Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

miércoles, 23 de septiembre de 2009

UNDER


Recuerdo este postre gigante y cuando hice la foto, aunque no recuerdo si fue en NY o en Philly... Sí, fue en Philly, la ciudad dónde se firmó esa independencia (la norteamericana) tan denostada.

Habíamos paseado por Chinatown durante la mañana, entrando en casi todas las tiendas de decoración y comida. Yo exclamaba a cada paso como si fuera idiota porque todo me sorprendía. Era como estar en China, no solo las tiendas, sino también las fachadas de los edificios y las losas del suelo con ese logo oriental. Todo era ciertamente como una pequeña China.

Fuimos a comer a un restaurante malasio donde tomamos una sopa increíble de buena. Y no digamos aquél pollo con ¿mango? incluso le gustó a mama, ¿recuerdas? ella que odia comer fuera de casa (y no digamos fuera de España) y ese criterio vale más que cinco tenedores. De buena gana me hubiera llevado uno de aquellos cocineros a casa para comer esa sopa cada día. Ummmm!

Y aquellas ostras en Atlantic City... Wow! eso fue dos años antes...¿o tres? en un chiringuito junto a ese verde Atlántico que bien podría haber sido propiedad de Donald Trump como lo era el chiringuito de las ostras y las hamburguesas. Aún tengo en el paladar el sabor de la carne rebien hecha y ese pan crujiente.

Siempre que tengo un momento de los que yo llamo “bajo tierra” me llegan imágenes de momentos sabrosos pasados al otro lado del charco. A veces los confundo con momentos vividos un poco más cerca, mezclo sabores y olores (me vienen flash back del mejor cus-cus en la terraza de Chez, en Marruecos o de esa vinagreta de naranja tan deliciosa de Extremadura), dudo siempre con las fechas y no acierto con los nombres, aunque casi siempre recuerdo lo que llevaba puesto.

He leído que estos recuerdos son el mecanismo de defensa que tiene mi mente para no quedarse enterrada eternamente en pensamientos circulares negativos o situaciones de angustia.

Es posible. No estoy hoy para llevarle la contraria a nadie.

8 comentarios:

virgi dijo...

Eso es tener recursos, Sue. Y para llevar la contraria necesitamos un estado de ánimo particular. Así que disfrutemos con lo que tenemos alrededor, sean recuerdos o realidaes.
Un beso cartográfico...y dulce!

Anónimo dijo...

"Memory is what I have instead of a view" dice Annibal Lecter desde su celda cuando Clarice alaba la perfección de los detalles de sus dibujos.
A veces, en el trabajo, cuando no sé si decantarme por el suicidio o el asesinato múltiple, a mí también me vienen a la memoria lugares y momentos vividos. Al menos tenemos éso... junto a la esperanza de tener a oportunidad de seguir acumulando imágenes y recuerdos.
Un beso

carmen dijo...

Madre mía qué pedazo de pastelazo! Fíjate que era delgadilla y ahora me da por esos dulces maravillosos.. Y qué importa, si como dices, el sabor de los recuerdos,( y de los pasteles) nos acompaña y nos alimenta el espíritu!
Un beso, Sue!

MauVenom dijo...

Sue querida

la mitad de mi vida la he pasado en Estado Unidos por lo cual entiendo perfecto la emoción por todos los antojos que recuerdas, me sucede lo mismo a menudo

por otro lado comparto tu fascinación por la magia de las calles en China... me parece curioso este post en este momento y si visitas mi blog o EyL lo entenderás

pero no te puedes quejar de añoranza... mira que en estos momentos unas deliciosas tapas de tu tierra me apetecen tremendamente

veo que compartimos el vicio de viajar (y el de comer).

Besos

carmen dijo...

No te pierdas "Río Helado"...
Y haz un post!! Y yo te comentaré. Prometido???

Miguel Baquero dijo...

Qué suerte tienes de ser tan viajada. Ya quisiera yo contar con esos trucos y esos recuerdos para volver a salir a la superficie. Unas ostras en Atlantic City... Yo, como mucho, unas bravas en la plaza de Santa Ana

Palabrasalbapor dijo...

Bueno, mientras sean recuerdos buenos y no malos, vamos bien. Y los que nos has contado parecen muy buenos, tanto como la foto del pastel.

Besos

Sue dijo...

Miguel, no importa la ciudad ni el país y las patatas de Sta. Ana están bien ricas. Yo es que estoy un poquito harta de Madrid y a veces me da por viajar lo más lejos posible.

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Batgirl, recuerdo esa frase de Annibal y ciertamente así es. Una a veces se siente entre rejas (como la pantera de Rilke) y lo único que tiene es su memoria. Eso sí, hay que que pasar a la acción de cuando en cuando para luego poder tenerlos.
Un beso.

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Virgi, querida, gracias por tu dulzura que vale más que todos los pasteles del mundo :)
Un abrazo y disfrutemos.
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Carmen, no hay que renunciar nunca a esas pequeñas satisfacciones de la carne. Mientras haya salud lo tenemos todo. La imagen para quien viva de ella.
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Mau, ciertamente viajar y comer son mis dos aficiones favoritas.Pasaré en seguida a leer tu post que seguro me encantará.
Oye, te paso un pincho de tortilla española cuando quieras (me sale de muerte:)

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Alba, he leído que el cerebro suele seleccionar los recuerdos y quedarse con los buenos. Para malo ya están ciertas cosas del presente.
Gracias por volver por acá.