Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

miércoles, 10 de junio de 2009

RISAS ENLATADAS


No sé si vosotr@s estaréis más enterados que yo del tema, es posible, así que os pido por favor que si me paso tres pueblos no tengáis reparo alguno en corregirme, que para eso estamos.

“El tema” al que me refiero son algunas de las actuales series de TV y el hecho de que al verlas (aunque sea unos minutos) me aplastan con sus tópicos sexistas, a la par que me aburren. Quizás es que no veo humor donde hay topicazo retrógrado, o quizás es que esos puyazos sexistas son el germen de algo que no me produce ni una sonrisa.

En la mayoría de estas series las mujeres aparecen como auténticas estúpidas, locas o ninfómanas desgraciadas. Más que personas parecen monigotes a pilas, sin ningún tipo de inquietud ni, por supuesto, inteligencia y cuya única ambición en el mundo es ser consortes de la posición y el dinero de otro.

Siempre hay una hija casada con un piloto o similar que defiende con su vida su situación de “reina” de la casa, una situación alienante en la que no es feliz. Lo más que le permite su agudeza mental es tener discusiones-concurso con su pareja (el piloto o el gañán) a ver cuál de los dos echa más mierda sobre el otro.

Luego está la hija soltera y con carrera, pero amargada porque está enamorada de ese gañán que tiene por jefe, que además está casado y que además suele humillarla un día sí y otro también.

La vecina cotilla, la adolescente idiota, la madre castradora y/o trastornada, la amiga fea que no se come un rosco o la que se quiere poner pechos porque a su novio le gustan grandes ...y todo da una risa tremenda, y enlatada, porque hay que reírse de los propios defectos para liberarse. Y seguramente hay que mostrar a las nuevas generaciones de niñas todas esas miserias para que vayan aprendiendo qué papel les toca dentro del cubo de basura. ¿No?

No sé, pensad en alguna de estas series y corregidme si me equivoco.

4 comentarios:

Miguel Baquero dijo...

Y luego están esas mujeres que se dan cuenta de lo desgraciado de su situación porque su marido llega y no les alaba la cena que han hecho. Como si, de gustarle y decirle "qué cena más buena has hecho" ya bastara para que fueran felices.
Sí, todavía queda mucho tópico

virgi dijo...

No te podemos corregir porque has hecho un buen resumen. Menos mal que muchas mujeres ya no se sienten identificadas con esos esquemas.
¡Ah, me encanta que tengas a Firmin por ahí! Lo leí hace unos meses y me gustó mucho. El autor es un tío muy original.
Besos, besos

Anónimo dijo...

Pues sí, yo tampoco le veo la gracia a las risas enlatadas. Forman parte del paisaje televisivo, pero para eso existe el espíritu crítico, para darle la vuelta.
Me ha gustado mucho el post.
Salud. :)

Nandara.

www.nandara.wordpress.com

Sue dijo...

Cierto Miguel, también existen esas mujeres, dentro y fuera de la pantalla. Por eso me pregunto ¿por qué no hacer incapié en otro tipo de mujeres y hombres? ¿por qué no mostrar al mundo otras clases de personas? Quizás sería una forma de que las nuevas generaciones fueran cambiando... creo yo.

Gracias Virgi. Firmin es genial. Uno de los mejores libros del milenio, sin duda.

Como bien dices Nandara, el espíritu crítico es muy importante y sano. Gracias por pasarte por acá.