
A veces tenía que salir de clase antes de que terminara (la autorización por escrito sobre la mesa del profesor) y recuerdo verla desde la ventana del aula, a lo lejos, cruzando el campo que rodeaba el colegio. Tropezando a veces. Lenta, pero segura. Jamás se rindió.
M era mi amiga, o algo muy parecido en aquellos tiempos de colegio. Una freaky como yo, aunque en su caso más en la forma que en el fondo, porque en éste era mucho más “normal”que una servidora. Fueron su cojera y su nacionalidad las que la relegaron al grupo de los “raros”.
Este grupo lo integraban también D y J y más adelante se nos unió una chica de cuya inicial no me acuerdo, aunque sí me viene a la memoria que siempre andaba despeinada y vestía con colores llamativos, casi estridentes (a pesar de su extrema timidez).
D era testigo de Jehová y tenía un cerebro prodigioso, o al menos eso me parecía a mí. Lo que le hacía merecedor del premio freak era su color de piel: su padre era africano y su madre española, por lo que se convertía en el único chico mulato del colegio y casi hasta del barrio (sin contar a sus hermanas). A mi me encantaba escucharle hablar porque sabía mucho de muchas cosas, sobre todo de aviones y de animales. Eso sí, me daba una pena horrible cuando me contaba que no celebraba la Navidad. Ahora le envidio.
J vivía con su madre y dos hermanos en una chabola cerca del colegio, en el mismo campo que M tenía que cruzar para ir al hospital. Su madre bebía mucho (o eso decían) y su hermano mayor no andaba muy fino. Le podías ver con un carrito de la compra lleno de trastos inútiles por el barrio, como esos homeless norteamericanos. Lo que le hacía a J miembro del “clan” era su visible pobreza. Muy pocos chicos del colegio solían acercarse a él, a pesar de que era un niño divertido e inteligente. Le recuerdo siempre haciéndome reír, y os aseguro que no es fácil.
Ahora intento recordar las circunstancias que nos empujaron a cada uno a formar parte de ese extraño grupo, obviando el hecho de que no fue voluntario, claro. Nadie quiere estar en el grupo de los raros o de los impopulares con 12 años. Ni siquiera un raro. Más bien nos unimos por “eliminación”, porque otros nos eliminaron de sus grupos quiero decir. Y es curioso que me vengan ahora estos recuerdos, después de tantísimos años sin saber nada del grupo ni de sus integrantes. O quizás sea por eso mismo... en una suerte de querer creer que todo les fue bien. O mejor dicho: MUY BIEN.

14 comentarios:
Y bien que muy bien, Sue. El texto, aunque algo nostálgico (parece, que igual no), te transporta a la infancia. Me ha gustado lo de "de cuya inicial no me acuerdo". Creía que ibas a acabar en la Z, con todo el abecedario. Hubiera estado bien, no?
También de vez en cuando me pregunto qué habrá sido de aquél, o de aquel otro, pero... Alguna vez te reencuentras con alguno de ellos, y quizás hubiera sido mejor que se quedaran "in memoriam".
Y no por envidia, por pena...
(Pequeña apreciación: es IN MEMORIAM, con eme).
Petons.
YO SIGO ESTANDO EN EL DE LOS RARITOS... Y NO VEAS LO QUE MOLA!... EN MI VIDA DE GOLIARDO HE CONOCIDO GENTE TAN MARAVILLOSA QUE NO LA CAMBIO POR NADA. GRACIAS A DIOS MI HIJO HA SEGUIDO MIS PASOS Y TIENE AMIGOS NO POPULARES PERO DE UN CARISMA IMPRESIONANTE...
BESITOS.
Me recuerda al reparto de "Fuga de cerebros". El freak introvertido, el ciego, el homosexual no declarado y el minusválido. Un grupo de "deshechos de tienta" que no encajan en ningún otro lugar ni con otra gente. No al menos en los canones estereotipados (y llevados al límite sobre todo por los adolescentes).
Al final sólo son vidas, caminos dispares que se cruzan. Convergen en un determinado lugar y espacio por unas determinadas circunstancias.
Lo bueno, lo hermoso, sería que cada uno de ellos, independientemente de adónde les haya llevado su camino, sea capaz, hoy por hoy, de apreciar, como tú, lo curioso a la par que maravilloso de vuestro encuentro. Al fin y al cabo, los amigos, los conocidos o los "acompañantes forzosos", van pasando por nuestra vida como los camareros de un bar. Vienen y van y no siempre son el mismo.
Lo bueno de pertenecer al grupo de los raros es que desde él tienes libertad absoluta para apreciar a la gente tal cual es. Me explico: es posible que haya chicos populares que en un momento dado sientan una gran curiosidad por saber detalles de la vida y de la forma de ser de alguien que no lo es, pero sólo acercarse a él sería una especie de pecado. En cambio, si perteneces ya a los apartados, nada te ata, porque no hay consecuencias. Total, ya estás apartado... de modo que de ahí suelen surgir amistades relaciones más bellas y más sinceras, en las que cada uno es aceptado tal cual es, sin imposiciones. No importa si cojeas, si eres pobre, si tu color de piel es diferente... las barreras se disuelven. Bellísima historia, te felicito.
Siempre he estado con la "raritud", y sigo conservando a todos mis amigos de infancia, adolescencia y madurez, catalogados como rarillos.
Tal vez los normales, o los que se consideran como tales no lo sean tanto, o les falte mucho por ver o haber vivido...Sonrío.
Besos, Sue.
Pues si, hija... mejor pensar que la vida fue mas o menos justa :)
Besicos
Gracias por el aviso, Strongboli, se me fue el dedo.
En cuanto a las inciales jajaja bueno, la verdad es que son auténticas, las prefiero a los nombres para mantener la intimidad de los afectados, que también existen.
Sí, el texto parte de la nostalgia, si. Buen ojo.
Un saludo.
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ZAYI, nunca lo hubiera dicho. Pareces una persona muy popular (y esto lo digo con todo lo que ello conlleva y con todo mi cariño). En cualquier caso, bienvenida. Ya somos más :)
Un beso.
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Bats,ví "Fuga de cerebros" y me pareció tan mala que voy a obviar la comparación jajjajaj En serio, creo que al de verdad se le fugó el cerebro fue al guionista.
En cualquier caso, lo de que dices de que "los amigos, los conocidos o los "acompañantes forzosos", van pasando por nuestra vida como los camareros de un bar. Vienen y van y no siempre son el mismo" es muy cierto. Nada es para siempre.
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Bienvenida Ikima, y gracias por tu reflexión. La verdad es las barreras se disuelven cuando uno deja los prejuicios a un lado (o cuando las circunstancias le obligan a ello). La cantiad de cosas y personas que nos perdemos, a veces, por no ser más abiertos y tirar esas barreras. ¿Que no?...
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Eva, bienvenida tu también al club.Se podría decir, como bien dices, que todo el mundo tiene algo de "raro",solo que no todos son capaces de asimilarlo.
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Belén, la vida casi nunca es justa... pero es la que es.
Un beso.
SUE, en qué consistía tu rareza?? A lo mejor me he despistado...
Un beso de filos...
No sabemos bien el porqué de ese encadenamiento de recuerdos, pero lo cierto es que cuando nos tocan en la puerta del alma, los revivimos con una fuerza inmensa.
¿Sabes que me gusta seguirte, no?
Un abrazo enorme, con un bello atardecer
Yo siempre he estado toda mi vida tratado de no ser incluido en el grupo de los ratos, pero ahora descubro que no sólo no hubiera tenido nada malo, sino que me hubiera gustado incluso tener un factor diferencia, algo asi como un valor añadido, y no esta grisura y vulgaridad del montón.
Así que enhorabuena por lo que te toca
yo también ando desde más o menos la misma edad en el grupo de los raros -antes ni a grupo llegaba, andábamos solas mi rareza y yo-, gracias a eso he encontrado formas alternas de contemplar la realidad
ahora lo agradezco, pero es cierto que siempre queda el antojo de pertenecer al grupo de las barbies y los kent
saludos!
(me encantó tu blog)
Carmen, mi rareza soy yo. Quiero decir que en apariencia soy una persona normal, porque no tengo defectos físicos, pero no lo soy en el fondo. Puedo integrarme, por supuesto, o intentarlo, aunque no siempre lo consigo. Me angustio por cosas absurdas (para mi no tanto) y cuando me conoces resulto bastante peculiar (para bien y para mal).
La verdad que no sabría cómo explicarlo. Es una rareza de nacimiento disfrazada de normalidad.
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Gracias por seguirme Virgi, yo también te sigo. Tu poesía me eleva.
Un beso.
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Miguel, no me pareces para nada un tipo gris del montón.
Un saludo.
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Malbicho, se puede ser una barbie y un kent y estar en el grupo de los raros. Te lo aseguro!
Un placer tu visita.
Eres sincera. Creo que si te olvidas de "tus rarezas" , mejor...
Un beso, Sue!
Raros del mundo ¡Uníos!
En ocasiones me despierto como escarabajo, a veces como Beatle, ocasionalmente como Beetle...y hasta como Volkswagen sedán.
Saludos mutados.
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