
Sucedió en la prehistoria. Éramos cinco: dos chicas y tres chicos. Ellos alemanes (ya sabéis, de Alemania, Europa), altos, rubios y algo piratas, al menos dos de ellos. El tercero era algo así como un intelectual alemán, catedrático, muy redicho él, pero tela de gracioso con su acento vikingo-andalú.
Uno de los piratas salía con mi amiga y el otro era abogado y residente en Mallorca y durante al menos dos horas (o quizás tres) de aquella noche creí que era mi cita. Pero no. El tipo no hablaba español, o por lo menos conmigo, y eso que desplegué con él parte de mis encantos más ocultos: sonreí, le hice un montón de preguntas interesantes sobre su trabajo (que contestó con monosílabos), le serví vino en la cena...pero nada. La cosa no funcionó de ninguna de las maneras.
La verdad es que no era para tanto, pero tenía buena planta, era guiri y una servidora llevaba ya varios meses de secano. Tres razones suficientes para arriesgarme a quedar como una soberana gilipollas.
Cuando llevábamos una hora en la fiesta (antes hubo cena, compra de bebidas y taxi) decidí que el rubiales no se estaba haciendo el duro, sino que pasaba de mi cara, simplemente, así que me olvidé de él y me centré en la fiesta per se. Me puse mi disfraz de chica sociable y me lancé a conocer gente de todo el planeta. La verdad es que estaba en el lugar idóneo, porque allí había personas de todo el globo terráqueo, sexo y religión. Una amalgama de colores, idiomas y profesiones digna de las mejores pelis de Woody Allen.
Yo aún no lo sabía (lo supe un año y medio después, má o meno) pero allí estaba uno de los hombres que más me iba hacer gozar y sufrir en la vida. Y no era el estudiante mono de primer curso de arquitectura, ni el alemán de marras, ni ningún otro pimpollo de los que vi en aquella casa, era... bueno era EL. Alguien que pasó totalmente desapercibido a mi radar, pero que (putada del 15) me calló bien desde el principio. Tanto que cuando recibí su llamada en mi móvil un par de semanas después ni siquiera me molestó, a pesar de que no fui yo quien le dio el número y no me lo explicaba.
La culpable del guisado fue mi amiga, que al parecer se encontró con una amiga de EL y ésta le suplicó que le diera mi teléfono aludiendo que era el mejor regalo de cumpleaños que podía hacerle a su amigo (EL). Y así fue como empezó todo: en una puñetera fiesta en la que me colé, o me colaron.
Como era un tipo simpático a rabiar y muy insistente, terminé cediendo y acepté su “date” no sin antes avisar a mi amiga (la celestina) de que “me tomo un par de copas con él y me vuelvo a casa, que no quiero líos, eh”. Claro, qué fácil es decírselo a una amiga, en la teoría, qué grandes toreras somos cuando no tenemos al bicho delante. En la práctica, dentro de la vorágine y con esa música brasileña que lo envuelve todo y te llega hasta el alma (si tu alma habla ese idioma)... la cosa se pone difícil.
Siguiendo con el lenguaje taurino, se puede decir que aquella noche salí herida de muerte, pero sana y salva por la puerta grande. Es decir, que yo no era consciente de la herida y la muerte llegó mucho tiempo después, pues no bastaron un par de noches, ni tres, ni siquiera cuatro para que yo quedara rematara en la arena. La faena fue algo más complicada y tres pueblos más rara.
Básicamente empecé a sentirme sobrada de todo y EL se cansó de insistir (y de sobrar) y se cortó la coleta. Un tiempo después (un año y medio má o meno) descubrí que echaba de menos ese trocito de mundo que EL, hombre de mundo, vital, generosa sonrisa, me regalaba (con premeditación y alevosía o sin saberlo, eso nunca lo averigué) cada vez que me miraba. Pero lo descubrí demasiado tarde y lo siguiente que sucedió solo tiene que ver con desvelos, misivas ignoradas, excusas, lágrimas, auto reproches y lo que en cultura musical se conoce como “broken heart”.
Así que, ya sabéis, antes de colaros en una fiesta, por muy buena pinta que tenga y por muy divertido que lo cantara Mecano, mirar a ver, porque luego llega Paco con las rebajas y nadie está libre de que le caigan un par de hostias.

36 comentarios:
¡¡¡Muchas gracias por el consejo de aquí a la derecha!!! Iba a comentar algo sobre tu entrada pero me he quedado sin palabras. ¡¡Gracias!!
Muy, muy, muy curioso el empleo de ese lenguaje taurino. Lo has "clavao", Sue. En cuanto a las fiestas..., tiene eso: unas veces salen bien y otras, mal. Hay que tener cuidado con las fiestas en las que una se cuela, donde, además, suele haber demasiado niño mono... pero ninguno solo.
Saludos.
S. Cid
¡Dos orejas y rabo (cuidao)!
Besos, Sue!!
Los desvelos te encuentran en una fiesta, en la arena de la plaza o, por ejemplo, en una esquina una noche cualquiera.
Siempre lo he dicho: son un incordio.
Se te dan bien estas historias de encuentros-desencuentros. Yo, he llegado a la conclusión de que algunas historias salen adelante aunque lo hagas todo mal. Por la misma razón, otras no se dan aunque pongas todo tu empeño. Y es como escribió cierto escritor y que repito cada tanto: "Si nuestros caminos se cruzaron, es porque nuestro encuentro encierra un significado que nos desafía, o se nos escapa".
Un saludo.
Vaya.
Y ya es definitivamente tarde?
Habrá que ir con cuidado.
Besos.
Siempre es interesante atender al consejo que nace de la experiencia.
Pues de nada Miguel, y espero no hacer que deniegues la asistencia a ninguna fiesta por mi culpa.
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Sí, y eso que soy antitaurina, pero es que tengo muchos registros :) Ay, Cid, es que las fiestas las carga el diablo.
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Algo así sucedió Jose, más o menos.
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Sí, bats, lo son, pero la vida no tendría matices sin ellos.
Eso crees Guido? Crees que algunas historias pueden continuar aunque lo hagas todo mal? No sé, déjame pensarlo...
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Bueno Toro, dicen que nunca es tarde, pero vaya... volver a la prehistoria me costaría un poco.
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Cesc, la intuición y la experiencia es lo único que tenemos.
Yo conozco parejas que están juntas porque tenían que estarlo, aún cuando nada más conocerse sólo les uniera el desprecio o la indiferencia. Y he visto a otras muy unidas con inicios aún más demenciales...
¿Estar juntas porque debían estarlo? Pero el desprecio y la indiferencia no parecen buenos conductores de vínculos...
Querida Sue,
Tienes toda la razón. Dicen que todos "los gatos son pardos por la noche". Aún así, además de estar muy atent@s, no dejemos de disfrutar de la vida y del amor. ¡No todos, son, somos pardos!
Un abrazo muy sereno para ti.
Namasté.
pues a hacer sumamente cuidadoso con todos los consejos... a hacer las cosas con cuidado y ser feliz :D
a ver si algún día me puedo colar a una salidita :D
No he entendido bien SUE: ¿Te gustaba y a la vez te sobraba, y luego le echas en falta y él te ignora?
Es que si te gustaba NO sé por qué te sentías sobrada de todo.
^Perobueno, al menos tienes una historia, y eso está bien. Es vida!
Las historias de encuentros y desencuentros, de conciertos y desconciertos, son, creo, las mejores.
Buena, bonita y seguro que carísima, visión de las cosas almadas.
Buen texto.
Hasta otra...
Es que eso fue algo más que "colarse" en una fiesta... fue... una colada.
besos
A veces no hay que pensar tanto... Y dejarse de coñas marineras...
El relato tiene un buen estilo.
Un saludo.
Claro que no Naya, no todos somos gatos pardos, aunque a veces podamos parecerlo.
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¿A ver si algún día me puedo colar una salidita? No te entendí Javier, sorry...Lo de ser feliz sí, o al menos intentarlo.
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Carmen, contestar a esas preguntas, ahora, así, a bote pronto se me hace inmenso y difícil. Podría resumir diciendo que me dí cuenta tarde de que el tipo me gustaba.
No sé si te sirve...
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Sí Mario, y lo mejor es contarlas con la distancia de por medio. Es hasta sano, fijate.
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Cenizas, una colada sin piña además. :)
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Eso también lo he aprendido con la edad Max EGB...
Bienvenido.
Una historia contada de mil maneras distintas pero tan habitual.
Un abrazo
A veces pasa, SUE, lo sé...
No sé si leo "Las chicas de oro", o "Casi sexo en Madrid", mira qué ponerse a contar los amorcetes tonteras, habiendo tanta tela que cortar en este mundo. Se te ve como una pescadilla que trata de agitarse su narcisismo, pero no lo logra. Te quieres demasiado, y no hay pa tanto. La típica niña que fue mona, muy por debajo intelectualmente de su físico. Con cariño.
aramba, es interesante y casi un ejercicio de autoexhorcimo recorar la coas que hiciste en la prehitoria de los amores. recordarlo con na sonrisa, o con una lagrimilla, si hace falta. Tampoco creo que se pueda decir que estos acontecidos que nos relatas, Sue (sean o no reales) nos aporten "experiencia"..., más que nada porque, cuando tenemos el toro delante se nos cae el capote, o la espada no está suficientemente afilada...., o nos entra el canguelo y nos escondemos en la barrera.
Lo importante, creo, es saber dónde está en tu corazón y en tu pensamiento. Si sigue vivo o es un capítulo de la vida que, de vez en cuando nos usta repasar..., pero sin buscar razones de porqué falló, o porqué lloramos, o porqué salió mal..., sin más.
Á mí me ha gustado. L ahonestidad con una misma y, encima, volcarla, a corazón rasgado, es admirable....,a pesar de que puedas exponerte a juicio de valor innecesarios o completamente desafortunados.
Sigue así, torpeda.
Muxak!!
Nunca sabe uno lo que se puede encontrar en estos mundos de Dios:si yo te contara dónde conocí a mi novia... Y bueno, yo también he conocido un ÉL (en este caso ELLA) y al final todo pasa, te quedas con lo bueno y a otra cosa mariposa.
Petons.
Que bueno el relato!!Simpatico y chispeante,no considero que sea narcisista ni de niña tonta fribola.
A mi el sabado me pasó algo parecido pero,los papeles se invierten, yo me dí cuenta que no me gustaba y creo que por su actitud y comportamiento, yo le sigo gustando...o eso cree mi subconsciente.
Guido Finzi, tu frase me ha llegado al alma, es lo que estoy viviendo ahora mismo, nunca se saben donde te pueden llevar las baldosas amarillas.
sigue así!Besos.
Keiko.
Querido buzo cualquiera, en realidad lo que lees es Cartografía humana II, pero te invito a que mudes de lugar y lectura si ésta no te parece suficientemente excelsa. A chica de oro aún no llego (aunque espero que todo se ande) y el "sexo en Madrid" (sin casi) lo dejo para otros momentos, personas y lugares. Aquí soy cándida como la miel, aunque no siempre igual de dulce (más bien amarga, por lo que leo).
No voy a darme por aludida ni ofendida (por eso del cariño y tal) aunque podría añadir varias objeciones y defender este, mi Blog (en plan: escribo sobre lo que me sale del moño y todo eso), pero no voy hacerlo. Me quiero demasiado, como bien dices, aunque no haya "pa tanto" y al fin y al cabo es solo una opinión y es tan bienvenida como cualquier otra.
Con cariño.
Cierto Alma, son historias de idas y venidas tan habituales... la vida, U know.
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Carmen, ¿a ti también te pasó? ...
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Stronboli, espero que algún día me cuentes donde conociste a tu novia(entonces yo también te contaré dónde conocí al mio :).
Siempre, siempre hay que quedarse con lo bueno, aunque para ello, antes haya que hacer una pequeña sangría interior.
Un saludo y gracias por volver por acá. Tengo pendiente leerte.
Saioa, torpeda tú! :) Y espero que no te olvides de los pobres cuando estés paseando por Miami Beach (snif, qué envidia, snif).
Seguro que te traes muchas historias que contar, ¿que no?
Vale, prometo no buscar más razones de cosas pasadas :)
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Keiko, respira hondo, lo del finde ya pasó (pienso lo mismo que tu, por cierto) y tu ahora a disfrutar de Zaragoza.
Ays, es que Guido es mucho Guido.
Al final no me aclaré, Sue...¿y de los alemanes, nada? ¿O es que lo guardas para otras entradas?
Te espero y te sigo, preciosa.
Besos y sonrisas
Jajajaj! No virgi, de los alemanes, en esa ocasión, nada.
Besos y sonrisas para ti.
Uff los alemanes, Virgi........dan para muuuucho
Volver a la prehistoria...fue un interesante viaje en la máquina del tiempo en medio del lenguaje taurino.
Oleeee!
Bueno, bueno, veo que el lenguaje taurino causa furor (y no sé si eso me alegra :)
Un saludo Roberto.
Si quieres te lo cuento, pero aquí, en un comentario, pues no sé no sé...
Jajaja, no mejor en privado Stronboli.
Vale, te mandaré un mail. Le parece bien?
OK.
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