Aún se me pone la piel de gallina cuando leo a Federico García Lorca o veo alguna obra suya en cartel. No sé bien por qué, pero hasta hace bien poco, cuando alguien osaba preguntarme por mi escritor preferido yo siempre respondía: “Lorca”. No lo pensaba, era una de las pocas respuestas que no tenía que pensar, una respuesta que no admitía réplica, como cuando me preguntaban mi nombre: “Me llamo Sue y mi escritor preferido es Lorca y no se hablé más”.Ahora ya no suelto “Lorca” a la primera de cambio, pero no porque ya no me ponga la piel de gallina, sino porque comparte mi coraçao con otros escritores/as y no seria justo que siga teniendo la exclusiva. Aunque haya sido uno de mis primeros amores, hay que dejar hueco para los que llegan después, abrirse al mundo (también al literario), respirar otros campos y no ser cabezota.
Eso dicen.
También dicen en palabras amarillas que ante un ataque de ansiedad lo mejor es controlar la respiración y los pensamientos, y yo me pregunto ¿no se producen esos ataques precisamente por el descontrol del aire y el alma? Si se controlaran ya no habría brote de ansiedad, por lo tanto, no habría nada que decir. Y ante aquello que no se puede hablar, es mejor callar. Ya lo dijo Wittgenstein, que de palabras sabía un rato, pues se pasó la Primera Guerra Mundial escribiendo el Tratado Lógico Filosófico, ahí, en las trincheras, buscando la verdad, el pobre, como si la verdad estuviera en las palabras o en la lógica. O en la guerra.
Que no Ludwig, que no, que la verdad es tan relativa y falsa como que ahora es de día. Sí, vale, es de día aquí donde yo me encuentro, pero no seis horas de avión hacia el Oeste, por ejemplo. Además, puede que mis sentidos se equivoquen, mis ojos en este caso, y en realidad esta claridad es una percepción distorsionada de la oscuridad más absoluta. Claro, de ahí la ansiedad... Si al menos Lorca estuviera por aquí cantándome aquello de:
Anda, jaleo, jaleo,
no dejan ver lo que escribo,
porque escribo lo que veo,
porque escribo lo que veo.
Y hablando de Wittgenstein (al cual puse verde hace varios post porque su Tractatus me parecía un truño), quisiera retomar su imagen y no dejarla por los suelos, porque no es justo. A mi me cae mal por culpa de un profesor, pero en realidad fue un tipo con una personalidad fascinante. No tenía demasiada fe en la bondad humana y prefirió vivir en soledad casi toda su vida, sin embargo estaba dotado de una sensibilidad extrema para las artes. En definitiva, era un tipo brillante que repartió su herencia entre sus hermanas y algunos intelectuales y artistas contemporáneos y llevó una vida austera dedicada a la investigación filosófica.
La verdad es que le envidio.
¿Vosotros no?
Bueno, yo es que soy una envidiosa.

19 comentarios:
Yo también soy una envidiosa.
Y eso me está haciendo engordar .
...
Lorca es que era muy así , de conectar con espíritus delicados que pueden entender mucho con metáforas.
Lo digo por ti, que yo soy más bien palurda .
Y hace poco leyendo Yerma para un trabajo (al final hice una patata , para variar) entendí perfectamente por qué lo mataron .
Qué asco de país.
Un beso , genia.
Voy a pegarme un tiro y ahora vuelvo .
Lorca es uno de mis autores españoles preferidos y, cuanto más lo releo, más me gusta. En cuanto a Ludwig, la verdad es que no me provoca envidia sino cierta piedad; tan inteligente y con una vida tan triste...Pero es lo que tiene el pensamiento, nos aleja de nuestros congéneres y la realidad (sólo que no podemos evitarlo).
Un saludo
Pues a por lo que envidias!( generosidad, entrega, esperanza, referencias...)
Que ya sabes que tu lugar está en África repartiendo ayuda y cariño a manos llenas.
Piénsalo otra vez y deja a W. con su Tractatus....
Vivir en soledad es un privilegio viendo lo que nos rodea.
Yo envidio a la gente que hace lo que le da la gana.
Sean pobres o ricos.
El exceso de responsabilidades nos va matando lentamente.
Besos.
Tal como está el mundo, lo mejor que puede hacer una es aislarse de él y vivir en soledad... Sí, yo le envidio. Será que también yo soy envidiosa o será que estoy harta del mundo (de cierto mundo, al menos). No sé...
Reyes a mi amiga no la insultes que me enfado eh :)
Lorca tenía una sensibilidad especial y multitud de prismas por los que miraba el mundo, todos absolutamente maravillosos (lo siento, no puedo ser objetiva en esto).
Este país es un asco sí, y lo peor es que los errores del pasado no sirven de enseñanza y vamos a peor. La única diferencia es que ahora no pueden fusilarte, pero es cuestión de tiempo y de darle rienda a quien hay que dársela para que algunos vayamos al paredón.
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Cierto Guido, es triste ir a contracorriente y sentir que la realidad que ves cada día es solo un esperpento.
Pero bueno, siempre nos quedan joyas como Lorca para sobrellevarlo. También Ludwig se refugiaba en el arte, no creas.
La envidia es así! Eso sí que no lo controlamos como debiéramos -yo al menos ni de coña-. No he leído nada sobre el hombre impronunciable llamado como el sordo del clasicismo, pero esta vez no tengo envidia, la verdad. A mí me gusta estar con la gente.
Prefiero mil veces el carácter de Lorca -y de paso sus libros-, que no al gruñón. En el fondo, querida Sue, los humanos somos seres sociales, aunque nos neguemos una y otra vez.
Un abrazo terapéutico, anda.
Que la realidad es cada día más esperpéntica, salta a la vista y en cuanto a lo de ir contracorriente, tal como están las cosas, es preferible. Sentir y pensar, te lleva a mantener un imposible equilibrio con la vida pero, uno termina por acostumbrarse.
Sí, Ludwig se refugiaba en el arte confirmando que, el pensamiento sostenido, te aleja de la idea común de lo que significa ser feliz.
Ese tío es mi ídolo!
Yo no decia Lorca, decia "El romancero gitano".
Bsos.
Carmen, yo no tengo una herencia con la que poder vivir sin trabajar, siquiera de forma austera, para retirarme a pensar, a comer y a leer como me gustaría. En una cabaña en Alaska o en South Caroline, como mi querido Sam Savage, que vive tal si fuera un indigente en el mismo paraíso.
Lo de África sigue en mi cabeza.
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Jo, Toro, lo has clavado. Eso es lo que nos mata, pero no las responsabilidades propias, sino las ajenas, las que nos imponen.
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Eso será Cid, hartazgo del mundo.
garcía lorca lo máximo!
Bueno, Acorde hay un debate que ya dura unos cuantos siglos sobre si el hombre es un ser social o no. Supongo que cada uno tenemos nuestra propia opinión del asunto y las variables son infinitas.
A mi me gustan las personas (y no todas), pero no la gente. Y vicebersa, claro.
Si alguna vez he sido popular ha sido a mi pesar.
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Sí Guido, mi idea de la felicidad a veces es tan simple que asusta a los demás. O al menos se me quedan mirando con una cara que parece de susto. Como mi idea del infierno (que a veces coincide con lo que es la felicidad para ellos).
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Qué tio Cesc, Lorca o Wittgenstein?
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Doctor, ese romancero bueno!
Sí, Javier. Lorca era lo Max, aunque no se apellidara Estrella :)
yyy Mi sue, si tu supieras!!! la primera obra de teatro fue de lorca y... mira, te invito a leer esto:
http://burbujatransparente.blogspot.com/2007/12/se-cerr-el-crculo.html
Besicos
Sue, Lorca belleza y sensibilidad en las palabras, en los sentimientos. Wittgenstein, no lo he leído. Hay seres que se encierran en si mismos, para profundizar alejándose del mundo. Le debieron hacer mucho daño, para no creer en la bondad. Marilyn, está preciosa.
Te dejo un abrazo silencioso impregnado con aroma de manzana,
Naia
Sue
Sin duda Lorca era de otra estirpe: una sensibilidad y un talento remarcables.
Saludos
Gracias Belén, en cuanto tenga un ratico lo miro.
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Gracias Naia, guardo tu abrazo que me vendrá bien esta semana, y la que viene, y la otra...en fin, que lo guardo.
Sí que está guapa Marily, sí.
Marichuy, eso es, de otra estirpe. Buena definición.
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