Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

lunes, 7 de septiembre de 2009

MAPA DE LOS SONIDOS DE TOKIO


Coixet dice en boca de Ryu que las personas no cambian nunca, aunque las cosas puedan hacerlo (“as coisas nao tem paz” que canta Caetano Beloso). Y quizás un pensamiento como este tenga sentido en una ciudad como Tokio, donde las cosas parecen estar en continuo movimiento y donde la tecnología no deja espacio para el afecto. Aunque también es posible que tenga mucho sentido aquí donde yo me encuentro y en cualquier otra parte del planeta.

Quizás Tokio solo sea un reflejo del mundo, como puede serlo un pueblo perdido de la Toscana.

Siempre he pensado (pensamientos, pensamientos) que los orientales son fríos, mucho más que los escandinavos y teutones (que son los que tienen la fama), pero no tanto porque no muestren en público sus emociones sino porque tienen una peculiar forma de hacerlo. Sin embargo, solo se trata de una percepción viciada, en gran parte, por la información y educación que he recibido.

En España, en general, no está mal visto quejarse o discutir en público (y si está mal visto da igual, porque es el deporte nacional) y es costumbre besarse en las presentaciones, encuentros y despedidas. Si no lo haces es porque todo te resbala, porque eres idiota o porque eres una seta sin corazón (o las tres cosas).
En Japón, lo de quejarse o discutir en público se considera de mala educación y lo de besarse sin más no se estila. Si lo haces quizás te miren raro, o, simplemente, te miren.

Yo tampoco soy afectuosa en público y suelo dar la sensación de ser una persona tremendamente fría. En privado tengo mis momentos, algunos muy peculiares, como los japoneses. Sin embargo, no soy una persona fría, es solo una percepción ajena. Y eso no va a cambiar nunca.

Ryu es una mujer sola y solitaria. Misteriosa. También es una mujer fuerte y decidida. Silenciosa y fría. O al menos lo parece. Muy al estilo Coixet.
Quizás está sola porque no necesita afecto, o quizás no quiera ser afectuosa con alguien a quien quizás luego tenga que matar...

Una de las cosas que te preguntas cuando empieza la peli, es: ¿por qué Ryu mata? No parece que lo haga por dinero, ¿entonces? ¿Por placer? ¿o es que odia a la gente? Quizás se odia a sí misma.

Lo que te preguntas al final de la peli es: ¿qué hubiera sucedido si Ryu no hubiera salvado la vida del hombre al que debía matar? ¿Hubiera seguido matando tras ver morir el amor a sus pies? ¿Realmente aquello era amor?

He conocido personas capaces de explotar al máximo sus emociones y engullirte con ellas dejándote con el aliento justo para llegar al metro. Hay personas que a eso lo llaman amor y personas que piensan que quien no es capaz de hacer estallar la emoción no es capaz de sentir amor. Quizás tampoco odio.

También he conocido personas que no me han revelado secretos que yo ansiaba conocer, que no me han hecho partícipe de sus emociones y en lugar de darles las gracias por librarme de ese martirio, las he acusado de ser frías.

Quizás la única forma de que Ryu dejara de matar era muriendo, porque quizás es cierto que la gente no cambia nunca. Ni en Japón ni aquí.

19 comentarios:

Nómada planetario dijo...

No he visto la peli, pero opino que la gente si muta, aunque ello no implique evolucionar positivamente.Alguien dijo ni nosotros somos ya lo que éramos.
Lo de la playa de la Misericordia es el nombre popular, ya que existió en aquellos pagos, a principios del siglo XX un hospital llamado así.
Actualmente el alcade, para hacerle la pelota a Antonio Banderas, lo ha rebautizado con tal nombre, pero no cuela, cuando el pueblo llano asigna un nombre ya puede venir el sunsum corda que ni flores.
Un abrazo desde unas playas con bandera roja hoy.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

En efecto, la gente no cambia nunca. A lo más, se degrada. Espero tu prometido retrato quijotesco, sin prisa.

Anónimo dijo...

Siempre he pensado que en esta vida hay que pasar por todo (o por casi todo) incluso por aquello que nunca quisimos o en lo que nunca creímos. Puede llamarse evolución,degeneración o, sencillamente, adaptación a las circunstancias. La vida, su transcurso, sólo se "elige" en parte y hay que sobrellevarla, sobrevivirla como mejor se pueda o se sepa.
Cambiamos... tal vez... o mutamos el color, como el camaleón, para no sucumbir.

Sue dijo...

¿Quién dijo eso Nómada? me parece muy buena frase "somos ya lo que éramos". Muchas gracias por la información sobre el orígen del nombre de la playa. Los "rebautismos" no siempre son bienvenidos, aunque quizás lo que menos importa es el nombre de las cosas ¿no crees?...

......

Pedro, estoy en ello. Y gracias por la visita!

......

Batgirl, nos adaptamos, mudamos de casa y de ropa, pero siempre nos gustan los mismos olores. O quizás no. No sé...
En cualquier caso ¡Bienvenida!

June dijo...

Gracias por esta aproximación a la peli.
Me identifico con esa confusión de la percepción ajena sobre nuestras emociones, casi nunca llega un mensaje verdadero de cómo somos .

Jonathan Coreas dijo...

Me gusto mucho tu blog volveré pronto.

Zayi Hernández dijo...

Así es cielo, las personas no cambian...yo siempre he querido creer que sí, pero no...a veces los vicios con la vejez se acentúan, lo mismo que la idiotez de algunos que apostamos a creer que podemos hacerle la rabona a las cosas y nos inventamos historias de cambios.
En cuanto a los señores de ojos rasgados te comento que sólo he conocido ( de trato ) a uno, era un híbrido entre Cantonés y Española, era un chino de ojos verdes y piel morena.Era super cariñoso y super expresivo...como su padre. La madre, era la española y la fría...pero supongo que cada regla tiene su excepción. Además al ser chino y no japonés supongo que no cuenta ;)...A mi tb me daba esa impresión antes de conocer al chino de los ojos verdes. Gracias a él me cambió la mentalidad de eso y de muchas cosas más...que no es tan malo ni tan viejo el Diablo como le pintan...

keiko dijo...

Ahora tengo curiosidad por ver la peli, segun has comentado, me has dejando prepleja,en mi opinion, "la coixet", me parece alucinante como describe los sentimientos en sus peliculas.

Por cierto si alguien sabe como conseguir el poster de esta peli por favor que me lo diga.

Un beso!

Keiko.

LA ZARZAMORA dijo...

No he visto la peli, pero sí otra Nikita de J.L. Besson, en la que la protagonista se comportaba de manera similar.
Yo pienso que hay gente que cambia y otros que no. Nunca me han gustado las generalizaciones. Cada ser es un mundo, un planeta. Según las constelaciones que lo rodean dará toda su luz o se eclipsará.

Es como cuando te levantas y eres capaz de comerte el mundo, y un día después estás como para que te den de comer... no sé si me expliqué bien.

En Tokio o en Hawai, de todo hay.. Sonrío.

Besos, Sue.

Sue dijo...

June-Marilyn, de nada. Me ha gustado lo que has dicho sobre las emociones. Cierto filósofo considera que realmente no son el espejo del alma sino solo una pequeña parte de lo que somos. Algunas veces, incluso, una parte confusa y errónea.
Gracias por tu visita!

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Gracias Jonatan, aquí estaremos.

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Zayi, esos ojos verdes te dejaron huella eh! Me alegro. La mejor huella que puede dejarnos alguien es la que pasa por abrir nuestra mente. Hay muchos prejuicios y mucha ignorancia sobre las culturas. Y mucho miedo.

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Keiko, chica japonesa. Le pediré a Coixet el poster a ver si me hace caso :) ya sabes que ahora tengo influencias...
Un placer verte por aquí. U know.
See U friday!

carmen dijo...

Quizás porque no acabo de comprender a Coixet, es por lo que ese enjambre psicológico de frialdades o su contrario me deja hoy, SUE, un tanto bloqueada...
Yo tengo la esperanza de que cuando caemos en la cuenta de algo y lo experimentamos, podemos cambial al menos, las acitudes..
El temperamento ahí está, pero las actitudes tienen que ver mucho con el comportamiento...
Hay personas que por una motivación superior se vencen mucho...
Un beso, SUE

virgi dijo...

Hola Sue! el par de cosas que he visto de Coixet me gustaron (hace tiempo), pero me dejaban un cierto sabor amarguillo.
Si llego a ver ésta, te digo.
En cuanto a lo de "cambiar", pues creo que es bastante difícl, aunque sobre todo los golpes emocionales nos hacen variar algo el rumbo...¿no crees?
Un beso, encanto

Aurore Dupin dijo...

Sue:

Muy a lo Platón "El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los caballos". Ciertamente es un complejo conglomerado que en ocasiones no se coordina de la manera más óptima.

Los Japos actuales me dan cierto yuyu, con todas las cosas que sacan y el ritmo de vida que llevan: supongo que el ambiente y los genes te moldean hasta cierto punto, y salirte de dicho empaque preestablecido requiere romper muchas cosas.

Seguimos estando solos, aun en la turbamulta.

En lo personal, no me molesta el despligue de pasiones, es lo que nos hace humanos (mientras no llegue al fanatismo).

Saludos segregados en la globalización.

Sue dijo...

Carmen, supongo que es lo que tiene el arte, o el cine, o la literatura, que hay para todos los gustos. A veces te gusta sin entenderlo, otras lo entiendes y te gusta. Otras, simplemente, lo sientes como propio. Como si hubiera sido tu alma la que ha salido un rato del cuerpo para escribir eso...

....

Virgi, te invito a que veas Tokio a través de los ojos de Coixet. Quizás te guste, aunque quizás te deje ese sabor amargo inevitablede sus pelis.
Esos golpes emocionales son la base del cine, aunque a veces no deberían ser la base de la vida. Y no deberían cambiar nuestra verdadera esencia positiva.

Muchas gracias por la visita!

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Aurore, te confieso que a mi los japos de ahora (lo que me llega) también me dan algo de "yuyu" pero también sé que son percepciones mías, sin más. Imagino que a ellos también les damos yuyu nosotros, quizás, no lo sé.

Fanatismo kaka.

:)

pepa mas gisbert dijo...

La gente no cambia porque espera que cambien los demás.

Un placer leerte.

Gracias por pasarte por mi casa y como regalo de bienvenida un poema de Carlos Marzal en mi voz, pincha en:
pluscuamperfecto de futuro

Ani dijo...

Tendré que ir a verla. No tiene muy buena crítica, pero como he visto todo lo de Coixet hasta ahora, ésta la veré también.
Yo creo, Sue, que las personas sí tenemos capacidad para cambiar, es difícil, pero sí se puede. Pero creo que cuando decides cambiar algo ha de ser por uno mismo, no por los demás.
Un abrazo muy fuerte, desde mi cuarto

Sue dijo...

Gracias por el poema Alma, no he podido escucharlo porque Sebastián se ha puesto tonto, pero lo he leído. La poesía siempre es bienvenida.
Gracias.
...

Ani, cuanto tiempo! No leí ninguna crítica de la peli de Coixet, así que no sé qué decían de ella antes. Tampoco he leído ninguna después.
A veces ni siquiera se trata de que te guste, sino de que te apetece ver la peli. Llámalo intuición. Llámalo X.
Yo, por mi parte, no salí decepcionada.
Otra cosa no puedo decirte.

Gracias por la visita.

Saioa dijo...

No puedo con Coixet..., creo que la explosión de sentimientos, a veces demasiado expuestos me sobrepasa....., creo que enseña cosas que, aunque sea una película, deben pertenecer a la esfera más privada de uno.....

Esos sentimientos llevados a la enásima potgencia, que casi me parece forzado..., y ekla recreándose en esos sobresentmientos.....

No puedo, Sue......, ya lo sabes

Sue dijo...

Tranqui Sai, no es obligatorio que te guste Coixet. Para nada. I understand U.