Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

domingo, 12 de septiembre de 2010

NO WAY


Lo siento por el FMI pero no voy a consumir. Y lo siento por Amancio Ortega, pero no voy a comprar más su ropa, y menos aún on-line. Por lo que a mi respecta, puede meterse sus facilidades y ofertas por el recto hasta bien entrado el 2034, pues me sobra imaginación para estirar mis trapos hasta que me jubile (aunque este momento no llegue nunca). No me interesa malgastar hasta el punto de visitar un país solo para ir de compras. No creo que haya cosa más aburrida y atroz. Es como visitar Tailandia y meterte en un B.K. en lugar de comerte unos saltamontes fritos. Al principio son verdes, pero una vez salteados con una pizca de ralladura de limón en aceite aromático se vuelven castaño oscuro y están deliciosos. Eso me han contado.

En cualquier caso, todo menos esa masa infecta de algo que te dicen que es carne y no es más que detritus con media hora de photoshop. ¿Quién se encarga de los controles de calidad en ciertos establecimientos? ... (respondan por favor).
Bueno, quizás ahora con la mano de Brasil (que dicen compró la cadena, o la marca, o lo que sea) la calidad de la carne mejore. O quizás no. Tampoco importa porque a mucha gente le da igual seguir comiendo basura. Y viendo basura. Y aceptando todo lo que le dan, sea lo que sea. Y volver la espalda sin ni siquiera mirar al cielo por ver si sigue ahí. Y no hablemos de volar. Para eso hay que tener muchas agallas. Muchas.

Pero no me preocupa, porque muy pronto todo será ficción. La Musa vino a verme y me arropó de verde pistacho. Era una chica india, con una de esas sonrisas que enamora. Me dijo: “Ya no hará falta que escribas sobre lo que ves, sobre esta realidad enferma. Yo te susurraré historias extraordinarias al oído. Historias que no te harán llorar. Volverás a creer en el poder de las letras”.

Eso dijo, pero no sé si creerla. Hay cosas que la literatura no puede cambiar.

23 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

No consumir.
Ese es el camino.
Consumir solo lo imprescindible.

Nos venden basura a precio de oro y además se ríen de nosotros.

Besos.

virgi dijo...

Como dice Toro, a precio de oro para nosotros y para los que la trabajan, a precio de miseria.¿No habrás visto lo del boicot a una cadena americana, realizada por un grupo de chicas inmigrantes, en EEUU?
Impresionante.
Besitos.

Belén dijo...

Hay cosas que no se pueden cambiar, exacto... pero luego tienes las cosas que sabes que algo podemos hacer, que es soñar... para eso está las letras :)

Besicos

NáN dijo...

Magnífico texto, Sue.

Rebajar el consumo es un camino, aunque sepamos que producirá pobreza. Tenemos que consumir como bellacos para que el negocio funciones y, de paso, que el planeta se vaya a la mierda. Pues no, señores.

La literatura nos da una visión global de las cosas, conocimiento real. Y luego, lo que hemos crecido lo debemos devolver a la gente.

Un abrazazozazón

Sue dijo...

Toro, totalmente de acuerdo contigo. Nos venden basura al precio de oro.

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Virgi, no he visto el boicot, pero algo así deberíamos hacer todos. ¿No crees?

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Belén, soñar es el primer paso para actuar. O el último.
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NáN, supongo que hay alternativas en las que no haría falta no consumir, pero nadie se hace cargo de ellas y siempre salen perdiendo los mismos.

keiko dijo...

Y que verdad mas grande, Toro Salvaje te venden basura a precio de oro y lo peor de todo esque luego mucha gente no puede vivir sin eso.

Me alegro mucho que la musa te haya visitado!!

Un beso desde las baldosas amarillas.

S. Cid dijo...

Compro lo que necesito y, salvo en libros, no he experimentado nunca eso de la compra compulsiva. ¿Soy rara? ;-)

Susi DelaTorre dijo...

Historias que no hagan llorar...

¡Es una buena promesa!

Un saludiño, sin consumismo...Sue!

Zayi Hernández dijo...

Yo hace rato que ando en ello...el paro hace milagros... de niña heredé la ropa de mis hermanas, ya de mayor la de mis primas y ahora, estoy usando los pantalones que mis sobrinos van perdiendo...y no me pesa... Nunca he gastado mucho, prefiero prescindir de ropa, zapatos y esas cosas y poderme comprar por ejemplo la última cámara fotográfica...eso sí que me hace feliz, no la ropa, no lo de afuera...sólo lo que nos llena internamente.
Los saltamontes suenan bien...si los pruebas me cuentas, lo más extraño que me he comido ha sido un escarabajo ( y por despiste...y sabía...guacatela!)
Un beso.

Larisa dijo...

"Se deleita en lo que se disgusta", dicen en la tele.

Saluda a la Musa de mi parte. Mándale recuerdos a Talía.

Y, sí, yo también aguantaré con mi ropa de aquí al 2012, que dicen que todos moriremos.

Abrazos encontrados

carmen dijo...

Ojalá escribas esas historias que te dictará la musa. Algo puede cambiar

Y me parece que hemos pensado lo mismo con la ropa...

Anónimo dijo...

La cuestión comienza en si nos venden o, si compramos.
A mi, como ya vieron no me venden más buzones jaja!
Saludos

José Luis dijo...

me resulta incómodo hablar de mí en otro blog, pero para mí es mucho más divertido escribir de lo que no existe. Te animaría a dejarte llevar por tu musa... en este mundo Murder King el absurdo es lo que más sentido tiene
Respecto a consumir... quita tiempo para consumar (qué fanfarrón queda esto...disculpa)
besotes

Dr.Mikel dijo...

Yo era de esos que a los 18 años era anarquista, ahora ya me he convertido en un anarco-existencialista-burgues. La vida te reconduce, no soy consumista ni depredador por naturaleza, pero no desdeño de ciertos placeres mundanos que me ofrece la vida.

Anónimo dijo...

npvdrajbloykosqrthxg, justin bieber baby lyrics, ejmqodn.

Sue dijo...

Keiko, pero solo un momento, me da que ya la espanté...

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Cid, no eres rara, eres consecuente. En cuanto a los libros, son un mal menor :) yo también me doy un capricho de vez en cuando (libros,comida o viajes, aunque sean cortos y a lugares próximos), sobre todo cuando pienso en las horas que paso currando y tal.
Es como el pez que se muerde la cola.

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Sosita, yo creo que la Musa es demasiado optimista, pero bueno, receptiva estaré.
Un saludo.

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Zayi, la ropa es un estorbo. Ocupa espacio, hay que lavarla, secarla, plancharla, ordenarla...así que cuanta menos se tenga mejor.
¿Un escarabajo?... ¡vaya!
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Larisa, no he entendido muy bien la frase que dicen en la TV..."se deleita lo que se disgusta". Voy a pensarla un rato a ver...
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Carmen, ojalá.

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Si no compras nadie te venderá, Virgi. Ni buzones ni nada. Tú ya sabes :)

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Jose Luis, mejor consumar, por supuesto. Interesante observación.

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Mikel, por una vez (y sin que sirva de precedente:) estoy de acuerdo contigo. Yo también quería cambiar el mundo... pero creo que es el mundo el que intenta cambiarme a mi.
Yo tampoco evito ciertos placeres por lo que apunté más arriba: ocho horas al día de cadalso merecen alguna pequeña recompensa. Aunque eso no significa ni derrochar ni olvidar.

Guido Finzi dijo...

Para cambiar las cosas, hay que obviar el término "imposible", tener criterio y dejar los miedos de lado.

En cuanto a comprar ropa, siempre me pareció una actividad más aburrida que un deshielo. A falta de motivaciones estéticas de esa índole, me contento con comprar libros, vinos y plumas.

Un saludo

Miguel Baquero dijo...

Estoy con Toro, con Virgi, con Nan, con todos los demás. Consumir sólo lo que haga falta; y de vez en cuando, algún capricho, que nos lo hemos ganado, pero de verdad que esa locura que a veces asalta a algunos de comprar lo que no te hace falta y además a un precio exorbitante no sólo no la comprendo sino que a veces me asusta. Hay gente que se vuelve realmente loca con las compras

Sue dijo...

Guido, hay palabras que no debería decirse ni pensarse, pero están ahí (quizás para que no se digan ni se piensen, quien sabe).
Ah, que lo de las plumas iba en serio...

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Cierto Baquero, y eso es lo que nos ha llevado a esta situación de hoy día. Creo que un poco de sostenibilidad no nos vendrá mal a nadie.

Guido Finzi dijo...

Yo siempre he sido de plumas Parker, y zapatillas Adidas. Son querencias que arrastro desde mi más tierna infancia...

Sue dijo...

Guido, yo también era de Adidas, sobre todo porque mi tío tenía una tienda en Princesa. Bueno, la sigue teniendo, pero como ya no es mi tío (separación) y mi vínculo era con el otro cónyugue (mi tia) dejé de pasar por la tienda.

Quizás cuando se rompan las últimas que compré (hace diez años) vuelva a ser de Adidas, pero solo si alguien me asegura que las nuevas no las ha hecho un niño de ocho años en un cubículo de 2x2m2.

En cuanto a las plumas... la verdad es que no me apaño con ellas. De nunca. Una cosa rara.

Manuel Márquez dijo...

Me parece fenomenal que no consumas, compa Sue, es una opción sensata, y, a largo plazo, solidaria. Pero ten de vez en cuando un detallito con la musa india, que seguro que te lo agradece en forma de bonitas historias. Ya verás, ya...

Un abrazo y buen fin de semana.

Sue dijo...

Manuel, así lo haré para que vuelva de vez en cuando (la Musa), porque de otra forma no la retengo.

Un saludo.