Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
lunes, 7 de febrero de 2011
CAFÉ Y TÉ (con todo el respeto)
Nunca he entendido esas encuestas en las que te hacen elegir entre el día o la noche, el vino o la cerveza, el café o el té, los rubios o los morenos, el negro y el blanco... y así hasta el infinito. No sé por qué tenemos que elegir o por qué nos tiene que gustar siempre un extremo y no ambos. Incluso los extremos y la media. Es decir: lo frío, lo caliente y lo templado, por ejemplo. Elegir una temperatura u otra en cada momento depende de infinidad de variables que no vamos a analizar aquí, porque Punset ya lo habrá tratado en alguno de sus libros (y no voy a ser yo más que Punset ahora), sin embargo, es menester que incida en el hecho de que las personas no pueden definirse por una encuesta, y menos por una que te pregunta si prefieres el café al té. O un rubio a un moreno. Vamos a ser serios.
Particularmente me gustan el negro y el blanco, el te y el café (y el Cola Cao), lo frío y lo caliente, la noche y el día, los rubios y los morenos, el funky y la ópera... y así hasta el infinito. Qué manía con tener que elegir. Qué pesadilla intentar ceñirnos siempre a unos límites absurdos para determinar nuestra personalidad. Como si esas elecciones fueran el axioma de una forma de ser y estar especial e intransferible. Pues va a ser que no somos ni tan intransferibles ni tan especiales, así que déjense de inventar encuestas y, sobre todo, de creérselas. La vida es corta y lo mejor que podemos hacer es dejarnos de memeces.
Y otra cosa. Me parece muy loable que quien quiera aburrirse viendo los mismos programas de tv o comiendo la misma porquería fría o caliente, lo haga hasta el final de sus días. Está en su pleno derecho, cada uno se aliena como le place, pero a los que nos gusta cambiar y digerir semillas diferentes, que nos dejen un poquito en paz. Cómo es eso de que somos “inseguros”, o que no tenemos las cosas claras. Pues yo lo tengo muy claro: me gusta el café caliente y el café frío, y el té caliente y el té frío y no soporto a los chovinistas. Por ejemplo. Tampoco me gusta poner etiquetas, pero es que este momento se merecía una, y bien gorda.
Quiero decir, y digo, que algunos usan ese tipo de encuestas, que son una soberana chorrada, para dejar entrevelada una personalidad supuestamente enigmática e interesante. Pero, sobre todo, para echar por tierra los gustos ajenos. Chovinista = lo mío es lo mejor y yo soy mejor que tú porque, no sé, me gusta el té de piña. Bueno, a veces no es necesario contestar a este tipo de encuestas para descubrir de qué pasta está hecho el que busca tener esa personalidad enigmática e interesante. Basta con leer entre líneas. Y el mundo está lleno de ellas.
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21 comentarios:
Qué razón tienes. ¿Por qué elegir? A veces queremos todo, y ya está.
Mira, me has hecho recordar una rutinaria comida que tuve con un grupo de gente, y no nos hemos olvidado de ella. No por la comida en sí, ni por el restaurante...fue por la típica alocución del camarero cuando dice: "De primero tenemos sopa, macarrones, judias, paella y menestra". A lo que uno que estaba conmigo (cuyo nombre no diré) dijo con total tranquilidad: "sí, todo, vale, está bien. Para mí todo".
Bueno, está bien elegirlo todo pero no al mismo tiempo Rombo jajaja!
Yo, al menos, no mezclaría las judías con la paella...
Alguien me dijo que una encuesta cómoda para el entrevistado es una encuesta inservible. Dar la oportunidad de elegir la casilla donde pone "a medias" o "ambas opciones" o "de vez en cuando" o cualquier respuesta neutra, equivale a no saber qué le interesa a esa persona (siempre con finalidad comercial)¿Por qué si me gusta esto no me puede gustar lo otro? Estoy de acuerdo contigo, Sue. Es un asco que nos quieran encasillar a la mínima, pero en realidad, y con todito el respeto, las encuestas no buscan saber cómo eres, sino lo que te interesa. Me ha gustado el tonillo de indignación del post. Muy sincero.
Saludetes.
Si defines a alguien, le limitas. Y si, además, lo haces a partir de la elección de "a" o "b", lo conviertes un ser unicelular y microscópico.
Yo me parezco pelín a ti en eso, debe de ser por mi signo zodiacal, según dicen nos cuesta un triunfo elegir y yo también soy de café, té, colacao, agua, todo menos cerveza y alcoholes fuertes ;)
En las encuestas nunca sé qué casilla he de rellenar y siempre lo dejo en no sabe, no opina.
La bise, Sue.
Eso de las encuestas es una leyenda urbana verdad?
Besos.
Bueno Jose Luis, en realidad me refería a las encuestas "informales" que pululan por la red, o a una charla informal en la que cada uno define sus gustos. Pero has abierto una nueva línea de debate (hala, qué chula me pongo ¿no?), la de las encuestas comerciales que no quieren saber cómo somos sino qué nos pueden vender.
A veces me indigno por chorradas, pero es que todo luego tiene un precio y, a la larga, jode.
Un saludo.
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Sí Blanche, lo peor de todo es que son las propias personas las que se "limitan" a sí mismas queriendo aparentar, no sé, una especialidad que no tienen. Y que, de tenerla, no está en los gustos, sino en algo un poco más de rascar y eso. U know.
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Jajaja Eva, sí, me cuesta un triunfo porque me gusta todo! jajaja (o casi todo).
Yo, en esos casos, pongo la casilla de "ayuda social" :)
Bise, Eva.
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Toro, me temo que no. ¿O sí? ...
Un beso.
Me recordó que, no hace mucho tiempo tuve que llenar uno de esos formularios donde había más de una posibilidad. Extrañamente para la mayoría de los puntos no coincidía yo con las respuestas y buscaba la opción "otro" pero no estaba jaja! No es justo porque me "obligaron" a seleccionar lo que no era.
Saludos
Como se suele decir, entre el negro y el blanco hay una infinita gama de grises
jajaja
yo lo tengo fácil
Sólo tengo que elegir entre Sue y Sue .
Y siempre me quedo con Sue .
Me gusta tu fina ironía (Café y té, con todo el respeto, dice ,jaja) .
Besos faringitados.
O sea de lejos.
Si me das a elegir entre el café y el té, no dudaré ni una milésima de segundo: café. El té..., bueno, voy entrando poco a poco, pero me cuesta, eh.
En cuanto a lo de las encuestas. Odio que me pregunten. Nada más empezar a plantearse la pregunta: cuál ha sido tu momento mejor, peor, más feliz, más triste, más.... lo que sea, me bloqueo y no soy capaz de recordar ningún momento de mi vida. Me pasa igual cuando me preguntan sobre mis comidas preferidas, mi autor favorito, la novela que más tal o cual.
No, no me gustan esas encuestas.
Pues a la gente, por lo que veo, le encanta contestar a esas encuestas que aparecen en la Red y en las revistas femeninas. Encuestas absolutamente inútiles. ¿Y sabes por qué creo que les encanta? Porque en esta mierda de sociedad todo el mundo se oculta en la masa, pero después "necesitan" individualizarse un poco, ser diferentes. Por eso se ponen tan contentos cuando dicen "soy ardorosa, porque me gusta la piña".
Esa esquizofrenia entre soy como todos y soy alguien totalmente distinto tiene que traer por fuerza muchos males a la sociedad.
Viking, a mi también me pasa, por eso relleno los formularios justos. La mayor parte de las veces la respuesta que yo quiero dar no es opción, así que al final digo "bah". Que les den.
O algo así.
Saludos.
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Baquero, en efecto, hay una gama muy amplia.
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Reyes, gracias por elegirme a mi entre, yo y yo misma (¿e Irene?) jajaja Oye, aléjate que no quiero ponerme mala ahora que me voy a la nieve con el profe de fitness... bueno, y más gente :(
Un beso curativo.
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Yo depende, como la canción Cid. Lo de los mejores momentos también me pone muy nerviosa porque al final termino diciendo que aquél viaje a París en el que pasé más frío que una rata en un iglú, y luego me acuerdo de otros muchos mucho mejores.
París es lo que tiene.
En fin.
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NáN, en efecto ahí es donde yo quería ir a parar, ese es el point. Tu última frase define lo que mi post, malamente, ha intentado expresar.
Muy bueno.
Yo estoy buena para encuestas... a mi me gusta todo y lo que no me gusta, lo pruebo a ver qué tal... hay que hablar con propiedad y a estas alturas del partido, de comer y beber...como y bebo todo.
Un beso.
Muy bien Zayi, apoyo tu moción. Hay que probarlo todo, abrirse a nuevos campos de cultivo. Claro que sí.
Un beso.
Estoy contigo, yo soy de los Beatles y de los rolling...
;)
Besicos
Claro Belén, como tiene que ser, jeje.
Un beso.
Ja,ja,ja me parto, ai el ego que malo es, incluso de los que lo queremos TODO, o por lo menos uqe nos dejen elgir.
Un día lo vi claro, imaginate que estás en un punto, la vida, y que ese punto es, como lo diría, el eje de una rueda de donde salen cientos de radios, en cada instante podemos escoger u radio diferente. Visulaizas la rueda con los radios??
Pues no, no es una rueda, es una esfera en la que estamos en el medio y hay infinitos radios que van en infinitas direcciones, algunos no llegaremos nunca ni a imaginarlo...eso es la vida.
Mucha gente necesita la seguridad de reducir sus radios, y depaso los tuyos a dos, yq ue si escojes uno en ese te quedas...haya ellos yo prefiero entretenerme por el camino de la elección!!
Un besazo y te olvidaste del mate, las infusiones sin teina (roibos, menta poleo y otras) el tereré. En fin, un universo de elecciones, pero es que el camarero suele tener prisa, y los amigos ven con cara de flipados si necesitas un instante para saber realmente que es lo que quieres.
Suso, muy malo el Ego, es cierto, incluso si no eres de allí donde dicen que vive (y no digo el país que luego me llaman... no sé, ¿racista?) no escapas a él tan facilmente.
Yo lo tengo asumido, que tengo Ego, pero procuro, intento que no tome todas las decisiones. Curiosamente, las decisiones que tomo sin dejarme llevar por el Ego no son las más aceptadas, al contrario. Son esas en las que la gente te mira como si estuvieras loca o fueras rematadamente estúpida (algo que no descarto, por otra parte).
Aún así lo quiero todo: roibos y mate, y manzanilla con anís, y mermelada de moras ... y.. y...
Acabo de leer el comentario de Reyes. Y me quedo con las dos para el proyecto que las les dije.
Genias que son las dos.
Besitos, querida Sue
Virgi, ese proyecto hay que ponerlo en marcha ya, que a mi se me está acabando la paciecia en la oficina :)Un beso!
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