Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

martes, 22 de febrero de 2011

EL SIGNIFICADO DE LAS PALABRAS

   Foto Google
Tras la exploración, el médico se quitó los guantes y dijo:

-Todo perfecto. No hay ningún quiste. A veces te imaginas unas cosas...
-¿Y qué pasa con el significado de las palabras?
-¿Qué?
-El médico de cabecera me dijo que no era cosa suya, pero tú eres un especialista.
-Sí, claro, soy ginecólogo, no grafólogo, ni periodista, ni mucho menos escritor. Además, no creo que sea tan grave.
-Claro que es grave ¿te imaginas que las palabras perdieran significado en tu profesión? Sería un caos.
-Sí, pero lo que tú dices no es que hayan perdido significado en mi profesión, sino en la tuya.
-No, yo no tengo profesión, donde están perdiendo significado es en mi vida y yo siempre creí en ellas. Es lo peor que podría pasarme.
-Quizás deberías consultarlo con un psicólogo.
-Bah, los psicólogos me dan cien patadas y lo sabes. Te dejan hablar durante una hora y al final te dicen que todo está bien, que lo único que necesitas es confianza en ti misma. "Mírate al espejo por las mañanas y repite tres veces : qué maravillosa soy”. No me digas que a veces no parecen idiotas. O se lo hacen. O creen que lo somos los demás que es peor, porque te cobran 150 euros por la consulta y tienen el morro de aconsejarte que vuelvas. ¿Pero no dices que todo está bien? Capullo. ¿Para qué voy a volver? ¿A verte la jeta? En fin, que yo no necesito confiar en mi misma, sino en las palabras. Tú eres mi amigo y no eres idiota, por eso te pregunto. Confío en ti.
-Bueno, vale, pues acótame un poco el terreno porque la verdad es que me pillas algo espeso en este momento...
-La palabra “urgente”  por ejemplo ¿sabes la cantidad de veces que la escucho y leo al día? Es increíble cómo se puede rallar el significado de una palabra de tanto usarla. Lo urgente ya no es lo que era, ahora lo urgente es lo normal, porque todo es urgente a todas horas ¿eso es normal?
-Sí.
-¿Es normal que todo sea urgente a todas horas? 
-No es normal que lo sea, pero sí que la gente crea que lo es. Es lo habitual. Vivimos en un mundo cagado por las prisas ¿qué quieres?
-Pues quiero que se use el lenguaje con propiedad y que las palabras no pierdan su significado porque una panda de descerebrados las usen mal. Quiero que no me apremien con urgencias ajenas como si me fuera la vida en ello, ¿de dónde crees que vienen mis problemas de estómago y mis quistes?
-Ya te he dicho que no tienes ningún quiste. En cuanto a la presión... no sé, quizás el secreto esté en trasladarla a otros.
-Sí, claro, qué bonito. Eso es lo que hacen todos y es precisamente de lo que huyo. El mundo está como está porque la mayoría traslada sus exigencias, sus miedos y sus frustraciones a otros. Vaya un consejo que me das, y eso que eres médico.
-Soy ginecólogo, no psiquiatra.
-Vale, pues imagina que estoy preñada, así entramos en tu campo ¿me dirías que traspasara esa presión al feto?
-Por supuesto que no, te diría que la canalizaras.
-¿Cómo?
-El yoga va muy bien.
-Y los plátanos tienen mucho potasio, no te fastidia. Esa no es la cuestión hombre.
-Mira, lo que te pasa es lo que le ocurre al 85% de la población “civilizada”: tienes estrés.
-“Estrés” otra palabra que está perdiendo su significado, como la palabra “virus” que se usa para todo y al final es como el cuento de Pedro y el lobo, que no nos creemos nada. Cuando los médicos no sabéis qué decir, o no queréis ir la raíz del asunto, soltáis “estrés” o “virus” y os quedáis tan frescos. Oye, para vosotros estupendo, la gente se estresa, traspasa sus ansiedades y empieza a generar virus, miomas y quistes y así nunca os falta trabajo, eso sin contar la cantidad de medicamentos de mierda que nos recetáis y que solo sirven para provocarnos más enfermedad y arruinarn...
-Oye, eh, tranquila, somos amigos ¿recuerdas?
-“Amigo” bien, otro concepto que se tambalea, ¿Te conté que una compañera de la universidad, a la que no veo desde hace diez años, me invitó a su boda el otro día?
-Vaya, ¿así, de repente?
-Así, como si nos viéramos todas la semanas en la pedicura. Pero es que no contenta con mi respuesta, que obviamente fue “no, gracias” (fui bastante amable como puedes comprobar), me envía la invitación por correo ¿y sabes qué ponía en el sobre? “Amiga Sue”. ¡Amiga!
-Jajaja, bueno, ya sabes que la gente se emociona mucho en las bodas y quieren invitar hasta el hijo del campanero.
-Pues a eso me refiero, me parece de una hipocresía repugnante, a parte de que con ese tipo de gestos se atrofia el sentido de la palabra “amigo”, se le resta valor. La gente es que no se da cuenta de que lo que suelta por la boca y escribe tiene consecuencias. La mayoría no gastan ni un minuto en pensar en ellas y son capaces de destrozarle a una el desayuno sin despeinarse siquiera.
-Bueno, bueno, tampoco exageres, es simplemente que no todo el mundo le da la misma importancia al lenguaje. No todo el mundo es Luppi.
-Eso salta a la vista, aunque a lo mejor deberían plantearse serlo, o al menos aspirar a ello, pero la cuestión es que no hace falta ser un erudito del lenguaje, ni de nada, solo hay que usar el sentido común y tener respeto por tus semejantes. No es tan difícil.
-Realmente no lo es, vale, pero tampoco creo que sea para hacerse sangría con ello...oye, qué te parece si seguimos hablando luego, te noto muy afectada. Solo dos revisiones más y termino por hoy ¿me esperas en el bar?
-De acuerdo, te espero, pero tú a tu ritmo, eh, que lo mío no es urgente.
-Jajaja, muy bien, se agradece porque llevo un día... 


 Cita de Los cuatro acuerdos, de Miguel Ruíz:

Con las palabras podemos salvar a alguien, hacerle sentirse bien, transmitirle nuestro apoyo, nuestro amor, nuestra admiración, nuestra aceptación, pero también podemos matar su autoestima, sus esperanzas, condenarle al fracaso, aniquilarle. Incluso con nuestra propia persona: las palabras que verbalizamos o las que pensamos nos están creando cada día. Las expresiones de queja nos convierten en víctimas; las crítica, en jueces prepotentes; un lenguaje machista nos mantienen en un mundo androcéntrico, donde el hombre es la medida y el centro de todas las cosas, y las descalificaciones autovictimistas (pobre de mí, todo lo hago mal, qué mala suerte tengo) nos derrotan de antemano.
Si somos conscientes del poder de nuestras palabras, de su enorme valor, las utilizaremos con cuidado, sabiendo que cada una de ellas está creando algo.

26 comentarios:

NáN dijo...

Genial. Precisamente el urólogo público me vio el otro día y dice que estoy perfectamente y, salvo una "urgencia", no le vuelva a visitar ni a pedir búsqueda de quistes en "tres o cuatro años" (el entrecomillado es verdaderamente verdadero). Pero como la empesa nos paga una sociedad médica de esas, y me has convencido de que el mejor médico para estas cosas es el de los sitios profundos por donde entró, o salió, lo que somos. Lo visitaré para plantearle estas cosas de profundidad que me dan achaques.

Has tenido una gran idea que merece la pena ser aplaudida.

plás, plás, plás, plás...

Norma Desmond dijo...

Qué buenísima entrada Sue, y oye, verdades como puños ("verdad" también podría estar incluida en tu post).
Mmm... voy a volver a leerla y pensar un poco más en ello, porque esto tiene miga, sí que sí.
Bs

rombo dijo...

Genial, absolutamente genial querida Sue... Y espero y deseo que ninguna de estas palabras las pongas junto con las que mencionas... Ya que para mí eres querida y genial.

No obstante, meditaré y mucho con: amigo, estres, urgente y virus.

Pienso, estoy pensando...Tenía otras cosas en la cabeza, pero ahora he tenido la feliz idea de venir a verte, jajajaj. Pienso.
Un beso.

TORO SALVAJE dijo...

Hoy te has doctorado Sue.
No puedo estar más de acuerdo.

Besos.

Sue dijo...

A mi me dijo lo mismo NáN (el ginecólogo, se entiende), que no volviera a no ser que notara algo "raro" porque no estoy en edad de "riesgo". Averigua ahora qué quiere decir con "raro" y "riesgo".
Yo, por si las moscas, voy a verle cada año (no le hago ni caso vaya).

Jo, Nán, qué empresa más maja tienes que te paga una sociedad médica de esas. Yo no quiero ni pensar qué será de mi (y de mis quistes y neuras) cuando eliminen la s.social.

Se agradece el aplauso.

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Norma, pues gracias, pero no lo leas mucho ni pienses demasiado no sea que te de un aire (como a mi al escribirlo).
Creo que ya es hora de dejar de esnifar pegamento.

Besos.

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Gracias Rombo, viniendo de ti esas palabras me las creo, venga, con esa carita que pones cómo no. Pero te digo lo mismo que a nuestra Norma Desmond: no pienses demasiado. Un poco sí, lo justo para darse cuenta de que a veces hay que pensar antes de abrir la boca.
O no, no sé, haz lo que quieras, tú seguirás siendo muy "cool" para mi.

Un beso.

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Toro, pues gracias a ti también.
¿tú también esnifas pegamento? ...

Elysa dijo...

Con o sin pegamento, es una buena reflexión sobre las palabras, sólo pasaba y he leído hasta el final.

Saludos

josef dijo...

Un excelente post Sue. En estos mometos todavía estoy reflexionando sobre varias cosas de las que has escrito. Y una es muy cierta; hoy en día disparamos las palabras casi a bocajarro y olvidamos su verdadero sentido o valor...Creo que una cuantas cosas están perdiendo su verdadero sentido a estas alturas. y una muy importante es el respeto; ya casi nadie respeta a nadie y apenas se hace caso a, por ejemplo, los ancianos. sus años de experiencia no son siquiera valorados.
Un saludo.

Tempus fugit dijo...

Quizás debas buscar en el listado de la mutua un semiólogo :)
Muy, muy, muy buen texto, te has lucido... te has doctorado.



besos

Sue dijo...

Bienvenida Elysa y gracias por pasar y quedarte un ratito.

Un saludo.

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Moderato, siempre es bienvenida la autocrítica y creo que para una convivencia lo más pacífica y coherente posible también es necesaria. Yo lo hago muy a menudo, aunque a veces no se note.
A mi modo de ver la perfección no pasa por querer ser perfecto (porque corres el riesgo de convertirte en un perfecto imbécil), sino replantearse cada día lo que uno es. Y entre lo que uno es está lo que uno dice.
Oye, que gracias por la visita.

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Cenizas, que tengo un libro de semiología oye, pues me voy a poner a ello :)

Un beso.

S. Cid dijo...

Muy bueno y, además, rebosante de verdad. Las palabras están perdiendo su auténtico significado y, así..., cuánta confusión.

PD: odio la palabra "urgente".

Zayi Hernández dijo...

Tienes mucha razón, pero he nacido con la tara de "que me va más rápido la lengua que el cerebro". Normalmente suelto todo y después, cuando me calmo y analizo, me doy cuenta que la he líado. Suelo pedir disculpas cuando me excedo y ahora, después de vieja, me gusta más oír a la gente hablar, que hablar...no veas las cosas que se escuchan del otro lado. La mayoría de la gente habla de problemas, todo el tiempo, a toda hora...y no se dan cuenta de lo bonito que estar vivo y poder ver las cosas que vemos a diario. Yo me he dejado de urgencias, vivo lentamente y así me gusta.

Un beso.

Sue dijo...

Cid, en efecto, cuánta confusión. Yo ya no es que odie la palabra "urgente" es que estoy empezando a pasar de ella de mala manera. Y no sé si es peor odiar que ignorar...

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Zayi, recuerdo las palabras de una compañera de trabajo que se fue porque aprobó unas oposiciones (cuatro hijos y trabajando al mismo tiempo, mi heroína) y un día pasó a vernos. A ver nuestros cuerpos corruptos en la oficina mal oliente en la que algunos sobrevivimos quejándonos de todo (en mi caso con razón:).
Había llegado de pasar un maravilloso mes de vacaciones con su marido e hijos y en lugar de decir:"qué rollo, de vuelta al trabajo otra vez" dijo "qué bien que llegamos todos sanos y salvos y que mi marido y yo aún tenemos trabajo".

A veces no está mal pensar así.

Un beso Zayi y sigue pensando en positivo y viviendo todo lo lentamente que puedas.

Carlos dijo...

Andamos en un mundo con prisas y mucha aceleración por hacer las cosas rápidamente. Todo el mundo quiere las cosas "ya" y al instante, y no saben que las prisas son malas consejeras, o que las hagan mal, como suele suceder.
Yo ya estoy acostumbrado en mi trabajo eso de querer las cosas de aquí a mañana, pero no suelo estresarme mucho, la verdad.
Bonito post.

Un beso.

Sue dijo...

Carlos, dime cómo lo haces por fi, porque yo un día de estos me voy con un kalasnhicov la lío. La lío.

Uun beso.

virgi dijo...

Pura confusión, mejor no preguntar.
Mis médicos pocas veces me explican algo...me verán de pocas entendederas?
Besitos, maravilla.

Sue dijo...

Virgi, vas a tener razón, lo mejor va a ser no preguntar. De todas formas da igual, muchas veces preguntas y no te contestan...

Besos, poetisa.

Dol dijo...

Querida Sue;
complemento con mi post de hoy este maravilloso análisis de las palabras y el lenguaje y los terapeutas .
Y te juro que lo he leído después de escribir yo .
Me dejas fascinada .
Lo malo es que nunca voy al ginecólogo , que no sé ni lo que tendré en los Cárpatos ni me interesa.
Un beso enorme .

Sue dijo...

Querida Reyes, mi parte hipocondríaca te diría: visita al ginecólogo, pero el resto de mis partes te diría: ¿pa qué?
A veces es mejor no saber las cosas pero es que yo creo que soy un poco obsesiva-compulsiva y masoca y prefiero saberlas. Luego no sé qué hacer con esa información. Lo que para otros s poder para mi es un estorbo que solo me provoca ansiedad. Al final, haga o que haga, tanto si voy al ginecólogo como sino, me voy a obsesionar con un quiste, un dolor, un pinchazo, un retraso... la cuestión es darmepor saco a mi misma.
Mi médico suele decirme cuando me ve aparecer: "a ver, dame el diagnóstico" y yo le enseño mi lista en papel con mis síntomas y las posibles causas y efectos.
Parafraseándote ¿quién dijo que me aburro?

Tú no me hagas ni caso que es mejor.

Un beso.

¿Cárpatos? jajaja

carmen dijo...

Si las palabras pierden su auténtico significado se trivializan los conceptos. Y yo escribí en un post que la revolución de la confusión había empezado intencionadamente. Y todo comenzó con palabras muy profundas: "amor", "libertad""amigo"...

Mira una de las consecuencias de la trivialidad: todo es "urgente" y NADA es importante. Porque lo urgente siempre puede esperar y lo importante no.
Muy buen post!

Miguel Baquero dijo...

Muy buena reflexión. Es verdad que ls palabras se están desvirtuando, que ahora mismo todo es urgente y todo está provocado por un virus que anda por ahí. Y lo de los psicólogos totalmente de acuerdo: vas porque te encuentras un poco desarreglado y lo que te dicen, poco más o menos, es que confíes en ti mismo y busques en tu interior. Un gran post

LA ZARZAMORA dijo...

Pues yo va a ser que tendré que cambiar de psy porque la mía no me deja hablar, eso sí mi ginecólogo es un tío cojonudo.
Besos, Sue.

strongboli dijo...

Cuánta razón tienes, Sue... Al paso que vamos, se desvirtuará hasta el lenguaje corporal, y guiñar un ojo significará cualquier cosa... Que tienes un virus, por ejemplo.
Y ahora te dejo, que se me han desabrochado los cordones de los zapatos y eso me estresa mucho.
Petons.

Sue dijo...

Carmen, en relación a tu comentario, sobre todo la segunda parte-párrafo me viene a la cabeza una frase de Mafalda (de Quino) que repito hasta la saciedad (y ya resulto cansina) porque me parece que es cierta y memorable:

"Lo urgente no deja tiempo para lo importante".

Así es.

Un beso Carmen.

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Baquero, la sociedad en que vivimos nos vuelve dependientes de cosas que no necesitamos, entre ellas los psicólogos. Con todo mi respeto al colectivo de psicólogos mundial, claro.
Cuenta mi madre que en su época los problemas no costaban dinero. Sacabas una silla a la puerta de casa le soltabas a las vecinas el rollo mientras pelabas los frijoles o la pava.
Eran otros tiempos. También es verdad que no había mucho tiempo de pensar en un mismo con la de bocas que había que alimentar.
Supongo.

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Eva, casi mejor que hablen ellos ¿no? bueno no sé, la verdad es que no soy experta en esas lides.
Bizz.

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Strongboli, yo espero que el lenguaje corporal no se desvirtúe, no me jorobes.
jajaja
Petons.

O SuSo dijo...

Muy bueno Sue, y claro que las palábras son importantes, y la actitud vital, "Claro que es grave" pues claro, si todo lo que está fuera lo metemos dentro a través de las palabras, si alguien está convencido de que está mal, mal está.

Es increible el estres en el que vivimos, pero lo mejor es cuando te dicen, nos tomamos un café y nos relajamos (pero si a mi el café me pone como una moto!!).

Cada día soy más consciente de que cuando hablamos en persona el ser humano no se concentra en lo que le están diciendo más allá de 2 o 3 minutos, asi que puede que digan más los silencios y los gestos que lo que se hable.

Un beso, últimamente te veo por los suelos (la foootooo)

Sue dijo...

Uff, Suso, menos mal que has especificado lo de "por los suelos", no sabía cómo tomármelo
jajaja.

Es bastante posible que tengas razón en eso de que no nos escuchamos con detenimiento cuando hablamos en persona, pero es la pescadilla que se mueve la cola. Hay personas que hablan mucho, mal, negativamente, se repiten, destruyen con su lenguaje y al final el resto no las escucha y piensa, erróneamente, que todo el mundo es así todo el tiempo, por lo que se termina por no saber escuchar. Esto hace que el que tiene algo interesante y positivo que decir termine callado y el que no piensa lo que dice siga hablando sin tino, rellenando silencios que nadie le ha pedido que rellene.

Un beijo.

O SuSo dijo...

Asertividad para defender los silencios o la no violencia verbal sin violencia verbal...ya chungo que te cagas!!!
Un beso