Los días de vacaciones en Lisboa acaban de agotarse y ya parece que ha pasado todo un siglo. Cayeron las horas como las gotas de lluvia que han inundado la ciudad durante toda la semana. Unas veces bajando raudas, buscando un hueco en el empedrado donde esconderse para seguir su camino hacia lo más profundo de la tierra. Otras veces descendiendo lentamente, dejándose mecer por el viento para mojar los pensativos rostros lisboetas.
Los que me hablaron del encanto de Lisboa, de la melancolía que encierran sus calles y de la amabilidad de los portugueses tenían razón. Toda la del mundo. Lisboa encierra una decadencia exquisita que llega sola y sola se va y que únicamente sienten cierto tipo de corazones. Al marchar, y a pesar de haber pasado una noche extra en la ciudad por obra y gracia de EasyJet, he sentido que algo de mi dejaba allá... no sé muy bien qué, pero anhelo volver para averiguarlo.
Al llegar, a pesar de la extrañeza y la tristeza por volver, he hallado buenas nuevas de Haiti: parte de la familia de R está sana y salva. He vivido el desastre a través de la tele por cable del hotel, a miles de kilómetros de B y R y de los malos días que han pasado y que aún les quedan por pasar. Me hubiera gustado estar con ellos o estar ahora para frenar su pena... hacer algo más que enviar palabras de aliento que nunca sabes bien si sirven de algo. Igual que si las escribo ahora para todas esas personas que aún intentan sobrevivir al desastre o para animaros a todos a que ayudéis a través de UNICEF, Cruz Roja o cualquiera de las ONG que están volcadas en el auxilio de Haiti.
Me siento extraña por muchas razones hoy, y anoche, intentando pegar ojo en el hotel que EasyJet nos ofreció para no dormir en el aeropuerto, no dejé de presenciar escenas en mi cabeza. Algunas muy grotescas, otras muy tristes... Ahora ya estoy aquí, en esta ciudad de la que quisiera huir, atrapada en un presente malquerido y con el corazón aún encogido por lo que fue y será. Por lo que no quiero y me apena.
En cuanto logre recomponerme un poco me pondré al día con la lectura de todos los Blogs. Eu prometo.

27 comentarios:
Sue,
me han llegado adentro tus palabras. En realidad, estos días y hoy en especial, he sentido también que nada de lo que se diga tiene la largura suficiente para servir de consuelo o de cobijo a la gran tragedia que llegó y aún está por continuar...
En mi entorno, nada cambia, pero cambia todo, porque no me siento con las fuerzas precisas para mirar hacia otro sitio, para no sentirme un poco culpable ante el dolor de otras personas, aunque, por mi trabajo, lo tenga más cerca de lo que a veces aguanto.
En fin... que pierdo mi línea habitual...
Un gran abrazo, Sue. Con toda mi empatía a tu estado de ánimo!
Bienvenida!
Besos!
Bienvenida y bienvenidos tus posts. Sobre todo si son como éste. Dices que las palabras a veces no llegan. No sé, Sue, pero tú tienes una gran habilidad y sabes sacarle partido muy bien. Al menos..., a mí sí me comunican.
En cuanto a lo de que has dejado algo en Lisboa que no sabes qué es..., yo le doy la vuelta a la tortilla y pienso que quizá no eres tú quien lo ha dejado, sino Lisboa quien se lo ha quedado... para obligarte a volver ;-)
Saludos y, como decía al principio: bienvenida.
S. cid
Cada tanto, uno quiere otra vida y más cuando anda viajando. Como dice un viejo refrán: "Quién cambia de ciudad, cambia de suerte". Tal vez sea cierto.
La decadencia de Lisboa, siempre se ha visto potenciada por la figura de Pessoa, Mário de Sá-Carneiro y otros personajes singulares que pasearon por sus calles. Cuando más conozcas de ellos, más motivaciones tendrás para volver.
Un saludo.
pues a pesar de todo la vida siempre continúa... hay eventos que nos marcan y nos hacen ver la vida de una manera distinta, sin embargo, es para bien :D
Que bellas palabras; que sola se ha quedado Lisboa.
Y esa es la vida. Así, a veces buena y otras que no desearíamos vivir.
Y todo pasa y todo llega y todo cambia y siempre hay que rescatar lo mejor que por cierto lo hay.
Saludos
Abrazo amiga, soñemos y dejemos el corazón por las ciudades mágicas.
Caigamos a tierra con el dolor de Haiti. Tus palabras sí llegan.
Querida Sue, me hubiera gustado estar en Lisboa. No la conozco y tengo muchísimas ganas de saborearla paso a paso
Me han "llegado" tus palabras tan sentidas; y me siento feliz de que seas mi "compi" en estos mundos del ciberespacio, que nos acercan de verdad si queremos ser verdad.
Creo que unos a otros nos ayudamos, así que no menosprecies tus gotas de lluvia generosa que hacen crecer más pensamientos en los que te leemos...
Lo de Haití me tiene dando muchas muchas vueltas a la cabeza.
Te mando un beso!!
Este post está ahogado de melancolía.
No sólo por la de Lisboa.
Chorrea melancolía por todas las frases.
Y además la contagia.
Besos.
Este año fijo que vuelvo...
;)
Besicos
Por aquí me tienes en esta mañana de domindo, bebiéndome tus letras. Un placer siempre pasar por tu universo.
Saludos y un abrazo enorme.
Me ha gustado lo de la decadencia exquisita de Lisboa tanto como he sentido lo del derrumbe inhumano de Puerto Principe
¿Mirar hacia otro sitio? ¿Hacia dónde exactamente? Dime, sosita.
Considero que tenemos una deuda moral con aquellos que sufren, más o menos en paralelo a la que tenemos con nosotros mismos.
En mi entorno tampoco cambia nada, solo yo, y esa es parte de la tragedia de mi vida.
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Jose, gracias a ti por seguir por aquí.
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Mouto obrigada Cid. Y si te sirven mis palabras, muchas más gracias (pero son más las que tu tienes).
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Guido, interesante frase. Viajar es inyectarse otros mundos en vena, lo malo es que cuando llega "el mono" una puede llegar a perder la poca dignidad que le queda, arrastrándose en busca de una migaja de metadona de cambio.
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Javier y Vikin, me gusta que veais lo positivo que yo, ahora, no puedo ver.
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Gracias Anónimo.
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Lua, seamos francas: Haití se muere. Pero guardemos la esperanza de que puede renacer como algo nuevo y mejor. I wish.
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Carmen, te invito a que visites Lisboa. Te gustará pasear por sus calles y reencontrarte con la amabilidad perdida.
Al menos, perdida en gran parte de España.
Un beso y gracias por seguir por aquí con tus palabras de aliento.
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Toro, glup, glup, glup. Es cierto, me ahogué.
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Belén, que así sea.
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Hiperión, siempre me alegra tu sonrisa.
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Miguel, maestro, no te pierdo de vista.
Querida Sue, te contagiaron la saudade, eh? Verás que pronto te nos pones al día para relatarnos historias reales, tiernas, simpáticas...con ese gracejo especial que tienes.
Sigo siguiéndote, linda
Un placer volver a tenerte por aquí.
Un abrazo
También se agradece la foto, donde se ve uniformidad en los tejados y ni asomo de horrorosos cerramientos de aluminio.
Saludos.
Sí Virgi, creo que me contagié.Gracias por seguir por aquí, a pesar de mi tristeza.
Otro abrazo para ti, Milagros.
Guido, tienes razón, ese aluminio es matador. En realidad esta foto era una prueba para otra mejor que nunca salió...
Ay Sue
No sabes tú, las ganas que tengo de conocer Lisboa, de andar y dejarme atrapar por la melancolía y decadencia de sus calles; esas que deben guardar tantos recuerdos, alegrías y tristezas.
La desgracia de Haití expone sin tapujos, como decía un periodista mexicano, los limites y miserias del capitalismo global, salvaje y brutal.
Un beso.
PS Qué bella canción
Me alegro de verte de nuevo. Todo mezclado en emociones y sentimientos, aún así lo has vivido con intensidad.
Ahora todos estamos desolados y tremendamente consternados. Solidaridad y ayuda a Haití.
Un abrazo sereno que llegue a todas las personas de Haití.
Namasté-OM
Pues ándale Marychui, Lisboa te espera, no tiene prisa.
Haiti no cesa en su lamento y sus politicos hipócritas y gordos de dinero y poder lloran lágrimas de cocodrilo.
Mal rayo les parta.
...
Gracias por volver Naia. Me uno a ese abrazo.
Sue, todo mi cariño para tu cuñado y a su mamá. Mucha luz y Bendiciones para toda la familia de su cuñado.
Besos, cuídate.
Gracias, enviaré tus bendiciones con la primera brisa de la mañana.
Un beso.
La vida sigue si y nosotros seguimos y por eso nos corresponde llorar y ayudar.
Saludos
Tienes mucha razón Alma.
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