Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

martes, 14 de septiembre de 2010

NON É FINZIONE

Paso por alto mi edad para que no me llaméis vieja gruñona, pero estoy hasta lo más hondo del jaleo que montan algunos con la excusa de: “las fiestas del barrio”. Porque si por naturaleza el español medio es ya el señor de los ruidos (que le gusta más el ruido que a un tonto un lápiz), no os imagináis cuando sacan a pasear a la virgen. Ancha es Castilla.
No recuerdo si cuando yo era un mico de metro y medio me afanaba en molestar a mis pobres vecinos en fiestas, pero me da que no, porque la sola visión de la mano de mi padre era suficiente medida disuasoria. A parte de que yo estaba muy bien educada y no se me ocurría dar por culo a nadie. Y no recuerdo pasarlo peor con mis amiguitos por no armar bulla ni joder.

Si, ya, ya sé que las cosas han cambiado y ahora son los niños los que pegan a los padres, a los profesores, a los médicos, y a todo el que se ponga por delante (hala, exagerada!), pero un poquito de civismo no nos vendría mal a ninguno. Y civismo es más o menos esto: “pensar en el vecino” (de puerta, de fila, de asiento... es decir, en “el de al lado”. Y ya está. Tampoco es tan difícil. No es difícil pasarlo bien sin molestar, de verdad, es cuestión de imaginación y de educación (el orden de los factores no altera al producto).

A este punto siempre me viene a la memoria el festival medieval de un pueblo toscano al que fui por casualidad cuando visité Florencia. Una maravilla entre las maravillas llamada Certaldo. Durante cuatro días del mes de julio, Certaldo acoge muchas y variopintas disciplinas artísticas: música, teatro, exposiciones, gastronomía y un largo etc de actividades callejeras. Todo esta Mercantía atrae a mucho público, sobre todo italiano (me contaron que el festival no es muy conocido fuera del país), sin embargo, y a pesar de que casi todo se hace a pie de calle, el ambiente es de lo más civilizado y agradable.
Todo el pueblo (y los de fuera) se disfraza, baila, canta, actúa, come, bebe y la pasa en grande, pero fuera de las horas y lugares programados nadie jode. No se vende alcohol más allá de las 12 de la noche, aunque cada uno en su casa puede tomar lo que quiera, y el reguero de gente abarca desde familias con niños pequeños hasta jóvenes okupas. En todo el tiempo que permanecí allí (cantando, bebiendo, comiendo, etc.) no presencié pelea o discusión alguna, no vi minis tirados por el suelo, ni botellines rotos esparramados sobre la calzada romana, ni gente meando en la calle, ni a ningún subnormal haciendo sonar una trompeta en el oído de nadie. Y, por supuesto, no había pintadas sobre las preciosas fachadas de los edificios certaldeses, ni politonos jodiendo las actuaciones callejeras.
Y como ya apunto en el título: no es ficción.

Siempre que sufro las fiestas de algún barrio me acuerdo de Certaldo y de lo maravilloso que sería que por aquí la gente fuera igual de estupenda y no jodiera a todas horas solo porque el calendario ha pintado de rojo ese día.
O porque sí.

18 comentarios:

virgi dijo...

Y estas cosas ya no sólo ocurren en las fiestas. ¿Qué me dices de los fines de semana? ¿O de los conductores que tienen que comunicarles al resto la música que les gusta? ¿Y de los que pasan gritándose unos a otros de madrugada?
Bueno, demasiado.
Habrá que ir a Certaldo, esas maravillosas ciudades italianas quizá imponen educación.
Besitos, querida Sue

Sue dijo...

Tienes razón Virgi, las molestias se dan sin ser fiestas ni fin de semana. A los conductores sordos yo les ponía una multa bien gorda, porque está claro que hay personas que no son capaces de no hacer algo que molesta hasta que se lo prohiben con sanción por delante. Igual haría con los que gritan de madrugada.
Creo que sería la única forma de empezar a civilizar a las nuevas generaciones.

Belén dijo...

la semana pasada las sufrí... levantándome a las seis de la mañana y acabando de oír ruidos a las tres... el año que viene pido asilo político...

Besicos

TORO SALVAJE dijo...

El modo de celebrar las fiestas aquí es un indicador de que somos un país atrasado y compuesto mayoritariamente por cafres y descerebrados.

Besos.

Sue dijo...

Belén, yo igual, pero nada del año que viene. Ahora mismo!

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Toro, qué puedo decir que no hayas resumido tú en una frase.
Así es, en efecto.

Guido Finzi dijo...

Acabo de llegar de París, y es como si viniera de otro planeta: no vi pintadas en las paredes ni puertas, a nadie escupiendo o tirando papeles al suelo, no escuché gritos, las aceras estaban limpias, el mobiliario urbano impecable, los parques y plazas llenos de flores, la gente te devuelvia el saludo, etc. Nada más aterrizar, y volviendo a la mediocre realidad nacional, me topé con la noticia de las aberrantes prácticas festivas de Tordesillas. Así que voy a seguir jugando a la Primitiva, a ver si el azar se muestra generoso, y mi próxima escapada al extranjero la hago sin retorno.

NáN dijo...

Me declaro a favor de las fiestas de toda la noche en la calle, aunque ni se me ocurra salir. Se compra uno unos tapones en la farmacia y ya está. Pero para los muy jóvenes es algo excepcional. 3 días vs. 362.

Sue dijo...

Guido, lo de Tordesillas es otra muestra de lo cabestros que son algunos, y lo peor es los argumentos con que defienden ese aborto de fiesta. Casi es mejor que dijeran "lo hago porque me gusta, porque soy un energúmeno insensible y un cateto" y punto, en lugar de saltar con eso de "es una tradición, nosotros respetamos al toro, es un acto de amor, etc". Hay que ser imbécil.

París seguro que tiene sus arrabales donde la gente arma ruido y pinta en las fachadas, pero es que aquí, hasta el centro es ya arrabal.

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NáN, yo estoy a favor de la fiesta en la calle, absolutamente, pero una cosa es la fiesta y otra la jodienda.
Ejemplo: concierto de Bisbal a las tres de la mañana un día de diario en un recinto adecuado para ello.
Fiesta: saltar, bailar, gritar y hacer el ganso todo lo que se quiera y más con las canciones del gaditano en el recinto.
Jodienda: salir del recinto y seguir armando bulla por la calle (caminando o en coche), hasta la hora del encierro matinal.
A esos pequeños detalles me refiero.

Me pongo tapones, NáN, pero los sigo escuchando. Y no son tres días, que también está el fútbol todo el año.

S. Cid dijo...

¡¡¡¡Sí, sí, sí, sí!!!! Esto es lo que hay que decir, todos los días, a todas horas y a un volumen que, sin molestar ;-), pueda oír todo el mundo.

España es una caja de resonancia horrísona que cada vez se hace más insoportable.

No soporto tanto ruido, por todas partes y a todas horas, así que entradas como ésta me sientan muy requetebién. Es como una venganza. Gracias, Sue ;-)

Sue dijo...

Nada Cid, a mandar.
Un pico y una pala a los que arman bulla les daba yo.

Por cierto, lo del concierto de Bisbal no era que empezaba a las 3 de la mañana sino que terminaba. Que el Bisbal también dormirá, digo yo.

Guido Finzi dijo...

Yo, cuanto más salgo fuera, más cateto, atrasado y brutal me parece este país, y siempre me viene a la mente aquello que escribió Vila-Matas en "Dietario voluble": "Horroriza el nivel de ignorancia de este país y, sobre todo, de satisfacción con esa ignorancia. Es un país con mucha inquina y mucha mala leche, de escasa - por no decir nula - categoría moral. Y a mí me parece que si eres mínimamente culto, estás perdido". Algo parecido también le leí a Antonio Muñoz Molina y a algún otro.

Sue dijo...

Guido, Antonio es de las pocas personas a las que he escuchado hablar sobre USA (sobre todo a propósito de su libro "Ventanas de Manhattan") de una forma inteligente y veraz, sin etiquetas ni vicios varios (que muchos adquieren escuchando opiniones ajenas o viendo la tv, que es más fácil que usar el cerebro). De la misma forma, estar fuera de España le ha permitivo darse cuenta en la distancia de la entidad de este país, sus virtudes y defectos y, en efecto, algunos de ellos son los que has señalado.
En España, por lo general (por supuesto hay excepciones) la gente se satisface de su ignorancia y de su catetez, la encuentra incluso divertida.
¿Pero dónde está la gracia?

Guido Finzi dijo...

Cuando te crees que ya no se puede ser más cateto, amaneces y te topas con noticias como que la UGT exhorta a los abuelos, a n cuidar de sus nietos el próximo 29-S (día señalado para la pantomima sindical). Lo peor, es que mañana leeremos algún disparate todavía mayor.

Sue dijo...

Guido, si fuéramos Europa, ya haría años que habríamos salido a la calle por nuestro propio pie y sin necesidad de que los que se rascan las pelotas y ponen el cazo (y no me refiero a la Iglesia ni a los políticos, sino a los sindicatos) convocaran ninguna huelga. Seguramente no lo han hecho por principios, ni esperando (ni deseando) que el país mejore (¿por qué? si a ellos les va de pm), sino obedeciendo a alguna estrategia de poder que a mi, ignorante como soy en estas lides, se me escapa.
En cualquier caso, creo que el país debería paralizarse y, de alguna forma, demostrar el descontento ante toda la chusma política. ¿Y crees que la masa por sí sola lo va hacer? A la vista está que no, porque llevamos así... ¿cuánto tiempo?
Esa masa todo lo más que hace es usar los blogs y los bares para poner a parir a los politicos, pero cuando hay que actuar agacha la cabeza. Yo creo que por una vez debería levantarla. No por apoyar a ningún sindicato, sino por dignidad personal. No sé, como hacen en Francia los trabajadores y estudiantes cuando vulneran sus derechos. Allí no hubieran permitido los niveles de paro que tenemos aquí (ni de corrupción).

Aunque, vale, ya sé que las comparaciones son odiosas y ésto tiene de Francia lo que yo de Madonna, o sea, NADA.

Guido Finzi dijo...

A mí lo que más me extraña, es que no la hayan convocado en domingo...

Miguel Baquero dijo...

Lo de desparramarse en las fiestas, montar todo el ruido posible y que se joda el vecino es muy tipical spanish. Es una asignatura pendiente que tenemos, esa del civismo y de no poner, por ejemplo, la tele a todo trapo a las doce de la noche

S. Cid dijo...

Pues hablando de gente incívica, hoy he escuchado en la radio que un chico ha sido detendido porque una mujer, en el autobús, le afeó una conducta incívica (no sé de qué se trataba) y el chico le clavó a la pobre mujer un boli en el ojo. Al lorito... ¡Qué país de mierd...!

Sue dijo...

Guido, eso es porque para los sindicalistas siempre es domingo.

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Baquero, yo sufrí durante casi dos años a unos de esos vecinos que ponían la tv a un volumen considerable más allá de las 12. En realidad era un mal menor, lo peor era que se pasaban el día insultándose a gritos y dando portazos como si la rabia se hubiera apoderado de ellos. La policía me dijo que no podían hacer nada y me aconsejaron que hiciera ruido yo también (¿?). Lo que hice, obviamente, fue mudarme.

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Cid, ese macabro incidente me recuerda a lo que escuché hace un par de días no sé en qué medio. Por lo visto la emprendieron a puñetazos con un médico por no darle la baja a una paciente (creo que el que le pegó fue el hijo de ésta). Todo sin mediar palabra. ¿No me das la baja? pues Zás!
Estamos mejor que queremos, eh!