-Disculpa, ¿te importa cambiarle el sitio a mi hermana? vamos los tres juntos y le ha tocado en la otra punta y como he visto que tu vas sola…-Claro, sin problema –dije. Y apunto de despegar el Airbus cambié la parejita feliz y mi pasillo por una abuelita de Connecticut, su nieta adolescente y una ventanilla.
En realidad no estaba nerviosa, ni siquiera después del 3er grado de mi hermana: “Dame su nombre y apellidos, venga, ¿universidad?, ¿dirección en Manhattan? ¿Mail? Nada más aterrizar me llamas y me lo pones al teléfono para pedirle su ID. Y si ves algo raro tomas un autobús a Philly, ¿capicci? Me matas a disgustos, niñata”.
Sin embargo, veinte minutos antes de aterrizar en yanquiland empezaron a sudarme las manos y no podía rellenar los formularios de entrada al país, así que balbuceé un “sorry”, hice levantar a la abuelita y su nieta y salí corriendo al baño. La azafata se plantó frente a la puerta cual gorila de tugurio y dijo “no” y algo de que el avión iba a tomar tierra.
-Please, please, look my hands, look –exclamé alzando las palmas como una condenada a muerte.
-¡Okey, one minute!
One minute después empezaron aporrear la puerta y entonces caí en la cuenta de que no me había llevado la bolsa de aseo y que aún tenía que lavarme los dientes, pintarme, recogerme aquella maraña de pelo... Salí corriendo del baño pasillo arriba y abrí el maletero para coger el neceser. La azafata, que me siguió bufándome en un inglés que yo hacía muchos minutos no entendía, cerró el maletero tras de mí casi con mi mano dentro y me obligó a sentarme. La abuelita de Connecticut me miró con ojos de lástima bajo sus anteojos (conocía parte de mi historia) y con una leve sonrisa hizo levantar a su nieta y me dejaron pasar a mi ventanilla.
Aterrizaje en Newark, visita a inmigración con otro tercer grado (¿cuánto cash llevas? ¿Dónde te instalas? ¿Cuál es el motivo de tu visita a los EE.UU.? ¿A qué te dedicas en España? ¿Llevas alguna bomba adherida al braiser?...) y luego una pasada por Aduana, sin nada que declarar. Por un momento temí que los cuatro perros que andaban olisqueando las maletas detectaran el queso y las rosquillas, fueron momentos tensos y me la hubiera cargado por mentir, pero al final todo se quedó en un susto.
Como el vuelo llegó con retraso me contuve de pasar por el tocador, nunca me ha gustado hacer esperar sin más, así que cruce la gate sin saber con qué jeta me enfrentaba a mi lover yanqui. Imaginé, incluso, que salía corriendo al verme, pero no...Allí estaba y no se movió hasta que llegué a su altura... bueno, eso era físicamente imposible. Hasta que llegué. Su sonrisa debió iluminar todo el aeropuerto, pero yo solo tenía ojos para sus ojos, porque era su mirada lo único que observé por ser lo único que recordaba. Una mirada limpia y serena, algo ingenua.
(¿Qué queréis? Cuando le conocí estaba borracha).
Me recibió con un discreto beso en los labios, tomó mi troley como si fuera un maletín de juguete y nos dirigimos al aparcamiento, para rodar, minutos después, en su Range Rover hasta su hogar, como dos adolescentes abriendo un regalo. Estrenando el mundo.

20 comentarios:
Sí, que continúe, sí...
Cómo te atreves a preguntarlo siquiera?
...
Como mañana no esté el cuarto capítulo ,voy a tu casa y te doy una collleja... o por lo menos si lo quieres dejar ,invéntate un final redondo ,pero no nos dejes así....
Síiiiiiii!
Qué apenas estaba comenzando a viajar con la imaginación!
Si ya estás ahí, cómo nos vas a dejar sin el final.
Esperamos un poquito...
Después de estos últimos capítulos, ya te valdría dejarnos sin el final.
¿A dónde aterrizarás?
Besos, Sue.
Pobre de tí que no continues, si no la venganza de los marujos será terrible.
La Cuarta (y última, I promise)entrega se hará esperar. Es el último trago de vino, el "coscurro" del bocata de nocilla, lo más rico vaya y es por ello que necesita hornearse bien.
Le voy a dar unos homenajes al body este fin de semana para poder seguir rindiendo homenaje al pasado a partir del lunes.
Así que Reyes, nada de collejas, eh :)
Podría inventármelo, pero entonces no serviría de nada todo el experimento éste de la regresión...
Lua, ahí vamos.
Carmen, no esperaremos mucho.
Eva, aún no aterricé. Creo que nací en un Avión (mi madre me mintió) y aún sigo en él...
Strongboli, qué miedo me das, ja,ja,ja. Prometo seguir, de verdad.
Jooder Sue, llevo leyéndote media hora para ponerme al día, y tengo los dientes que rayan el parqué de casa.
¡Qué cabrona eres!
Eso.
Homenajea el body y luego con calma lo escribes.
Besos.
Anda, no nos dejes así...
¡Qué emocionante ! que continue, please, please darling...
Un abrazo muy sereno que te anime a colocar el cuarto capitulo, cargado de good vibrations for you,
Naia
Un cuento de hadas? Un cuento chino? No, es tu cuento, por eso queremos que siga.
Si se te ocurre dejar el final abierto.... ¡Organizaremos una huelga de hambre!
besos
Un placer siempre pasar por tu espacio. Hoy sábado temprano, paseo por los blog amigos. Genial siempre.
Saludos y un abrazo enorme.
Únome a De Cenizas. Ya sabes, Sue. A por la cuarta!! (jeje, ni que fuera una sevillana!)
Besos!!
X favor sigue escribiendo la cuarta parte!No dejes a la gente así!!
Pero creo que vas a tener que escribir una quinta y hasta una sexta...porque tiene mucha miga la historia.
Asique como hizo Rachel Weisz en la pelicula "CONSTANTINE", por favor, sumergete en la bañera y sigue escribiendo esos maravilloso recuerdos.
Animo!!!
Keiko.
Aquí estamos, esperando...
¡Ni se te ocurra dejarnos con la intriga!
Bueno, un pequeño descansito se te puede conceder, vale, pero vuelve, ya sabes cómo nos tienes...
Sue, besos y :) :) :)
Por supuesto que s´, que siga, que siga.
Go away!, go away!
Gracias chicos.
No os contesté porque os hice caso y seguí :)
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