Era viernes, pero ella tenía aspecto de lunes. Por el dolor de sus huesos parecía que un camión le había pasado por encima, seguido de un par de remolques. La cabeza llevaba horas dándole vueltas, al tiempo que un enanito con un martillo le clavaba entre los ojos un punzón. Un mal día, o a lo peor una mal siglo. Jornadas laborales de diez horas sumadas a clases de dos y al examen de lexicografía más complicado de la historia.Justo en el instante en el que la llave cedía a la cerradura se acordó de que no había comprado aspirina. “¡Joder!”. Recogió las bolsas del súper del suelo y terminó de abrir la puerta con una patada.
-¡Joder! –repitió.
Entró en la cocina soñando con un baño de espuma y un mini de alcasetser y en seguida notó el olor a tabaco que venía de la terraza (tenía un pésimo oído musical –y del otro- pero un olfato prodigioso).
-Hola.
La voz entró de la terraza de la cocina y salía de un tipo al que jamás había visto antes.
No muy alto, pelo castaño claro y escaso, sonrisa de tipo que cree que se las sabe todas (y cuenta que se las tira a todas), con un hedor apestoso a petulancia disfrazada de simpatía y un pésimo gusto musical (en el equipo sonaba “Malú”).
-Hola –dijo ella mientras dejaba las bolsas sobre la encimera.
-Está claro que tú eres Mónica, Belinda no ha exagerado nada.
-Pues sí, presente, y tú eres...
-Osvaldo y es un placer conocerte.
Segundos antes de darse el placer ya se había tomado la confianza de abalanzarse sobre Mónica para darle dos sonoros besos en las mejillas (muy cerca de los labios) agarrándola de la cintura. Mónica retrocedió y sin sonreír un ápice (no era su fuerte) preguntó (que tampoco era su fuerte):
-¿Qué Osvaldo?
-¡Mónica guapa! Pensé que no llegabas nunca, veo que ya conoces a Osvaldo. ¿No es un encanto? Venga, vamos a ponernos unas copichuelas y al salón.
-No, no estoy de humor, me voy a la cama Belinda, estoy muerta y odio a todo el mundo. No tengo un buen día.
-Venga boba, si lo vamos a pasar bien ¿partes un poco de queso? Oye, por cierto ¿que tal la prueba en Ínter economía?
-Anda, yo tengo acciones allí, jeje, quiero decir que he hecho algunos proyectos para ellos, anuncios, cosas así y estamos preparando un telefilm que nos va a dar una pasta je,je... bueno, ¿de qué era la prueba?
La cara de Mónica se volvió hacia Osvaldo, que no dejaba de sonreír mientras hablaba y en el momento del “bueno ¿de qué era la prueba?” ya la agarrada de la cintura (otra vez).
-No tiene importancia.
-Claro que la tiene ¿de qué era? ¿de presentadora? Tu imagen es perfecta.
Mónica buscó la cámara oculta en el techo de la cocina y después fue a mirarse al espejo del baño. No sé, quizás tuviera escrito en la frente: “No escuches lo que digo, soy gilipollas”. No vio nada, así que volvió al salón y comunicó a la pareja feliz que se retiraba a sus aposentos, que deseaba que lo pasaran requetebién juntos y que hicieran, por favor, el menor ruido posible. Belinda la llamó sosa entre risas y Osvaldo estuvo a punto de tomarla de nuevo por la cintura, pero su mirada esta vez le frenó.
Desde la cama comprobó lo débiles y estúpidas que pueden ser las palabras a veces, ya que ninguno de los dos hizo el menor esfuerzo por hacer el menor ruido posible, tal y como les había suplicado. Más bien parecía que habían instalado el botellón en el pasillo y que hablaban a gritos desde allí para tenerla informada de todo.
Escuchó durante unos minutos las historias para no dormir de Osvaldo. Su reciente divorcio de la “loca” de su mujer a la que “yo idolatraba, y tu lo sabes Belinda, lo que yo la quería” y el encuentro con un par de amigas de su ex en una fiesta con la consiguiente orgía en la que se sintió “manipulado” por esas dos “víboras” y ahora ella “me pide dinero, quiere arruinarme”.
-Si, ya sabes, soy un tonto...oye, por cierto, ¿a tu amiga Mónica le he molado, no? Es que... vaya que lo he notado, esas cosas se notan .
-Bueno, ya sabes, hay mucha golfa por ahí... y yo que soy débil... si es que me engañan todas, pero lo que yo quiero es estar con una chica y quererla, una pareja formal... ya sabes, darle todo, hasta mi corazón...
-Ya, ya, si es que eres un sol Osvaldo.
A ese punto Mónica soltó una carcajada tras la cual es probable que se quedara dormida .
A la mañana siguiente se levantó temprano (defecto laboral) y se puso a ordenar los libros de la estantería sin mucho tino. No había forma de encontrar un orden, así que una hora después fue a prepararse su saturday special brunch. Un par de horas y varios capítulos de “Ventanas de Manhattan” después la atronadora voz de Belinda resonó en la cocina:
-Buenos díaaaaas, bueno quéeee ¿qué te pareció Osvaldo?
-¿Quién?
-Osvaldo, nena, qué despistada eres.
Mónica levantó la mirada de su libro.
-¿La verdad?
-Es encantador, ¿a que si? ¡Lo sabía!
-Sí, de serpientes. Es un memo y un troglodita vestido de Prada. ¿Dónde le conociste?
-Es mi mejor amigo, ¿de qué estás hablando?
-Ahhhh, ¡joder! Ahora caigo, este es Osvaldo, el amigo encantador que llevas años queriéndome presentar... joder, lo había olvidado. Puta semana que llevo...
-Sí, exacto, es mi amigo Osvaldo.
-Perdona, no me acordaba...estoy fatal ¿no tendrías una aspirina?
-No, y tú ¿no tienes nada más que decir?
-¿De Osvaldo?
-Sí.
-Pues realmente...no. Ah, sí, no se te ocurra darle mi móvil.
-Me refiero a una disculpa, es mi mejor amigo y no permito que nadie le insulte porque además lo está pasando fatal con lo del divorcio.
Mónica sorbió un poco de café (el tercero de la mañana) y dejó el libro sobre la encimera.
-Vamos a ver, dos puntos, en primer lugar yo no le he insultado, solo he contestado a tu pregunta y en segundo lugar tengo una duda: si ese es el tipo que quieres para mi: o me odias o es que eres más tonta de lo que pensaba y te tiene igual de engañada que a las veinteañeras que se tira.
-¡¿Qué?!
-Es un perfecto gilipollas. Ya está, ya lo he dicho.
-Tú sí que eres una perfecta imbécil y una desagradecida ¿quién te crees que eres para hablar así de la gente, de mis amigos? No tienes ni idea y además eres una borde y una seca con todos mis amigos. Te vas a quedar sola ¿sabes lo que me dijo Osvaldo anoche de ti?
-Que soy una borde, fijo, no, espera ¿una amargada? ¿una estrecha? ¿demasiado flaca?
-Pues sí, una borde, y yo encima te defendí diciéndole que no lo eras, que eres una chica encantadora pero que estabas muy cansada, eso hice, fíjate.
-No lo dudo, se te da muy bien mentir, pero por mi no lo hagas. No soy encantadora, soy Mónica, tengo treinta años, me gusta el café, ordenar libros y asistir a conferencias aburridísimas sobre el acento diacrítico y sobre Wittgenstein, sobre todo sobre Wittgenstein que es lo que menos entiendo del mundo.
No soy una borde ni una sosa, aunque puedo serlo si estoy cansada y me tocan las narices, como anoche. Soy una estrella sideral en la cama, eso se lo dices a Osvaldo, y tengo sexo cuando lo quiero. No estoy sola ni amargada. Estúpida sí soy, despistada mucho y estoy medio sorda, pero tengo un olfato de perra que huele a kilómetros a los gilipollas.
Esa soy yo, y ahora, si me disculpas, voy a llevar mi culo a correr por El Retiro.
Arevoir!

16 comentarios:
Tómate la aspirina.
O mejor dos.
Tipos repelentes para mujeres con un poco de "paladar"...
buen relato!
Por las dudas estoy de salida. Voy a comprar aspirinas. Ya su descripción me molió la cabeza! jaja.
Saludos
Mónica tiene razón, ese tio es un gilipoyas...
Besicos
Lo de las "amigas-busca-novios" es una cruz con la que hay que cargar... ¿O no? A veces más vale darle una patada en el culo a la amiga... y al novio que te ha buscado.
Buen texto.
Saludos.
S. Cid
Hala, amiga, ¡ahí queda eso! ¡De diez! (¿Quizás un pelín corto? Pues... no. Aunque te quedas con ganas de salir corriendo detrás de Mónica...)
Besos, Sue!!
Pobre Mónica, con el mal de cabeza que tenía...le remataron el día.
Ay Carmen, qué bien lo definiste. Ala, pa dentro la aspirina.
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Gracias Javier.
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Viking, buena estrategia. Mujer prevenida vale por tres.
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Cierto Belén, integral además.
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La peor cruz, Cid pero tiene la ventaja de que puedes descubrir que al final no existía amista ninguna. Y eso te ahorra un tiempo vital preciosísimo.
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Ya te digo Milagros, fue el día más inoportuno para una cita ciegas con el último tio que Mónica (y cualquier mujer con dos dedos de frente) desearía conocer.
Si Jose, ganas le quedaron, pero desde ya te digo que no la pilla je,je.
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Es que cada día que pasa te obligan a volverte más misántropo....
Por eso las imágenes de la soledad del bosque canadiense cada día se me hacen necesarias; voy a ver si mañana echo 5 columnas de la Primitiva para Jueves y Sábado.
Un saludo
Un bosque canadiense, un faro gallego... cualquier sitio es bueno para huir de falsos y gilipollas.
Y por supuesto, sola mejor que mal acompañada. Eso siempre.
Je je je, eso te pasa por compartir piso con alguien llamada Belinda.
Menudo pijín y engreído te querían colocar. Como para salir corriendo, efectivamente, por el Retiro y no parar hasta Los Navalucillos (provincia de Toledo)
Cuando una está super mal y todo está que arde...una es arisca y borde cuando las personas son pesaditas. Y si es un hombre cretino, más.
Lo mejor una aspirina.
Un abrazo sereno.
Namasté
No hay medicina que evite la ignorancia, la falta de respeto y la estupidez ajenas. Bueno, tal vez para éso la marihuana sí que sería bastante terapéutica... Al menos contribuiría al pasotismo y la desgana que una tiene que hacer aflorar muchas veces a la fuerza. Pero no voy a abanderar una lucha a favor del uso de los sicotrópicos ni siquiera para poder superar la falta de sentido común contra la que una se desmorra cada día.
Con amigas así, ¿quién necesita enemigos?
¡Mira que una ha tenido amigas! En todas las épocas, de todas clases...y al final, sólo te quedas con cuatro o cinco de las de verdad.
Me da que Beinda no es de ellas.
Un abrazo...¡y sonrisas, of course!
Sí Miguel, de hecho, todavía estoy corriendo (soy una especie de Forrest Gump pero sin caja de bombones). Jajaja!
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Sí, Naya, hay personas que tienen la facultad de no saber escuchar. Recojo tu abrazo y te mando otro.
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Bats, eso mismo me pregunto yo. Menos mal que yo si tengo sentido común y prefiero huir (sí, huir) que aguantar toda esa estulticia.
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En efecto Virgi, Belinda ya no es una de ellas.
Un beso.
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