Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

lunes, 30 de marzo de 2009

LLEGO EN MI HORA


Ayer noche vi morir a Max en la más absoluta indigencia y es por ello que hoy me he puesto de luto. Quizás por partida doble... o triple, porque hace unos días también nos dejaron Pepe y Santiago. Los tres eran hombres de letras y es por ello que no puedo obviar su huella en este mapa.
Ante sus ausencias repentinas me siento de formas distintas (al menos tres), aunque en el fondo la sensación es la misma, pues no creo en el más allá, cielo o infierno de los otros, pero sí en el testigo que dejan los que se marchan.

De Max siempre estuve enamorada (aún lo estoy), a Pepe le conocí por la referencia que de su muerte hizo un buen amigo suyo y Santiago era el padre de una amiga.

Max muere cada día en los escenarios de medio mundo, por obra y gracia de la pluma de Valle Inclán. Muere de pena, de hambre y de frío dejando una novela social comparable a Los Miserables de Victor Hugo. O al menos eso asegura Don Latino de Hispalis, su perro fiel.
Pepe murió una sola vez dejando pocos amigos y un cerro de cultura, esa que según él mismo decía, ya se había ido a la mierda.
Santiago murió de a poquitos, dejando un diccionario a medio terminar y un montón de amor que su hija y sus nietos tomaron como testigo de lo que fue.

Que el relevo de ese amor nunca se pierda. Que nadie pierda nunca la facultad de amar, de comprender, de empatizar, de sentir, de soñar... “tu no sabes nada, ni siquiera soñar” le dijo Max al funcionario de prisiones.

Hay muertes que son de mentira, pero nos ayudan a comprender las de verdad... ¿o quizás no nos ayudan porque nada hay que comprender? Los acontecimientos vitales no tienen siempre una consecuencia lógica, no siempre todo es como siempre ha sido o como queremos que sea y debemos estar preparados para la sorpresa. Una mala hora de madrugada, una pasión arrebatadora, la muerte inesperada de alguien que amamos, la traición de un perro fiel...

No, nadie puede prepararse para eso, eso no puede ensayarse. Hay que improvisar como actores que somos en un mundo en el que, como dice Augusto Boal, todo es teatro ( http://www.iti-worldwide.org/picts/wtd_boal_spanish_2009.pdf )

Llego en mi hora. No vengo a pedir nada. Vengo a exigir una satisfacción y un castigo. Soy ciego, me llaman poeta, vivo de hacer versos y vivo miserable. Estás pensando que soy un borracho. ¡Afortunadamente! Si no fuese un borracho ya me hubiera pegado un tiro. ¡Paco, tus sicarios no tienen derecho a escupirme y abofetearme, y vengo a pedir un castigo para esa turba de miserables, y un desagravio a la Diosa Minerva! (Max Estrella)

5 comentarios:

A corderetas con mi alma: "Corde" dijo...

¿Estaba viendo los premios Max por un casual, querida?
Bonito e hipnotizante. Así me ha dejado con este post, que no sé ni cómo comentarlo.
Un besico.

keiko dijo...

Con los pelos de punta.
Sigue asi!!Un beso.

Sue dijo...

No Acorde, estaba viendo Luces de Bohemia. Una de mis obras fetiche (si me deja usar esa expresión).
Gracias por su cumplido, le doy permiso para que salga de su hipnosis y comente algo.
Je,je.

Keiko, Moltes grazies también.

Anónimo dijo...

jooo sue no sabia que fueras tan profunda en tus palabras en tu alma en tus sentimientos . Muy muy bonito la verdad que si.

Palabrasalbapor dijo...

Creo que cuando alguien nos falta, es cuando de verdad nos damos cuenta de todo lo que ha dejado detrás.

Muy buen texto. Un placer pasar por aqui. Besos