Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

jueves, 13 de agosto de 2009

DIAS DE PISCINA


Dice Echkart Tolle que nuestra vida no somos nosotros, sino que nosotros "somos" vida y que no hay que creer que "lo que ocurre" es "lo que nos ocurre" ni que el EGO es el SER. Esto es lo mismo que decir que identificarnos con la mente y con lo que ocurre nos hace partícipes del sufrimiento. ¿A que mola el trabalenguas? Bueno, pues así todo el libro, o peor, quiero decir, mejor, porque es realmente interesante.

Entiendo que no lo sea para todo el mundo y reconozco, además, que para una servidora está resultando difícil. En parte por lo que no llego a comprender (y nunca comprenderé) y en parte por lo que sí comprendo. Sobre todo por lo que sí comprendo.

Pero tranquiiiilos, no voy a daros la tabarra con la presencia de la Conciencia, el SER y el EGO, no. Hoy os la voy a dar con la melancolía, recordando los días de piscina, lo que tenemos en común y lo mucho que hemos cambiado con el paso del tiempo. La piscina y yo, se entiende.

Ella ha pasado de ser "la pisci" del barrio a ser "el complejo deportivo municipal" del distrito. Ya no hay kioskos de helados donde por 5 duros te comprabas un "Drácula" y una nube helada, sino una suerte de cafetería donde tienes que sacar tiket hasta para un regaliz. Por supuesto ya se acabó comerse el bocata de sardinas en la toalla y tirarse en "¡bomba va!" sin pasar por la ducha. Y de jugar al balón prisionero en el agua ni hablamos.

Ahora todo es "prohibido introducir vidrio en las instalaciones. Prohibido hacer saltos mortales y jugar a la pelota en el agua. Prohibido a los mayores de 6 años bañarse en la piscina infantil. Mantengan limpias las instalaciones. Gracias".
Antes solo se usaba el megáfono para quedar en la puerta con los del barrio: "Atención, Salvador, acude a la puerta de entrada, te esperan tus amigos. Y date prisa. Gracias”. Y allí estaba como un clavo el niño Salvador descalzo y chorreando. Sin apellidos ni nada. Un lujo.

Pero bueno, también yo he cambiado, porque hace siglos me pasaba el día allí, más o menos hasta que me echaban, unas 9 horas, de las cuales 7 las pasaba en el agua, y eso solo si venía la mama con la pamplina de la digestión de 2 horas.

Ahora no aguanto más de tres horas y solo me acerco al vaso de la piscina para nadar. Ni aguadillas, ni ballet sincronizado con las amigas, ni miraditas a los socorristas... porque esa es otra, esos sí que han cambiado y no me digáis que no. Yo recuerdo al menos un par de cuerpos fornidos y bronceados por piscina y, sobre todo, el baño que se daban al final del día, cuando ya habían echado a golpe de pito a los bañistas. Esa camiseta que se desprendía del cuerpo, esa subida al trampolín, esa zambullida desde lo más alto...algunos con pirueta incluida... ¿Veis por qué me tenían que echar? Aquello era lo más genial de la adolescencia y el verano. Aunque siguiera comiendo "Dráculas". Ñam, ñam.

Ahora... en fin, qué queréis que os diga, entre que quitaron el trampolín y la "Olímpica" ya no cubre (le subieron el suelo los mamones) los socorristas se me han relajado mucho. Ya no son fornidos ni están bronceados. Se pasan el día entero bajo la sombrilla LEYENDO, bueno, hacen turnos: mientras uno vigila, el otro descansa y lee. Que digo yo que si no sería más propio hacer abdominales, ¿no? que para ratas de biblioteca ya estamos el resto. Pues no. Y además, como ya no me quedo hasta que me echan no sé si se quitan la camiseta y se bañan al final del día. En cualquier caso, sin el trampolín ni el bañador "turbo”... como que no es lo mismo.

Cierto es que el cambio también tiene sus ventajas, entre ellas la limpieza y la tranquilidad tan normales ahora como inconcebibles antes.
Los baños parecen un spa (de limpios y de bonitos) y puedes dejar tus enseres en el guardarropa sin peligro de que te los afanen. Ya no tienes que destrozarte las rodillas ayudando a los que quieren colarse porque es imposible saltar la reja metálica y sortear al personal de seguridad. Además, puedes pasear descalza por el césped sin temor a los hongos ni a cortarte con una botella rota y eso sí que mola, porque mis pies y yo éramos asiduos al dispensario. Y vale que el médico era un amor de simpático, pero siempre te despedía con la misma frase: "y ahora no te bañes, eh, no se moje la herida" y entonces se esfumaba el amor.

7 comentarios:

carmen dijo...

SUE, aquí estoy de visita. Relatas bien y se lee fácil, pero voy a discrepar un poco con las citas...

Me doy cuenta que hay demasiados "pensadores" que lo único que pretendern es escapar de sí mismos y del dolor... Y mira, desde lo que yo creo, y siento, no es más que hacer cuadrar el círculo...
Nuestro ser tiene un sí mismo que es el YO, que permanece mientras nosotros vamos creciendo física y mentalmente. Y todo lo que nos ocuerre, va haciendo nuestra vida y nuestro propio ser: alegrías y dolores incluidos, que todo es vida!!
Tampoco voy a sentar cátedra de nada, pero me alegra comentar lo que entiendo, desde mi punto de vista.
para eso nos eswcribimos, para entre todos comprender mejor la realidad...

Me alegra que me hayas encontrado. eYo todavía no sé ponerme de sguidora, pero a lo mejor lo intento!!
Un saludo con mi afecto.

MauVenom dijo...

Muchas veces en el afán de hacer todo más seguro y civilizado hemos perdido el verdadero espíritu de las cosas

lo que las hacía atractivas

las nuevas generaciones desconocerán aquellas características y se adaptarán a lo que les toque

a nosotros nos queda recordar y tratar de rescatar la sencillez.

Saludos Sue.

Sue dijo...

Gracias por tu visita Carmen, esta es una casa sin llaves, así que te espero muchas más veces.

Gracias también por tu punto de vista sobre Tolle, puedes discrepar lo que se te antoje, porque como bien dices, nos escribimos para entender mejor la realidad. Y sobre todo, por que sí, porque nos gusta.
Así que por muchos años.

.....

Mau Venom, gracias también por dejarte caer descalzo por aquí.
Un saludo.

S. Cid dijo...

El mundo ha cambiado tanto..., que ya no reconozco esa piscina de la que hablas (¡Caray, qué frase me ha salido!, parezco una abuela). Pero es cierta, hay una distancia infintia entre mi adolescencia y la de los adolescentes de hoy en día. Busco en la memoria y encuentro retazos de esa piscina y esos días maravillosos de verano que pasábamos en ella.

Hoy, tienes razón, todo se ha vuelto más limpio y sofisticado, pero también más aburrido. Aunque quizá..., la aburrida sea yo y para los adolescentes siga siendo una experiencia que algún día recordarán con nostalgia en un blog.

Saludos.

S. Cid

Sue dijo...

Razón tienes Cid, lo que ahora para nosotros resulta melancolía para otros resultan historias de abuelos.
En fin, no es que antes todo fuera mejor, tampoco peor... en parte era todo eso: mejor y peor. Lo que sí está claro es que era muy diferente. Al menos en la forma.
Del contenido hablamos si quieres otro día.

Un saludo.

Guido Finzi dijo...

La verdad es que me has liado con eso del Ser y el Ego, de tal modo que no ahora mismo no sé si soy o estoy.
Por el resto; qué buenos estaban los Drácula¡ (mucho mejores que los Capitán Cola).
A mí las piscinas no me gustaron nunca porque hay exceso de cloro, me entra la paranoia de intentar calcular mentalmente cuántos se habrán orinado dentro y siempre hay algún boludo alrededor salpicando cuando no debe o tirándose haciendo "la bomba" y no dándote de casualidad.
Saludo.

Sue dijo...

Cierto Guido, la verdad es que en las piscinas hay mucho "boludo" incivilizado.
Pero no te lies con el EGO y el SER! JAJAJA!
Además, ¿ser y estar no es lo mismo para los anglosajones?...