Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

martes, 8 de junio de 2010

NADA PERSONAL


Jim se miró al espejo por cuarta vez aquel fatídico día. No solía hacerlo, ni siquiera cuando se desnudaba para entrar en la ducha, pero aquél día era distinto. La habían despedido.
Lo primero que vio es que sus pechos eran más grandes, o se lo parecían, y una sacudida hizo que se agitara por dentro. “No, no, si estoy con el período, imposible”. Después se fijó en que ya no tenía estrías. “Qué raro”- se dijo- “había leído que esas rayas nunca te abandonan”. Después se miró a los ojos fijamente como si mirara a alguien a quien no conoce, o que conoce demasiado bien, desafiante primero, totalmente abatida después. Al instante comenzó a llorar y pensó: "Creo que me estoy pudriendo por dentro". Entonces salió del cuarto de baño y fue a buscar su móvil para salir de dudas.

Marcó un par de prefijos y otros tantos dígitos. Lo hizo tan rápido que parecía el azar quien marcaba. Como en un concurso de la TV.

-¿Lerma? ¿Eres tú?
-¿Quién es? ...¿Jimena?
-Sí, oye escucha, necesito saber algo. Es urgente.
-¿Jimena?
-Que si coño, que soy Jimena ¿Me escuchas bien? ¿Eh? ...Perdona, pero tengo que preguntarte algo y si la recepción falla...
-Un momento, un momento ¿sabes que hora es? ¿Y sabes el tiempo que hace que no hablamos?
-No, no lo sé y por eso te llamo, pero si te molesto me lo dices y...
-Pues aquí son las ocho menos cuarto de la mañana, estoy en la oficina y esta a punto de llegar el Gobernador Civil y el Presidente de Unitec para la reunión anual de... Bueno, es igual. He contestado al móvil porque vi el prefijo de España y temí que hubiera pasado algo grave en casa, pero... tú... Es increíble, ¿de dónde sales?
-De la bañera, oye escucha: ¿tú crees que soy mala persona?
-¿Qué?
-¿Pero me escuchas bien o no? A ver si voy a tener que repetir todo dos veces.
-Te oigo perfectamente Jimena, pero no sè a que coño viene llamarme a estas horas para preguntarme semejante estupidez después de no saber de ti en tres años y medio... lo menos.
-Aquí son las dos menos cuarto de la tarde. Si vivieras aquí sería una buena hora para llamarte.
-Pero no vivo ahí, como sabes, porque has tenido que marcar el prefijo internacional ¿a que sí?
-No me tomes por idiota.
-No lo hago, pero ¿qué quieres que piense? Yo no soy el que aparezco de la nada apremiándote. De cualquier modo, tengo una reunión muy importante y no puedo hablar ahora. Llámame más tarde.
-No voy a llamarte más tarde, luego se me habrá pasado. Lloraré mucho, me ducharé (me frotaré fuerte con la esponja), me tomaré una manzanilla con mucho anís y seguiré llorando hasta que me quede dormida. No voy a llamarte, tienes que contestarme ahora. Por favor.
-De acuerdo. Pues no, no me parece que seas una mala persona. ¿Satisfecha?
-¿De verdad que no?
-¿Quieres que diga que sí?
-No, quiero que digas lo que piensas. Como siempre.
-Pues eso es lo que he dicho.
-Entonces porqué tengo la sensación de que lo soy y de que todos me odian. Tú eres psicólogo, deberías saberlo.
-Tú también, estudiamos juntos ¿recuerdas? Y también nos acostábamos juntos... En fin, que nadie te odia.
-¿Tú tampoco?
-¿Por qué iba a odiarte?
-No lo sé, eso es lo que quiero que me digas. Me han despedido.
-Vaya, lo siento, pero eso no es porque te odien. No es nada personal, ya lo sabes. Estas cosas pasan y encontrarás otro trabajo pronto. Eres inteligente.
-Pero poco lista ¿verdad?
-Sí, poco lista. Oye, en serio, tengo que dejarte. Hablamos después, yo te llamo desde la oficina, ¿eh? esta conferencia te va a salir muy cara desde el móvil.
-No me importa el dinero, me han despedido y mi novio me ha dejado. Era un chico muy bueno que nunca discutía con nadie. Pero yo soy mala persona, por eso me dejó. Me estoy pudriendo por dentro como Dorian Gray.
-No digas tonterías y deja de leer tanto que vas a acabar con una camisa de fuerza.
-Si te oyera tu abuelo...
-El viejo librero...me contó que pasaste a verle.
-Sí. Ya sabes lo bien que me cae.
-Lo sé, te enamoraste del viejo en cuanto te hablé de él.
-No podía ser de otra manera, pero es platónico, ya lo sabes. Siempre me gustó escucharle.
-Lo sé. Bueno, no puedo seguir hablando, de verdad te lo digo, Jimena, te cuelgo y luego...
-Espera, podría ir a verte a Houston. ¿Eh? Ahora tengo mucho tiempo libre. Podría aprender el idioma ese que habláis por allí y quizás... no sé, podríamos...
-Jimena, estoy casado y tengo dos hijos. ¿No te lo dijo mi abuelo?
-En realidad sí, pero yo me refería a...
-¿A qué? Me dejaste, me jodí, me vine a Houston, y ahora que tengo una vida y una familia quieres volver a joderme.
-¿Ves? Soy mala persona.
-No eres mala persona, son cosas que pasan, nadie decide sobre los sentimientos y ahora me alegra que fueras sincera y consecuente conmigo. Aunque me jodiera en ese momento y durante un tiempo. Fue cosa mía. Pero ahora... ahora ya no es posible. No podemos ser nada y menos que nada amigos.
-¿No?
-No. Deberías saberlo, me conoces mejor que nadie.
-De acuerdo, no soy mala persona pero no quieres ser mi amigo. Lo entiendo, he irrumpido en tu vida después de no sé cuántos años, durante los cuales, te recuerdo, tu tampoco me llamaste para preguntar cómo estaba, cosa que yo sí hice en un par de ocasiones en las que fui ignorada. Pero no pasa nada, olvídalo. Lo entiendo, estabas jodido. Yo no. Yo soy una perra que no sufre. Una perra fría. Muy inteligente pero muy poco lista, como siempre decías. Don Joaquín Lerma Suárez, olvídelo todo.
-Podemos hablar luego si quieres, sin sarcasmos.
-No, ya se me habrá pasado. Saludos al gobernador civil.

Tras colgar el móvil sonó el timbre de la puerta. Era la vecina que volvía del colegio con el pequeño Joaquín, de tres años. Jim (para los amigos) se puso el albornoz y salió a recibirlos con una sonrisa.

23 comentarios:

josé rasero dijo...

Muy bueno: diez sobre diez.

Besos, Sue!!

S. Cid dijo...

Inicio increíble (cómo me gusta el primer párrafo), buen desarrollo y final.... absolutamente sorprendente. Genial. De nuevo mis plas, plas, plas para ti.

Sue, deja los cortos y ponte a escribir ;-)

Dol dijo...

Sue , te quiero muchísimo.

Soy hetero pero te quiero muchísimo.(prejuicio habitual , pero lo asumo ).


Y me ha encantado esta historia.

Mil besos.

Guido Finzi dijo...

Me ha encantado.

Por lo demás, suele ocurrir que alguien pone fin a una relación y resulta que, más que hacerse un favor a sí mismo, se lo hace a la otra parte. Son cosas que pasan, y hay que tener la madurez de aguantarse, no perder la dignidad y evitar caer el ridículo (luego uno se arrepiente). Personalmente, de ser el tipo, le habría colgado a la segunda frase con escueto "adiós". Y no por rencor, sino porque semejante conversación está fuera de lugar.

Un saludo

TORO SALVAJE dijo...

Hasta el espejo le miente.
Se lo habrá ganado a pulso.
No me da pena.

Besos.

Manuel Márquez dijo...

Buen relato, compa Sue; y no daría un mal corto, no: ya que te mueves en el mundillo (por cierto, ¿qué fue del rodaje aquel...?), sería cuestión de guionizarlo y filmarlo, ¿por qué no...?

Un fuerte abrazo y buena semana.

NáN dijo...

Excelente, Sue. no sabía que escribieras. El personaje se hace vivo; en realidad los dos personajes.

Como hombre, me parece que esa "irrupción" será considerada siempre como avasalladora. Como persona, creo que los hombres nos equivocamos. Esa mujer está al borde. Ha sido amada por ti, tiene un hijo tuyo, así que por una vez el Gobernador Civil y el Presidente de Unitec se pueden ir a la mierda. Al fin y al cabo, no se trata de una histérica que le esté acosando de continuo. Se trata de un amor fuerte que recurre a ti por primera vez en tres años.

Personalmente, creo que habría colgado y, al hacerlo, me habría jodido la vida. Merecidamente.

Excelente, Sue.

Sue dijo...

Gracias Jose, un 10 es mucho para mi.

---

Cid, agradecida doblemente por tus aplausos. Porque viniendo de ti, que eres mi Ágatha Christie particular imagínate, no quepo en mi en este instante.
El primer párrafo está bien, pero yo lo veo mejorable. Tengo una pequeña obsesión con el comienzo de los textos, incluso cuando leo, tanto que si no me engancha en los primeros párrafos dificilmente me termina enganchando la obra. Me pasa casi, casi siempre (habrá excepciones que, por supuesto, no recuerdo. Esta memoria...ays).
Pero no puedo dejar los cortos, si mi carrera acaba de empezar! Jajaja!
Un beso, Cid. Y siempre agradecida porque vuelvas por acá.

---

Reyes, es una pena que yo también sea hetero, porque sino haríamos un buen apaño :) En cualquier caso podemos querernos igual, pero sin tocarnos ni nada, eh, sin mariconadas, como diría el guarro de Torrente (ídolo de un compañero de trabajo -y no hace falta que te diga de quien-).
Un beso (en la mejilla :)

---

Guido, menos mal que no eres tú el tipo de la historia, porque sino el post hubiera sido muy corto :)
En parte tienes razón, no se puede pretender agarrar el pasado de una forma tan brusca. El que está al otro lado no lo entiende y tiene su propia forma de ver las cosas, lo ha sufrido de otra manera, es, en definitiva, otra persona, y eso es casi como pertenecer a otro tiempo.
La verdad es que la vida está llena de conversaciones fuera de lugar.
Yo, de haber sido la chica, no hubiera llamado.

Me alegro que te haya encantado.

----

A mi si me da pena Toro, pero es porque yo, en cierta manera, conozco el resto de su historia (vamos, que está en mi cabeza, o estuvo cuando lo escribí) y eso me hace sentir cierta empatía.

---

El rodaje estupendo Manuel, ya comenté algo (pero sin detalles para que no se gafe el estreno). Le diré a mi amigo el director de cortos (bueeeno, compañero de Facultad) a ver si tiene un hueco para una colgada en su agenda :)
Buena semana para ti Manuel.

----

Nan, de toda la vida. Me gusta que los personajes suenen a vivos. Cierto, todos nos equivocamos, hombres, mujeres...y a veces tropezamos con la misma piedra las veces que haga falta y otra más aunque no haga falta.
Supongo que la pareja tuvo su momento y quizás ese momento ya pasó, o quizás no. Eso nadie lo sabe. Los momentos los hacemos nosotros, no existen por sí mismos ni son entes aislados a uno mismo. Lo que ocurre, ocurre porque uno quiere. Para bien y para mal.

Me alegra que te haya gustado. Un honor.

Guido Finzi dijo...

A ti, escribiendo, te pasa lo mismo que a Gardel cantando: cada día lo hacés mejor. No lleva a nada bueno caer en las trampas de la nostalgia y retomar el pasado, aunque sea con poca esperanza. Se cae en el patetismo y la culpa.

Por otro lado, tampoco hay que dejarse enternecer, porque se termina cayendo en la dictadura de los débiles.

Un saludo

Sue dijo...

Guido, o en la dictadura de los tontos, y lo digo con conocimiento de causa, por haberlo vivido en mis propias carnes, vaya. Como tonta que he sido (y que seguramente soy y seré).
Nadie somos unos santos, todos y cada uno de nosotros podemos ser las peores personas de la tierra, unos hijos de perra de marca mayor, sin embargo, no todos los somos, al menos conscientemente (otros sí). Y como bien dices, dejarse llevar por la ternura y confiar en las personas equivocadas puede pasarte factura. Y no hablo solo en cuestiones de pareja. A mi me ganan por la bondad y la ternura (a veces falseada), ahora, una vez descubro el pastel se acabó la fiesta para siempre.

Acudir al pasado sin ser llamado no es práctico (un yanqui nunca lo haría,)aunque no tiene por qué ser patético. Todo depende de los protagonistas de ese pasado. Si hay voluntad de reconquista por ambas partes puede ser, incluso, una experiencia saludable. El tiempo a veces es lineal, pero otras es una pelota que nos rebota y nos pide jugar. Yo solo soy partidaria de regresar como recurso literario.

Eso de compararme con Gardel me ha gustado... voy a tener que escuchar algo de él ya en serio.

Guido Finzi dijo...

Yo nunca vuelvo sobre el pasado, porque no me parece sano para mí mismo. No me gusta el mito de la resurrección.

En cuanto a lo que apuntas sobre la voluntad de reconquista, si el empeño lo ponen ambas partes, puede ser una vivencia interesante. De lo contrario, en el desequilibrio, se convierte en una de las más decepcionantes.

De los tangueros, me quedo con Julio Sosa.

Saludos

Belén dijo...

Enhorabuena sue... me has enganchado!

Besicos

Sue dijo...

Miento Guido, yo una vez volví al pasado, creyendo que era el futuro, pero tal fue el batacazo (no había equilibrio) que no he vuelto. Ni a por ese pasado (obviamente) ni a por ningún otro.

---

Belén, eso está bien. Mi enganche es sano :)

keiko dijo...

Me ha encantado la historia, quien no echa un vistazo al pasado?
Si se hace un corto de esta historia yo quiero participar!!!
Un beso.

Keiko.

Zayi Hernández dijo...

Muy bueno, una de las razones por las que me casé es porque me aterraba quedar como ella. Siempre quise tener hijos y en mi familia nunca se ha aceptado la maternidad independiente... También tengo una relación medianamente buena con los chicos con los que salí, pero nunca los llamaría para preguntarle si soy buena persona, me daría mucho miedo que me contestasen que no.

Un besito.

virgi dijo...

¿Sabes que estas historias te quedan súper redondas? me has enganchado totalmente.
¡Plas, plas, plas!
Y besos

Sue dijo...

Keiko, gracias. Mirar a veces es inevitable, otra cosa es volver.

---

Bueno Zayi, supongo que ella (la chica de la historia) tendría sus razones para hacer lo que hizo.
Yo tampoco llamaría para eso, ya sé que no lo soy :)

---

Virgi, otro enganche! no está mal.
Un beso para ti.

Miguel Baquero dijo...

Qué buena forma de sostener un diálogo (sólo decae un poco, yo creo, cuando él parece perder esa prisa y ponerse a hablar del viejo librero, ahí se rompe un poco el ritmo, pero es sólo un instante). Mi enhorabuena también

Sue dijo...

Lo sé Baquero, y según me acosté lo estuve pensando. Y después al levantarme también. Lo del librero tendría que haberlo dispuesto de otra forma, lo sé. Quería introducir una anécdota que me ocurrió "en verdad" con un chico que era nieto del antiguo dueño de la librería que luego se convirtión en la Casa del Libro,(o eso me dijo) y me precipité.
Yo escribo de corrido, a veces en la BB o en mi vieja libreta, a penas cambio nada después, alguna corrección pero poco. Me mata la prisa porque si lo remiro mucho lo destruyo. Porque me doy cuenta de que no me gusta.

Me alegra que me digas lo del librero porque yo pensaba exactamente eso! Aunque al final no lo haya cambiado.
Gracias.

Anónimo dijo...

Si me llamas te diré que te quiero.
¿Sabes?
He conocido personas que actún como el cachorro que persigue su propia cola.

Ah...Fascinante historia.

Besos aceptando llamadas con cargo

LA ZARZAMORA dijo...

Personalmente no le habría llamado ;)
Me gustó como a todos el relato. Quiero más.

Besos, Sue.

Sandra Sedano dijo...

Definitivamente remover el pasado, reciente o lejano, nunca es una buena idea.
Si uno no puede pasar página lo aconsejable sería seguir en la bañera hasta que se pase la tontería.

Sue dijo...

Rober, me fascina que te fascine.
Un abrazo sin recargo :)
----
Yo tampoco Eva. Habrá más, tranquila :)
Un beso.
---
Blanche, como he comentado, todo depende de si se remueve a medias o no. Si es que no, te quedas hablando sola como una estúpida. Y eso no es agradable (aunque resulte cómico).