Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

martes, 29 de diciembre de 2009

THE END


Llovía a mares. Al entrar en el portal golpeé los pies contra el suelo, con furia, y trocitos de barro saltaron a las paredes. Sin embargo, aún quedaba barro en mis suelas cuando llegué al segundo piso.

Antes de llegar hasta la puerta B lo pensé de nuevo (era la vez 315) parándome en medio de la escalera. Entonces, decidí darme media vuelta y comencé a bajar los escalones con la mirada puesta en mis botas sucias. Quería, pero no podía levantar la cabeza, era como si una gran piedra me aplastara contra el suelo. Me sentía chiquita y fracasada. Y algo estúpida también.

-Eh, ¿qué pasa? ¿Ya te vas? ¿Pero has llamado?

Me volví intentando respirar y hablar al mismo tiempo.

-Emmh, no, es que... no quiero la caja, mejor me voy. Adiós, eh.
-Cómo que te vas, estás tonta, anda sube.
-No quiero mancharte el parquet, tengo las botas llenas de barro.
-No seas cría, sube.
-Pensé que tenías la caja en el trastero...
-Pues no, la tengo en casa, ¿quieres entrar de una vez?

La casa ya no era la misma ni olía igual. Tampoco yo. Ni él. Insistí en quitarme las botas antes de cruzar el umbral así que abrí la caja arrodillada sobre el suelo del salón, descalza.
Allí estaba mi bloc de notas negro (con mis horribles poemas y mi collage homenaje a Kurt Cobain), algunas fotos de momentos felices, un par de libros que le regalé, mi camiseta de dormir de Los Suaves (que también le regalé) y mis cartas.

-¿Me devuelves los libros? ¿Por qué?
-Son tuyos.
-No, son tuyos, te los regalé, yo no te devuelvo tus regalos. Es infantil.
-Ya sabes que no leo mucho.
-Sí, lo sé, por eso te los regalé, para que leyeras.
-Pues perdiste el tiempo, ya ves.
-Y las cartas ¿por qué me las devuelves?
-Las escribiste tu así que son tuyas, quizás te sirvan para presentarlas a algún concurso literario de esos, quitando mi nombre claro.
-Te lo ha exigido ella ¿verdad?
-¿Te refieres a Isabel?
-Como se llame.
-Pues se llama Isabel y sí, lo hemos hablado y es lo mejor. Hay que cortar por lo sano, es... bueno, más sano.
-Que yo recuerde estaba todo cortado hasta que me enviaste un sms para decirme: “tengo una caja con cosas tuyas”. Podrías haberlas tirado y nos habíamos ahorrado la escenita.
-No tengo por qué tirarlas, son tuyas y quería devolvértelas. No quiero que esto termine de mal rollo.
-Ahhh, acabáramos, por eso me devuelves las cartas que te escribí y los regalos que te hice.
-No te devuelvo todos, solo los libros y esa camiseta horrorosa.
-Era mía y te encantaba, por eso te la regalé. Prácticamente me lo suplicaste.
-Bueno, tú prácticamente me querías... ya ves, la gente cambia.
-Aún te quiero.
-Sí claro, por eso te fuiste, no me jodas. Haz lo que quieras con la caja, pero llévatela. No la quiero ver aquí.
-Pues haberla tirado, ya te lo he dicho, yo no quiero tus cosas, eran para ti y lo siguen siendo. Yo no desando lo andado y claro que todavía te quiero y te respeto y no dejo que el tipo que vive conmigo organice mi vida social... Joder, dijiste que nunca dejaríamos de ser amigos, pasase lo que pasase...
-Bueno, son cosas que se dicen, ahora eso ya no es posible y tú lo sabes.
-Yo no sé nada de eso.
-Bueno, pues ya lo sabes y no te pongas dramática que no te pega.
-Ni a ti mentir y ser un calzonazos, pero ya sé, no me lo digas: la gente cambia.
-¿Has terminado ya de insultarme?
-Sí.

Fui hacia la puerta, me puse mis botas y salí. El cielo amenazaba truenos y seguía lloviendo como si se acabara el mundo. Quizás fuera el final de una parte del mío.
Al contacto con el agua la caja se deshizo entre mis manos. Después, en la papelera, el mundo desapareció.

27 comentarios:

Nómada planetario dijo...

Hay cajas que no tienen nada de fuertes, por eso se evaporan con la lluvia.
Felicidades para 2010.

Naia Marlo dijo...

Querida Sue, lamentáblemente esto es lo que suele pasar. Las promesas, las declaraciones sinceras, los sentimientos de amor...cuando estamos bien, suenan bien. Cuando el "amor" se va, las cosas cambian y todo lo dicho se olvida y eso duele. Pero cuando el amor es de verdad, puede cambiar la situación pero no las promesas y declaraciones sinceras. No es usual.

Feliz nochevieja y entrada de año fantástica y divertida. Todo lo mejor para ti en el año 2010.

Un fuerte abrazo.
Namasté

Tempus fugit dijo...

Bufff qué trago....
2010... mejor :)

besos

josé rasero dijo...

Real o ficticio lo has contado tan bien que lo he pasado tan mal... como ellos. ¡Qué momentos!

Besos, sue!!

Fran dijo...

Me he leido en casi dos días casi tu blog enterito.

La verdad que yo no hubiera ido por la caja.

Y no entiendo la manía de la gente de devolver los regalos!

Un saludo,
Fran

Guido Finzi dijo...

Te ha quedado una escena muy bien escrita...
Me hiciste recordar a Andrés Calamaro cuando cantaba aquello de: "ella dijo que te vaya bien, quiso decir, que te vaya mal...." "todo lo que termina, termina mal y si no termina, se contamina mal".

Un saludo

PD: Yo todavía estoy esperando que me devuelvan un café express. Y lo peor, es que a ella ni siquiera le gusta el café.

Dol dijo...

Habrás más cajas y más días de lluvia, y en futuras historias el interlocutor será menos capullo.
Cortar por lo sano, dice.
Como si quedara algo sano después de una ruptura .
En fin .
Espero que sea ficción , que yo me lo creo todo .
Si no lo es , ánimo , y si lo es, mu bien escrita.
Hasta pronto.

Un chico de Lima dijo...

interesante relato, gracias por compartirlo con nosotros :D

MauVenom dijo...

efectivamente se acababa el mundo... se nos acaba un poco cada vez que cerramos puertas y tiramos cajas llenas de pasados con nombre y esperanzas disecadas

menos mal la lluvia

que lava, limpia el aire y si de casualidad se nos ocurre tener el mal gusto de llorar no se nota

es mejor amar con la conciencia de que nos estamos mientiendo a nosotros mismos... en una de esas una verdad se escapa y se convierte en realidad.

Un beso Sue. Me gusta leerte.

añil dijo...

¿Y porqué siempre volvemos al lugar del crimen?

Un abrazo

Belén dijo...

Chica, si toda una relación se resume en una caja de cartón...

Besicos

La sonrisa de Hiperion dijo...

Loq ue comienza tiene siempre un fin... Sorpresas te dan la vida.

Saludos y un abrazo enorme.

Feliz entrada de año

LA ZARZAMORA dijo...

La lluvia tiene ese don de lograr arrastrarlo todo...

Te deseo un Feliz 2010.

Besos

Sue dijo...

Claro Nómada, por eso fue abandonada (la caja).
Felicidad también para ti.

...

Naia, una cree que eso nunca sucederá, cree que hay cosas que no cambian... pero (siempre hay un pero. Maldita conjunción).

Que tu entrada de año sea como tu deseas.
Un beso.

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Cenizas, mucha agua para tan poquito cuerpo (el mío), pero tranqui, soy una esponjita.

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Jose, dejémoslo en verídico-real.

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Fran, tengo curiosidad por saber quién ha podido gastar dos días en leer mi blog "enterito"... Who u are?
En cualquier caso te mereces un premio, sin duda, tienes un mérito que te cagas (hablando pronto y muy mal). Y si no un premio un beso (y los tengo contados así que lo mio tb tiene mérito).
Ahí va:

UN BESO.

...

Guido, siento lo de tu café espréss, sé que te gusta mucho el café (y si no lo sé, te pega que te guste).
La caja es una anécdota real, quiero decir que existe y también él y ella.
A mi no me gusta regodearme en la pena y como no tengo apego a lo material omito lo de mi nevera de Agatha Ruiz de la Prada (por ejemplo). Al final solo son objetos que no pueden sustituir el amor ni eliminar el desbarro emocional.
Un saludo.
....

Reyes, espero que las haya. Y si no más cajas, al menos más oportunidades de disfrutar de la vida (y olvidemos los malos tragos de lluvia).
Tranquila, no es tan feroz el ogro como lo pinto, pero la historia es casi,casi real (me temo).

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Gracias Mau, me alegras el corazón.

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No sé Áñil, masoquismo supongo.

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Javier, gracias a ti por volver siempre.

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Belén, imagínate si la caja se desintegra además... no queda ya nada.

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Hiperión, muy feliz año para ti.

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Eva, qué sería de nosotros sin agua...

Sandra Sedano dijo...

No queda todo para la papelera pero, bien mirado, es una buena metáfora de lo que suponen nuestras vidas, nuestras pasiones, nuestros amores...
Al final todos caben en una caja de cartón que nadie quiere (ni necesita) guardar, pero con la que hay que cargar al fin y al cabo.
Desgraciadamente los recuerdos no se pueden tirar en una papelera. Ya quisiéramos.

Sue dijo...

Yo no quiero más cajas Bats.

Guido Finzi dijo...

Sí, yo también siento lo de la cafetera pero, para ser sincero, el que más me gusta, es el que preparo en una olla.

Una nevera de A. Ruiz de la Prada? Y servía para enfriar? Me has dejado alucinado.

Las cartas de amor sí que hay que guardarlas, aunque sean ridículas. Claro que, como apuntó Pessoa, de no ser ridículas, no serían cartas de amor.

un saludo.

Lua dijo...

Se necesita una caja tan imbécil q devuelve regalos recibidos para cerrar una historia???
Qué buenas tus respuestas.
Las Isabel de este planeta son las que nos hacen quedar como el culo al género. Y los tipos que oyen a las Isabels del mundo ni qué decir de ellos.

Susi DelaTorre dijo...

Todos los finales son traumáticos, por muy civilizados que intenten parecer.

Se diluye la vida como cartón mojado.

Saludos, Sue!

Sue dijo...

Sí Guido, me temo que servía para enfriar. En realidad la compré/amos de saldo porque tenía una pequeña tara, así que no fue cosa de gastarse una pasta por capricho. Suena ridículo y snob pero la nevera era la caña, con una margartia en la puerta que parecía un huevo frito. Es que yo no quería una nevera blanca... Bueno, a mi me gustaba y eso.

El café de olla es rico,rico,pero yo no sé prepararlo...como tantas otras cosas claro.
Eres una caja (precisamete) de sorpresas.

...

Lua, espero no ser nunca una "isabel" de esas.

...

Sosita, "se diluye la vida como cartón mojado".Perfecto.

Palabrasalbapor dijo...

Pero no es tan fácil deshacerse de los recuerdos...

Un beso enorme, que tengas una feliz noche y que el 2010 venga lleno de felicidad.

Feliz año!

pepa mas gisbert dijo...

Los recuerdos cuando dejan de serlo, hay que tirarlos a la basura. Un poema prestado por David Perez:
amuletos

Venezolanaily!! dijo...

La verdad antes de devolverle todo lo q me dio preferí hacer una gran hoguera con todo aquello, incluyendo ciertos afiches q acepte aunq me parecían ridículos, kitandome un gran peso de encima, y aunq volvimos meses despues, no me arrepiento de haberme desecho de todas aquellas tonterías cargadas de lágrimas y malas vibras!!! Besos y salud!!

Sue dijo...

Sí Alba, a veces no basta con dejar que el agua desaha una caja de cartón.
...

Gracias por tus poemas Alma, aún no he conseguido escuchar ninguno (no sé si me falta algún programa, yo de informática cero zapatero), pero lo seguiré intentando.

...
Vaya, quemar sus cosas y volver, eso si que jamás lo escuché.
Te deseo todo lo mejor en ese segundo intento y bienvenida a Cartografía.

virgi dijo...

Querida Sue, no te había leído porque me fuí unos días. Muy buena la escena...como si la viera.
¿Sabes lo que te digo? que genial que lloviera, así la caja desapareció como el agua mismamente.
Un abrazo grande grande

Sue dijo...

Gracias Virgi, y bienvenida de esas merecidas vacaciones!
Un beso!

Saioa dijo...

Estoy con Virgi.....la lluvia quiso que finiquitaras todo eso.....lo pasado, pasado......