Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

miércoles, 24 de noviembre de 2010

DULCE CONDENA


Está claro que somos animales de costumbres, unos más que otros y cada uno con sus particulares biorritmos y esto, el ritmo, y nuestro grupo sanguíneo, es lo que nos define y diferencia. Bueno, nos diferencian muchas más cosas, las variables pueden llegar a ser infinitas si nos lo proponemos, pero si hacemos un esquema, al final solo queda el ritmo y el código de la sangre (que es el que precisa nuestra relación con lo que ingerimos).

En otro tiempo yo no sabía nada de esto que me invento ahora, pero hace años alguien me dijo: “Tú con ese chico no tienes nada que hacer, tenéis ritmos diferentes ¿o es que no lo ves?”. Entonces me quedé ojiplática porque yo no veía nada de eso y me enfadé, claro, pero tú qué dices, tú que sabrás si no le conoces, idiota y tal, pero con el tiempo y una corona me lancé al abismo del beneficio de la duda y el análisis. Y entonces lo vi claro. Tan claro que lo entendí. Vale, ok, me dije, tenemos diferentes ritmos, yo soy una cometa y él una locomotora, o yo soy un armadillo y él una luciérnaga, o yo soy una pantera negra y él tiene alergia a los gatos, qué se yo, pero está claro que no hay nada que rascar. Luego Bucay hizo el resto con aquello de: “lo que no puede ser no puede ser y además es imposible”, o algo similar, pero en fin, yo no quería hablar de esto (jo). Quería hablar de los hábitos y de lo animales que podemos llegar a ser cuando nos acostumbramos a algo y nos lo arrebatan. Somos peores que los niños chicos que patalean cuando les quitan su “jubete” nuevo. Vale que en nuestro caso es un pataleo a veces muy sutil, que pierde intensidad con el tiempo, además, pero es inmune a la razón.

Quizás por ello es tan difícil desligarse de ciertas costumbres, sobre todo de aquellas que nos acompañan desde canijos, pero también de las que te extirpan sin darte tiempo a asimilarlo. Sin verlo venir. Es como si vas en una moto y pasas muy cerca de un camión que carga laminas de hojalata y ZÁS, una de las láminas te corta el brazo a 200km/h. Al principio no duele, porque el tajo es limpio, aunque la hojalata estuviera algo oxidada, pero cuando apagas el motor aquello empieza a quemar de mala manera, pierdes el conocimiento y al hospital sin más demora. Y a ver la enfermera que te toca, que esa es otra. Lo que nunca he entendido es por qué no hay enfermeros…

En fin, que me desvío del hilo argumental. La cuestión es que una se levanta por la mañana, pongamos el fin de semana que hay menos prisa, sobre las 8 u 8.30, porque una no duerme más si duerme sola, y lo primero que hace es poner el café, dormida, después encender la radio (RNE), mirar el cielo y poner en ON a Sebastián. Si no hago esto, es como si me faltara algo, aunque yo prefiero pensar que si no hago esto es porque estoy de vacaciones. O paí.

Sebastián es mi PC, por cierto, y lo menciono porque en esto de Internet también juegan un papel curioso las costumbres. Una tiene sus Web y blogs habituales que lee mientras desayuna, amigos virtuales con los que cruza ocurrencias y reflexiones, otros que la matan de risa, algunos con los que se toma una copa virtual a altas horas de la noche, cuando el sueño no quiere apretar y Dios ahoga. Otros a los que, incluso, ha tomado cariño con el roce de las ondas (o lo que sea que lancen estos bichos al espacio). También hay malos entendidos, claro, como en la vida, cafés sin miel, momentos amargos, pero en estos casos lo mejor es echarlo fuera para que no haga bola de pelo de gato. Es posible que el malentendido siga por los siglos de los siglos, pero al menos el desenlace, incluso el nudo, quedará colmado de los buenos momentos y nos mostrará por siempre la cara amable de todas esas verdades sí entendidas.

No en vano los científicos aseguran que nuestro cerebro almacena con más tino lo bueno de la vida, y de lo bueno, lo mejor. Es un mecanismo de supervivencia, como la cubierta de las tortugas o el estómago de las vacas (al menos uno de ellos), que evita la extinción de la especie. Y no es que extinguirse sea malo, es natural, pero la naturaleza también tiene su ritmo y, sobre todo, sus tiempos y no tolera que se los corten así, por las buenas. Es por eso que la tendencia natural de nuestro cerebro es mantener la esperanza, la ilusión, los buenos recuerdos, y está totalmente capacitado para habituarse a lo que ya no tiene y a los que ya no están. En resumen: a las pérdidas. Dicen que la música, en estos casos, ayuda al cerebro en su labor, así que yo, en última instancia, me quedo con la dulce condena de Los Rodríguez, “me quedo con lo poco que queda, entero, en el corazón".

27 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Confieso que soy un adicto a mis costumbres.
Son fruto de la experiencia y la satisfacción.
Si me privan de ellas es como si me amputaran.

Besos.

No sé porqué Reader no me avisó de este post. He venido por fe.

TORO SALVAJE dijo...

Ahora si que me avisó.

Anónimo dijo...

Es mejor quedarse con lo bueno de otra manera uno se extingue a si mismo,
Saludos

Saioa dijo...

Dios, Sue, este post me hace ver por todo lo que he pasado y sobre todo eso que dice Bucay (que, como sabes, nunca fue santo de mi devoción) de que lo que no puede ser, pues no......

Lo peor son las costumbres, los rituales, cuando, de un día para otro, el escenario, las personas, los horarios cambian, y te sientes como un extraño vestido de Gaultier en un funeral almodovariano......pero el hombre tiene una gran capacidad de adaptación...., otgra cosa es que el nuevo escenario nos guste o no pero, es lo que hay......ha tocao!!!

Gran post.., sigue, sigue, plis!!

LA ZARZAMORA dijo...

Odio la rutina y las costumbres, es más me ponen de los nervios.
Maldita condena ;)

Bizzzzzzzzzzz, Sue.

NáN dijo...

Cotraataque brutal y sentimentaloide.

http://www.youtube.com/watch?v=XirPAHyUCAA

Y es que, para qué pasar de un animal con costumbres a un animal sin costumbres.

Sue dijo...

Toro, no sabía yo que el Reader ese te avisaba, pensé que te guiaba tu instinto...
Yo no soy adicta a mis costumbre, de hecho me encanta romper mis hábitos y crear otros, pero solo si me reportan más satisfacción. Sino, me quedo con los viejos.

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Sí, Viking, mejor quedarse con lo bueno. Siempre.

Un saludo.
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Sai, entiendo que te sientas identificada. Y Bucay tampoco es santo de mi devoción pero aquél libro de marras, oye, que yo creo que algo hizo. ¿O no? Aunque comparado con Tolle es un aficionado.

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Jajaja, bueno Eva, hay rutinas que son necesarias (lo dicen los científicos). A mi me gustan las que me pongo yo porque quiero, no las que me imponen.
Y he descubierto América yo ahora, vaya. Pues como a todos.
Ayss.
Bizz, Eva.

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Joder NáN, no se ha ocurrido otra canción más moña. A mi de Batiato me encantaba la de Nómadas y la de Centro de gravedad permanente, pero ésta... uff, como que no. Yo tomo el tren y me voy de esa estación pero ya.

Anónimo dijo...

El cerebro se defiende..

strongboli dijo...

A mí, mientras no me quiten el desayuno y leer el periódico a las 21,30h los días laborables (solo, por supuesto), lo demás es susceptible de desacostumbrar. Por cierto, sí que hay enfermeros (tengo uno a mi derecha y otro enfrente, sin ir más lejos). Muy pocos, pero haylos. Hay mayoría absoluta femenina, en esta profesión.
Otra cosa es que lo hagan mejor o peor, que no tiene nada que ver con el sexo.
Petons.

Sue dijo...

Sí, Jordim.

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Strongboli, el desayuno es sagrado, precisamente ayer lo hablaba con una amiga. Lo más sagrado.
¿De verdad has visto enfermeros? Yo nunca. Una vez creí ver uno, pero resultó ser un ginecóloco de prácticas (no distingo las batas). Apareció de repente junto con dos compañeras más que hacían el MIR cuando el gine me hacía la revisión. Fue todo muy divertido. Sobre todo cuando apareció la celadora y también se quedó a mirar.
En fin...

Dol dijo...

Bueno, puede que temprano en la mañana estemos haciendo las dos lo mismo, abrir el Pc ...jeje...ahora que lo dices , lo de Sebas, el mío no tiene nombre...
igual va siendo hora de ponerle uno.
(Umm..."Tabla " me gusta , por aquello de los naufragios...o quzá mejor "Paño de lágrimas " jajaj)
Besos.

Anónimo dijo...

No puedo salirme del molde rutinario.
Encuentro las piezas de mi eterno rompecabezas.

Susi DelaTorre dijo...

Somos de costumbres, de autoengaños; llenándo lagunas de la memoria con recreaciones exculpatorias y emocionales.

Somos increíbles!

Continuemos...!!

Un gran abrazo, Sue!

Sue dijo...

Reyes, puede que sí. Ahora es temprano, hiela en Madrid y acabo de llegar a casa. No tengo sueño, aunque me retiré de la fiesta porque lo tenía... en fin.
Besos

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"Eterno rompecabezas", me gusta eso Rober.

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De la Torre, todo eso y mucho más.

Un abrazo.

marichuy dijo...

Sue

Pues sí, somos animales de costumbres. Dice un cantante mexicano (Juan Gabriel, JuanGa para los confianzudos):

"No cabe duda que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor". (y yo he llegado a convencerme que tiene toda la razón).

A últimas fechas, mi costumbre de sábado por la mañana es similar a la tuya: me levanto por ahí de las 8:00 AM, pongo la cafetera y me siento frente a la compu.

Un beso y gracias por tu visita a mi blog, digamos, más formal.

Sue dijo...

Marichuy, siempre he considerado tus textos exquisitos y tu blog un referente. Es una de mis habituales lecturas, aunque no siempre comente.
Un saludo desde este otro lado del charco.

NáN dijo...

Joooo, Sue, con lo bonito que es eso de "le queda un nuevo entusiasmo por sentir al corazón".

Sue dijo...

Que no NáN, que no. No insistas.

virgi dijo...

Siguiendo a Toro y su buena onda, creo que yo me estoy haciendo adicta a tus textos. Mira que lo haces bien.
Y sin rutinas, que cargo con las precisas...bueno, je, es lo que me creo.
Muchos besos, lunita.

NáN dijo...

pues cambio de onda: el malentendido es una forma superior de conocimiento.

Sue dijo...

Virgi, pues menudo honor, oye. Gracias. Yo también te me he acostumbrado a seguirte a ti.Eres una de mis rutinas buenas.
Un beso.

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NáN, eso no lo he entendido. ¿Una forma superior de conocimiento?...¿por qué?

Pedro Ojeda Escudero dijo...

pero a veces los buenos recuerdos son falsos...

NáN dijo...

porque juega a los desencadenantes.

Lo mejor de lo mejor es lo que de repente se ve de otro modo, lo que te sorprende.

Los malentendidos (poéticos) juegan a eso.

Hala, ya está explicado. Y eso que no debía, por haber rechazado mi canción.

Sue dijo...

Ojeda, a veces sí, pero a veces es mejor.

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Gracias NáN. Una explicación rápida y vivaz. Pero la canción sigue sin gustarme. Prueba con otra, anda.
:)
Por otro lado, quizás tengas razón en eso de que es mejor lo que, de repente, se ve de otro modo.
No sé, me lo voy pensar.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=VLeOABAuVhw

Sue dijo...

Pez Anónimo, sublime canción "y como huir cuando no quedan islas para naufragar al país donde los sabios se retiran del agravio de buscar labios que sacan de quicio".

Unai, Eibar dijo...

Felices fiestas!!

Queria comunicarte que he transladao el blog a la siguiente dirección, para que no me pierdas la pista y creas que he abandonado el blog.
http://www.urbexpain.com

A mano derecha tienes para registarte y seguirme desde la nueva página.

Disculpa la charla, ya creare un tema en el blog redirecionando ;)

Un saludo.