Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

lunes, 2 de marzo de 2009

CARTA DESDE LA OFICINA

Aquí estoy una mañana más levantando el país (aunque levantar este país está empezando a ser complicado), pero sin demasiadas ganas, u know. Lo primero que he hecho al llegar ha sido leer la vida de Obama (uno de esos E-mails masivos que llegan de no sabes dónde) para empezar con fuerza, we can y todo eso, y, mal que bien, voy tirando.

Y eso que hoy es un mal día. Cerramos el puñetero mes, todos quieren limpiar sus cajones y nosotros somos el basurero nacional. Eso si, somos los basureros que decidimos qué se limpia y qué te comes tú por listo. Esa es la parte más divertida, aunque en general me gusta dar gusto a todos (como La Agrado de Todo sobre mi madre) si es posible y nadie se pone gilipollas.

Ahora estoy alternando el trabajo-pesadilla con el informe de las narices, haciendo labor detectivesca y recopilando datos. Sin duda estoy influenciada muy mucho por el libro que me estoy leyendo cada rato que me deja esta vida fastidiosa: El club Dumas. Buenísimo Reverte. Me lo imagino cada noche en mi cama leyéndome un capítulo y me pongo MUY malita, y si me imagino a Johnny Deep -que hace de Corso en la peli- me pongo aún peor (o mejor, según se mire).
Vale, lo confieso, no lo llevo mal, pero supongo que es porque me obligo a pensar en el viernes, aunque sea lunes. Ese día precioso, San viernes, es tan perfecto como cualquier otro para comenzar un Winterreise, un viaje de invierno. Para rodar hacia nueva tierras, volar si es preciso, comer rico, remojarse cual sirena en el SPA de un monasterio, cumplir un año más... Y todo lo que sobra es fruto de mi imaginación. Esta mesa, el ordenador, el informe, el sonido del fax, la débil lluvia que llora contra los cristales...gefrorne tränen, lagrimas heladas...

Que no, boba, que ya no hace tanto frío.

3 comentarios:

A corderetas con mi alma: "Corde" dijo...

Carta desde casa:
Querida, pensar en el viernes no es cosa mala, no? Si es que el que no se consuela es porque no quiere. Yo pienso en la semana del 26 o por ahí, que es para cuando me darán el alta. Ya ve, unas no quieren trabajar y a otra, sin embargo se nos cae la casa encima.
Utilice cualquier libro para su vida mientras no sea de algún psicópata o de enfermedades, o...
Un besico.

Anónimo dijo...

A ver esos animos para arriba!!Y lo dice la persona mas gris que hay en estos momentos.
Saldrá el sol ya vereis!!

Sue dijo...

Gracias chicas, la vida sigue, con o sin vejez encima :)
Acorde, tiene usted razón, estar de baja por una caída es mucho peor.
Keiko, DE GRIS NADA EH, ARCOIRIS, ARCOIRIS!