y a ser posible en ningún otro. Bueno, y si ningún niño en ningún lugar cayera en él ya sería la bomba.
Besos!
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