Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

miércoles, 3 de noviembre de 2010

SIGUIENDO LA ESTELA

Mi amiga, la que estudia catalán y me ayuda a cambiar los enchufes, me ha invitado al concierto de música sefardí que el Cicle Catalán de Madrid en unión con la Casa Sefarad ofrece este mes de noviembre. Como sabe que me encantan estos rollos culturales me ha entregado el folleto del Cicle con gran regocijo, a sabiendas de que yo no podría decir que no.

El concierto es el broche final del tercer ciclo conjunto de actividades relacionadas con la cultura judía en su estrecho lazo con Cataluña (vaaale, desde “tercer ciclo” lo he copiado del folleto) y os lo cuento un poco por continuar la estela cultureta que pretendí abrir con el aniversario de la muerte de Miguel Hernández, y que, reconozcámoslo, no fue el hito que yo esperaba en Cartografía. A mi me da penita por Miguel, la verdad, pero entiendo que mi post rabioso escupido sin ningún tipo de filtro nos desvió a todos de lo más importante. Pero bueno, seguro que no nos guardan rencor ninguno de los dos (Eduardo Noriega tampoco).

Lo mejor de todo es que leyendo el folleto he rememorado un interesante encuentro con cierto escritor de origen judío que conocí hace unos años (sí, yo conocí un escritor famoso aunque parezca bulla, bueno, también conocí a Guti, pero esa otra historia) y que me hizo una pregunta que suele golpearme en la cabeza bastante a menudo desde entonces. Se me ocurre, no sé, tras un duro día de oficina, hacer un viaje al país de “entonces” para rememorar aquél encuentro con sabor a cereza.

Corre el mes de julio. Verano en la ciudad de Philadelpia. Calor y humedad procedente del Delaware. Un río que es un brazo de mar vasto y profundo. Mucha agua. Mucha humedad. Una se acostumbra al segundo día y luego tiene que dejarla y... pues eso, que la echa de menos. Un barrio residencial en Old City. Escaleras. Una puerta roja. Un rastrillo y un par de hojas olvidadas del otoño pasado. Toco la puerta (no veo timbre) y del otro lado aparece un tipo menudo, de unos cincuenta años, con un delantal blanco y una cuchara de madera en las manos (bueno, en una mano. Con la otra abre la puerta, seamos serios). Sonríe a modo de saludo y me invita a entrar. Me esperaba.
La casa donde me encuentro es una de esas casas americanas que pueden verse desde la calle, a través de una ventana sin cortinas. Una cálida estancia. Un enorme gato de angora sobre la alfombra. Paredes cubiertas de estanterías. Cientos de libros. Al fondo un gran ventanal deja entrar la luz violeta de la tarde y ofrece una vista del pequeño jardín. No hay televisión, suena música de violín y huele a cerezas.

Un escritor de prestigio impone, pero si habla inglés además acojona. Aún así, hay que lanzarse. Me cuenta, escucho, pregunto, escribe ficción pero su ficción se asienta en dolores reales, dolores que vienen de antiguo y remueven conciencias. En sus artículos es más explícito y en ellos guarda la esperanza, se recrea, escribe sobre sus ancestros, sus libros, sus costumbres y el día a día de un hogar sin televisión en un país donde la televisión es el tercer credo, sino el segundo.

Me contó muchas cosas, cosas como que nació en Nueva York (“una ciudad fascinante a la que amo y en la que he pasado cuarenta años de mi vida”), pero que Phila le ofrecía una calidad de vida y una independencia que Manhattan (“quien lo diría”) casi consiguió arrebatarle. “Entre los pelotas, los oportunistas, los ignorantes que solo buscan la polémica fácil y los que se aprovechan de su condición para dar lástima o darse importancia, consiguieron echarme. Aquí sigo siendo un toca pelotas para unos y un desarraigado para otros, pero me siento libre. Aquí aún el respeto y la sensatez no han sido sustituidos por el fervor y la trinchera. Al menos en el círculo que me muevo. Quiero que mi hija de trece años se sienta orgullosa de sus raíces, pero me niego a que use su rama genealógica como arma arrojadiza o adalid de salvación”.

Para la mayoría de las cosas que me contó necesité traducción, pero no para la pregunta que sigue martilleándome y que me hizo un poco antes de que llegara mi intérprete particular (mi hermana).

-Me han dicho que escribes –acerté a escuchar
-No, solo emborrono papel –acerté a decir.
-Bueno, es más o menos lo que hago yo ¿y qué tipo de borrones haces? ¿Novela, ensayo? ¿Poesía quizás?
-No, nada importante.
-¿Estás segura de que no es nada importante?

Lo he traducido unas dos mil veces y eso es exactamente lo que me preguntó. Desde entonces sigo buscando la respuesta, y bueno, quizás las canciones de boda de Adolfo Osta no me den la solución, tampoco será tan liviano como escuchar a Sabina o Depedro, porque tendré que adiestrar el oído ante nuevos instrumentos e idiomas, pero seguro que hago acopio de una experiencia única e irrepetible, que quizás luego me atreva a contaros. Pero esta vez sin escupir babas. Lo prometo.

20 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

A mí me parece importante lo que escribes (al menos lo que leo aquí).
Por eso vengo.

Besos.

NáN dijo...

Oh la lá, la importancia. A mí me gustan mucho las patatas "a la importancia". ¿Hablas de eso?

Pefiero hablar de que alguien es serio para lo que debe serlo. Que se toma en serio su trabajo, su afición, su vida (bueno, no, la vida propia nunca hay que tomarla en serio).

Así que aunque debe ser más alto que él, pero no soy famoso, te repito la pregunta:

¿Estás segura de que no es nada importante?

Dol dijo...

Qué bueno, el tío.
Escríbeme en privado el nombre del escritor para ponerle una vela.
Te dio tu primera revelación y tú nada , a traducirlo mil veces , como si el tio no hubiera dicho lo que quiso decir.
Y es que vio en ti que lo que dejas en papel no era cualquier cosa.
Como mínimo, escupido.
Te parece poco ?
En fin , yo sigo esperando a verte florecer.

Besos de la abuelita Paz

virgi dijo...

El hombre sabía lo que te preguntaba.
¿O es que no te lo decimos muchos aquí? (y seguramente en otros sitios)
Espero lo mismo que R.
Y a ella ídem (ya se lo he dicho).

Besos besos

Belén dijo...

Pensamientos, eso es lo que escribes, ¿crees que no es importante?

Besicos

Sue dijo...

Gracias Toro. Por venir y volver.

Un beso.

---
NáN, me suenan esas patatas, sí, supongo que nada tienen que ver con las "revolconas" de Castilla ¿no?

Seguiré dándole vueltas a la pregunta.
---
Reyes, te lo pasaré, junto con alguno de sus títulos, aunque me temo que no están traducidos al castellano. De momento.
Los escupitajos también hacen crecer las flores, ¿no? al fin y al cabo es líquido.

Besos.

---

Virgi, el hombre sabía, en efecto, aprendí más con él en una tarde que en un año en la Uni. O dos si me apuras.

---

Ay Belén, no sé...

LA ZARZAMORA dijo...

Me hubiese encantado acudir a ese concierto. Cuéntame más.

En la vida nada es importante, Sue.

Besos. Bises ;)

Sue dijo...

Eva, en realidad aún te da tiempo pues aún no fue. Te contaré, claro.

Bises y abianto :)

Anónimo dijo...

Me gustó mucho eso de vivir en un sitio donde sentirse libre...

Cuando uno escribe, escribe. Si surgen los interrogantes de qué y cómo, supongo, dejaríamos de escribir.
Saludos

Saioa dijo...

Reyes, nada de privado, en público y de manera notoria!!!. Claro, Sue, es casi una cuestión de valorar tu propio trabajo y o que tú haces......Qué gran pregunta!!!. Porfiiiiii, quién es el escritooooorr????..., y eso que te dice, no te kkega a plantear, en ocasiones, dar un giro a las cosas?

Nómada planetario dijo...

Nunca se está seguro de la importancia de la propia cosecha (escritura). Yo creo que tienes un estilo ágil y directo, que llega. El otro día leía a Soledad Puértolas y me parecía un poco impostado su relato.
Besos pecadores.

Mondragón de Malatesta dijo...

Adrià Puntí, es mi favorito cuando se trata de algo catalán, además, es el único que podría escuchar. Por otro lado, uno escribe, por la terrible maldición de la literatura, y nada más.

Sue dijo...

Sue dijo...
Viking, a mi también me gustó. En realidad el que escribe y sigue escribiendo, se contesta solo a la pregunta.

---

Sai, creo que ha habido un mal entendido con la pregunta del escritor. Él no leyó nada de lo que yo había escrito (entre otras cosas porque no lee español). Lo que me preguntaba, realmente, era hasta qué punto la literatura, el ejercicio de escribir, era importante para mi.
---
Nómada, Soledad Puértolas es que no ... me va mucho.

--
Malatesta, para mi es una bendición en realidad. En catalán, de momento, no leo, pero me lo apunto para mi amiga.

Saioa dijo...

Sí, Sue, lo he entendido, y lo que yo creo es que quería "pincharte" para que dieras ese paso de considerar, la literatura o "el escribir" comoun ejercicio más alla de lo que puedes hacer en tu blog (que a mí me encanta, ojo). No te lo has planteado así?....Yo no entiendo mucho de literatura, sólo se cuando una cosa me gusta o no y chica, a mí me gusta mucho llo que escribes, y creo que esta opinión la comparte mucha gente de aquí......A veces hay que ponerse firme y pelear por lo que uno quiere o deseaa hacer con su vida, realmente.

Sue dijo...

Sai, tu vente pa Madrid que ya toca ser feliz un rato. Te espero con una copa de vino (que de eso en Miami no hay).

Dol dijo...

Te referías a este post ??
Ya sabes a qué me refiero .
No veo ni rastro de eso que me dijiste .
Joder.
La gente se imagina cosas.
Tú a lo tuyo , por favor .
Un besito.

Saioa dijo...

En na me tienes allí...., una semanita y poco más, reina.....
Bss

Sue dijo...

Nada Reyes. Ya pasó.

Beso.
---

Lo sé, Sai, me lo ha dicho un pajarito :)

keiko dijo...

Pues claro que es importante, por eso muchos nos pasamos por aquí a leer y a abrir un poco la ventana para meternos en tu mundo y poder leer esas vivencias de cada día.
Me apunto el nombre del escritor, a ver si encuentro algo facil para mi.

Un beso desde las baldosas amarillas.

Sue dijo...

Keiko, qué bonito lo de la ventana. Me gustan las ventanas.
Un beso desde mi baldosa verde :)