
-¿Ahora quién me va a ayudar a vestirme niña? Es que no piensas las cosas.
- Pero si apenas sales ya y no tienes actuaciones...de todas formas puedes llamar a Richard.
-¿Ese memo sin gusto? Ni siquiera sé como entró en el Ayuntamiento con lo maricón que es. Aunque me lo imagino... Ay, nenita, te echaré de menos. ¿Y te vas muy lejos?
-No tanto como quisiera, ya sabes que odio este país, pero vendré a visitarte siempre que pueda. Te lo prometo.
-Anda, anda, no prometas tanto que esa copla ya me la han cantado antes y mírame, más sola que la una.
-Que sí, y cuando tengas una fiesta o una actuación vendré a ayudarte con la ropa, como hoy.
-Ya sabes que me mareo cuando me inclino y ya no tengo paciencia para ponerme los pantis. Se me rompen todos. Soy una vieja.
-Cuando te pones tu traje pareces una diosa joven.
-¿Cuál de ellos?
-El verde esmeralda.
-Lo heredarás cuando muera.
-¡Qué cosas dices! Morirte... anda, trae, déjame que te ayude con la peluca.
-Puede que la de esta noche sea mi última actuación. Los tiempos han cambiado y mis chistes picantes ya no gustan al público, y no digamos mis coplas. Con lo que gustaba antes la Pantoja...Debería renovarme ¿no crees?
-Sí claro, eso es una buena idea. Podrías hacer un espectáculo teatral, con un toque picante, pero sin incordiar demasiado a la gente. Eso no gusta mucho.
-No estoy de acuerdo, al público le gusta interactuar con el artista. Es un clásico.
-Sí, en general sí, pero a pocos les gusta que les saquen los colores. Deberías eliminar la parte en que le preguntas a un tipo de la sala, o a su novia, lo que le mide su miembro. Es ordinario.
-¿Tú crees? Yo pensé que era divertido. Se le ocurrió a Salvador y por respeto a su memoria nunca quise eliminar esa parte. Esa y la del chiste sobre los negros ¿crees que es racista?
-Racista no, pero tampoco es gracioso. Como tú dices, son otros tiempos.
-Sí, en los 90 aún era gracioso, pero este nuevo milenio ha acabado con todo. Incluso con las relaciones personales. ¿Sabes donde se conocen los chicos ahora? En una Web, creo que se llamaba algo así como chueca punto com, me lo ha dicho Fermín. Parece ser que ha conocido a su nuevo ligue por ahí, ¿puedes creerlo? El mundo está loco. De todas formas Fermín siempre fue un ligón. Yo no. Yo siempre fui un solitario.
-Es otra forma de conocer personas, no es tan malo. Yo creo que el medio es lo de menos. Hay que adaptarse a los tiempos Felipe.
-No, no, yo prefiero el cara a cara. Soy un antiguo. No me imagino conociendo a Salvador a través de un Chat de esos, jaja, reina, si le hubieras conocido lo entenderías. No le gustaba nada la tecnología... en fin, eran otros tiempos. ¿Qué tal estoy?
-Falta el maquillaje, pero yo te veo bien.
-¡Ahhh!, ¡Noooo! este dorado me hace las piernas gordísimas, ¿no lo ves? Anda, mira a ver si encuentras los pantis rosas entre esa maraña de plumas, porque como me agache ahí me quedo, ¿encuentras algo? son rosa arándano... o quizás celestes, la verdad es que no me acuerdo...
-Aquí hay unos verdes.
- Pues sea, verdes, todo menos este ocre viejo que me hace parecer una foca disfrazada de burbuja Freixenet.
Mi vecino Felipe fue un gran showman en la década de los 80. En los 90 se pasó al travestismo y casi cada fin de semana podías cruzarte con él, sus botas de plataforma y su rimel corrido al volver de la panadería. Siempre fue un tipo agradable en el trato, aunque solitario. En el bloque le llamaban “el rarito”, “la loca” o “Felipa”, a la espalda y con malas artes, claro, como se hacen los negocios sucios. Él lo sabía, pero aún así mantenía una cordialidad con todo el vecindario que revelaba la dignidad que a ellos les faltaba. Sin embargo, más allá de esta cordialidad no trataba con la gente del bloque. Era evidente por qué.
Felipe era ave nocturna, se disfrazaba de mujer y desaparecía por largas temporadas de su casa. Esta mala vida hacía peligrar la integridad y el orden de la comunidad, así que un día, un par de vecinos, le acusaron de andar metido en “negocios raros”. Durante un tiempo la policía visitó el bloque buscando “pruebas” y buscando a Felipe. Como él casi nunca estaba, tenían que conformarse con hablar con su hermana o su amigo Richard, que eran quienes cuidaban de su casa en sus largas ausencias.
En un par de ocasiones llamaron a mi puerta interrogándome sobre él, si era un buen vecino, si había notado algún comportamiento “sospechoso”, idas y venidas a altas horas de la noche, ruidos... Yo siempre les decía lo mismo: que mi vecino era de lo más respetuoso y normal.
Con el tiempo, la policía descubrió que Felipe no tenía nada que ocultar. Se dedicaba al negocio de la moda y regentaba dos tiendas de ropa que administraba su hermana. Viajaba mucho al extranjero por placer y por negocios. En cuanto a sus actuaciones nocturnas, la policía no encontró nada sospechoso en ellas, aunque en su fuero interno les pareciera una mariconada de marca mayor. Todo estaba en orden, incluso el ir y venir de amigos a altas horas de la noche para sus orgías caseras estaba permitido si no molestaban a la comunidad. Y así era.
-¿Cómo estoy? –dijo Felipe mirándose al espejo por última vez.
-Estupenda, ahora sí pareces una diosa.
-Gracias, mi reina, ya puedes llamar al taxi. Esta noche vamos a quemar Madrid.

24 comentarios:
Pobre Felipe, el tiempo lo va dando atrás de forma irreversible.
A todos nos ocurrirá lo mismo.
Espero que tenga un final de vida digno y feliz.
Besos.
En esta sociedad actual, es casi imposible vivir en equilibrio. Lo peor, es que, cuanto más te sesgas a tus propios intereses, más subversivo te consideran los demás.
Un saludo
PD: la verdad es que extraño los 80 y los primeros 90.
Toro, Felipe se encoge, aunque aún tiene fuerza para lanzar piropos a los futbolistas de la tele desde su mesa camilla. Esta muy solo y es su forma de sentirse acompañado.
Tendrá un final digno porque tiene amigos que le quieren.
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Guido, yo de los 80 no puedo hablar porque era una niña, pero sí que es cierto que echo de menos ciertas cosas de principios de los 90. Quizás el carácter de la gente, el ambiente de los bares, el entrar en metro y no escuchar los politonos de los idiotas a todo volumen, mi ingenuidad y mi apenas desarrollada mala leche, las reuniones estudiantiles hablando del "Ser" y el "No ser", la libertad que no estaba reñida con el respeto al otro, mi ilusión, ya casi extinta, en un mundo mejor...
Como me gusta leer un texto así, tan bien contado.
Un placer
Saludos
Se ha perdido frescura, a la para que cierta inocencia. Hoy, no queda el más mínimo remanente de ninguna de ambas, y todo parece tocado por la chabacanería y la perversión.
¡Qué bueno el diálogo! Cómo me gustaría saber escribirlos así.
En cuanto a la historia..: ¿por qué no podemos vivir sin que vengan a tocarnos las narices? Ay...
Un diálogo fresco y excelente. Los viejos se joden, nos jodemos, cada uno a su manera. Felipe eligió la de convertirse en un personaje y mantenerlo.
Guido, eso es, se ha perdido frescura.
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Cid, gracias. Me alegra que te haya gustado.
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NáN, pero si tú no eres viejo!
Yo creía que esas cosas ya no pasaban...¡tantas rarezas que tenemos todos, pero sólo se fijan en algunas!
Muchos besos, querida Sue
Vamos cerca de serlo, Sue. Siempre me han atraído los viejos, desde pequeño. Quizá por que en ellos era en quienes más confiaba. Técnicamente, lo más probable es que Felipe todavía no lo sea, pero su caso es peor, porque su "personaje" exige juventud, con pocas posibilidades de adaptación.
Me alegra mucho que tenga amigos, como tú, que le hagan más dulce la vida.
NáN, ya confesé una vez por acá que me aterroriza el paso del tiempo, quiero decir, si me pongo a pensarlo. No solo en mi, sino en los seres queridos que me rodean o veo de vez en cuando.
Sin embargo, hay un antídoto contra ese terror y es seguir, como tú, teniendo curiosidad por la vida, adaptándose, en la medida de lo posible, a los nuevos tiempos, ser joven de espíritu y fiel a uno mismo y hacer cosas que nos sigan llenando, sin temor al qué dirán.
Felipe es muy cabezota y morirá haciendo lo que le gusta.
Yo le envidio.
No te aterres, basta con llenar la vida para poder hacer muchas cosas. Las que dejas de hacer, dejan de tener importancia. Veramente.
Dijo una vez Gil de Biedma que solo hay tres fases interesantes en la vida: infancia, juventud y vejez. Estoy viendo que tenía razón.
Besos
Es cierto NáN. Yo también creo que tiene razón.
Quemar madrid y lo que haga falta...
Saludos y un abrazo.
Yo conocí a un transformista de los noventa que es cocinero de un fast food... siempre que lo veo sonrío, qué cosas...
besicos
Lo que nos dejen Hiperión :)
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Belén, ¿Cocinero en un fast food? Pobre.
Voy a ser repetitivo (aunque no tanto como un onanista) pero; qué buena tu foto ¡¡
Saludos
PD: Sin ser tan efusivo y osito como aquellos que, por oposición quedan retratados en el último post de Viking; eres una chica que vale mucho. Callármelo sería guardar algo que merece ser compartido.
Gracias Guido, vas hacer que mi ego se infle como un globo aerostático. Jajaja, eso del osito ha tenido gracia. Cuando era pequeña el oso era mi animal preferido, junto con el elefante, sobre cuya preferencia la gente siempre hace chistes al respecto, por cierto.
De verdad, gracias por tus palabras. Me vienen que ni pintadas en este día en el que, uff, comenzó el cadalso de nuevo y mis ilusiones en una vida mejor empiezan otra vez a esfumarse.
PD: Por cierto, y sacando de nuevo el tema del último post de Viking, mira que se pone pesada alguna gente del trabajo con los besitos al llegar de vacaciones. Pero vamos a ver, ¡que no me alegro de veros!
(en fin…)
Un post muy entrañable, Sue...
Muacks.
Cualquier cosa es buena para que el tedio de los años no nos envenene... claro, siempre hay que pagar un precio, así sea la quema de Madrid.
Me ha gustado ese Felipe, me gustan los personajes que rompen esquemas.
Un besito.
¿Aprobé Strongboli? ...
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A mi también me gusta Felipe, aunque en realidad no se llame Felipe sino .... ejem, no puedo decirlo.
En cuanto a quemar Madrid, yo voto por ello, y así podríamos volver a reconstruirla y dejarla como la ciudad europea que no logra llegar a ser...aunque quizás el problema sean las personas...
Pues no sé, supongo... Yo es que no soy profesor de nada, pero si lo fuera tendrías de sufi para arriba.
Pues no sé, supongo... Yo es que no soy profesor de nada, pero si lo fuera tendrías de sufi para arriba.
Un sufi? Bueno, al menos no tengo que repetir.
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