Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

sábado, 7 de agosto de 2010

DE HUELLAS Y LIBROS

Uno de los libros que más me impactó cuando lo leí por primera vez fue La madre, de Pearl S. Buck. Durante su lectura, siendo adolescente, recuerdo incluso haber temblado y el final siempre me hacía llorar. Digo “siempre” porque tras aquella primera lectura volví a él un par de veces más para comprobar la sensación que me producía con el paso de los años. Bueno, creo que ya he comentado que leo poco y siempre lo mismo, así que esto no debe extrañarle a nadie. La cuestión es que hace unos días, al abrir una de mis cajas de libros, me reencontré con esta antigua edición de La madre y un temblor me recorrió recordando sus lecturas. Y no es que sea un texto desagradable, al contrario, creo que es un libro que todo el mundo debería leer, aunque no hable de momentos ni personas felices. O precisamente por eso.

La madre
cuenta la historia de una superviviente, una madre, como reza el título, campesina pobre y sola que sacrifica su vida por sus hijos a pesar de tener el mundo en contra. No voy a resumir el libro, porque podéis encontrar la sinopsis en muchas de las 112.000 entradas que Google dice tener de la obra y su autora, pero sí me gustaría conocer la impresión de aquellos que lo hayan leído. Solo por curiosidad, por ser uno de esos libros que llevo siempre conmigo, no solo en una caja, sino grabado a fuego en la memoria y en la piel.

Me dijo alguien una vez que la vida de cada uno tiene mucho de los libros que ha leído, que hay un momento para cada libro y que es el libro quien escoge el momento, y no nosotros. Es posible que sea así, como es posible que a alguien le guste la visión de una pila de libros sobre un arcón, o en el suelo, mucho más que alineados en una estantería. Y es que hay libros que no soportan el orden ni el concierto y huyen de la rigidez cuadriculada de las formas como ilusionistas en busca de la utopía del contenido.

Y todo lo que digas da igual porque la vida sigue, también en tus lecturas, aunque sean repetidas. Y es bien posible que un día, de repente, te asalte un deseo irrefrenable de cocinar guisos indios y entonces alguien te regale un libro de recetas estupendas impreso en Hong Kong. O quizás el libro se adelantara al deseo y éste surgiera a partir de aquél, quien sabe... el alma es un poco como el paladar y también hay que educarla para que se atreva con nuevos sabores y no se achicopale, que dicen en México.

30 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

No puedo colaborar Sue.
No lo he leído.

Besos.

LA ZARZAMORA dijo...

Fue el primer libro que leí "de verdad". Me lo regaló mi madre.
Mi padre luego me regaló Mme Bobary.
Con eso te lo digo todo, espero.
Comentarlos, no podría...Creo que ya lo hice con un fotograma en su día.
Pero sé que me disculparás.
A mí también me gusta leerte.
Te espero en París para las clases...;) cuando quieras.
GRATIS!!!! Insisto, je, je.
Algo aprendería contigo- Es más, estoy segura de que con el trueque ninguna iba a salir perdiendo...

Besos, Sue.

MauVenom dijo...

No lo he leído pero estoy totalmente de acuerdo en el hecho de que la vida de una persona es de alguna manera todos los libros que ha leído

me dejas un pendiente importante.

Un beso... aquí sigo aunque aparezca poco... demasiado trabajo.

Beso

Maria Eugenia dijo...

Me abriste el apetito en relación a este libro, tal vez la próxima pueda decir algo al respecto, mientras tanto te recorro y te leo...
Besos

Belén dijo...

No sé, guapa, no lo conocía, pero lo busco, sin duda....

Besicos

Sue dijo...

Bueno Toro, no quiero ponerte deberes, pero sin duda es un buen libro para leer este verano :)

---

Eva, disculpada pues, sobre todo si me das esas clases gratuitas :).
Te prometo que si vuelvo a París (ahora debería estar allí, con Woody, que está terminando de rodar su última peli) te aviso y nos tomamos un café. NO sé si aprenderías algo de mi, pero vaya, nos echaríamos unas risas, fijo.

Besos!

---

Mau, un placer verte aunque sea de a poquitos. Espero que el trabajo, al menos, te guste, ya que te quita tanto tiempo.
Te sigo.
Bs.
---

Saltar del tren, bienvenida y gracias. Ya me contarás si lees el libro.

---
Belén, nunca te acostarás sin saber una cosa más :)

carmen dijo...

Ya he encontrado tu huella después del silencio , no se sabe q bien por qué- el silencio- ...
Así debería ser.
SUE, como REYES, sigues ahí, y eso me ayuda a recomenzar de nuevo. A no perder el impulso!
Abrazo!

Sue dijo...

Carmen, bienvenida de nuevo. Por acá sigo, sí, recomenzando cada día.
Un abrazo de vuelta!

Nómada planetario dijo...

Lo siento esa obra no ha caído en mis manos. En cuanto a los libros de cocina me resultan un poco artificiosos cuando explican las recetas, emplean términos como echar una jícara de agua ¿a ver cuánto es eso?-
Besos con puntualidad suiza.

Sue dijo...

Nómada, ¿estás en Suiza? Y no te da vergüenza contarlo así, sin anestesia ni nada...
En fin, que no todos los libros de recetas son iguales, los hay que incluso se entienden :)

Besos desde el cadalso.

Sandra Sedano dijo...

Umm... recuerdo que una buena amiga me regaló ese libro hace años y, aunque en su momento lo leí un par de veces, creo que ahora que nos has picado a todos, tendré que volver a leerlo. Además, lo bueno de los libros es que toman un sentido diferente dependiendo del momento de la vida en que uno los lea, aunque el argumento sea el mismo.

Guido Finzi dijo...

Seguramente Perlita escribiera muy bien pero, cuando pienso en leer algo suyo, me entran los prejuicios y me echo para atrás; un tipo muy pelotudo, al que conocí demasiado bien, había leído todos sus libros.


Un saludo

PD: Por cierto, ayer vi a un colega bloguero y me regaló un número de la célebre revista Sur; uno muy especial del año 58.

Gabrielle dijo...

Siempre tenemos MUCHO de todos los pedacitos que los libros nos dejan.

Lamento no haber tenido la oportunidad de conocer este libro, pero desde ahra mismo, le enoto en una libreta de pendientes por leer, espero encontrarle en mi próxima visita a la librería.

Tengo historias entretejidas de varos libros, para mí representan viajes... y unos han sido maravillosos!

Gabrielle dijo...

Soy de México, se me olvidó decirte y eso de "no se me achicopale" es increíble, se usa cuando estamos tristes o con "chípil", de ahí el "no se me entristezca o se me apachurre"... no se me achicopale!!!!! tremenda frase!!!!! Hermosa!

Sue dijo...

Cierto Blanche, el momento en que lees un libro nunca es el mismo por eso los libros nunca son iguales, aunque sean el mismo. Es como aquello que decía ¿Heráclito? (¿o era Tales?) sobre que nunca nos bañamos en el mismo río aunque sea el mismo.
(joder qué trabalenguas, pero tú me entiendes, ¿verdad?)

---

Guido, el único autor del que he leído todos sus libros es Sam Savage y porque solo ha escrito dos (que yo sepa), así que imagínate.
Yo conocí a un tipo que se había leído la bibliografía entera de Javier Marías y también le tomé manía. Bueno, por eso y porque me leí TRES libros suyos y casi me da algo. Hoy día no recuerdo ninguno y mezclo las historias. Me parecieron los tres iguales.

De Pearl solo he leído "La madre", por lo tanto no puedo hablar del resto de su obra.

Sue dijo...

Gabrielle, bienvenida. Para mi cada libro también representa un trozo de vida, me refiero a los que he terminado, pues tengo varios empezados que no hay forma:(

Me encanta la palabra "achicopale", como otras muchas que se usan en México. La conozco por mi hermana, que es mejicana de corazón, aunque no lo sea de nacimiento.
Ya sabes lo que dicen: uno es de donde se siente.

Sue dijo...

Guido, olvidé comentar lo de la revista Sur.
Vaya regalos que te hacen!
Creo recordar que un amigo de la Facultad alguna vez me enseñó un ejemplar... sí, me quiere sonar. Creo que quiso impresionarme porque pensó que yo era una intelectual (pobre) pero yo no le hice mucho caso en aquella ocasión...

strongboli dijo...

En casa de mis padres había varios libros de Pearl S. Buck, y no sé si era por las portadas, llenas de flores y tal, que me parecían que serían como las de Corín Tellado, así que, si tenía al lado una de Marcial Lafuente Estefanía o de Zane Grey, la elección era obvia, jiji.
Los libros que me han marcado, que forman parte de mí...mmmm... El manantial, Pedro Páramo (y eso que no lo acabo de entender), En el camino y, últimamente, Las Benévolas. Pero no tengo ni idea si tengo algo de ellos. Supongo que sí (o que no, yo qué sé).
Petons.

Guido Finzi dijo...

- No leí nada de Sam Savage.
- El fascículo de Sur, que me regalaron, está dedicado a la conmeoración del Décimo Aniversario de la creación del Estado de Israel.
- Otra compañera bloguera me regaló, hará un par de años, una botella de Vega Sicilia Único, de 1998.

Miguel Baquero dijo...

No he leído el libro, pero es muy cierto que hay libros y autores para cada momento. A mí me ocurre continuamente que autores que en su día me gustaron hoy los releo y me dejan fríos, y viceversa, descubro admirado a autores que en su momento desprecié. No sé si eso será bueno, imagino que es natural

Sue dijo...

Strongboli, confieso que yo también me dejo llevar por las portadas de los libros, quizás por eso esta vieja edición de La madre del 64 me gustó (era, precisamente, de mi madre). Las nuevas portadas que he visto después de Plaza y Janés no son lo mismo.

---
Guido, sin duda debes conservar esos amigos blogueros.

---
Cierto MIguel, a mi me ocurre lo mismo. Hay libros con los que no pude en determinado momento y después me han resultado muy ligeros. Pero eso es porque el estado de ánimo nunca es el mismo (afortunadamente).

Jordi M.Novas dijo...

gran libro, sí señora.

Dr.Mikel dijo...

Yo no estoy muy de acuerdo en que uno tiene algo de los libros que ha leido, lo que de verdad marcar y deja huella son las experiencias vividas, las propias, las que dejar cicatrices y heridas, lo demás son mera ficción.
Saludos.

Sue dijo...

Así es Jordi, veo que lo has leído.

----

Mikel, leer un libro también representa una experiencia vital y para un lector ávido puede ser muy gratificante. Incluso a veces más que esa vida real. Por otro lado, no todos los libros son ficción. En cualquier caso, la lectura te forma y conforma como persona, tanto o más que las experiencias vividas, de las que, por supuesto, no hay que huir (¿acaso alguien quién puede huir de ellas?).

Unai, Eibar dijo...

Interesante la entrada, me ha llamado la atención.
Un saludo.

Sue dijo...

Gracias Unai. Bonito nombre.

Guido Finzi dijo...

No te conté que me gustan las Mont-Blanc ??

Sue dijo...

Jajaja! Guido, eres un pijo. Que lo sepas.

Guido Finzi dijo...

No confundamos ser pijo, con tener buen gusto...

Sue dijo...

Cierto Guido, no hay que confundir.