Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

domingo, 29 de agosto de 2010

13.000 Km


Estaba empezando a caer, así que me compré un vestido nuevo (y precioso) y salí a cenar con unas amigas. No hay nada como desmadrarse para no caer en la tentación de abrir la caja de los truenos, como le ocurrió a la chica que viajó a Tokio. ¿No conocéis su historia? A mi me la contaron hace tiempo, tan triste, o quizás la leí en algún folletín, la verdad es que no me acuerdo, pero fue recordar a mi abuelita y querer morir.
En realidad es ella quien se muere, pero ya sabéis lo envidiosa que soy. Me dio por querer pasar a su lado el tiempo que le queda y como no es posible...pues vi aquel vestido y lo compré y ... bueno, el resto de acontecimientos fueron imparables.



La chica que viajó a Tokio



Le gustaba Jared Leto, pero no le convencían demasiado los restaurantes japoneses con barra giratoria de sushi. Me contó que le sabían a lágrimas. Quizás porque cuando estuvo en Tokio, allá por los noventa, habitó sola en muchos de esos restaurantes. Fue hasta allí siguiendo el rastro de un sueño que dejó de serlo en cuanto sus pies besaron 東京国際空港.

Recorrió 13.000km para que el amor de su vida, Jamie, o Jaimie (ya no recordaba el orden de las vocales) le diera calabazas en su terreno. Era un inglés mal criado en Australia que se había convertido en el pirata de negocios que era en Japón. Hablaba un impecable castellano y un casi nativo japonés, era fumador compulsivo y un perfecto mentiroso, pero lo peor de todo es que era guapo. A ella le contó que había ido a un terapeuta durante los meses que pasó en Columbia, por aquello de que todo el mundo tiene psicoanalista en NY. Pero no había funcionado.

Fue un viaje relampagoso, como diría Dora, de fin de semana, aunque su intención, la de ella, era haber permanecido toda la vida saboreando la ciudad y el amor oriental que había imaginado unas ciento doce veces a solas, en su cama, sobre el fular marino que Jamie, o Jaimie, le había regalado dos años antes.

Se preguntaba, a veces, qué tenía que ver Jared Leto con Tokio y con Jamie (o Jaimie), pero era tal su descontrol y su angustia que enseguida olvidaba la pregunta y abría la caja de los truenos.

Tenía dos pistolas.

Cuando él dijo “somos diferentes” ella dijo “Lo he dejado todo. Presenté mi dimisión ayer. Mi jefe quería matarme pero yo le sonreí y me fui”.

Todos esos años de amor imaginados se quedaron en doce horas. Cinco las pasaron en una gran cama japonesa a ras del suelo pegados a un sexo raro y frío. Cuatro comiendo sushi frente a una barra móvil. Sin mirarse. El resto nunca existió.

Él siempre tenía que volver a algún lugar que nunca era ella. Ella recorrió Tokio en 24 horas con un perro alquilado y después tomó el vuelo de regreso sin despedida.

En realidad no quiso hacerlo. O eso me contaron.

31 comentarios:

Saioa dijo...

Mmmmmmm, no sé porqué, pero m e siento ligeramente identificada con lo que esta chica hace.......Y luego dicen porqué nos volvemos (algunas) unas descreídas del amor......

Guido Finzi dijo...

Los planes se hacen para no cumplirse, tanto aquí a la vuelta, como a 13.000 kms. de distancia. En cualquier caso, queda una buena historia para ser contada.

Un saludo

Sue dijo...

Bueno, espero que tu viaje sea mucho más frutífero que el de esta chica. Y con un final (más)feliz.

En cuanto a creer o no creer... apunta lo que canta Maldita Nerea (yo a lo mío) "hay que volver a llenar el vaso para volver a querer". Ya lo comentó Carmen en el post anterior.

García Marquez escribió: "Uno no deja de enamorarse cuando envejece sino que envejece cuando deja de enamorarse".

LA ZARZAMORA dijo...

Aligato y Saloyana.
Los suyis son pol complomiso.
Sacalé sablés y tluenos.
Leelemos esclitoles japoneses y nos leilemos.
No envidies el tiempo de tu amiga, dice viejo leflan.
Yo te plesto el mío,( al tlaje me lefielo) Sue, Lan.
Lojo, violeta, blanco, losa, Pide ;)

Sue dijo...

Guido, los planes son absurdos la mayor parte de las veces. Casi tanto como crearse expectativas.

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Eva, que no se japonés!
jajaja!

S. Cid dijo...

Caray, Sue, tengo yo la noche hoy... como para andar leyendo estas cosas tan tristonas...

Bah, lo mejor es no creer en el amor, ¿no?

Guido Finzi dijo...

Yo también, hace un par de años, me fui a 10.000 kms. por una historia que no terminó saliendo como pretendíamos. Y ni me arrepiento ni reniego de nada.

Saludos

Sue dijo...

No sé Cid, eso ya es cosa de cada uno. La fe es como el paladar, muy personal.

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Guido, a veces uno pone demasiado cuidado en construir ilusiones que luego las circunstancias se encargan de derribar sin ningún pudor. No por eso hay que dejar de tenerlas ni de viajar allí donde está lo que nos place. Al contrario. Uno se aferra más a ese tipo de situaciones según pasan los años. Sobre todo porque la mayor parte de los días no tienen los colores que tiene esa simple ilusión (que no es lo mismo que la expectativa o el plan, por otra parte).

Sue dijo...

Además, ¿no es argentino ese proverbio que dice "mejor arrepentirse de haberlo hecho"?

Guido Finzi dijo...

Prefiero haber cruzado el océano, aunque luego la cosa terminara de modo distinto al deseado, que haberme quedado tibio, manso y con miedo a este lado del charco.

Sue dijo...

Guido, ciertamente es preferible lo que hiciste. El miedo es mal consejero. Siempre.

Anónimo dijo...

Mil veces debo...
Saludos

Belén dijo...

La verdad es que siempre que se siente ese desamor de sexo frío, cuando sabes que la cosa está más que rota... el amor de alquitrán se te filtra entre los dedos...

Besicos

TORO SALVAJE dijo...

Hizo bien a pesar de todo.
Lo intentó.
Jamás tendrá la duda de lo que pudo haber sido y no fue.

Ya lo sabe.

Besos.

Tempus fugit dijo...

13000 km son muchos... pero el desenlace podía haber ocurrido igual a 40km(o menos)



besos

Sue dijo...

Viking, ¿tantas? ...

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Sí, Belén, y hay que estar segura antes de echarlo a perder definitivamente. Asegurarse de que no respira, como un muerto cuando se entierra.
Luego se camina más ligero. U know.

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Toro, claro que hizo bien en ir, sobre todo por su bien.
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Cenizas, el lugar es lo de menos, pero si hay que ir, se va.

José Luis García dijo...

Lo que sea con tal de sali de dudas. Quizás volvió del viaje diciendo "qué tonta he sido", pero hizo bien. Dicen los cardiólogos que las dudas no son buenas para el corazón...

Sue dijo...

En realidad, cuando volvió, ya no dijo nada, pero sí, hizo bien en ir, claro.

Sandra Sedano dijo...

La diferencia entre el amor y el sushi es que éste despierta todos los sentidos y aquél se vuelve cada vez más insulso.

Sue dijo...

Bueno Blanche, es cuestión de paladar como he dicho. A veces hay que acostumbrarlo a nuevos sabores. A mi el sushi, al principio, también me parecía insulso...

NáN dijo...

Un relato sugerente, contado con estupendas imágenes. Lo he disfrutado más que un sushi.

También yo iría a Tokyo a recorrerla en 12 horas con un perro alquilado (sería mi objetivo real).

Sue dijo...

NáN, a mi no me atrae especialmente esta ciudad, pero supongo que es cuestión de ponerse. A lo mejor con un perro la cosa cambia...

strongboli dijo...

Yo creo que hizo bien en lanzarse al ruedo, como dice Toro Salvaje. Que le quiten lo bailao. Además, ahora tendrá un lugar al que odiar, además del sushi (me apunto a esto último). A Jamie (o Jaimie) no, no se merece ni tan solo que le odien.
Y estoy completamente de acuerdo con García Márquez.
J'ai dit.

strongboli dijo...

Aunque, bien pensado (es que me cuesta un poco)... ¿Qué debía hacer Jamie (o Jaimie) si no sentía lo mismo que ella?

Sue dijo...

Strongboli, no sabía que odiaras el sushi. Yo creo que es un poco como la tónica, ¿no? que cuesta acostumbrarse, pero luego engancha. O algo así.

En cuanto a la chica que viajó a Tokio y su afaire, te cuento. Nadie odia a Jamie (o Jaimie) por no quererla, ni siquiera ella, la cosa es que él mintió como un bellaco, porque sino ¿a cuento de qué deja todo y toma un avión a Japón con la intención de pasar allí el resto de su vida? No tiene sentido a no ser que la chica fuera idiota. Pero eso no puede ser porque las protagonistas de mis post son muy inteligentes.
:)

Abracadabra dijo...

Interesantisimooooooooooooooooooooooooooo.
Saludos

virgi dijo...

Una cosa es la ilusión y otra la realidad. Y recorrer 13.000 kms para luego buscarlo con un perro de alquiler me suena a Tarantino y Murakami juntos...¡ay, cuántas cosas por un amor de pompa de jabón!

Besitos (¡qué bien que lo escribes!)

Saioa dijo...

Mas vale arrepentirse de algo que has hecho que de algo que no has hecho......

Yo al menos así lo creo

Sue dijo...

Virgi, "un amor como pompa de jabón" qué gráfico y poético.
Lo de Tarantino lo dices porque la chica al final usa las dos pistolas, claro.
Qué buena eres hilando.

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Cierto, Sai, normalmente es mejor no quedarse con la espina clavada.

Dr.Mikel dijo...

Demasiada distancia para tan poca emoción.
Pero a veces es mejor hace rapidamente el largo camino y darse cuenta de lo esteril del mismo, que pasarte media vida recorriendolo con ilusión y que el final sea el fracaso y el desengaño de un proyecto de vida.

Sue dijo...

Bueno Mikel, la ilusión está bien, pero cuanto antes se desvele mejor. La vida es corta.