Mis vecinos de enfrente son gilipollas, con perdón. Pero es que son gilipollas. A ver, cómo definiríais sino a unas personas que no son capaces de escuchar el chirrido que hace una puerta al abrirse. Y no, no vale decir “sordas” porque sordos no están. Están gilipollas. ¿Es que no saben que esos chirridos pueden apagarse con un poco de aceite? ¿No ven Bricomanía en esa pantalla de plasma y 42 pulgadas que tienen o qué? Porque ni siquiera hace falta que sea el Tres en uno ese de las narices, un poco de aceite de oliva o de rosa mosqueta vale. Le das con un algodoncito en los goznes y listo.Pues no.
He pensado ponerles una notita en la puerta, pero van a saber que soy yo y quedaría fatal, con lo que no solo no conseguiría que me hicieran caso (porque mira que jode que te pongan notitas los vecinos) sino que se inventarían alguna que otra molestia más para darme cera. Por quejosa. También he pensado llamar a su puerta, que abrieran (tras el consabido chirrido) y soltárselo a bocajarro:
-“Hola, soy la vecina que vive justo ahí enfrente y estoy hasta el coño del ruido de vuestra puerta. ¿Podéis darle un poquito de aceite a los goznes, por favor?”.
Bueno, vale, supongo que podría ser más amable y usar el castellano como dicen que manda Dios, algo así: “Hola, soy la vecina del B, ay qué perrito más simpático, ehhh, qué os iba a decir yo, ah sí, que vuestra puerta hace un ruido muy desagradable cuando salís y entráis, sacáis al perro, tiráis la basura, etcétera y si coincide que estoy en la cocina me creo que vienen los niños de Amenabar, los de Los otros, vaya que me asusto, sobre todo si me acuerdo de la niña. ¿Podríais echarle un poquito de aceite a los goznes? ¿Por favor?”.
Sin embargo, no lo veo claro porque me da la impresión de que, aún siendo amable, me declararían la guerra, porque no tienen pinta de ser unos vecinos razonables para nada. A las pruebas me remito: si lo fueran ya se hubieran dado cuenta de que su puerta hace ruido y hubieran solucionado el problema. Entonces ¿qué hago?
Esto es sí es un dilema y no el que se plantea en la esfera política y en la calle sobre si debe o no dimitir el alcalde de Valladolid... ¿Debe dimitir? ¿Debo hablar con mis vecinos? ¿Y si les dejo, de extranjis, un botecito de aceite en la puerta? ¿Acaso tenemos una versión hispánica de Berlusconi entre las filas del PP? ¿Qué tienen en común Tomas Moro y Emma Watson? ¿Y una notita en el buzón? …
En estas estaba cuando me sonrió el azar, o casi, y al llegar al portal me encontré a una señora muy emperifollada y simpática. Supe que no era de la casa por los tacones y supe que era la madre de algún vecino por el tuper que llevaba en una bolsa. Ay, las madres y sus tuperware. Qué infinitas.
En fin, que como hacía un poco de frío y me dio pena que se quedara ahí toda la noche a la intemperie, hasta que a su hijo se le ocurriera aparecer por casa (se me ocurre), le pregunté si entraba y dijo que, bueno, había olvidado cuál era la puerta de su hijo y que le estaba llamando al móvil pero no contestaba y que sí subía se acordaría de la puerta seguro, a sí que, sí, iba a entrar.
-Vive en el tercero, pero es que de la puerta no me acuerdo -volvió a decir.
-¿En el tercero?... vaya ¿su hijo no tendrá, por casualidad, un schnauzer enano negro?”.
-Pues sí, tiene un perrito negro, sí, pero es de su novia.
-Pues entonces son mis vecinos de enfrente.
Y cuando estaba a punto de soltar mi pena a esa madre indudablemente comprensiva y adorable, me sonó el puñetero móvil y tuve que contestar, además, porque eran los de Ono y los necesito como el respirar. Al tiempo, a ella también le sonó el móvil y entonces ya no subimos juntas en el ascensor y, bueno, abreviando: la perdí y el dilema ha vuelto a instalarse en mi cabeza.

23 comentarios:
Tapones de cera como cuando vas a la piscina, Sue.
No veo otra alternativa dadas tus indecisiones.
Besitos y a biantó (bientôt)= hasta pronto!
Cada día te iré poniendo una palabrita, es para nuestras clases de francés :)
Como la dejaste escapar?
Te la envió la Diosa Fortuna!!!
Jo, Sue...
Besos.
Buff, compa Sue, ante temas de este calado, se hace difícil dar una recomendación: es una responsabilidad casi tan sobrehumana como el calibre del problema. En todo caso, me atrevería a sugerirte una tercera opción “autogestionaria”, que igual no te vendría mal: te trincas el botijo del aceite, te acercas sigilosa y sibilinamente a la puerta de marras y le echas un buen chorreón (a lo que caiga sobrante, ya le pegará el perro un buen par de lametones -así se hace adicto al virgen de sobremesa, que nunca está de más...). Y asunto resuelto, ¿no...?
Un abrazo y buena semana.
Ese tipo no es que tenga que dimitir, el famoso ginecologo de Valladolid no deberia ni estar.
Y en cuanto a lo segundo yo lo que haria es ir con el 3 en 1 en la mano, llamar al timbre y hacer uno mismo la faena.
Que todos tus males pasen por allí.
Pues mi estrategia consistiría en crear una patología específica para el caso y quedarme sufriendo, pensando "cuándo será el siguiente chirrido". Viviría solo para ese momento temible, sin salir de casa.
Y si algún día, los muy cabrones, lo arreglaran, esperaría a que estuvieran los tres y entraría con una Magnum, los mataría y luego, perdido todo interés por la vida, me suicidaría.
Mis vecinos de enfrente tienen la sana costumbre de salir y entrar anunciándose con un resonante portazo (tomando en cuenta que entre la calle y su casa hay tres puertas -portal, escalera del bajo, escalera del primero y del propio piso- son en total tres portazos por vez), sin miramientos de lo intempestivo o no de la hora. Dejarles una nota suplicando que sujeten la puerta para que no se cierre de golpe, hizo un efecto tal que sospecho que o no saben leer o no se dan por aludidos. Asumo como obvio que tienen problemas de oído (entre otros) así que no me queda otra que tomármelo a guasa y, está claro, cagarme en todo lo cagable.
Yo optaría por lo de la botellita de aceite, pero con una nota colgada, como las de Alicia en el país de las maravillas que diga: "para untar en los goznes chillones". Todo lo que puede pasar es que desayunen unos días pan con aceite y tengas que seguir escuchando los chirridos.
A ver,SUE: es una historia cierta o es fruto de tu imaginación?...
Lo digo porque no te cuesta nada decir a tus vecinos que el chirrido de su puerta te molesta, y que si les parece bien tú misma le puedes poner a la puerta el tres en uno, o el oliva o lo que sea...
Lo de la madre,con la cena en el bolso, perdona, me ha sonado a novela(jajaja)
Besote, artista
Sue sale de casa con una tacita de café vacía.
Din, don.
Ñiiiiiiiiiiiii
-Hola.
-Hola, caray, cómo suenan estas puertas... Qué mal hacen las cosas hoy en día, ¿verdad? La mía también sonaba así hasta que le di un poquito de aceite. El mejor es el de oliva. Sí, incluso para estas cosas el mejor es el de oliva. Un poquito de algodón y, paf, desaparecido el chirrido para siempre. Total, con una gotita... Si es que eso del tres en uno no vale más que para sacar dinero. Pero, perdón, que me enrollo como una persiana. Soy Sue, la vecina de enfrente y es que estaba preparando un bizcocho, porque viene hoy mi madre a merendar, y cuando estoy en mitad de la tarea, veo que me falta azúcar. ¿Podríais prestarme un poquito? -Sue sonríe cándidamente y ladea la cabeza de manera infantil-. A cambio -más sonrisa inocente-, os arreglo lo del chirrido. Hoy por ti, mañana por mí, ya sabes -más sonrisa-. Anda..., qué perrito más mono...
¿Qué tal? ;-)
Esa señora seguro te hubiera comprendido. Espérala, que te arregla el problema y además le caerás muy bien.
Besitos, cielo.
Jajajajaja, sabía, lo sabía que habrías puesto un post nuevo.
Y seguro que es verdad..., al menos en la esencia.
Coge aire y suéltaselo tú misma, Sue, cualquier cosa es mejor que sentirse en la peli de "los Otros", uffffff.
Kisses
Y tú te piensas que saben lo que son los goznes? en todo caso, tendrías que dejarles un botecito de aceite, y un croquis...
Un saludo
Zarzamora, ¿y qué hago si estoy escuchando música?...¿auriculares?... ummm, quizás.
Y abiantó claro (no sé si en francés se usan signos de admiración...)
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Toro, es que soy muy torpe. :(
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Manuel, es una opción, sí, seguro que algo caería dentro y los ruidos remitirían... me lo pienso, eh.
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Dr. Mikel, no está mal la opción, pero ¿se lo digo directamente o lo hago de forma disimulada? Ahí me pierdo un poco.
Tengo otros males, pero esos no los cuento.
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NáN, eso sí es un cuento de terror. ¡Por fin llegó! y ni siquiera tuve que pasar por tu Blog :) Pero pasaré, eh, que conste.
Lo de la recortada ya lo pensé con mis antiguos vecinos. Con éstos, de momento, no voy a llegar tan lejos.
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Blanche, gracias por el consejo. A tus vecinos hay que darles con una pala en la cabeza para que reaccionen. Piénsatelo.
Yo una vez puse una nota en el portal (en otro) para que quien fuera que barría su terraza y lo echaba todo hacia abajo, se cortase de hacerlo y usase el recogedor (que para eso está) y ¿sabes qué pasó? la nota apareció arrancada y siguieron barriendo y echando todo hacia la calle. Lo que no entiendo es que el resto de vecinos afectados no dijo ni mú. ¿Será que les gustaba que les mancharan la ropa?
Será.
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Carmen, si mi imaginación fuera tan buena (o tan retorcida) ya estaría haciendo algo útil con ella. Real como la vida misma. La madre existe y sus tacones de aguja también. Es genial. Tendrías que haberla visto. Cuando la vi pensé lo que me gustaría ver a mi madre algún día tan peripuesta. Claro que mi madre es tan guapa que no necesita arreglarse tanto, y mucho menos para venir a verme a mi :)
Seguiré tu consejo que tú eres una persona razonable. Hablaré con mis vecinos de forma pausada. Quizás lo entiendan, (sino ya puedes buscarme otro piso :)
Besos.
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Cid, es genial! Gracias. Ya me estoy viendo ensayando ante el espejo (es que sino la simpatía no me sale). Muy diplomático todo. Me gusta (sobre todo lo de ladear la cabeza). A ver si puedo, que esa es otra (yo soy más de ir al grano), pero por intentarlo que no quede.
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Virgi, tenía toda la pinta, pero no sé si podré esperar...
Besos.
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Sai, es verdad sí. La esencia sobre todo.
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Guido, es posible que no, pero ¿el croquis no les cabreará más aún?
Pero Sue, qué sería de tu vida sin unos vecinos gilipollas? Qué aburrido sería, todo el día saludándose en plan "El show de Truman". Yo tengo unos vecinos, una parejita, que se pasan el día discutiendo: bueno, se le oye sólo a él, con su insoportable tono zafio, garrulo y faltón. Siempre que le oigo pienso que cualquier día le suelta un guantazo a ella. Además, se levanta muy temprano para sacar a pasear a su boxer (me da lástima, que tenga un amo así) y cada vez que sale (y entra) pega un portazo que resuena en toda la calle, sean las cuatro de la mañana o de la tarde. Y Encima es del Real Madrid, de los forofos.
Pero me da pereza decirle nada, no sé si vale la pena.
Así que, casi mejor que pongas tú misma el aceite en los goznes, et point.
Petons.
Haz guerra tu también y deja de echar aceite a las puertas...
Besicos
Strongboli, tengo una amiga que vive en una urbanización igualita, igualita que la de The Truman Show, cerca de Pitman (New Jersey) y es una pasada. Además, sus vecinos son estupendos y los hay de todos los colores.
Mi urbanización se parece más al hospital de El resplandor, la verdad...
El problema de los vecinos es que, queriendo ser amable y ejercer tu derecho a vivir en paz, puedes generar una situación tensa que luego tiene difícil solución. Si se pudiera hablar con sus perros todo sería más fácil...
Belén, no es mi estilo ponerme a la altura de la mala educación.
Está claro, Hay que darle aceite al alcalde de Valladolid y que dimita la puerta para que el perro no se escape... es eso, ¿no?
besos
Y ahora (un poco) más en serio (porque mira que me cuesta leer o releer este post y no partirme de risa, es como cuando alguien se cae y el dolor en la rabadilla le da ganas de llorar, pero todos nos tronchamos): ante el malvado puedes trazar estrategias, defensas, tomar decisiones... Pero ante el gilipollas, ¿qué se puede hacer? ¿Cómo disfunciona la mente de un gilipollas? ¿Hablabas de terror? A mí los gilipollas me aterrorizan, porque me desconciertan. Un día les dices amablemente que la cajona de reciclaje del vidrio es la verde, y en vez de decirte "gracias" (y después hacer lo que les dé la gana, o sea, gente normal), les puede dar por esparcir su basura delante de tu puerta porque se han sentido ofendidos "y los de batiburrillo de abajo somos buena gente pero el que nos humilla la paga".
Y uno acaba saliendo en España Directo, tres años después de una guerra absurda in crescendo.
Como tituló Asimov las tres partes de una novela:
Contra la estupidez humana
Los propios dioses
Luchan en vano
Cierto.
Hay cosas que no merecen ni pensarlas dos veces; todos sabemos la violencia que provoca un chirrido, salga de los goznes de una puerta o de una boca de alguien.
Un saludo, Sue.
Si son como los míos, algo harán para que chille más fuerte... suerte!...con lo bien que se vive en una casa sin nadie cerca...pero bueno, nos ha tocado.
Besitos, guapa.
Cenizas, lo has pillado al vuelo! y yo aquí dándole vueltas a ver cómo lo explicaba...
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NáN, eso es exactamente lo que no quiero que pase. Al final da igual que intentes hacerlo de forma civilizada, si quieren joderte lo harán. Como tú dices, los gilipollas son peligrosos.
Qué te voy a contar que tú no sepas.
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Susi, hay convivencias que son peor que la violencia, aunque pasen desapercibidas.
Un saludo.
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Zayi, yo estoy a ver si me toca la lotería y me voy a un lugar aislado. Un faro, por ejemplo. Qué agusto, oye.
Ya que los que molestan nunca tomarán la decisión de vivir aislados, porque son gilipollas, lo haré yo.
¿Qué te parece?
Un beso.
Si lo hubieras planeado no te sale mejor... lástima el teléfono móvil, tan inoportuno.
Saludos
PS ¿Y un regalo anónimo: Una pequeña botellita de aceite, dejado como quien no quiere la cosa en la puerta de su departamento, justo del lado de las bisagras?
Sí, Marychi, ya me han dado ese consejo por aquí. Estoy sopesando los pros y los contras de todos.
Gracias!
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